jueves, 1 de diciembre de 2016

El arca de la alianza y el secreto templario

el arca de la alianza y el secreto templario
El arca de la alianza y el secreto templario

El Arca de la Alianza


el arca de la alianza y el secreto templario
El Arca de la Alianza fue construida con madera rectangular espolvoreada con acacia de oro.
En cada extremo se alzaban dos querubines. Las alas de aquellos seres mágicos se tocaban para formar el trono de Dios.
En el interior del Arca se guardaban las dos tablas de piedra con los diez mandamientos escritos por el dedo de Dios, maná en un jarrón de oro, la vara florecida de Aarón y un libro de la ley.
El Arca de la Alianza simbolizaba la presencia de Dios. Poseía también el carácter de talismán en la batalla, como en la conquista de Jericó.
Era muy potente y debía ser envuelta en velos antes que la levantaran. Sólo el sumo sacerdote podía acercarse al Arca misteriosa y resplandeciente, y únicamente una vez al año, en el día de la expiación.
Se dice que era tan sagrada el Arca que el sólo tocarla ocasionaba la muerte inmediata.
Luego de que los hebreos se establecieron en Canán, el arca permaneció en el tabernáculo en Silio. Luego estuvo en el Templo de Salomón. Y luego desapareció.
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Hoy es una reliquia religiosa desaparecida, lo que mantiene vivo el interés por su misterio tanto entre estudios de la Biblia como entre arqueólogos que desean hallarla para demostrar definitivamente su existencia histórica.
En épocas antiguas, era costumbre entre los seminómadas que vagaban por la creciente fértil, conservar dentro de arcones documentos importantes para la comunidad; ya sean títulos de propiedades o ídolos familiares conocidos como "terafines".
Existen referencias, que otros pueblos como los fenicios, arameos, acadios, árabes y egipcios usaban estas arcas con fines domésticos o comunitarios.
La originalidad del arca de los hebreos, radicaba en que contenía evidencia de los hechos de redención de Dios. Era un memorial que hacía de archivo sagrado para la conservación de artículos que servían de recordatorio o testimonio, los diez mandamientos.
Esto la convertía en un artefacto religioso, ya que era un emblema del culto primitivo; un símbolo de la soberanía y de la presencia divina.
Según el libro de Exodo, Moisés mandó construir el Arca por orden expresa de Dios, quien le dio el diseño por revelación divina.
Esta fuente, nos habla del Arca como un cofre de madera de acacia de forma rectangular. Estaba revestido con láminas de oro puro por dentro y por fuera, con dos aros a ambos lados. Estos aros servían para su transportación, por medio de preciosos varales labrados, para que ningún hombre pudiera siguiera tocarla.
El propiciatorio o plancha superior, funcionaba como tapa para sellar la caja, siendo su pieza principal. Realizada totalmente de oro puro y macizo. Este metal precioso fue usado como símbolo de incorruptibilidad.
Tenía además, un artístico borde del mismo material en forma de guirnalda. Sobre la cubierta, Dios mandó que se labraran a martillo la figura de dos querubines. Estos estaban arrodillados con los rostros vueltos hacia la tierra.
Sus alas estaban extendidas, una en dirección a la otra.
Tal vez su nombre se derive de la misma raíz de inclinarse penitentemente ante la mismísima presencia de Dios,"aquel que nadie puede siquiera verlo y sin embargo seguir viviendo" Exodo 33:20.
Los asirios hacían representaciones de criaturas aladas, especialmente de toros o leones. Las encontramos entre los egipcios y también entre los hititas.
El trono del rey de Hirán en Biblos estaba soportado por dos criaturas de rostro humano, cuerpo de león y grandes alas. Pero en realidad, nada se sabe del formato de los Querubines tallados en el arca.
El historiador Josefo nos dice: "...y tenía dos figuras que los hebreos llamaban Querubines; y que son criaturas aladas, pero en su forma nada parecida a ninguno de los seres contemplados por los hombres, y que Moisés asegura haber visto en el trono de Dios".
