martes, 6 de julio de 2021

TEMPLI OMNIUM HOMINUN PACIS ABBAS.


TEMPLI OMNIUM HOMINUN PACIS ABBAS. 

Víctor Salazar Soto.99 

Tau Yachay. 

Las enseñanzas están frete a los ojos de los que miran, y no entienden nada, porque no han aprendido a ver con su visión interna. Eres ciego y sordo, porque aún no has despertado Solo miras Asia afuera y manifiestas tu soberbio Susurre la palabra en tu oído y solo estabas pensando que te iba a dar físicamente. Te indique un camino y te perdiste. Te di el agua del bautismo y te embriagantes. Porque eres cielo y sordo, porque tu soberbia y tu vanidad las puertas han cerrado. El guardián con espada en mano no te dejara entrar al templo del Sol. Detrás del símbolo se encuentra la enseñanza .Los símbolos y los signos hablan en su lenguaje manifestado, la idea quienes plasmaron la intención y el propósito del mensaje. La Octava nota es el sonido trascendental, el cuerpo del arco iris de la transformación. El Padre del templo de la paz universal con los hombres. TEM OHP AB.


 Los Caballeros de la Orden del Sol. Rito solar templario. Es el gallo que canta al Sol entre la noche y el día, su número es 365.

EL PRIMER ENCUENTRO CON LOS INSTRUCTORES DE LA HERMANDAD BLANCA.





EL PRIMER ENCUENTRO CON LOS INSTRUCTORES DE LA HERMANDAD BLANCA.

 Victor Salazar Soto 


 Durante aquellos días de vacaciones en Ica, la Tierra de Voto del Señor de Luren (Cristo) Tierra del Vino y del Pisco y de la rica Cachina, siendo estos licores típicos del lugar de Ica en Perú. Su famosa laguna turística, está situada en el oasis, eso es,en el corazón de Ica. La laguna Huaca China y su leyenda de la Sirena que encantaba a los hombres con su canto, atrayendo con su cantar al hombre curioso, como cuentan los lugareños, que la sirena se lleva un hombre cada año. Sus tradiciones de Semana Santa, en el Pueblo de voto del Señor de Luren. Cuentas las tradiciones que la imagen del Señor de Luren apareció en un parque, y la imagen estando amarrada en un burrito, los lugareños vieron con curiosidad lo que había sucedido, y este acto fué llamado un milagro, y es así que en el mismo parque se levantó una capilla y posteriormente una majestuosa iglesia o templo para la custodia del imagen del Señor de Luren, patrimonio de la provincia de Ica, pueblo de bellas tradiciones y raíz de mis padres y mis hermanos. Cuando emigraron a la capital Lima, Perú, nací yo. Nuestras vacaciones del colegio que regularmente eran de tres meses, las pasábamos en Ica, en el caserío de San Juan, (El Carmen) allí con mi abuelo Juan y mi querida y siempre recordada abuela Mercedes, y quien era un Ángel aquí en la Tierra y que siempre vive en mi recuerdo. Viajábamos todos mis hermanos y mis primos que vivían en Lima, y regresábamos todos a Ica, (El Carmen), porque allí vivían sus padres y mis tíos y mis primos contemporáneos a mi edad de aquellos días, y que jugábamos en las noches y contábamos y disfrutábamos de los cuentos de La Bruja y de la Llorona, ésta era La bruja que se convertía en animal para asustar a las personas. En aquellos días todos los muchachos, nos sentábamos, o nos recostábamos en la vereda cuando ya había bajado el calor del sol, así que en las noches, la vereda estaba caliente y agradable. Y así es como siempre están presentes los cuentos de La llorona y las Brujas, mientras así transcurrían las vacaciones, y en las tardes nos bañábamos todos los muchachos en el río, y llevábamos frutas típicas del lugar como mangos y uvas pacay. En febrero es el tiempo de los carnavales, y del agua, el talco y el papel picado de multicolores, y esto era como un ritual de todos los años. Recuerdo que estaba terminando mi primaria, y tenía la necesidad de levantarme en las noches como a las 12 o 1am, lo que sucedió por un tiempo corto, esto es, de la necesidad que me hacía levantarme en las noches para escribir pequeñas historias que salían y brotaban de mi imaginación, pero lo curioso, es que miraba en el ambiente como en una pantalla de cine, pero que era transparente. Una de las historias fué que la vida fué traída a la tierra en probetas, y que el ser Humano había sido manipulado y mezclado su ADN por seres avanzados en ingeniería genética, y que nosotros éramos el resultado de ese experimento. Desde pequeño imaginaba y veía en el ambiente aparatos electrónicos que ahora existen, y eran cosas que no las contaba en aquellos tiempos, ya que esta etapa de escribir y ver cosas, se quedaron un poco en el recuerdo. Algunas personas podrán decir que tengo una gran imaginación, pero eso lo dejo al criterio de las personas, yo no quiero convencer a nadie de lo que para mí ha sido parte de la realidad vivida. Cuando llegaron las vacaciones del siguiente año, algo marcó una visión que se volvió a repetir a los diecinueve años. De regreso a Ica, un día común en el pueblo de Carmen, y como cualquier niño, jugaba con mi primo Roberto en la noche a la luz de una lámpara y unas velas, y la abuela nos dijo: “muchachos a dormir”. En el cuarto había un lamparín y una vela que alumbraban las estampitas de los santos al cual la abuela era devota, y ahí estaba la majestuosa imagen del Señor de Luren (Cristo), de San Francisco de Asís y los patronos del Perú, San Martín de Porres y Santa Rosa de Lima, así es que fuimos al cuarto, y las camas eran grandes, del tipo de las haciendas, y en una de ellas dormíamos mis primos y yo, pero esa noche algo muy extraño a mi pensar, se manifestó después que la abuela apagó la lámpara y dejó la vela que se consumiera por sí sola; ésta estaba en un recipiente con agua para poder evitar algún incendio, y la vela se consumió y quedó el cuarto en completa oscuridad. Mis primos se habían quedado dormidos, así mismo mis abuelos, pero algo me había despertado y yo miraba las cuatro esquinas del cuarto que era grande, y cerraba mis ojos para poder volverme a dormir, pero cuando los abrí, un personaje se había acercado a la cama, y me dió miedo; era alguien que estaba observándome, así que me tapaba con la frazada, y por ratos yo volvía a mirarlo y ahí estaba, y me hacía el dormido y lo miraba con los ojos entrecerrados, pero ahí estaba. Tenía la forma de un hombre delgado con un cuerpo atlético y alto, pero solo podía ver el contorno de su silueta, que era de un amarillo dorado intenso, era como que nos miraba y quería comunicarse, pero mi miedo hacía que el personaje se alejara, y cuando desapareció, el cuarto quedó totalmente oscuro. Mi abuelo tenía su cama al costado de nosotros pero estaba dormido y mi primo también. Estos recuerdos quedaron impregnados en mi ser, quizás podría haber sido algún tipo de respuesta a mis constantes interrogaciones sobre la vida. Quién soy, de dónde vengo y a dónde voy; serían la llaves que abrían las grandes interrogantes de mi vida. En un universo tan infinito no podía creer que nosotros somos los únicos seres en todo este universo y que esta galaxia fuera creada para nosotros solos. A los 19 años esta visión se volvió a presentar cuando estaba en mi cuarto en Lima, Perú, distrito Surco, pero eran como las cinco de la tarde, y sentí que las dimensiones de mi dormitorio se expandían y apareció nuevamente la imagen, tal como la había visto en la cena de esa noche en Ica (El Carmen) cuando era niño, pero esta vez yo era el observador, y pude ver más detalles. El personaje se había comunicado conmigo y había trasmitido información que en aquellos días yo no entendía. Vi que había levantado su mano derecha y señalado un punto, movía su cabeza y señalaba como que daba información del lugar de dónde él procedía. Una cosa curiosa es que desde el techo del cuarto se podían ver las estrellas y las constelaciones, así también los movimientos de éste personaje que eran rápidos; lo curioso e interesante era que yo lo estaba viendo de otro tiempo y estación (como una pantalla de cine) y el personaje me miró y se dió cuenta que yo lo estaba observando en el espacio tiempo que apareció cuando era niño y estaba en Ica, entonces el personaje se detuvo, me observó y se salió de aquel tiempo y me vió en el tiempo actual en que lo volví a ver a la edad de 19 años, y era como que se salió del tiempo pasado y se puso de un tiempo intermedio y allí desapareció, toda la imagen desapareció y era como que el tiempo o el espacio se hubiera detenido, o es diferente al tiempo nuestro de nuestra concepción mental. El tiempo está amarrado en un espiral creado por nuestra mente: pasado, presente y futuro; todo esto está entrelazado con nuestra esencia nosotros somos seres tridimensionales donde operan siete leyes universales en los mundos físicos. Ahora estamos en tránsito a una cuarta dimensión donde se incrementarán otras leyes que regirán nuestra existencia.

