viernes, 4 de julio de 2014

Los Kumaras


Libro: Las Enseñanzas de Sanat Kumara
Los Seres Realizados

Sanat Kumara Las enseñanzas de sabiduría Purana explican que en tiempos primitivos nuestro planeta era un medio globo y tenía sólo un polo. Era una formación etérica con el Polo Norte orientado al Sol como su centro. El Polo Sur y la forma física densa no existían todavía. Más tarde la tierra se solidificó. De la “forma de plato” se convirtió en un globo; el Polo Sur se formó y el Polo Norte rotó 90 grados. El área del mundo que formaba el Polo Norte en aquel momento y estaba orientada hacia Sol forma actualmente los Himalayas. El Polo Norte actual apunta ahora a la estrella polar.

La humanidad de las dos primeras razas todavía vivía “en el paraíso”; sus formas estaban hechas de éter. Aún no tenían una mente pero existían en las esferas sutiles en un estado de ensueño. Sólo había diez signos del zodiaco. Desde Virgo hasta Escorpio conformaban sólo un signo. Libra, símbolo de la manifestación física densa, todavía no existía. Con la tercera raza, la humanidad comenzó a encarnar en cuerpos físicos y apareció Libra. En el centro de la tercera raza los sexos se separaron.

En aquel tiempo un grupo de seres sublimes de voluntad y de fuego llamados Siddhas vinieron desde Venus a la Tierra para ayudarle a ella y a sus seres con su evolución. Eran dirigidos por Sanat Kumara que descendió a través de Venus. Se dice que Venus es la hermana mayor de la Tierra. Ella es la contraparte etérica, superior de nuestro planeta. Después, una parte de estos seres abandonaron la Tierra otra vez y regresaron a Venus. No obstante, algunos permanecieron aquí, entre ellos Sanat Kumara. Hoy sólo hay 24 Siddhas en el planeta. Siddha significa Los Seres Realizados; son seres con cuerpos etéricos perfectos.

De hecho, en alguna ocasión, las inteligencias de Venus vienen a nuestro planeta para proporcionar la inspiración necesaria. El Maestro EK solía despertar a la genta durante las horas de la medianoche y les pedía que se unieran a él en la meditación. La meditación solía ser de 2 a 3 horas de duración, en completo silencio. A la mañana siguiente, cuando sus trabajadores se interesaban, el respondía: “ciertos grandes seres están descendiendo al planeta a través de los rayos de la luna. Son seres de Venus. Vienen a auxilia al Plan Divino y a ayudar a elevar a la humanidad. La Jerarquía los está recibiendo con suma veneración. Decidí despertarles porque no quería que durmieran durante momentos tan sublimes”.
Los Logos Planetarios

Sanat Kumara es considerado el ser más elevado de esta Tierra y el más Antiguo, por lo que también se le llama el Señor de nuestro planeta. También se le llama el “Observador Silencioso” y El “Rey del Mundo”. Sanat Kumara es el arquetipo, una imagen del Hombre Celestial en la Tierra. En la Biblia se le llama “El Anciano de los Días”. El “Anciano” es un reflejo directo del Logos Planetario de nuestra Tierra. Este gran ser utiliza a Sanat Kumara como el alma utiliza la personalidad: El encarna en la forma de Sanat Kumara. De esta forma, Sanat Kumara es la fuerza coherente que vive, respira y funciona a través de todas las evoluciones en este planeta. Lo sostiene todo dentro de Su aura o esfera magnética de influencia, por lo que constituye un todo coherente, energizado y funcional. “En EL vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser”, y ninguno de nosotros puede atravesar más allá del radio de SU aura.

Sanat Kumara ha abandonado dejado la gloria del lugar más elevado por el bien de la evolución de los hijos de los hombres. Es un acto de compasión para los seres humanos que no saben cómo vivir, cómo realizarse y cómo ascender a los círculos divinos. Sanat Kumara y su equipo de colaboradores muestran el camino. Es considerado como el mayor Maestro que mantiene abierta la puerta a los mundos superiores. Estos seres permanecen en el umbral, pero se han negado a atravesarla para ayudar también a los otros seres a llegar a este punto. Por eso, Sanat Kumara es el Iniciador, el Hierofante de nuestros Ritos.
Shamballa y Chintamani

Su descenso se considera un gran sacrificio que ha ofrecido por su amor a Dios, sin propósitos personales. Es tan puro y sublime que no puede descender al plano físico denso, sino que se mantiene en el segundo éter que rodea la tierra. Habita en un lugar en el plano etérico ubicado en Mongolia, cerca del desierto del Gobi y que se llama Shamballa. Shamballa es invisible a los ojos normales, aunque visible para las personas que han ganado la visión etérica. Desde allí preside el Albergue Blanco de los Maestros y tiene en sus manos las riendas del gobierno interno. Él vigila la evolución de los hombres y los Devas en este planeta.