Después que los judíos regresaron del cautiverio en Babilonia, levantaron un segundo templo bajo el mando del gobernador Zorobabel. Para entonces el Arca ya no estaba. Parte del mobiliario fue repuesto, fueron modelados nuevos candelabros de siete trazos, conocidos como los Menorah.
Según el profeta Zacarías simbolizaban "los siete ojos de Dios" Zacarías 4:10. La opinión de Josefo y de Filón, era que representaban los siete días de la creación.Uno de ellos, aparece grabado en la parte superior del Arco de Tito, que conmemora la destrucción de Jerusalén en el año 70 dc. Al pie del Menorah, se puede hacer una observación interesante.
Allí se estampan dos figuras híbridas enfrentadas, parecen que son leviatanes o serpientes mitológicas hebreas. Según se pensaba eran mensajeros de Dios, cuya efigie coronaban el Arca de la Alianza.
Otra tradición talmúdica, cuenta que se prohibió las representaciones de dicha iconografía por considerarlas idolátricas. Desde los más antiguos documentos del Pentateuco, hasta la extensa literatura judaica de los primeros siglos; siempre se le atribuyó carácter sagrado conmemorativo a las sitios donde Dios se manifestó. Esto se conoce como teofanía. Dichas fuentes nos hablan que, cerca de las colinas de Judá, en un lugar llamado Betel, el patriarca Jacob soñó con una escalera que llegaba a los cielos.
Multitudes de ángeles transitaban por ella. Por la mañana, Jacob levantó un altar de piedra como monumento de que allí se le apareció Dios. Según el Midras, el patriarca pintó la piedra con polvo y Dios la hundió tan profundamente en la tierra que llego a ser el ombligo del mundo.
El mismo relato cuenta que ésta fue el fundamento del posterior templo de Salomón.
Bet-El (en Hebreo: Casa de Dios), ya había sido un santuario cananeo mucho antes de la época patriarcal. Pero esta roca no era una "asera" o símbolo fálico, propio de la actividad ritual a los Baales, sino que, los hebreos consideraron estos sitios como testimonio de la epifanía divina.
En Sinaí, luego que Dios le entregara el Decálogo a Moisés, se efectuó "El ritual de la Alianza". Este fue el paso previo a la construcción del Tabernáculo y que los objetos sagrados, entre ellos el Arca.
Una vez que la ley fue puesta por escrito y leída, el pueblo replicó al unísono: "Todo lo que Jehová ha hablado estamos dispuestos á hacerlo" Exodo 24:3—8). A partir de allí entra en vigor la Alianza.
Ahora su sociedad se manifestaba en ella, esta se mantendría mientras fueran cumplidas todas las estipulaciones divinas. En otras palabras, Israel aceptó el dominio de su Dios- Rey. Acto seguido se levantó un santuario provisional, con un altar central y doce columnas simbólicas, representando cada una de las tribus de Israel.
Dicha piedra, cumplía el papel que luego pasó a desempeñar el Arca, ya que sobre ella se derramó la sangre de un sacrificio expiatorio. Cuando el cofre de Dios llegó a construirse, un mes después, la ley fue colocada en sus entrañas.
Constituyó un símbolo oficial de su gobernación visible y guardiana del estatuto divino. Jehová no estaba un el Arca, su teofanía se trasladó desde la cumbre del Sinai hasta posarse en forma de nube sobre ella. Una luz celestial brillaba constantemente sobre las imágenes querúbicas penitentes, como si el mismo dios estuviera montado sobre ellos; siendo el escabel de su trono. De día como columna serpenteante de humo y de noche como estela llameante.
En vísperas de la II Guerra Mundial, los alemanes emprendieron la búsqueda de Arca. Para ello realizaron diversas expediciones arqueológicas en Oriente Medio. La idea de Hitler, era valerse de ella como un artefacto mágico, un amuleto para obtener poderes paranormales.
Lo cierto es que no era un talismán, su sola presencia no garantizaba la obtención de los resultados pretendidos. El siguiente ejemplo del libro bíblico de Josué lo expone.
Después que el poder de Dios emanado mediante el arca derribó los muros de Jericó, su próximo objetivo militar fue la ciudad de Hai. Para su sorpresa, ahora sufrieron una aplastante derrota.
Con relación a Jericó, Jehová prohibió tomar botín. Sin embargo, un soldado de Israel robó parte del despojo y lo escondió bajo su tienda. Sólo cuando el ladrón fue descubierto y ejecutado, recién ahí, el ejército pudo reducir al próximo emplazamiento.
En otra ocasión, el Arca fue capturada por los filisteos durante un enfrentamiento. Este pueblo tenía por costumbre sacar los ídolos al campo de batalla. Por lo tanto el Arca, para ellos, sería algo más que un trofeo, hablamos de una especie de talismán que por el solo hecho de poseerla les daría mágicamente la victoria.
Los filisteos la depositaron en el templo de Dagón, divinidad mitad hombre y mitad pez. Cada mañana cuando los sacerdotes entraban al recinto, encontraban al icono del dios caído boca abajo; como inclinado delante de aquel símbolo del trono de Dios.
Según Josefo, los secuestradores fueron plagados con todo tipo de pestes y la gente moría de disentería. Tal fue el terror, que decidieron devolverla de inmediato. Según la ley mosaica, sólo el Sumo Sacerdote podía mirar el Arca, y solamente levitas designados podían transportarla.
Cuando los israelitas fueron a recuperarla esto no se tuvo en cuenta. Fue entonces, que la incontemplable Arca de Dios, emitiendo un tremendo poder sobrenatural, fulminó un buen número de ellos.
El poder que emanaba de ella no provenía de esotéricas fuerzas sino de Dios y este sólo actuaba a favor de los que obedecían su ley.
La historia bíblica nos relata que luego de estos acontecimientos, reposó en el Templo de Salomón hasta su posterior desaparición.
El destino del Arca de la Alianza, representa uno de los grandes misterios de la historia y la arqueología. Nadie sabe cuándo, ni en qué circunstancias desapareció. La ultima referencia que dan las fuentes bíblicas nos llevan al año 642 aC., durante el reinado de Josías de Judá.
Ni en los anales testamentarios, ni en los registros de Nabucodonosor II, existe mención alguna que haya sido llevada a Babilonia después de la destrucción de Jerusalén. Tampoco que haya sido traída del exilio y colocada en el segundo templo o reemplazada por otra. Por mucho tiempo se pensó que el faraón Sisaq (conocido en los textos egipcios como Sesonq I y fundador de la dinastía libia era una posible respuesta.
En el año 8 ac. invadió Judá con una poderosa fuerza militar, capturó varias ciudades fortificadas y luego dirigió su atención hacia Jerusalén. Crónicas 12:1-12, dice que Egipto desposó a la ciudad santa de sus tesoros, lo que supone que Sisaq profanó el Templo.
Esto ha llevado a los investigadores a pensar que el Arca fue trasladada a lo que fue la antigua Libia, donde actualmente se encontraría sepultada. Pero dicha suposición desconoce un elemento fundamental, que existe una mención de ella trescientos años después en Cro 34:8-35:19.
La posibilidad que actualmente se está considerando, es que esté enterrada bajo el monte Moría. Lamentablemente las excavaciones en el lugar son prácticamente imposibles, debido a que allí se levanta un lugar sagrado para los musulmanes, la cúpula de la Roca y la Mezquita de Al-Aqsa, construida a principios del siglo VII dc.
Otro lugar donde se dice que es posible que esté el Arca es en Etiopía. En la antigüedad funcionaba el gran reino de Meroe. La línea real sólo era por vía materna y data del siglo VIl aC., pero según la leyenda, el fundador de esa dinastía fue el mítico hijo de Salomón y la reina de Saba.
De ahí que la fe de muchos atestigüe que Etiopía es el actual depositario del cofre sagrado, aunque sus antiguos habitantes no adoraban a Yahvé, sino a Amon e Isis. Pero más allá de estas especulaciones, una cosa es cierta, el Arca sigue perdida y las causas todavía son un misterio.
Pero dejando de lado el punto de vista de la ciencia, vamos a tratar de develar otro de los enigmas que la cubren; aquellos que sólo pueden ser vistos a la luz de la simbología.