LOS INICIADOS DEL SOL



LOS INICIADOS DEL SOL 

 Como hemos venido publicando, no solo los Templarios fueron benefactores del culto al Sol, sino que también lo era María Magdalena, y muchos precristianos que seguían el culto a Isis, que también no fue ajeno a los Templarios iniciados. Algunos se preguntarán porque hablamos de esto aquí... la respuesta es clara: Como poder entender a los templarios, sino abordamos cuestiones de Fe que la Orden mantenía secreta, como el culto al Sol, la influencia de Egipto y su religión en la Orden o el culto a Mitra entre otros. Es como querer entender el verdadero mensaje de Jesus, mientras al mismo tiempo creer que Maria Magdalena era una prostituta. Aquí no abordamos la historia oficial, para eso hay cientos de paginas y libros de historia, aquí abordamos la versión de los hechos que no están claros, los que necesitan estudio y debate, aunque a muchos esto le genere picazón. Hay muchas cosas que aquí no podemos contarles, pero si podemos darle el empujón inicial para que sean buscadores y guiarlos por donde buscar. Como dice un viejo refrán, la puerta se abre tanto de un lado como del otro, para entrar y salir es la misma.- "Solo existen dos días en el año en los que nada puede ser hecho. Uno se llama Ayer y el otro Mañana. Por lo tanto Hoy es el día Ideal para Amar, Crecer y principalmente Vivir" Dalai Lama. y mi favorita que tiene que ver con esta pagina: "Todas las religiones tienen una base común. Solo se diferencian en la manera de presentar sus dogmas y principios". Krumm Heller 

LOS INICIADOS DEL SOL

 Parte 2 AKENATÓN: «ALEGRÍA DEL SOL» 