Sanat Kumara es el espíritu guardián de Chintamani, la piedra filosofal de origen celestial. Podemos contemplar en Sanat Kumara y la energía de Shamballa cerrando los ojos, relacionados con el centro Ajna y, entonces, pensar en el desierto del Gobi y en el ashram ocultado en su interior. Dentro del ashram está Sanat Kumara, y en su frente está la hermosa joya de Chintamani. A veces es entregada a la Jerarquía, aunque normalmente se haya en el interior de Shamballa. Corresponde a la joya en el loto de mil pétalos del centro cabeza, “OM MANI PADME HUM”. Sin embargo, normalmente esta joya está latente en el hombre. Dice que Ganga, el flujo de energías etéricas, vive en la casa de Chintamani y desciende desde el estado cósmico a la Tierra. Chintamani es el estado original de la existencia pura en la tierra, la joya radiante de la conciencia más allá de nuestra cabeza. Desde allí la conciencia diamantina entra en la cabeza y si nos percatamos de ello, comprendemos el Plan. Más tarde la conciencia se vuelve más densa y mundana; la conciencia pura se pierde.

Shamballa es el centro de síntesis en el planeta; el centro de la unidad se llama la Jerarquía, con los grandes Maestros y adeptos. La humanidad representa la diversidad; poco a poco está aprendiendo a crecer hacia la unidad, hacia el alma. El loto de mil pétalos que habita en nuestro interior es la sede de la síntesis. Su nombre sánscrito es también el mantra de síntesis, Sahasrara.

Conocemos los nombres por los libros; sin embargo, lo importante es la práctica a partir de esta información, para lograr que se haga realidad para nosotros. De lo contrario, fácilmente entramos en la ilusión acerca de los contactos con Sanat Kumara u otros grandes seres. Si tenemos contacto no hablaremos de ello. Podemos contactar con Sanat Kumara cuando habitamos en el Sahasrara. Se dice que cuando alcanzamos el primer sub-plano del séptimo plano, podemos tocar los pies del Señor. De lo contrario sólo podemos adorarlo e invocarlo.
Trabajo Interior con Sanat Kumara

Invocar su Presencia y visualizarla durante los días de luna nueva ayuda a alinear nuestro deseo personal con el Plan Divino y a reestructurar nuestro cuerpo de deseo. El deseo no muere sino que es realineado a través del contacto con los planos superiores. Así Sanat Kumara disuelve los patrones indeseados de nuestra personalidad. Podemos visualizar que estamos entrando en Shamballa, que nos situamos en la entrada del Ashram, esperando recibir la gracia de Sanat Kumara. Las lunas llenas de Tauro y Géminis son también especialmente apropiadas para esta visualización porque durante la luna llena de Tauro los Maestros de Jerarquía se alinean con Sanat Kumara y reciben el pensamiento semilla para el año. Durante la luna llena de Géminis los discípulos que están alineados con los Maestros lo reciben para conseguir una nueva inspiración para su trabajo. También invocamos a Sanat Kumara y el centro de síntesis cada vez que hablamos de la gran invocación y decimos, “Desde el centro, donde la Voluntad de Dios es conocida, que el propósito guíe las pequeñas voluntades de los hombres, el propósito que los Maestros conocen y sirven.”

Cuando se habla de Sanat Kumara, también hablamos del centro del corazón, puesto que el corazón es la sede del amor puro de Buddhi. Sanat Kumara forma el plano búdico y nos ayuda a construir el cuerpo de Buddhi en nosotros. El estado búdico está lleno de alegría y Sanat Kumara vive en el plano búdico superior en el gozo eterna. A pesar de que generalmente vive en silencio absoluto, él transmitió 24 mandamientos o Sutras en el sendero del discipulado al emperador Pruthu en la antigüedad. Lo hizo para ayudarnos a organizar nuestras vidas y para ascender a este plano de bienaventuranza. Por eso Sanat Kumara quiere ayudarnos con su presencia en el planeta para alcanzar la meta de nuestras vidas y tomar conciencia de Dios.

De ahí que una de sus enseñanzas diga: “Alcanzar al Señor debiera ser el ritmo de la vida diaria- el ritual de la vida”. Y dice: “Experimenta a Dios en cada acción e interacción. Experiméntalo en cada momento. No pierdas ni siquiera un momento”. Sin embargo, también elimina la presión que pudiera surgir por de nuestro esfuerzo: “No te preocupes y no te esfuerces por reunir las virtudes. Tampoco te esfuerces por eliminar los vicios. Es un sendero de dificultades. En su lugar, conéctate a través de la observación de lo Divino en las formas animadas e inanimadas.” Y aunque podamos fallar una y mil veces, este es el único camino a seguir. De esta forma aprendemos a ver el mensaje de lo Divino en todos los acontecimientos.

No hay comentarios.: