viernes, 28 de septiembre de 2012

PADRE
¿Como te llamaré, oh Tú, que no tienes nombre?
Aquel que salió de Los abismos de TU soledad,
TU Enviado Jesús, nos dijo
Que eras y te llamabas Padre.
Fue una gran noticia.

 En la quieta tarde de la eternidad,
Mientras eras vida y Fuego en expansión,
Yo vivìa en TU mente,
Me acariciabas como un sueño de oro
Y MI nombre lo llevabas escrito
En la palma de TU mano derecha.
Yo no lo merecía
Pero Tu ya me amabas sin un porqué,
Me amabas como se AMA a un hijo único.
  Desde la noche de MI soledad
Levanto mis brazos para decirte: oh Amor,
Padre Santo, mar inagotable de ternura,
cúbreme con TU Presencia,
Que tengo frío,
Y a veces todo me DA miedo.
Dicen que donde hay amor, no hay temor;
¿Por qué entonces esos negros córceles
Me arrastran hacia mundos ignorados
De ansiedades, miedos y aprensiones?

Padre querido, ten piedad
Y dame el don de la Paz,
La Paz de un atardecer.

Yo sé que Tu eres la Presencia Amante,
El Amor Envolvente,
Bosque infinito de brazos.
Eres perdón y compresión,
Seguridad, certeza, júbilo y libertad.

Salgo a la calle y TU me acompañas;
Me enfrasco en el trabajo
Y quedas a MI lado;
En la agonía y más allá
Me dices: aquí estoy, contigo voy.

Aunque intentara evadir TU cerco de amor,
Aunque escalara montañas o estrellas,
Aunque volara con alas de luz,
Es inútil....
En un acoso ineludible
Me circundas, inundas y transfiguras.

Me dicen que tus pies caminaron
Por Los mundos y Los siglos
dentrás de MI sombra huidiza,
Y que cuando me encontraste
El cielo se deshizo en canciones.
Con tanta Buena noticia
Me has tornado
En un hijo prodigiosamente libre.
Gracias.

Y ahora derriba mis viejos castillos
Las altas murallas de mis egoísmos
Hasta que no quede en mí
ni polvo de mí mismo,
Y pueda así ser transparencia
Para mis hermanos.

Y entonces, al pasar
Por Los desolados mundos,
también yo seré ternura y acogida,
alumbraré la noche de Los peregrinos,
diré a Los huérfanos: "yo soy TU Madre",
daré sombra a Los extenuados,
Patria a Los fugitivos,
Y Los que carecen de hogar
Se cobijaran bajo el alero de MI tejado.

Tu eres MI Hogar y MI Patria.
En ese hogar quiero descansar
Al término del combate.
Tú velarás definitivamente MI sueño,
Oh Padre, eternamente amante y amado.
Amén.

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