La creencia de los mundos griego y romano, que veían en Egipto la cuna de la ciencia hermética, ha persistido hasta nuestros días. Aún hoy, sólo las palabras obelisco y pirámide evocan para nosotros los más impenetrables misterios. No es de extrañar, por lo tanto, que rosacrucianos y francmasones se rodeen de símbolos y de jeroglíficos que evocan la tierra de los faraones. Sin embargo, aparte el hecho de que aquella comarca bendecida por los dioses se hubiese encontrado en las avanzadillas de la historia de la Humanidad, ¿cuál es el atractivo de aquella civilización desaparecida, en la era de la conquista del espacio? Muy sencillamente, el desconocimiento en que estamos de su origen. Desde luego, podríamos interrogar a doctos egiptólogos, pero, tranqui- licémonos. Sobre el origen de aquella extraordinaria civilización, no saben más que el común de los mortales... A ver quién establece una cronología seria para las cuatro primeras dinastías faraónicas, es decir, el período arcaico del Imperio Antiguo. ¡Aviado estaría! Del mismo modo, miles de turistas ya pueden «ametrallar» con gran refuerzo de películas fotográficas la inmemorial meseta de Gizeh. ¿Quién creería por esto que las pirámides y la Esfinge iban a revelar su anti- guo secreto? Hablemos en serio y fijémonos mejor en la única realidad que con- taba verdaderamente en aquel tiempo: la religión y los mitos que la rodeaban. Esta realidad nos enseña que Egipto es incontestablemente la patria del culto solar. Es él, el Sol, quien se levanta al Este con el nombre de Horus y que se pone al Oeste con el de Atón, de Tum o bien de Aw. Tomamos contacto aquí, en el marco del antiguo Egipto, con «la mi- sión civilizadora» de todo un pueblo. Cada pueblo, en efecto, recibe tradicionalmente una «misión histó- rica»: los «guías espirituales», Hermes Trismegisto en este caso, son sus luces visibles. Es, sin duda, Hermes, el «tres veces grande», quien se hizo cargo de la «misión» de Egipto, por citar una expresión grata al esoterista Saint-Yves d'Alveydre. Quién nos explicará de otro modo el nacimiento en Egipto del concepto infinitamente más sutil de «Sol invisible», de «Sol negro», con- siderado como el «Sol nocturno» en su carrera elíptica inaccesible a nuestras investigaciones, el modelo de las evoluciones misteriosas de la materia entre la muerte y el retorno a la vida... El prototipo de la al- quimia y del moderno psicoanálisis. Claude de Saint-Martin, justamente apodado el «Filósofo descono- cido», fue el primer pensador cristiano que intentó, en el ~iglo xvni, reponer al hombre en el camino de la tradición. Enseñó la vinculación del cristianismo con la Atlántida, a través de Egipto, el druidismo y el mosaísmo primitivo del Libro de Enoch. Esta filiación ha sido sostenida recientemente por el llorado Paul Le Cour, fundador de la revista de arqueología tradicional Atlantis. El culto del Sol habría llegado así a los egipcios por el canal de la Atlán- tida. Este culto, olvidado por los descendientes de los primeros farao- nes, habría sido repuesto al gusto del día por el iniciado que es obje- to de nuestro estudio: Akenatón. Entre los egipcios —escribe Paul Le Cour— existía la creencia en un Dios supremo y en un segundo dios, el Sol creador. Una estela del museo de Berlín llama al Sol «hijo de Dios». En la puerta del templo de Medinet-Abu, se lee: «Es él, el Sol, quien ha hecho todo lo que es, y nada ha sido hecho sin él jamás.» San Juan dirá lo mismo catorce siglos más tarde hablando de Cristo. Recordemos al lector que Akenatón vivió catorce siglos antes de Jesucristo. En el mismo texto, Paul Le Cour desarrollaba su tesis en profun- didad. Partiendo de aquí, el autor de La Era del Acuario * precisaba su pensamiento y sacaba una conclusión que sería difícil no suscribir: El primer foco de la religión solar fue verosímilmente la Atlán- tida o una comarca situada hacia el 50° de latitud Norte (¿el Hiperbóreo?). Allí fue creada la primera esfera celeste, soportada, por lo demás, por Atlas y creado el Zodíaco, que constituye en cierto modo el reloj de la religión solar cuyas fiestas anuales señala, así como las transformaciones a través de los siglos. En efecto, de la Atlántida, la religión solar pasó a México, al Perú, a Egipto, a Caldea. Reunidos por una común tradición, la de los atlantes, que han sido denominados «el pueblo del Sol», egipcios, mexicanos y babilonios edificaron templos en cuyo frontón se veía el disco solar acompañado de dos alas... La religión hiperbórea era solar, como lo fue la de los druidas; el culto de Dionisos era solar y lo fue igualmente el de Mitra. Abordamos, en este punto preciso del razonamiento, el verdadero fenómeno que representa Akenatón en la historia de nuestra Humani- dad: el de un verdadero enlace entre la tradición atlante e hiperbórea (o gran tradición) y nuestra época actual: la civilización judeocristiana. Y haremos nuestra esta conclusión del gran autor místico Merezhkovski: La Atlántida, he aquí lo que está en el fondo de la vertiginosa, de la espantosa antigüedad egipcia. Atlantes y reyes-pontífices El mito del continente perdido, de la Atlántida, se vincula a la teoría de los ciclos de la Humanidad, grata a Platón y proseguida después por toda la tradición esotérica hasta nuestros días. Los sacerdotes del antiguo Egipto habían conservado, y sus libros sagrados dan fe de ello, el recuerdo de un vasto continente que se habría extendido en medio del océano Atlántico, en un espacio delimitado al Oeste por las islas Azores y al Este por la rotura geológica del estrecho de Gibraltar. El Critias de Platón nos describe extensamente una ciudad del con- tinente sumergido: Poseidonis, ciudad de gigantescas puertas de oro, edificada en graderío, con sus enormes templos y su sistema de go- bierno dirigido por reyes-sacerdotes, poseedores de las leyes dictadas por los dioses, en primera fila de los cuales se sitúa Poseidón o Neptuno, rey de los mares, armado de su tridente. También según Platón, la isla de Poseidonis, último fragmento de la Atlántida, quedó sumergida nueve mil años antes de la época del sabio Solón. El geógrafo griego Estrabón, así como Proclo, confirman las afirma- ciones de Platón. ¿Cómo hubiera podido Solón tener conocimiento de la tradición atlántida? Sólo una respuesta parece coherente. Los sacer- dotes egipcios, que pretendían tener la información de los propios at- lantes, la transmitieron a los viajeros griegos que a menudo visitaban su país. Los sacerdotes egipcios de Sais, ¿podían conocer una tradición que se remontaba a la fecha admitida para la inmersión y la desaparición de aquel continente fabuloso? Los datos de las ciencias naturales, de la Prehistoria y de la Antropología concuerdan todos con esa fecha... Queda por demostrar que efectivamente existía un pueblo egipcio en el IX milenio antes de nuestra era. Ahora bien, los estudios recientes parecen probarlo sobradamente. Si una civilización antigua y cerrada existía ya nueve mil años antes de Jesucristo, nada se opondría a que hubiera desempeñado un papel de receptáculo y luego de vehículo a la civilización atlántida. Descubri- mos sus huellas en el monumento más antiguo de Egipto: la Esfinge de Gizeh. ¿La gran Esfinge contemporánea de la Atlántida? ¿Por qué no? Re- cuérdese su desarenamiento efectuado por Tutmés IV. Fue objeto de una constatación asombrosa; los miembros del coloso habían sido res- taurados desde las primeras dinastías... En la época de aquel faraón que reinó treinta y cuatro siglos antes de nuestra era, la Esfinge tenía, LO MENOS MIL CIEN años de edad. Pero, ¿qué representa exactamente ese gigante, mitad hombre, mitad animal? La idea según la cual reproduciría los rasgos de un faraón no se apoya en ningún documento. Por contra, su nombre mismo parece establecer por sí solo una relación sorprendente con el continente de- saparecido de la Atlántida. Veámoslo. La estela de Tutmés I (tercer rey de la XVIII dinastía, la que nos interesa) nos enseña el nombre que daban entonces al coloso de piedra: «Ruty» (línea 2082 del «texto de las pirámides»)... Ahora bien, según la leyenda, que siempre contiene un fondo de verdad, las dos últimas islas de gran importancia de la Atlántida, antes de su desapa- rición total, se llamaban «Ruta» y «Daitia». La coincidencia es cuando menos inquietante. Lo que refuerza aún la hipótesis según la cual las primeras dinastías faraónicas serían las de los REYES ATLANTES, es la presencia de las mastabas (o tumbas) de los soberanos en cuestión, situadas todas en las proximidades de la gran Esfinge de Gizeh... Las primeras dinastías egipcias Aquellos monarcas de la primera dinastía eran inhumados en Peker, a dos kilómetros aproximadamente del templo de Osiris, situado en Abidos. Y aquí abordamos un segundo punto de contacto con la tra- dición atlántida. Es en Abidos, efectivamente, donde se ha encontrado la estela de I-Cher-Nofret, alto funcionario del rey Sesostris III (1887- 1849 a. de J. C.) que nos relata una iniciación a los misterios... La misma iniciación de la cual Heródoto se limitaba a declarar: «Los sacerdotes de Osiris, unidos por una vieja tradición, no podían decir nada de la muerte de su Dios...» Ahora bien, en esa estela, se hace mención del ini- ciado Thot, que no es otro que Hermes Trismegisto, el que «ha abierto al dios la vía que conduce a su tumba, en Peker» y que ha organizado la «gran salida», «poniendo en movimiento la nave»... De ahí a concluir que los primeros egipcios, o cuando menos sus «iniciadores», escaparon en embarcaciones a la catástrofe que vio el hundimiento del continente desaparecido, no hay más que un paso. La última parte de la descripción de los misterios, ¿acaso no finaliza con la declaración siguiente: «Le he hecho entrar en la nave... He en- sanchado de gozo el corazón de los habitantes de Oriente (los vivos) y he suscitado el entusiasmo en los habitantes de Occidente (los muer- tos)... La embarcación ha abordado Abidos y conducido a Osiris, el primero de los habitantes de Occidente, señor de Abidos, a su palacio.» Subrayemos que Occidente es representado como la morada de los muertos. En efecto, para los egipcios, Punt, la tierra de los grandes antepasados, situada por ellos en los límites de Libia (que se extendía hasta el Marruecos actual) era objeto de un culto postumo. Cuando recordemos que los egipcios sólo vivían para el más allá, comprendere' mos mejor que procuraban así acercarse a su país de origen: la Atlán- tida sumergida, con toda verosimilitud. ¿Cabe, en este estadio, poner en duda la existencia de la Atlántida, afirmada en la Antigüedad por Homero, Solón, Heródoto, Platón, Estra- bón, Diodoro? No lo creemos, pues los antiguos situaban precisamente el continente desaparecido «al otro extremo de Libia, allá donde el Sol se pone...». Así se explica, naturalmente, la consanguinidad de las familias rei- nantes, medio seguro de conservar la pureza de la sangre atlante según la prescripción dictada por el gran Hermes. El origen atlántida de los antiguos egipcios halla una confirmación suplementaria en la costumbre considerablemente antigua del ocre rojo con el que eran embadurnados los cadáveres. El primer ejemplo que conocemos de esa práctica nos lo da el hombre de Cro-Magnon, de raza blanca, que vivió