La totalidad de sus partes, contenían una altísima densidad simbólica. Sombra del trono de Dios, el Arca era su estrado. Jehová sentado sobre los querubines en medio del campamento del antiguo Israel, gobernaba y emitía su legislación, la Alianza.
Como elemento santo, fue el más completo tipo de salvación ante la condición de muerte que padece la humanidad. En ella se conjugaba un mensaje ambivalente. Era como si estos espíritus que coronaban el cofre tuvieran la facultad de dar muerte al pecador en cumplimiento de la sentencia divina, como de permitir el acceso a la vida.
Según el mito de origen, el jardín de Edén era como un tabernáculo natural; contenía la provisión de vida eterna, representada en el Arbol sagrado. Cuando la primera pareja quebranto la ley de Dios fueron exiliados del Jardín y condenados a muerte.
Querubines ardientes, con una espada de fuego, flanqueaban la entrada. Custodiando cl camino al Árbol de la Vida. Esto nos retrotrae a varios mitos en los que se hallan motivos de monstruos o grifos vigilando y montando guardia frente a un árbol de la inmortalidad.
El desafío es vencer a los custodios. Hércules, para apoderarse de las manzanas de oro, debió reducir al dragón. No desde la lucha heroica, ni desde la magia, sino desde la súplica y comprensión, Abel debe conquistar el beneplácito de Dios. Debe comprar el acceso con su propia sangre o vida.
Para que ello no ocurra ofrece un valor equivalente, la sangre de un toro sacrificado. Sólo pagando el precio se obtiene el pasaje al árbol deseado. Si bien Jehová aceptó dicho acto consumiendo la ofrenda con una aterradora llamarada que provenía desde la espada, el hecho de que Abel no obtuviera el paso demostraba que el sacrificio o pago no era suficiente.
La madera con la que estaba construida el Arca, tiene su correspondencia en el Árbol de la Vida del que habla el mito.
El propiciatorio, al puente de entrada de Edén, lo que separaba lo divino de lo profano. Durante el día de la expiación, el Sumo Sacerdote en representación del pueblo, rociaba la sangre de un toro delante del Arca.
Una vez del lado oriental y otra del lado occidental de la cubierta, en símbolo de muerte y resurrección. Se pagaba con sangre animal por la vida que le correspondía dar a Israel. En cambio por el rescate se obtenía perdón por el lapso de un año.
El ritual fue reinterpretado en la literatura apocalíptica temprana. Ahora la madera del Arca tenía una nueva correspondencia a escala mayor, al madero de Cristo y su sacrificio, dado a cambio no sólo por los pecado de un pueblo sino abarcando a toda la humanidad.
El Arca no estaría en medio de Israel para siempre, su destino y significación aún encierran muchos enigmas de orden histórico y religioso.
El oráculo de Jeremías había predicho que llegaría un tiempo en el que y no habitaría en un templo terrestre Jer. 3:16,17. Una vez cumplida s función típica, sería una sombra que se proyectaría en una verdadera realidad.
En una visión, Juan, el apóstol, contempla la Jerusalén Celestial y el verdadero templo de cristal. Sobre un trono relumbrante la difusa figura como de un hombre, era la mismísima persona de Yahvé. En medio de densas nubes se epifanizó el Arca: " Y se abrió el Santuario de Dios en el cielo, y apareció el Arca de la Alianza en el Santuario, y se produjeron relámpagos y truenos". Apocalipsis ll:19.

Nueva Biblia de Jerusalén.
Para la interpretación cristiana, su paradero era evidente. Dios mismo la hizo desaparecer para transferirla a esferas celestes. Más allá de la historia de Israel y de la teología cristiana, herméticos secretos rodearon a esta fabulosa arca de factura humana pero de diseño divino.
¿ENCONTRARON LOS TEMPLARIOS EL ARCA DE LA ALIANZA QUE YAVHÉ ORDENÓ CONSTRUIR A MOISÉS EN EL MONTE SINAÍ, Y QUE, SEGÚN LA TRADICIÓN, SE GUARDABA EN LOS SÓTANOS DEL TEMPLO DE SALOMÓN EN JERUSALÉN?

