domingo, 1 de noviembre de 2015

La Tolerancia - Krishnamurti



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La Tolerancia - Krishnamurti
TOLERANCIA
106. Debes alimentar sentimientos de perfecta tolerancia para todos, y un cordial interés
por las creencias religiosas de otros, tanto como el que sientes por las tuyas propias. Porque
su religión, lo mismo que la tuya, sirve de sendero hacia lo Supremo. Y para ayudar a todos,
deberás COMPRENDERLAS TODAS.
107. Pero a fin de lograr esta perfecta tolerancia, primeramente deberás liberarte del
fanatismo y de la superstición. Has de saber que no hay ceremonias indispensables; de lo
contrario, te creerías superior, en cierto modo, a quienes no las practican.
108. Empero, no hay que condenar a quienes aún se aferran a las ceremonias. Deja que
procedan como gusten; sólo que ellos, a su vez, te dejen libre a ti, que conoces la Verdad. No
deben tratar de hacerte volver a la fuerza a lo que ya has dejado atrás.
109. Sé indulgente en todo y benevolente en todas las cosas.
110. Ahora que tus ojos se han abierto, podrán parecerte absurdas algunas de tus viejas
creencias y de tus antiguas ceremonias, y quizás lo sean en realidad. No obstante, si bien tú
ya no puedes participar en ellas, respétalas en obsequio de aquellas buenas Almas para las
cuales son todavía importantes. Ocupan su puesto, tienen su utilidad; son como aquellas dos
líneas que de niño te servían para escribir recta y uniformemente, hasta que tu mano
aprendiera a hacerlo mucho mejor y más libremente sin ellas. Por un tiempo te fueron
necesarias, mas aquel tiempo ya pasó.
111. Un gran Instructor escribió una vez: “Cuando yo era niño, hablaba como niño,
comprendía como niño y pensaba como niño; pero al llegar a hombre he desechado las cosas
infantiles”.
112. Ahora bien, aquel que haya olvidado su niñez y haya perdido toda simpatía hacia
los niños, no es el hombre apto para instruirlos o ayudarlos.
113. Por lo tanto, considera a todos los seres con bondad, con dulzura y tolerancia; pero
a todos igualmente, sean budistas o hindúes, jainos o judíos, cristianos o mahometanos.
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CONTENTAMIENTO
Y ALEGRÍA
114. Soporta tu Karma, cualquiera que sea, con ánimo alegre, considerando como un
honor el sufrimiento que te sobrevenga, porque ello demostrará que los Regentes del Karma
te juzgan digno de ayuda. Por duro que sea, agradece que no haya sido peor.
115. Recuerda que eres de poca utilidad al Maestro, mientras tu mal Karma no se haya
agotado y quedes libre.
116. Al ofrecerte a El pediste que tu Karma se acelerase de modo que ahora, en una o
dos vidas, agotarás resultados que de lo contrario, pudieran haber sido repartidos en un
centenar de encarnaciones. Mas para obtener mayor provecho, debes soportarlo con alegría y
contentamiento.
117. Otro punto más: debes renunciar a todo sentimiento de posesión; Karma podría
separarte de las cosas que más estimas, aun de las personas a quienes más ames. También, en
este caso, deberás estar contento y pronto a desprenderte de cualquier cosa y de todo.
118. A menudo necesita que el Maestro transmita Su fuerza a otros por mediación de Su
servidor y no podrá hacerlo si su siervo se deja abatir por la depresión. Por tanto, sea el
contentamiento una regla de tu vida.
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FINALIDAD ÚNICA
119. El único objetivo que deberás poner ante ti será el de hacer la obra del Maestro.
Nunca debes olvidarlo, sea cual fuere otra labor que pudiera presentarse. De hecho, NADA
MAS PODRÁ PRESENTARSE, pues todo trabajo útil y desinteresado es labor del Maestro y
por El, debes hacerlo. Y deberás poner toda tu atención en cada parte a medida que lo hagas,
para que resulte lo mejor posible.
120. Aquel mismo Instructor escribió también: “Cualquier cosa que hiciereis,
HACEDLA DE TODO CORAZÓN, como para el Señor y no para los hombres”.
121. Piensa en cómo harías una tarea si supieras que el Maestro habría de venir de
pronto a examinarla; justamente así debes hacer todo tu trabajo.
122. Quienes más conocen, sabrán mejor todo lo que aquel versículo significa. Y aun
hay otro semejante y mucho más antiguo: “Cualquier labor que cayere en tus manos, hazla
con toda tu Alma”.
123. La Finalidad única significa también que NADA DEBERÁ APARTARTE, ni por un
momento, del Sendero en el cual has entrado. Ni las tentaciones, ni los placeres del mundo, ni
aun afecto terrestre alguno deberán jamás desviarte.
124. Porque tú mismo has de llegar a unificarte con el Sendero; a tal punto que éste debe
ser parte de tu naturaleza, que lo sigas sin necesidad de pensarlo y sin que te sea posible
apartarte de él. Tú, la Mónada, lo has decidido así; separarte del Sendero equivaldría a
separarte de ti mismo.
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CONFIANZA
125. Es preciso que tengas confianza en tu Maestro; debes confiar en ti mismo. Si has
visto al Maestro, tendrás la más completa confianza en El a través de muchas vidas y muchas
muertes.
126. Si no lo has visto aún, trata sin embargo de forjarte una idea de El y de tener fe en
El; pues si no, ni aun El podrá ayudarte. Si no hay perfecta confianza no puede producirse el
perfecto influjo de amor y de fuerza.
127. Debes tener confianza en ti mismo. ¿Dices que te conoces demasiado bien? Si así
lo sientes, de hecho NO TE CONOCES; te es conocida solamente la débil cáscara externa,
que con frecuencia ha caído en el fango.
128. Pero TU-el verdadero TU-, eres una Chispa de la propia Divina Flama, y Dios, que
es Omnipotente, mora en ti y por esta razón nada existe que tú no puedas hacer si quieres
lograrlo.
129. Di a ti mismo: “Lo que el hombre ha hecho, el hombre puede hacer. Yo soy un
hombre y a la vez Dios en el hombre; puedo hacer tal cosa y resuelvo hacerla”. Porque tu
Voluntad deberá ser cual templado acero si hubieres de hollar el Sendero.

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