hace casi cuarenta mil años. Este hombre, sacado a la luz en Eyzies, Francia, que medía más de 1,90 metros, se bañaba efec- tivamente en el ocre rojo. Cuando sepamos que los atlantes eran apo- dados la «raza roja», y reputados por su talla gigantesca, podremos pre- guntarnos si el hombre de Cro-Magnon no sería de la raza de los atlantes. No es inverosímil creerlo si pensamos que: El recuerdo abrumador de aquella ascendencia era tan poderosa- mente apreciado en tierra nilótica que para conservar sus particu- laridades físicas y morales fueron instituidas, desde la aurora de los tiempos, dos de las más extraordinarias leyes de la tradición faraónica: 1. — El soberano se desposa con su hermana; 2. — El rey, los grandes sacerdotes y todos los puros DESCENDIENTES VARONES de la raza original se untan el cuerpo con ocre rojo... Las costumbres irán debilitándose... Hacia las últimas dinastías, únicamente el faraón y el Hierofante se embadurnarán con pintura roja. Madame Szumlanska sitúa la decadencia de aquella raza dirigente de Egipto en los alrededores de la XVIII dinastía, o sea, en la época que nos interesa, la del faraón Akenatón. Fue bajo aquella dinastía cuando Egipto tuvo su «canto del cisne»: «Un esplendor inaudito se extendió sobre la tierra de Egipto con la XVIII dinastía. Horus, el dios originario del país de Punt, vio reflorecer su maravillosa leyenda.» Los primeros egipcios, antepasados de los supervivientes de la Atlántida, habrían llegado al valle del Nilo, a través del África del Norte, procedentes de las islas Canarias. Ahora bien, en 1882-1886, el sabio Verneau publicó su Informe sobre una misión científica en el archipié- lago canario en el cual proporcionaba una documentación considerable sobre los hombres de Cro-Magnon, al término de una investigación de cinco años. La idea principal de Verneau se fundaba en un parentesco atlante con los guanches, antepasados de los habitantes de las Canarias. No olvidemos que la Atlántida, al desaparecer, debía dejar emerger las crestas de sus cordilleras de las que el pico Teide podría ser uno de los vestigios. El sabio francés notó en las momias que pudo examinar una enorme capacidad craneana (1.790 cm3 de promedio), una estatura elevada (2,10 m) y, sobre todo, una deformación poscoronal específicamente cromagnoide «que no es debida a una deformación ritual como en los semitas, sino siempre en un punto preciso y que se encuentra entre los pueblos donde no existe ese rito, principalmente entre los egipcios». Nos resta, al final de este capítulo, describir la innovación monoteís- ta simbolizada por el culto SOLAR que hace su aparición con el Homo sapiens de Cro-Magnon y su rito del ocre rojo para continuar en el Egipto faraónico y culminar en un ideal más sutil y más puro de la misma religión solar: la sustitución del propio Sol por el DISCO. La cosmogonía sagrada de los egipcios. El «Libro de los muertos» La cosmogonía de los egipcios está enteramente contenida en el fa- moso Libro de los muertos, destinado a los cenáculos iniciáticos del an- tiguo Egipto, por considerar los egipcios la muerte como una especie de iniciación (del latín initium: «renacer a la vida»). Entre las visiones que el libro describe, el de la barca solar es la más frecuente. Esta visión central donde reencontramos las dos lumi- narias (la barca, que simboliza la Luna creciente, lleva el disco solar: Ra) formaba el núcleo de toda la cosmogonía sagrada. Para los egipcios, la Luna, considerada desde un punto de vista espiritual, no era en absoluto inferior al Sol, pero su unión simboliza la involución o, por emplear el lenguaje de la Biblia, la etapa original de la «caída». En el plano espiritual, pues, este fenómeno de involución agrava la caída inicial del género humano cuyas consecuencias están representadas respectivamente por el SEXO y la MUERTE, pues el SER ORIGINAL era, según la tradición, BISEXUADO e INMORTAL. Este concepto del ANDROGINADO primordial se encuentra de nuevo en el famoso diálogo de Platón El Banquete. Para el divino maestro, iniciado en los misterios egipcios y ardiente defensor de la tesis «at- lante», existía una raza original «cuya esencia está ahora extinguida», raza de individuos que llevaban en sí mismos los dos principios, mas- culino y femenino, y por ende andróginos. Los seres de esta especie «eran de una fuerza y de una audacia extraordinarias y abrigaban en su corazón proyectos orgullosos hasta atacar incluso a los dioses». Esta tentación de escalar los cielos no es nueva; es el mito de Prometeo, el de los Gigantes y de los Titanes. En la Biblia misma, ¿acaso no es evo- cada la «promesa de tornarse semejante a los dioses»? (Génesis, III) Pero lo más extraño que hay en el texto de Platón, directamente de- rivado de los Misterios de Egipto, es el hecho de que los dioses, para de- fenderse, no fulminan a los seres andróginos como fulminaron a los Titanes, sino que paralizan su acción y su potencia separándolos en dos. En lo sucesivo, el Hombre y la Mujer nacerán de la separación de los sexos o de los principios, el MASCULINO y el FEMENINO. Lo mismo sucede con la Luna y el Sol, ambos por referencia a nues- tra Tierra. La tradición esotérica, como hemos visto, enseña que esos dos astros estaban unidos en el origen y formaban cuerpo y que luego se separaron... Encontramos de nuevo a esta pareja inicial Sol-Luna reunida en el dios Osiris cuyas vinculaciones, tanto lunares como sola- res, han sido repetidas veces subrayadas por los egiptólogos. La resu- rrección de Osiris, petrificado en la muerte, ceñido en sus vendas de momia (alusión al mundo mismo, sometido a la implacable «ley de la naturaleza»), significaba el restablecimiento de la unidad en el retorno a la integridad original. La muerte, ese misterio en el sentido oculto del término, es vencida mágicamente gracias al verdadero «pasaporte» para el más allá que constituye el Libro de los muertos egipcio. El viaje del alma está des- crito con detalle por analogía con el viaje diurno de la barca de Ra, la barca solar, por la bóveda del cielo. El ejemplo del «dios-fracaso» Osiris seguía presente en todas las memorias: simbolizaba la «caída». Frente a aquel pueblo amoral, soñador e indolente de los egipcios, el gran Hermes blandía el ejemplo de la disciplina y del equilibrio cósmico: la élite egipcia que él logró formar creía en la existencia de un «alma del mundo» cuyas «luces» visibles eran el Sol, la Luna y los planetas. Esa «religión del Cosmos» abrió al egipcio medio visiones insospechadas. Se lanzó con alegría en aquella «preparación a la muer- te» que su selección le proponía. La moral se convertía en un lazo vi- viente entre el hombre y el Universo por intercesión de los dioses cósmiscos. Los dioses cósmicos: Horus-Osiris, Amón-Ra. Horas, por ser el heredero de su padre Osiris, puede ser considerado como el heredero del mundo divino tomado en su conjunto. Aparece como el sucesor de todos los demás dioses. Así, ante el envejecimiento de la Humanidad, los iniciados se veían llamados a hacerse cargo del «gobierno cósmico». Horas, en esta óptica, aparecía como la divinidad humana por exce- lencia. Su leyenda misma es significativa. Al principio, Horas es considerado como el «vengador de su padre», Osiris, muerto por Seth. Pero por muy aborrecido que sea, Seth no deja de ser necesario al equilibrio cósmico, pues el mal ha de existir para que el bien pueda triunfar. Volvemos a encontrar aquí la idea de un ser divino que se sacrifica deliberadamente por la salvación de la Hu- manidad {un Christos), Osiris, en este caso. El objeto de semejante sacrificio era conducir al hombre hacia la liberación de sus instintos superiores por la destrucción de su naturaleza inferior. Es lo que nos enseñan, a través de una terminología que a veces se nos antoja em- brollada, las religiones que precedieron al cristianismo y cuyos «salva- dores» con Adonis, Orfeo, Dionisos, Baldur, Mitra... Completamente diferente del de Horas, pues, aparece el papel de Osiris y cabe preguntarse, ¿por qué el OSIRIANISMO no se fusionó con el cristianismo naciente? Hay que ver en la intransigencia de los pri- meros Padres de la Iglesia y en su deseo de hacer «accesible» el cris- tianismo a las masas, rechazando los elementos esotéricos, una causa del fracaso de esa fusión. Sólo que la élite egipcia había de tomar una decisión preñada de consecuencias para la Humanidad: las tradi- ciones esotéricas del osirianismo debían ser preservadas a toda costa. Así nacieron, cuando la desaparición de Egipto en tanto que civilización, la GNOSIS y el MANIQUE1SMO, la ALQUIMIA y luego el movimiento TEMPLARIO, que había de hacer nacer la FRANCMASONERÍA. La élite egipcia había adivinado en el Decálogo de Moisés y el «optimismo beato» del cristianismo la trampa fatal: afirmar que todo se arreglará «automáticamente» y como por la fuerza de las cosas es adormecer al mundo (9). Esta puntualización era necesaria para comprender la importancia de otro dios cósmico y sobre todo la de la cofradía secreta que lo ro- deaba: la FRATERNIDAD DE HELIÓPOLIS que se había consagrado al dios-Sol Ra, de donde procedió su importancia política y religiosa en el seno del Egipto antiguo. El dios Ra, a quien encontramos ya en la barca solar, era considerado como el «primero de los faraones». Simbolizaba al Sol pasando por las «cuatro casas del mundo», y representado como el vencedor de la serpiente. Nos encontramos aquí en presencia de todos los mitos ori- ginarios de las diversas religiones que sucedieron a la primera cos- mogonía egipcia. El dios Ra debía, bajo la XII dinastía, encontrar una segunda juventud: su asimilación al dios de Tebas, Amón, que hubo de hacer nacer la dualidad Amón-Ra. Observaremos, de la misma manera, que el gran sacerdote de Helió- polis(lO) llevaba una piel de leopardo adornada de estrellas, pues era el «jefe supremo de los secretos del cielo» y el «grande de visión». La ciudad de Heliópolis, en el delta del Nilo, era uno de los tres centros de misterios más importantes con el de Hermópolis (la ciudad de Her- rnes), y el de Abidos, de origen atlántida. La importancia de Heliópolis es atestiguada hasta en el cristianis- mo, puesto que, según el Nuevo Testamento, fue en Heliópolis donde la Sagrada Familia habría descansado cuando la «huida a Egipto». El clero de aquella ciudad sagrada colocaba un «puente mágico» so- bre el abismo de la muerte según unos procedimientos que hoy están irremediablemente perdidos. Lo poco que sabemos de ello no nos per- mite adelantar hipótesis aventuradas... Es probable, sin embargo, que ciertas cofradías ocultas posean precisiones al respecto. Añadiremos solamente que fueron egiptólogos alemanes los que se ocuparon de las excavaciones de Heliópolis. Más significativo aún, en cuanto a su esencia solar, es el gran dios Amón-Ra cuya adoración estaba centrada en torno de Tebas en el gi- gantesco conjunto monumental: Luxor-Karnak. Aquí ya no se trata de misterios. La religión únicamente es admitida y, desgraciadamente (como casi siempre es el caso), querrá desbordar sobre unos sectores en los que no tiene nada que hacer: la dirección administrativa, y luego política, del país. Será un hecho consumado bajo la XXI dinastía. ¡Al- gunos siglos más de Historia y Egipto se derrumbará!

