jueves, 21 de mayo de 2015

170 Horas con Extraterrestres de Apu (1 y 2) Vitko Novi. Contactado Vlado Kapetanovic en Perú.


170 Horas con Extraterrestres de Apu (1/2) Vitko Novi. Contactado Vlado Kapetanovic en Perú.


Biografía

Vitko Novi. Contactado Vlado Kapetanovic en Perú.

En la republica de Montenegro, alguna vez Yugoslavia, existe una región al suroeste llamada KOLASIN y en él un pueblito, Prekobrje, allí, en los primeros albores del siglo XX nació un hombre extraordinario,Vlado Kapetánovich Bulátovich.Hijo de Yoko Kapetánovich de Bosnia y de Stoya Bulátovich de montenegro. La fecha de su nacimiento es imprecisa. Su nacimiento está fechado el 13 de abril de 1918, sin embargo esa fecha, decía él, era el día en que lo bautizaron. Él recordaba cuando fue llevado por su madre a bautizarlo. Vlado conocía al sacerdote ortodoxo que lo bautizó. Su niñez fue muy dura, desde muy pequeño trabajó ayudando a su madre en la pequeña chacra que tenían. Su hermana menor, Yevrósima, atendía los quehaceres de la casa; entre los tres se esforzaban para poder sobrevivir entre la pobreza. Por cosas del destino su padre no vivía con ellos, así es que él no conocía a su padre hasta muchos años después cuando ya era adulto.
En el año 1943 el mundo seguía convulsionando por los horrores de la guerra. Y Vlado estandosumergido en esta vorágine también recibió el sufrimiento en carne propia. Su hermana menor por dos años y de 23 años, llamada Yevrósima, vivía un romance con un ingeniero civil llamado Peter Pópovich, el cual pertenecía al Partido Comunista. El era seguido por espías Chetnitks (realistas – nacionalistas). Esto lo sabía Vlado y en muchas oportunidades le explicaba y le advertía que dejara de visitarlo porque exponía su vida y la de su amado. Sin embargo, como dicen: "el amor es ciego y a veces sordo". Una mañana, siendo las diez y treinta, Yevrósima desoyendo de su hermano, llega a la covacha donde se escondía su amado, como lo hacia casi siempre, llevándole comida y ropa limpia, al cabo de unos minutos de estar juntos, la covacha fue rodeada con soldados Chetnitks y le ordenaron que se rindieran y salieran, de lo contrario lo iban a matar. Procedimiento que era común en esos días. De este horrenda experiencia de cinco años en la segunda guerra mundial, Vlado escribiría y publicaría los libros "Mensaje a la Humanidad y la Hija de Mostar" editados en los años 1965 y 1972 respectivamente. Finalizada la guerra salio de Yugoslavia hacia Italia con su joven y bella Mileva Perkovich. Estuvieron ahí durante un año, en trani que era un campo de concentración de la cruz roja. Vlado Kapetánovich y su esposa Mileva Perkovich desembarcaron en el puerto del callao, una tarde del 24 de febrero de 1948. Dentro de los varios trabajos que realizó en Perú, hay uno que vale la pena resaltarlo sobremanera, debido a la trascendencia que tubo. Es aquel trabajó en la Central Hidroeléctrica del cañon del pato durante los años 1958 al 1962. Ubicada entre las cordilleras oriental y occidental del callejón de huaylas en el departamento de Ancash. Así fue transcurriendo la niñez de Vlado. Entre pobreza e injusticia social. Al terminar la secundaria y teniendo las ansias de seguir aprendiendo más, y de esta manera poder contribuir con su conocimiento a la sociedad, se encontró nuevamente con el problema que sufre la gran mayoría de ciudadanos, el de no tener los recursos económicos necesarios para ingresar a la universidad. Sin embargo sus fuertes ansias lo hicieron buscar una alternativa para su futuro y decidió ingresar a la Escuela Militar para aprender alguna enseñanza técnica y de allí abrir nuevas perspectivas para prestar su colaboración a la sociedad. Habiendo Ingresado a la Escuela Militar con altas calificaciones y siendo cadete, un día recibió una noticia muy dolorosa, su amada y dulce madre había fallecido. El dolor lo embargó más aún, debido a que estaba muy lejos y no llegaría a verla nunca más por última vez. El ser que había sido su portadora en esta vida había partido, para algún día quizá, volverse a encontrar en otro lugar distinto y en donde el sufrimiento no exista. Al no obedecer estas órdenes los jóvenes amantes, fueron incinerados vivos con lanzallamas. Cuando Vlado se enteró, inmediatamente fue a verlos. Encontrándolos abrazados carbonizados y reducido sus cuerpos. Así pasaban los años, en 1944, casi al término de la guerra, Vlado y varios soldados presenciaron un atroz espectáculo. Un niño jugando pisó una mina, la explosión lo arrojó varios metros, quedando moribundo y ensangrentado, sin un ojo y con las piernas destrozadas. La madre levantó al niño abrazándolo contra su pecho y llorando desesperada, corrió hacia el río moraca, y se tira a las torrentosas aguas, hundiéndose rápidamente debido a los remolinos existentes. Por la rapidez del acto nadie se había percatado de la intención de la adolorida mujer. Con prontitud deciden limpiar la zona minada, para detectar las minas y retirarlas. Por la impericia de un soldado que lanzó una piedra hace activar una mina. Todos se dan cuenta y se protegen, menos Vlado que al no percatarse de este error es herido por un esquirla en la ingle derecha. Inmediatamente es llevado al hospital de la zona para operarlo. Y así fue esa bala se fue conjuntamente con él a la tumba; así como una lesión que le malogró la columna durante toda la vida y se produjo casi al finalizar la guerra. Un día, un grupo de soldados estaban tratando de transportar un cañón de artillería. Lo habían desarmado y trasladándolo a otro lugar. El grupo fue insuficiente para cargar el tubo que pesaba mas de mil diecisiete kilos, entonces Vlado corre para ayudarlos, pero los soldados no soportaron el peso y soltaron el cañón. Vlado cae y encima de él, el tubo del cañón, pero con tan buena suerte que Vlado cayó en una depresión del terreno algo profunda que lo neutralizó el peso, sino lo hubiera matado. Sin embargo, al aplastarlo éste, distendió las vértebras, provocando una parálisis temporal. Inmediatamente es llevado al campamento y de allí evacuando al hospital. Posteriormente con tratamiento y medicina física es recuperado, pero ya no quedo igual. Se quejaba siempre de mucho dolor. Cuando avanzo de edad y en los últimos años de su vida en la tierra, su cuerpo empezó a doblarse, obligándole a usar bastón, llegando casi hasta noventa grados. Le era imposible estar erguido, siendo esto muy doloroso para él.

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