1.- Los Caballeros del Templo de Salomón
Jerusalén. La sola mención de su nombre evoca la leyenda, la historia, la pasión y el drama. Ciudad mágica por excelencia, madre de las tres grandes religiones monoteístas, Jerusalén parece destinada a ser un escenario de guerras y luchas, pero también a permanecer inmune a todas ellas y ganar la eternidad.
Tres milenios atrás, Salomón, rey de Israel, hijo de David, acometió la construcción de un templo ideado como el último lugar de reposo del Arca de la Alianza, la misma que llevara Moisés en su éxodo por el desierto.
Su construcción ocupó a los hebreos entre siete y trece años y la avanzada ingeniería desplegada recuerda a la tecnología empleada en la Gran Pirámide de Gizeh.
En la ornamentación del magnífico monumento se estima que fueron empleadas 86 toneladas de oro, 126 de plata, multitud de piedras preciosas, las más exquisitas maderas y los más suntuosos materiales. Salomón consiguió que el edificio deslumbrara al contemplarlo.
Destruido por los persas, reconstruido con autorización de Ciro II y engrandecido durante el reinado de Herodes, el segundo Templo, inferior en tamaño al primero, es arrasado nuevamente por el emperador romano Tito, quién ordena dejar como muestra del poderío de Roma solo un muro en pie, el que en la actualidad conocemos como Muro de las Lamentaciones.
Muy cerca, en lo que otrora fue la explanada del Templo, se alzan hoy en día dos mequitas.
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Una es la de Omar, de cúpula dorada, erguida sobre la roca basáltica donde los musulmanes aseguran que Mahoma había apoyado los pies al realizar el "viaje nocturno" de ascenso al Cielo, y que la tradición hebrea relaciona con el lugar donde Abraham fue a cumplir con el mandato divino de sacrificar a su hijo Isaac. Se sospecha que su ubicación es precisamente la que correspondía al sancta santórum del antiguo templo, la sala donde se guardaba el Arca.

La otra es la mezquita blanca de Al-aqsa, construida por el emperador Justiniano de Bizancio sobre las enormes caballerizas de Salomón.

Alrededor del año 1118, tras la toma de Jerusalén por los cruzados, 9 nobles caballeros comandados por Hugo de Payns y por Godofredo de Saint-Omer, se dirigen al nuevo monarca de la Santa Ciudad, Balduino II, con el pretexto de organizar una orden militar para la defensa de los santos lugares y de los peregrinos.
El rey cristiano accedió inmediatamente a la petición y les concedió como residencia un ala de su palacio, situado en la antigua mezquita del Al-aqsa. Debido a que esta, como hemos visto, estaba situada en el Monte del Templo, la nueva milicia fue denominada "Pobres caballeros de Cristo y del Templo del Rey Salomón". Habían nacido los Templarios.
Al originarse la Orden del Temple surgen con ella múltiples interrogantes, de las que nos vamos a ocupar a continuación. Los Templarios fueron descaradamente favorecidos por los gobernantes desde sus comienzos y lo seguirían siendo hasta el final de sus días.
No fueron la primera orden militar en fundarse en la región, pero es necesario señalar que en aquellos tiempos era creencia general que la mezquita blanca que les fue dada en propiedad correspondía al emplazamiento exacto del templo salomónico.
Hoy sabemos que este ocupaba una extensión mucho mayor, más allá del Domo de la Roca o mezquita de Omar, que también fue utilizada por el Temple.
Cabe preguntarse que razón impulsó al rey Balduino a donar un alojamiento tan inmenso a tan solo nueve hombres, a lo sumo treinta o cuarenta si incluimos posibles escuderos y sirvientes, donde habrían podido cómodamente varios millares, incluidas sus monturas.
Por otra parte, no consta que esta recién fundada "policía de caminos" participase en ningún enfrentamiento armado durante los primeros nueve años, tiempo en el que tampoco admitieron a ningún nuevo miembro a mayores de los nueve fundadores.
Esto carece de lógica en una agrupación cuyo objetivo, a priori, era formar un ejército permanente en Tierra Santa. ¿A que se dedicaron los primeros Templarios en sus oscuros inicios?
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2.- Tras las huellas del Arca
La mayoría de los autores coincide al afirmar que los nueve fundadores, el nueve como veremos más adelante es un número que preside los orígenes del Temple, realizaron excavaciones en el subsuelo de la mezquita de Al-aqsa, en lo que habrían sido las cuadras reales.
¿Qué podían buscar allí los caballeros? Es lícito pensar que algo realmente importante, pues como hemos visto, el no permitir la admisión de nuevos ingresos en la recién creada Orden, parece significar que se trabajaba en secreto, y que este debía ser guardado de las miradas ajenas.
¿Existe algún indicio de lo que podría haber motivado semejante búsqueda? Para responder a este cuestión debemos remontarnos a los Historia clásica.
La Biblia no es solo un libro de religión. Es también un maravilloso libro de historia. Y la existencia del Arca de la Alianza bajo el Templo de Salomón, se desprende de la historia misma.
Bajo la guía de Moisés, el Arca viajó con los hebreos desde el desierto del Sinaí a Horma. Muerto Moisés, bajo la dirección de Josué, pasó el Jordán y entro en Palestina. En tiempos de Samuel el arca fue capturada por los filisteos y llevada a Ashod, a Gath y después a Ekron.
Espantados los filisteos por los poderes del Arca, que provoca muertes y enfermedades, es devuelta a los israelitas, quienes la guardan en Kirjath-Jearim, de donde David la hizo llevar finalmente a Jerusalén.
Salomón había de hacerla colocar en el sancta sanctórum del Templo que mandó construir: "Entonces dijo Salomón: Yavé, has dicho que habitarías en la oscuridad. Yo he edificado una casa para que sea tu morada, en lugar de tu habitación para siempre" (Libro de los Reyes: I, 8-12, 13).
Después de esto, ninguna mención en los libros históricos, solamente leyendas.
La tradición hace referencia a la multitud de objetos sagrados que se guardaban en el recinto del Templo. Aparte de la mencionada Arca de la Alianza, este debió contener entre otros muchos tesoros y objetos valiosísimos el Candelabro de Siete Brazos, llamado por los judíos menorah, y la Mesa o Espejo de Salomón.
De la propia estructura del templo formaban parte dos columnas denominadas Jakim y Boaz, que según dicen algunas fuentes, contendrían grabada en sus paredes información de capital importancia.
Pero mucho antes de que llegaran los Templarios el Templo ya había sido saqueado en varias ocasiones. De la época del expolio de los persas, con Nabucodonosor II, no se conserva ningún documento que haga referencia al tesoro.
Tampoco sabemos si este fue restituido por parte de Ciro II o si permaneció escondido en Jerusalén todo ese tiempo. No se vuelve a tener ninguna noticia hasta que Tito y sus legiones romanas arrasan la ciudad en el año 70 d.c., pero y aunque tampoco sabemos a ciencia cierta cual fue el botín que logró en su saqueo, se menciona el traslado de la menorah y de la Mesa de Salomón.
Sin embargo, existen indicios que nos hacen pensar que el elemento más importante del tesoro del Templo, el Arca de la Alianza, fue escondido por los hebreos en un refugio previsto en caso de extrema necesidad.
El sabio árabe Maimónides cita la existencia de una cueva secreta bajo el primer Templo. Esta gruta, muy profunda, habría sido construida por mandato del propio Salomón, quién pronosticando una futura destrucción del Templo, decidió proveer de un escondite seguro para el Arca.
Existe otra prueba más de ese enterramiento. Los alimentos de las ofrendas entraban en contacto con los rollos sagrados de la Torá, por lo que los sacerdotes no admitían que aquellos fueran arrojados a la basura. Se creó, entonces, un cementerio de objetos sagrados llamado guenizá, y una vieja tradición afirma que "cuando el Arca fue enterrada, se llevó a la guenizá el recipiente que contenía el maná, porque había tenido contacto con las Tablas de la Ley".
"Abitarías en la oscuridad" había dicho Salomón. Esta frase es significativa. Podemos por tanto deducir que el rey hebreo se refería a un lugar oculto, a salvo de las miradas y los actos de los hombres. Aunque no hubiera sido el propio Salomón, es seguro que en una Jerusalén asediada, el Arca de la Alianza seria el primer objeto en ser ocultado a los posibles vencedores.
Cuando más de mil años después 9 caballeros realizaron excavaciones secretas en los sótanos del antiguo Templo, no podemos dejar de hacernos una pregunta: ¿buscaron los Templarios el Arca?
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3.- Teoría de una conspiración
Antes de intentar dar respuesta a esta cuestión, debemos plantearnos que pudo motivar una búsqueda semejante en pleno siglo XII. Que pudo impulsar a nueve nobles cristianos a llevar acabo tan extrañas tareas en el seno de la Ciudad Santa. Y las búsquedas apuntan directamente a Francia y a la figura de dos hombres: Hugo, conde de Champaña y San Bernardo de Claraval.
Tras varios viajes a Tierra Santa entre 1104 y 1115, Hugo de Champaña mantiene contactos con el Abad de la Orden del Cister, Esteban Harding, a quién le dona una tierra donde San Bernardo, quién había entrado en la orden tres años antes, funda la abadía de Claraval.
A partir de este momento los cistercienses, con ayuda de rabinos judíos, comienzan a estudiar minuciosamente textos sagrados hebreos. ¿Habría encontrado el conde de Champaña documentos importantes en alguno de sus viajes? Tras ser traducidos e interpretados, cabe la posibilidad de que se organizara una misión de búsqueda en Jerusalén, para lo cual fuera necesario contar con un comando de hombres devotos y leales. ¿Es absurdo creer en la existencia de una misión altamente secreta en Tierra Santa? Veamos como van encajando las piezas de la conspiración.
Hugo de Payns, el primer maestre de la Orden del Temple, natural de la región de Troyes en La Champaña pertenecía a una familia noble y emparentada con la del conde Hugo, y era primo de San Bernardo. Este, que se erigió en el gran valedor de los Templarios en Francia, era a su vez sobrino de otro de los fundadores de la recién creada orden militar, Andrés de Montbard.
Como vemos, la relación no es casual. Se ha dicho que durante los nueve primeros los caballeros evitaron cuidadosamente que su pequeña tropa aumentara.
Ya hemos manifestado anteriormente que esto carecía de toda lógica si su verdadero propósito fuera el de defender los caminos y los Santos Lugares, pero los templarios rechazan cualquier compañía con la excepción de la del conde Hugo de Champaña, alrededor de 1125 o 1126. La trama empieza a tomar forma.
Le dice que Salomón fundó una "Logia de Perfección" integrada por maestros, y que nueve caballeros guardaban con sus espadas los nueve arcos que conducían a la Cripta Sagrada.
Nueve caballeros guardaban el Arca y otros 9 trataban de encontrarla. 9 elegidos que han sido designados para combatir a los infieles y sin embargo no se batirán. 9 hombres designados que se comportarán como monjes, castos y sin posesiones, nada debe distraerles ni desviarles de su tarea. La misión está por encima de todo.
¿Tan importante es el Arca?, y sobre todo... ¿qué es el Arca? Por el Libro del Éxodo sabemos que el arca es un cofre de madera de acacia, revestido de oro interior y exteriormente.
Sus dimensiones eran 1,35 metros de largo por 0.8 de alto y ancho, con cuatro querubines cuyas alas se tocaban para formar el trono de Dios. Era tan sagrada que el sólo tocarla provocaba la muerte repentina.
Pero lo importante no es el Arca en sí, sino su contenido: un recipiente con el maná, la vara de Aarón y sobre todo, las Tablas de la Ley, grabadas en piedra.
Las Tablas de la Ley es algo sumamente valioso pues es fuente de saber y de poder, y ambos proceden de Dios. Se trata de una "ley divina". Inscritos en ellas estaban las tablas del Testimonio, la ecuación cósmica, la ley del número, medida y peso que la cábala permitiría descifrar. Poseer las Tablas del Ley significa tener posibilidad de acceso al conocimiento de la Ley que rige los mundos.