miércoles, 30 de junio de 2021

La caballería de Dios - Una religión estelar



La caballería de Dios - Una religión estelar

 Publicado por Joannes Karles 


 No es de extrañar que los misterios relacionados a los Pobres caballeros de Cristo se relacionen a la especulación existentes en cuanto a sus objetivos; arquitectura, locación y creencias, en este último podemos ubicar; con rastros y pistas existentes, que la tolerancia religiosa que tenían los Templarios se presenta tangible, compleja y a la vez reflejo; sin resultar en algun tipo de sincretismo en apariencia, de la que también era ejercida por otras ordenes dentro ortodoxia de la época. Los caballeros del templo de Salomón presentan una constelación de pistas y signos que ha llevado, y me lleva, a derramar tinta sobre aquello en lo que realmente creían; sin dudar jamás en su fe en el príncipe de la Paz y su creencia y apego a la iglesia. Si bien, como revisamos en el capítulo anterior, el inicio de la orden guarda muchos enigmas, y una serie de circunstancias llevan a especular que el nacimiento de la misma podría anteceder la fecha oficial de su formación; el otro aspecto que del mismo modo trae muchas dudas, es el relacionado a la forma en que profesaban su credo, o la tolerancia que parecían mostrar hacia otros como el islam e incluso con ciertas facciones cristianas, como al parecer fue con los cataros, sin dejar de lado a los judíos y esto en comparación a la estricta regla que seguían. Y no se trata aquí de hablar de objetos en particular, como sería el versar sobre el extraño y supuesto, comprometedor Bafomet; que lamentablemente con la interpretación de los románticos del siglo XIX junto con los brujos y magos de dicho siglo, con Eliphas Levi a la cabeza, trajo consigo que el entendimiento de este supuesto ídolo fuera empañado con la sugestión que llevo a calificar a los caballeros – por algunos- como adoradores de dioses menores o incluso de hechiceros. La verdad no pretendo discurrir en este ámbito, y menos considerando que este apelativo deriva tan solo de una deformación del nombre del profeta del islam, Mahoma, como aparece en ciertos documentos; como en la declaración de un templario en 1265, en el serventesio conocido como Ira et dolor, allí expone “Ningún hombre que crea en Jesucristo Permanecerá, si puede, en este país Ser hará bafomeria (manhomeria) Del monasterio de santa Maria”[1] “Es decir que, de una iglesia dedicada a la Virgen, se hará una mezquita”[2]. Lo lamentable es que a lo largo del tiempo se ha tomado por cierta esta historia de supuesto bafomet e incluso ha llevado a algunos; bajo no muy claros artilugios gemátrico, afirmar que esta palabra no sería otra cosa que la codificación del nombre “Sofia” es decir la sabiduría; que, desde mi punto de vista, contaría con el solo objetivo de aseverar que la orden seguía una linea gnóstica, y no tan ortodoxa, de la fe en Cristo y su iglesia. Pero para hacer esto no hace falta recurrir a fantasías, rebusques y dar por cierto interpretaciones erradas o extrañas. ¿Culto a los astros? En una serie de conferencias, impartidas por el Dr Steiner para la sociedad antroposofíca, aborda el tema de los Templarios, da a entender que unas de las acusaciones, que de forma encubierta, se cernió sobre la orden fue lo relacionado a una especie de culto estelar. Nos dice: “Fue dicho de los Templarios, y esto fue una acusación en su contra, que ellos habían instituido un tipo de culto a las estrellas o, similarmente, un culto Solar” [3] Luego de esta sentencia, Steiner da forma final a lo dicho comentando que debajo de esto yace una verdad y está relacionada al sacramento de la misa, visto y entendido como en los misterios antiguos, en donde se ubicaba unos misterios superiores (Misa Superior) y otros inferiores (Misa Inferior), accediendo a los superior, como siempre, un pequeño grupo en ciertos capítulos secretos de la orden. Como es evidente esto sería muy difícil comprobarlo hoy día, por otro lado, a este comentario podríamos sumar que un culto solar no tendría, a primera vista, ningún sin sentido de asociarse a los Templarios dado que en la época de su esplendor tomaron mayor fuerza los relatos del Rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda que es claramente un simbolismo de un héroe solar ( a pesar del impulso también dado a esto por parte de la dinastía Angevina)[4]; pero no solo eso, también parece que los templarios fueron en búsqueda de reyes que pudieran encarar el ideal de este Héroe, como el caso del Rey Alfonso I de Portugal, o Jaime I el conquistador, siendo este último el más destacado dentro de esta visión templaria de Rey solar[5]. Además, esto corre al mismo tiempo que la proliferación de la leyenda del Grial, el cual es también un claro objeto y símbolo de este mismo carácter. Pero a lo dicho por Steiner no hay, aparentemente, una declaración directa, confirmado sin lugar a duda, que dentro de la orden del temple existía un grupo, o por el contrario en todo su conjunto, de ostentadores de saberes ocultos donde el simbolismo solar y de las estrellas era utilizado para representar al Ser superior y a las potencias del universo. Por otro lado, como ya vimos buena parte de las acusaciones hacia el temple giraron en torno a la negación de Cristo, a lo relacionado al ídolo desconocido, y con esto, la sodomía juega también un papel importante, por ende, no se entreve nada que nos permita constatar que lo comentado por el iniciado de finales del siglo XIX sea un hecho notorio en los registros del proceso de la orden. Sabemos que entre 1305 a 1307 los rumores sobre cosas extrañas en torno a la orden se hacían cada vez mayores, descollando el caso del fraile Jean de la Tour el cual dio pie para que los agentes de Felipe el Hermoso empezaran a estar sobre aviso y armar todo un “expediente” y preparar a la “opinión pública” del momento para hacer declaraciones falsas contra la orden. A esto podemos sumar que poco después de la muerte del Maestre Beajeau, Jaques de Molay, que aún no era la cabeza de la orden, “levanto el dedo en contra de la difusión de ciertos hechos de mala costumbre”[4], buscando la forma de reprimir aquello que a la larga dará el impulso a la formación de los principales cargos en contra la orden. Vale acotar, y no como una simple anécdota, el hecho que el gran injuriador de la orden Guillem de Nogaret, fue acusado de Hereje por el conde de Nevers, luego de la muerte del Papa Bonifacio VIII, alegando que era hijo de herejes. A lo que se refería el conde es a la supuesta aderencia de Nogaret al fenomeno cátaro, como sabemos este consejero del Rey Felipe, nacido en Languedoc ya era sospechoso en sus orígenes de estar relacionado a esta herejía[5]. No en vano Nogaret tomaría las mismas acusaciones que uso en contra de Bonifacio VIII para usarlas en contra de la orden, tales como; herejía, sacrilegio, traición a la iglesia[6] entre otras, mismas acusaciones que se habían formulado hacía ya tiempo en contra de los albigenses. Roseton iglesia templaria de San Bartolomé en Ucero España Repasado todo esto y llegado a este punto, es necesario rememorar al Grial o Graal, como sabemos una leyenda narrada primero por Chretien que era de la ciudad de Troyes, como recordará el lector el Condado de Champagne, pero no solo este autor hará parte en la comunicación de esta leyenda; que no terminó en de escribir debido a que le sobrevino la muerte, por tanto, debemos ir hasta el trovador de Eschenbach para tener una historia completa. De acuerdo con Wolfrang Von Eschenbach[7], se cuenta en su Parzival, que la leyenda del grial la supo por su maestro Kiot y este a su vez la recibió de Flegetanis; si revisamos lo que el Dr. Stein[8] nos dice sobre este asunto y el origen de la leyenda del Grial, él comenta “¿Quién es Flegetanis? Flegetanis no es un nombre, sino una palabra persa que significa ‘una persona familiarizada con las estrellas’. Flegetanis entonces fue un astrónomo. Él fue sin embargo no un astrónomo que observa el cielo con un objetivo externo, sino aquel quien poseía la Imaginación de los cielos. ‘el desciende de Salomón’ puede no referirse directamente a un origen físico*. Esta frase esta justo después de la palabra ‘Visión’ en el texto de Wolfrang. Es posible que esto intente indicar su carácter de clarividente”. Dejando de lado por un momento a Stein, y volviendo con Steiner comenta sobre el Grial “He mencionado que la escritura Celeste (aquella que leyó Flegetanis) puede encontrase en el firmamento, pero que en si no es el Grial mismo, …el nombre del Grial se encuentra a través de la escritura en el Cielo, pero no es el Grial en sí. … si ahora resumimos nuevamente todo lo expresado sobre este espíritu del Sol y su relación hacia Cristo, la actividad Física de la Luna se nos revelara como un importante símbolo. Por el hecho que ella refleja los rayos solares, para de esa manera producir el cáliz brillante y dorado, se nos revela como la portadora del espíritu del Sol.”[9] Steiner hace claro énfasis de la interacción Sol- Luna en cuanto a los rayos solares y las etapas visibles de la luna y como esto se puede traducir en el simbolismo del Grial, es decir el contenido y el continente, la sangre y la copa, el espíritu del Sol pero ¿esto que tiene que ver con el uso simbólico solar y estelar por parte del temple? Pues bien, ¿a quién hace de guardianes del Grial el señor Eschenbach en su Parzival? Nada más y nada menos que a los Templarios, cosa esta que no es por simpatía, y si hacemos caso a W.J. Stein, entonces vemos que este trovador recibió una información que viene de un iniciado conocedor de misterios profundos que se revelan a través de las estrellas, el grial que entre otras cosas sería el portado del espíritu del Sol. Y en este contexto, Wolfrang, no estaría mencionando al temple solo por ser miembro de la orden, como algunos han querido ver[10]. Esto no es para nada intuición o suposición del trovador de Eschenbach y parece una prueba más de un hecho que nos elude, pero ante lo comentado por Stein y lo que revela Steiner, me pregunto, ¿tiene esto algún fundamento? ¿Qué podemos extraer de todo esto? Al parecer lo que comentó en su momento Rudolf Steiner no era del todo un producto de mera especulación, hay indicios que apuntan a eso; a pesar de que es un hecho que no existe acusación directa en contra la orden ni por parte de la inquisición ni por ninguno de los “testigos”, donde se atestigüe de forma clara la existencia del culto a los astros y al sol. Pero después de expuesto lo que acabamos de relatar la duda queda más viva que nunca, ¿se puede decir que el temple creía o veneraba de forma sincrética al sol y a las estrellas? ¿Es verdaderamente esto un desvió en la fe y ortodoxia? La verdad creo que no, los símbolos con que se rodea la iglesia no son de su uso exclusivo, pero tampoco son excluibles del cristianismo, los símbolos nos pertenecen y son parte de algo trascendente que supera la contingencia y las divisiones, policitas, religiosas, sindicales y a toda atomización, como son del gusto de nuestra sociedad. Por tanto, decir que el cristianismo se apoderó de algun símbolo o lo absorbió es solo ver la moneda por un lado y no la otra cara en su conjunto. “Pues Símbolo es lo mismo que expresión inmediata y precisa de una determinada verdad que atañe al Hombre Integral, y no a este o aquel colectivo ideológico” en marcado en esto dentro del Cristianismo hay posiciones llamemos “simbólicas” que explican muy bien porque la orden de los templarios, la orden del cister, franciscanos, hasta dominicos y cualquier otro cristiano; podía hacer uso de estos símbolos, como los ya vistos, sin caer en temas de herejía o desvió de la fe. [1] Pau Meyer, Recueil d’aciens textes bas-latins et provençauz, Parin 1874, tomado del trabajo de Régine Pernoud sobre Los Templarios [2] Pernoud Régine, Los Templarios, Ediciones Siruela 2005 [3] argumentos que expone muy bien Juan G Atienza en su libro La mística Solar de los templarios [4] Frale, Barbara los Templarios y la Sabana Santa. Alianza editorial 2009 [5] Pernoud op.cit [6] Pernoud op. cit [7] Wolfrang von Eschenban Parzival, Madrid Siruela 2007 [8] Stein, W.J. The Ninth Century and the Holy Grial, Londres Temple Lodge 2009 *(Salomon significaría la paz de él, pero en latin seria Salomonis que para los Alquimistas y Hermetistas Salomonis o Sal- ammon significaria la Sal de Amón, y Amón para los egipcios es el Dios Padre creador, es claro el simbolismo en que esta sería la sal del creador, por tanto el recurso primigenio que buscaban los hijos de Hermes para iniciar la obra). [9] Steiner, Rudolf La búsqueda del santo grial Buenos Aires Antroposofíca 2004 [10] Alarcon Herrera, Rafael La estirpe de Lucifer Robinbook 2006

LA INFLUENCIA DE LOS TEMPLARIOS PORTUGUESES EN AMERICA




LA INFLUENCIA DE LOS TEMPLARIOS PORTUGUESES EN AMERICA 

Publicado por Joannes Karles . 

En mis muchas visitas a Portugal, en especial a Tomar, tierra Templaria si las hay, encontré un fantástico artículo de Rafael Giménez, que comentaba lo siguiente; “Difícil resulta encontrar a alguien que no haya oído hablar de los Caballeros Templarios. Popularizados por la industria cultural moderna a través de obras como El Código Da Vinci o Indiana Jones y la Última Cruzada, la Orden del Templo está asociada en el imaginario popular al secretismo y al misterio. Pero pocos saben, fuera de Portugal, la importancia que los templarios han tenido no sólo en la larga guerra de la Europa cristiana contra los reinos islámicos sino también en la expansión global de la civilización europea y en la conformación del sistema bancario moderno. Lejos del secreto y del misterio, la historia templaria es, en gran medida, la historia del surgimiento de la modernidad europea, en la cual Portugal resulta ser un actor fundamental”. Auge y caída de los pobres caballeros de Cristo Fundada por Hugo de Payens en 1119, tras la Primera Cruzada, la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón se propuso originalmente proteger a los peregrinos cristianos que viajaban a Jerusalén tras la conquista europea de Tierra Santa. Oficialmente aprobada por el papa Honorio II en 1128, los monjes-guerreros, habiendo hecho voto de pobreza y de castidad, se instalaron en la colina donde una vez se alzó el Templo de Salomón. La Orden ganó del papa una serie de privilegios especiales, se volvió una de las favoritas para las acciones de caridad en el mundo cristiano y creció de manera vertiginosa tanto en poder como en número e influencia. Los monjes-guerreros se contaban entre las unidades de combate más eficientes durante la lucha contra los musulmanes y construyeron una vasta red de fortificaciones en Europa y Oriente Medio pero, además, los miembros no combatientes de la Orden gerenciaban una enorme infraestructura económica que sentó las bases del sistema bancario moderno. Los templarios respondían directamente al papa y gozaban de enorme prestigio militar, poder económico e influencia política sobre los reinos europeos. Pero la pérdida de Tierra Santa minó el su prestigio, y su autonomía y poderío comenzaron a provocar las reacciones del clero y de la nobleza. Cuando al rey Felipe IV de Francia, profundamente endeudado con los templarios, se le negó la admisión a la Orden por recusarse a renunciar a sus riquezas y títulos, la suerte de los Pobres Caballeros cambió drásticamente. Los templarios fueron acusados de herejía y comenzaron a ser perseguidos, torturados y quemados en la hoguera, mientras que sus bienes pasaron a manos de la corona francesa. En la noche del 18 de marzo de 1314, por orden del rey Felipe IV y el papa Clemente V (ex arzobispo de Burdeos a quien el propio Felipe apoyó para su ascensión al trono del Vaticano), fueron quemados Jacques DeMolay, último Gran Maestre de la Orden, y Guy D’Auvergnuie, su preceptor. En un lapso de 200 años los poderosos templarios pasaron de ser el poder más influyente de Europa (después del papa) a ser perseguidos, torturados, juzgados y asesinados. El súbito fin de la Orden desató una serie de leyendas y mitos en torno a sus riquezas y a su legado. La destrucción, en 1571, del Archivo Central de los Templarios (que se encontraba en la isla de Chipre) por parte de los otomanos contribuyó a la posterior proliferación de leyendas, como la del Santo Grial, que otorgaban a la Orden un carácter misterioso que la literatura y el cine del siglo XX se encargarían de popularizar. Pero la Orden no había muerto. Sobreviviría con otro nombre en un pequeño reino del extremo atlántico europeo que habría de convertirse en el primer imperio de dimensión planetaria, hazaña que no podría haberse realizado sin la labor de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón.«Castillo» en Tomar, sede templaria en Portugal«Río de la Plata» y barco portugués señalizando la fecha en que los lusitanos «descubrieron» el actual territorio rioplatense. En el barco se ve la cruz patada de los templarios. «Claustro» del castillo templario de Tomar«Ventana Manuelina» o barroca portuguesa, en Tomar. Se destacan los motivos náuticos y la cruz patada templaria. La Orden de Cristo En el siglo XII, los templarios llegan al Condado Portucalense, un territorio ubicado al sur de Galicia y al oeste de Castilla. Al igual que los otros reinos y condados cristianos de la península ibérica, los portucalenses se disponían a guerrear contra los moros que ocupaban las tierras al sur de la región del Douro y, por esta razón, recibieron de brazos abiertos a los monjes-guerreros del Templo. La llegada de los templarios a este territorio coincide con la independencia de Portugal (hasta entonces un condado de la corona de León) y con la consecuente expansión del reino hacia el sur. Los templarios recibieron de Afonso Henriques, primer rey de Portugal, la potestad sobre diversos castillos y sembradíos aledaños y les fue confiada la defensa de los territorios conquistados entre el río Mondego y el Río Tejo, que desemboca en Lisboa, la mayor de las ciudades musulmanas, que sería conquistada en 1147. Desde el comienzo la relación entre la monarquía portuguesa y los templarios fue instrínseca, no sólo en términos militares sino también en lo que concierne al carácter civilizatorio y moral. Los templarios fueron decisivos en la Batalla de Ourique (1139, contra los almorávides), en la independencia del condado (ese mismo año) y en la educación de los primeros reyes portugueses. Cripta donde descansan las Cenizas del Maestre Waldin Pais – Tomar Portugal El Mestre templario Gualdim Pais acompañaba al primer rey portugués tanto en la batalla como en la corte y era su primer consejero. Esta unión quedó simbolizada en el Foro de Guimarães (1128) firmado con un sello real que contenía la cruz templaria. En 1160 los templarios establecen su sede en el castillo de Tomar, a poco más de 100 kilómetros al norte de Lisboa y en 1169 el Afonso Henriques, en presencia del procurador del Templo de Ultramar (Tierra Santa), Godolfredo Fulcheri, dona a la Orden un tercio de todas las tierras conquistadas a los moros al sur del rio Tejo. Portugal se convierte así en el principal enclave templario de Europa. Afonso Henriques nombró sucesor a su hijo legítimo Don Sancho y no a su primer hijo, más legítimo aun, Fernando Afonso, debido a la influencia que los templarios ejercían sobre Sancho. La continuidad de la alianza entre la corona portuguesa y la Orden del Templo debía ser garantizada. Los templarios poseían, además, una poderosa escuadra con la que no sólo guerreaban contra los moros sino que también era utilizada para comerciar los excedentes de las granjas desparramadas por sus enormes territorios europeos. Guerreros, monjes, estudiosos, granjeros, comerciantes y banqueros, los templarios estudiaron las rutas de navegación de los fenicios y dominaron las rutas comerciales entre el Mediterráneo y la Europa atlántica. Pero en 1308 llega a Portugal la noticia de la bula «Regnans in coelis» a través de la cual el papa Clemente V notificaba a los reinos cristianos la extinción de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón. El fin de la Orden estaba en concordancia con el fin de los poderosos ejércitos del Vaticano pero, al mismo tiempo, engordaba el patrimonio y la riqueza de la Iglesia al apropiarse de los bienes y territorios templarios, excepto en Francia, donde la expropiación se dio en favor de la corona. Cuando en 1307, el rey Felipe IV ordenó la detención de los templarios y la confiscación de todos sus bienes, una flota de la Orden partió del puerto francés de La Rochelle huyendo de las autoridades reales, dando inicio a un misterio que sigue hasta nuestros días. No se sabe a dónde esa flota templaria atlántica buscó refugio ni qué riquezas transportaba si es que transportaba alguna. Lo cierto es que, terminada la reconquista lusitana (con la ocupación del Algarve) y con el refugio de los templarios en territorio portugués, Portugal construyó una gran flota y, aprovechando los conocimientos templarios en materia de navegación, se lanzó a la conquista de los mares, inaugurando una nueva era para Europa y para el mundo. La corona portuguesa, íntimamente ligada a la Orden, intentó evitar la transferencia del patrimonio templario a la Iglesia y propuso al Vaticano la creación, sobre la base de la infraestructura templaria, de una nueva orden: la Orden de la Milicia de Jesús Cristo (Ordo Militiae Jesu Christi). El papa Juan XXII cedió ante el pedido del rey portugués Dinis I y a través de la bula «Ad ae exquibus» (1319), los templarios continuaron con su estructura portuguesa intacta, bajo un nuevo nombre. La nueva Orden de Cristo, heredera de la Orden del Templo, juró lealtad al rey portugués y desde entonces ambas instituciones quedaron íntimamente entrelazas adoptando, incluso, la corona portuguesa la simbología templaria. La conquista templaria del mundo La guerra contra los moros se extendió desde Andalucía y el Algarve hacia África pero los motivos de la expansión ibérica no responden solamente al «espíritu guerrero» y al compromiso monárquico con la difusión de la fe cristiana. Había, también, un claro elemento económico y geopolítico. Con el exterminio de la Orden del Templo, los templarios perdieron sus propiedades y negocios en el Mediterráneo y hacia el siglo XV el monopolio del comercio con el Oriente (a través de la ruta de la seda hacia el Mare Nostrum) quedó en manos de las repúblicas italianas, especialmente Génova. España y Portugal, excluidas del negocio, buscaron hacia el oeste lo que les era vedado al este. Río de la Plata» y barco portugués señalizando la fecha en que los lusitanos «descubrieron» el actual territorio rioplatense. En el barco se ve la cruz patada de los templarios. Mientras Colón y los conquistadores castellanos que le siguieron reclamaron el nuevo territorio americano para Castilla, Portugal buscó un camino alternativo. Es aquí donde entra la figura del infante Don Enrique, a quien la historia recuerda como «El Navegante». Hijo, hermano y tío de reyes, Enrique convenció a su padre, el rey Juan I, de conquistar Ceuta, en el norte de África, dando inicio a la expansión lusitana. Desde la ciudad portuguesa de Lagos, Enrique envió expediciones a la costa africana y al Atlántico, ocupando los archipiélago de Madeira y las Azores. En 1420, Enrique es nombrado Gran Maestre de la Orden de Cristo, cuyos recursos emplearía en la ampliación y modernización de la flota portuguesa. Establecido en Sagres, el Gran Maestre impulsó la creación de la Universidad de Coimbra y propició los estudios de la astrología y la astronomía. Tras la firma en 1494 del Tratado de Tordesillas, los barcos portugueses, bajo la dirección de Enrique, se lanzaron a los mares luciendo la vieja cruz roja de los templarios pintada en las velas. En 1497, bajo el reinado del nuevo monarca Manuel I, Vasco da Gama parte hacia la India a través de la costa africana dando inicio a la Era de los Descubrimientos. La cruz templaria arribaría a la India, a las islas Molucas, a China y al Japón, convirtiendo a Portugal en el primer imperio de carácter global. El reinado de Manuel I es reconocido como la era dorada de Portugal y durante este período floreció un estilo escultórico y decorativo conocido como «estilo manuelino» o «gótico portugués», que se caracteriza por los motivos naturalistas y simbólicos que aluden tanto al poder real como a la gloria de la conquista de los mares, incluyendo entre otros elementos, plantas y frutas africanas, americanas y asiáticas, así como barcos, cuerdas y símbolos náuticos. Hay dos símbolos, no obstante, que se destacan en las obras de la era manuelina: la llamada «cruz patada» (la cruz adoptada por los templarios) y la esfera armilar, un instrumento de navegación utilizado para orientarse en mares desconocidos a través de la posición de los astros. La esfera armilar, íntimamente ligada a Enrique el Navegante y a la Orden de Cristo, se tornó tan importante para la simbología monárquica portuguesa que aún hoy puede observársela en la bandera de Portugal. La unión templaria-monárquica llegó a tal punto que en 1551 el título de Gran Maestre de la Orden de Cristo fue unido irrevocablemente al de Rey de Portugal. La identidad portuguesa está profundamente ligada a la tradición y a la simbología templaria. Portugal, que supo dominar los mares en un planeta cuya superficie es mayoritariamente acuática, expandió no solo la fe cristiana a escala global, sino que llevó también las reglas del mercantilismo europeo al extremo oriente y puso un cierre definitivo a mil años de pensamiento medieval. La Modernidad como legado templario La relación entre la célebre Orden de los Caballeros Templarios, el pueblo lusitano y la era de los descubrimientos es bien sabida en Portugal, hecho por el cual este artículo carece de valor para los portugueses. No obstante, difundir la verdadera historia de la Orden y evidenciar, al mismo tiempo, la importancia fundamental de los monjes-guerreros en la formación de Portugal resulta por demás interesante para los lectores hispanohablantes, poco habituados a esta historia. Interior del complejo militar del “Convento de Cristo” – Sede Militar Templaria (foto del autor Cesar Imbellone) Discursar sobre este temática resulta, además, necesario frente a la proliferación de teorías conspirativas de carácter fantástico y conspirativo atribuidas a los templarios. Pero lo cierto es que fueron poderosos banqueros y comerciantes, financiaron guerras y conquistas, fueron cruciales en la lucha contra los reinos islámicos y en los viajes de descubrimiento, y contribuyeron sustancialmente a la formación del mundo pos-medieval. Es este el verdadero interés que despiertan los templarios. No es solo el Santo Grial, o el Arca de la Alianza, ni la Atlántida o si la masonería en su tonto artilugio de querer parecérseles, queda expuesta como una copia burda e infantil. 




La herencia e influencia de los templarios no se suscribe al terreno de lo sobrenatural, sino que se trata de procesos históricos concretos que, ensombrecidos por la ciencia ficción y las teorías conspirativas de YouTube, no han tenido el reconocimiento académico que merecen a la luz de la importancia que esta Orden ha tenido en la definición del mundo moderno. No obstante, sabemos perfectamente que el nivel de conocimiento ancestral del mundo espiritual que ellos alcanzaron hoy en día aun no lo ha alcanzado nadie, a tal punto que sus misterios, siguen sin resolverse y solo siendo uno de ellos, podrías entender lo que ellos dejaron grabados en sus piedras y señales para los que vendrían mas tarde… mucho mas tarde. Bilbiografía Amarante, Eduardo (2014): «Templários, de Milícia Cristã a Sociedade Secreta» Vol. IV, Tomo I «Da Formação de Portugal às Descobertas». Apeiron Edições. Fernández, José Carlos (sin fecha): «Os templários e a Formação de Portugal». Nova Acrópole [online]. Disponible en: http://nova-acropole.pt/a_templarios-portugal.html Loução, Paulo Alexandre (2009): «Templários na formação de Portugal». Ésquilo. Cesar Imbellone (2017 e 2020): «Templarios Hijos del Sol (2020)». Villatoro, Manuel (2016): «»El misterio de la flota desaparecida de los templarios que pudo llegar a América antes que Colón». ABC Historia [online]. Disponible en: http://www.abc.es/.../abci-misterio-flota-desaparecida......

El circulo secreto del Temple





El circulo secreto del Temple.

 Publicado por Joannes Karles 

 Ver blog Como muchos historiadores afirman, persiste una cierta certeza, o intuición, que dentro de la comunidad de caballeros que conformaron a la orden del Temple existía un grupo pequeño pero de tal trascendencia e importancia que manejaba los movimientos y devenir de la orden, en vista de su acción secreta es casi imposible encontrar pruebas directas de su existencia por tanto solo algunas evidencias dan a mostrar la posibilidad real de su existir, revisemos este punto en esta entrada a ver que conclusión nos trae el estudiar cierto texto y movimientos de la Orden de los caballeros pobres de Cristo. No sé si sea por el comportamiento mostrado en el proceso judicial en su contra y eventual suspensión de la orden, donde el silencio y la accion tardía en defensa de la misma fue muy extraño, o por otro lado la idea romántica que se fue gestando alrededor de los caballeros templarios, o la suma de ambas, la cuestión es que parece existir un detonante en la construcción y en el hacer verosímil la certeza, o intuición, que dentro de la comunidad de caballeros que conformaron a la orden del Temple existía un grupo pequeño pero de tal trascendencia e importancia que manejaba los movimientos y devenir de la orden. En mis reflexiones, algunas veces, me inclino a pensar que fue la postura del Barón Von Hund el detonante de esta, desde nuestro punto de vista, ensoñación en donde se describe a supuesto superiores invisibles manejando en su caso una Masonería Templaria, heredera de los superiores desconocidos que llevaban a cabo un papel similar en el temple. No sabemos a ciencia cierta, por lo menos los profanos en este asunto, que inspiró o en que se sustentó el Barón Von Hund, pero es él quien “… introduce en sus rituales una doble leyenda: a) su obediencia (la masonería rectificada) desciende de la Orden del Temple; b) la masonería escocesa es la obra de los Estuardos destronados (leyenda llamada jacobita). En 1764, la masonería rectificada y el capítulo de Clermont se reúnen en un convento en Altenberg; allí, Hund desenmascara a Johnson, que huye lastimosamente, mientras. sus discípulos se pasan a Hund, cuya Orden del Temple se llamará a partir de entonces «Estricta Observancia Templaría»”[1]. No es mi intención entrar en detalles en los asuntos de la Masonería y como esta se encuentra o no atada a la trama tan engorrosa como fue la que llevó a destronar a los Esturados, ni como a partir de esta familia real radicada en Francia comienzan a generarse obediencias dentro de la según recién creada hermandad especulativa, ni tampoco revisar como fue utilizada esta última, sea cierto o no, como instrumento por parte de la iglesia anglicana. Lo que sí es para nosotros de importancia es que este tipo de derivaciones; que no parecen sino más que eso; lo único que nos han dejado es la generación, más que espontanea, de supuestos herederos del temple formando, por mucho, expectativas en varios que al final, y lamentablemente, en la mayoría de los casos son defraudadas. No es secreto, y como presentamos en el capítulo anterior, que el temple parece pavonearse entre símbolos, no de su uso exclusivo, pero si empleados de forma sugerente por la orden, como denotando saberes que estarían en el fondo de la corriente ortodoxa o más allá de ella. Considerando esta idea podemos ver que uno de estos símbolos es el descrito en uno de los sellos del temple; hablamos de aquel que describe a Abraxas y rodeándolo por encima se lee la frase Secretum Templi. Este sello representa un cuerpo humano con cabeza de Gallo (símbolo de salutación al Sol) y piernas de Serpiente (intuición y comprensión por el conocimiento) Este sello fue encontrado en los archivos nacionales franceses (D. 9860 Bis.) y reproduce la imagen citada. Este sello usaría una iconografía eminentemente gnóstica “el nombre místico Abraxas (se afirma que el termino fue acuñado por el alejandrino Balsílides) se ha dicho que su significado en copto es “Sagrado Nombre” … o, como parece ser igualmente probable, se trata de la palabra del hebreo Ha-Brachah “Bendecido” … la figura simbólica que encarna la idea del dios Abraxas haciendo referencia al sol en todo sus componentes es también más que evidente.” ¿Qué hace un símbolo gnóstico como parte de un sello usado por los Templarios? ¿se refiere algun secreto en especial mantenido por la orden, cuando leemos la frase Secretum Templi? “Este abraxas servía de sello secreto a determinados dignatarios del temple…La curiosa inscripción Secretum Templi podría hacer pensar que dicho sello era privativo de un círculo interno de la Orden… Sin embargo, este sello secreto figura en un documento público de octubre de 1214… De todos modos, esto prueba la existencia de un órgano interno y secreto y confirma la declaración de cierto número de templarios”[2] Como vemos, para autores en este caso como Michel Lamy[3], la existencia de este sello, junto con otros hallazgos relacionados a inscripciones en piedras del tipo gnóstica, sería la clave, según él, para denotar la presencia de un círculo interno en la orden del temple. La verdad no vemos esto como prueba ultima que permita indicar la presencia de este tipo de grupo. Nos parece extraño que este mismo autor, que además cita y expone que este tipo de sello o representación del abraxas era usado por personas de la nobleza secular como Margarita de Flandes o los condes de Champaña, sin embargo mantenga la conclusión antes comentada[4], a esto se suma otros ejemplos como el caso de personas del clero secular “Nicolas, abad de Saint-Étienne de Caen, una victoria alada; en el pequeño sello de Hugues d’Amiens, (1148), un león y en su contrasello (1153 o 1154), un toro; en el de Henri, obispo de Bayeux (1164-1205) un Apolo; en el de Rotrou, arzobispo de Rouen, un Abraxas”[5]Lo que parece evidente es que este tipo de símbolos no era de uso exclusivo del temple, por eso es importante resaltar que al encontrarnos en la baja Edad media estaríamos en el lapso de tiempo en que sigilografía al igual que la Heráldica, y digámoslo abiertamente, con su claro hermetismo servían para elaboraciones simbólicas del más alto nivel con uso de figuraciones y descripciones las cuales eran tomadas no solo del orbe cristiano sino del judío, islámico y por supuesto de lo que se conocía o se sabía del mundo gnóstico también, y que eran usado en los sellos, entre otras cosas, como un instrumento de validación de los documentos. En los sellos, junto con los blasones, se hace evidente el uso de toda una serie de símbolos como los que muestran dos Yod unidas o el blasón de la Cabeza de Moro, o el águila bicéfala que parece más un Fénix que otra ave, vale acotar todo esto no era solo usado en escudos y estandartes. La sigilografía y la Heráldica fueron muy apreciada por la alta nobleza, la caballería, y claro está, también por la orden del temple, que al ser una orden de caballeresca no era ajena a figuraciones simbólicas comunes. A esto el lector puede plantear un contra argumento que estaría a fácil disposición y es que en los casi dos siglos de vida de la Orden del temple se desarrolla en el sur de Francia y norte de Italia una visión dualista del cristianismo con grandes matices gnósticos; esto sin acusar al temple de cátaro y estos últimos de usar símbolos como el abraxas, este gnosticismo podría ser una especie de influencia invisible pero poderosa la cual estaría permeando o tocando ciertos tejidos de la sociedad feudal y a su vez ciertos estamento dentro de la orden, a este razonamiento solo nos quedaría a replicar entonces, como antes dicho, que esto no sería un símbolo únicamente usado por la orden y mucho menos prueba fehaciente de la existencia de una orden interna No podemos descartar que el uso de este tipo de simbología y la descrita en el capítulo anterior, fue de interés para algunos individuos dentro de la orden; lo que no los hace los maestros de las marionetas, muchas de las acciones anónimas de estos individuos haría casi imposible encontrar pruebas directas de la existencia de arcanos y saberes dentro de la orden, sin embargo solo algunas evidencias dan a mostrar la posibilidad real de su existir, no de una orden como tantos creen, sino tal vez, y como ya comentamos al final del capítulo anterior, la presencia de un grupo de hombres, caballeros, ancianos, o capellanes, los cuales podían ostentar un grado de saber diferente al resto de sus hermanos, pero no, y vuelvo a insistir en eso, seria necesariamente la prueba de la existencia de un círculo interno, una orden dentro de la orden la cual manejaría los hilos de la misma y que según habría realizado algun tipo de escisión muchos años antes que ocurriera la desaparición de la caballería de Temple[6]. Revisemos entonces esta “polémica” con el objetivo de distinguir cuanto de realidad hay en esto y que conclusión nos trae el estudiar ciertos textos y movimientos de la Orden de los caballeros pobres de Cristo. Titulo sospechoso Para poder avanzar en esta tarea, especulativa ciertamente, me avocare a revisar que simbolismos y pistas se pueden extraer en escritos asociados a la orden, como el Laude novae militiae u otros que no fueron aparentemente influenciados por el temple, pero en donde ellos aparecen como actores de importancia, como son los romances y novelas de Graal. En este sentido me permito en dar un potencial nombre a este grupo, que no es invención mía ciertamente, pero que la primera vez que lo vi fue bastante sugerente, para ello me serviré del nombre que aparece en un libro del estimado Jesus Ávila Granados[7] y mantendré el título de los Hijos del Valle, es difícil saber si en realidad estos singulares caballeros o miembros del Temple poseían un nombre que los identificase, pero si es sugerente que un título o denominación como esta fuera usada. A este respecto tenemos “la transposición del “valle de Josafat” para ciertas locaciones geográficas occidentales. De esta manera, el valle de Josafat en la región de Chartres, asociado la región a las encomiendas templarias de Beauce, tomaría su nombre de la abadía de Josafat, fundada en 117 por el obispo de Chartres, esa denominación es dada por Geoffroi de Leves y Gosselin… Encontramos nuevamente, en la misma región, entre Bouville y Maisse; se trata entonces de un “valle de Josafat” cercado de lugares curiosamente bautizados”[8]. Como vemos la presencia de ciertas encomiendas en donde el nombre del valle de Josafat aparece de forma explícita, por tanto hay un claro uso del nombre de esta locación siendo usado en occidente por parte del Temple, tal es que Jean Tourniac sugiere “Un mapa de los “valles de Josafat” debería ser hecho, no apenas en Francia, sino también en Alemania, tomando como puntos de referencias las encomiendas templarias o teutónicas”[9]. Por tanto no es esto algo extraño al Temple como hemos visto, pero tiene también su presencia en documentos fundacionales de la misma. Perceval llegando al valle En este orden de ideas si revisamos el manuscrito escrito por el primer Santo templario (si lo podemos calificar así) y me refiero a Bernardo de Claraval, titulado De laude novae militiae ad milites templi[10] en él se habla de la geografía de tierra santa, y como ya adelantamos existen al menos unos tres o cuatro capítulos con posibles significaciones de corte esotérico o que guardan otro alcance. En este sermón se hace alusión aspectos y virtudes de los caballeros, dentro de esto se habla del valle de Josafat, probablemente de donde tomarían su nombre estos supuestos conocedores de saberes particulares dentro del Temple, insisto si es que en última instancia se denominaron a ellos mismo de esta forma. Sobre él el santo cuenta, en el capítulo VIII: “Se sube al Monte de los Olivos, y al bajar entras en el Valle de Josafat. Así puedes ir pensando en los tesoros de la divina misericordia, pero sin ocultar tu temor al juicio de Dios”. ¿Que exhorta aquí San Bernardo?, es un capítulo con significación escatológica, donde exige a los caballeros exámenes de conciencias y juicios sobre si mismos, pero también con el objetivo de recibir el juicio que les hará Dios y para el cual es necesario haber muerto, por tanto la idea de la muerte está presente y se esboza en el capítulo XI el Sepulcro, pero también se encuentra la trascendencia y con esto el “tesoro de la divina misericordia”, del mismo modo el santo nos habla de llegar a una cima, que podemos ver claramente como lo exotérico o externo, y bajar a lo más oculto y de allí ir pensando en el premio antes mencionado, ¿a que alude? ¿Será a algo oculto?, deteniéndonos en el Simbolismo “con frecuencia, en mitos, leyendas y cuentos folclóricos, el tesoro se encuentra en una caverna. Este doble símbolo significa que la cueva (imagen materna o inconsciente) contiene el tesoro difícil de alcanzar… El tesoro que el héroe conquista con su dolor y esfuerzo es el mismo renacido en la caverna en que lo habían sumido la introversión o la regresión”[11] si bien en este capítulo Bernardo habla de forma explícita del valle, no se puede dejar de lado que al asociarlo con el tesoro se podría tender la analogía de lugar oculto como la cueva, pero también puede llevarnos en la dirección de lo que más adelante escribirá cuando se refiera al sepulcro. De este modo podemos ver que un valle, considerando la toponimia de un lugar, posee una baja altura en consideración al paisaje aledaño y está rodeado de colinas o montañas, por tanto, oculto, en este sentido y por lo antes dicho seria aquí donde el héroe caballero se sumiría en ese esfuerzo para un renacimiento, lo que no sería otra cosa que una iniciación ¿puede ser esta otra referencia oculta de las tantas que tiene el Elogio a la milicia del santo de Cister? ¿Será por este mensaje clave que se habla del grupo interno bajo este nombre los hijos del valle, hijos del saber oculto? Si continuamos este viaje y tomamos por un momento el nombre del personaje principal de El cuento del grial veremos que este hace referencia también al valle “el val con el que finaliza el nombre, el que es el lugar donde se encuentra el castillo. Hacia el valle dirige Perceval su mirada después de subir la roca y allí ve aparecer por vez primera las torres del castillo. Per-ce-val podría aludir a agujerar el valle (Percer le val = penetrar en los secretos del valle)” [12]es imposible desligar al Grial de los templarios, o por lo menos los romances que se escribieron entre el siglo XII y XIII, y si tomamos la filología del nombre Perceval parece claro que trata de aquel que penetra en el secreto en este caso representado por el valle ¿y no es esto a lo que alude San Bernardo de lo que tiene que hacer el Templario para conseguir los “tesoros de la Misericordia”? ¿Qué debe entenderse por el valle? El valle, símbolo por excelencia del monje cisterciense de la observancia benedictina, se convertirá en el paso obligatorio de los caballeros medievales en busca del Santo Grial, como Perceval (literalmente lo que pasa por el valle) o Parzival, o incluso Perlesvaux en inglés y es que así como el desierto es para el anacoreta de medio oriente, el valle es para el monje en Europa, el lugar de expiación, de encuentro consigo mismo con el tesoro, “el valle es el símbolo de la misma vida, el lugar místico de los pastores y de los sacerdotes”[13]. Se hace claro que tanto de Troyes como Eschenbach con el nombre de Perceval o Parzival darían un grado de saber o bien lo colocarían como un “iniciando” al personaje principal de sus romances, además de esto es llamativo que al final del nombre de San Bernardo se haya incorporado el Claraval, lugar donde fundo su monasterio que puede verse como Clara-Vallis, o Valle de Luz, ¿no es esto un poco sugerente?, y perdone el lector si estamos atando cabos que no debemos pero todo esto parece demasiada casualidad, como ya comentamos Bernardo junto con otros, y destaco a Estaban de Harding, parecen ser los artífices del Temple, y me es sugerente que fundando su abadía en Claraval nos daría un señuelo relacionado en que él y su grupo poseían o buscaban algo quizás un saber que fundamentaba la misión de los caballeros y de la cual Chretien y Wólfram serian no más que agentes de propaganda. ¿Podemos por lo tanto desestimar que sea este apelativo valido para algunos dentro de la orden?, no podemos contestar de forma negativa a esta interrogante, pero aún queda la duda si de verdad existió un grupo dentro de la orden con algun tipo de saber que no era del dominio del resto, en cambio sí es claro que el uso del simbolismo del valle es propio también del monacato benedictino, y el Temple en mayor o menor medida es hijo de este monacato, via Cluny, Citeaux y con San Bernardo como ejecutor de la regla que entregara a los caballeros del convento blanco [1] Faivre, Antoine Esoterismo del siglo XVIII. Editorial Edaf 1976. [2] Lamy, Michel La otra historia de los Templarios (Madrid.: Martinez Roca 2004) [3] Lamy, Michel Op. Cit. [4] Lamy, Michel Op. Cit. [5] Bloche ,Michaël. Les sceaux des abbés et du convent de la Trinité de Fécamp, XIIe-début du XIVe siècle The seals of Abbots and of the convent of the Holy Trinity in Fécamp, 12th-beginning of the 14th century La revue Tabularia, https://journals.openedition.org/tabularia/1314 [6] No comprendo como investigadores, como en el caso de Michel Lamy, que presentan amplias revisiones de documentos fidedignos se hacen eco de un suceso particular en la historia entre Francia e Inglaterra para confirman la supuesta separación del inexistente Priorato de Sion, que es el producto de una de las más grandes mentiras del siglo XX. A lo que me refiero fue a un suceso acaecido en 1188, según las leyendas después de una fuerte discusión entre Felipe Augusto y Enrique II, el primero dispuso el derribar un muy antiguo olmo ubicado cerca de la famosa fortaleza de Gisor, este árbol era muy estimado por los Normandos, pero el punto es que, y como nos cuenta Jean Markale “ bajo el pretexto de un parentesco entre el nombre del árbol ( olmo es orne en francés) y que un cierto Ormus, un supuesto místico egipcio que fue hecho cristiano por San Marco y que se convirtió en fundador de una secta Gnóstica, fue imaginado que al derribar el olmo se simbolizó la separación de la Orden oficial de los Templarios y un fantasma “Priorato de Sion “ que era parte integral de la orden Templaria desde sus orígenes hasta este trágico día de 1188” , derivaciones esta que solo dañan el buen trabajo de unos cuantos investigadores [7] Granados, Jesús Ávila La Mitología Templaria. Planeta Colombiana 2003 [8] Tourniac, Jean Da cavalaria ao segredo do Templo. Madras 2011 [9] Tourniac, Jean Op. Cit. [10] Bernardo de Claraval Elogio de la nueva milicia templaria, Ediciones Siruela 2005 [11] Cirlot, Victoria Figuras del destino. Mitos y simbolos de la Europa medieval. Ediciones Siruel a 2005 [12] Cirlot, Victoria Op. Cit. [13] Cirlot, Victoria Op. Cit.