Se comprende que Moisés no engañaba al pueblo hebreo cuando le prometía dominio por las Tablas de la Ley. Se empieza a comprender por qué Esteban de Harding y Bernardo de Claraval se dedicaban en su abadía al estudio de los textos hebraicos traídos de Jerusalén por Hugo de Champaña.
Porque los textos hebreos son el tratado de lectura de las piedras, pero estas si aún existen, se hallan en algún lugar bajo el Templo de Salomón, y alguien tiene que ir a buscarlas. Y aquí entran en acción los Templarios.

4.- Una misión culminada con éxito
¿Encontraron los Templarios el Arca? No puede darse una respuesta sincera a esta cuestión. Sin embargo, algo ocurrió a los nueve años, otra vez el nueve, de iniciada la misión: Hugo de Payns y otros cinco Templarios regresan a Francia.
Según la historia oficial, en 1127 Balduino II, rey de Jerusalén, se halla en dificultades por falta de combatientes y recurre a la ayuda del Papa. Desea enviar un mensaje de socorro y pide al maestre templario que sea él su embajador ante el pontífice.
Aquí encontramos otra nueva incoherencia en las funciones de la Orden del Temple. Hugo de Payns no era ni consejero ni mensajero del rey, sino que es el cabecilla de una tropa militar creada expresamente para la defensa del nuevo reino cristiano.
Es cuando menos sospechoso que Balduino recurriera al caballero templario para semejante misión, en vez de encomendársela a uno de sus embajadores, o en ausencia de estos, a cualquier otro noble de confianza no asentado de forma permanente en Tierra Santa que después de cumplir su voto de cruzada retornase a su hogar, algo muy común en la época.
Pero el rey envía al maestre templario y este parte con seis de sus nueve caballeros, abandonando sus deberes en Ultramar. La lógica no funciona, algo sigue fallando en el planteamiento. A menos que... podemos pensar, a menos que Balduino II aprovechase un viaje expreso de los miembros del Temple para encomendarles la tarea.
Un viaje que podemos suponer, debió realizarse acatando un plan establecido desde el otro lado, posiblemente por San Bernardo. Los caballeros habían tenido éxito en su misión y debían volver a occidente.
Esta afirmación no se hace a la ligera. A partir de ese momento van a darse grandes cambios que van a afectar a la Orden del Temple y a toda Europa, pero el propio San Bernardo nos da una pista que apoya nuestras suposiciones.
Lo primero que hizo fue gestionar a favor de su pariente Hugo de Payns y los Templarios que le acompañaban, una acogida positiva y cordial por parte del Papa Honorio II, a quien los fundadores del Temple estaban a punto de visitar en Roma.
De acuerdo con la propuesta de Bernardo, en la primavera de 1228, se celebró un concilio extraordinario en Troyes. Los caballeros hasta ese momento, aunque acogidos a la regla monástica de San Agustín, eran laicos, pero tras el Concilio de Troyes los Templarios se convierten en verdaderos monjes, integrantes de una orden religiosa plena y no de una simple agrupación de caballeros.
Además, se encarga al Abad de Claraval que redacte para una Regla original para la nueva Orden del Temple, y San Bernardo escribe: "La obra se ha llevado a cabo con ayuda de Nós. Y los caballeros han sido convocados en la Marca de Francia y de borgoña, es decir, en Champaña, bajo la protección del conde de Champaña, allí donde pueden tomarse todo tipo de precauciones contra la injerencia de los poderes públicos o eclesiásticos; allí donde, en esta época, se puede asegurar del mejor modo posible un secreto, una custodia, un escondite".
La obra se ha llevado a cabo. Los caballeros han sido convocados. Un secreto. Un secreto que hemos realizado "Nós", es decir, él y sus caballeros, "bajo la protección del conde de Champaña". Como ya se dejó entrever, tres años antes, Hugo de Champaña, uno de los más grandes señores feudales de Francia, había abandonado sus tierras y repudiado a su mujer e hijos para unirse a la Orden. Las piezas del puzzle empiezan a encajar.
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el castillo de montsegur supuesto lugar de escondite de el arca

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5.- Chartres: un secreto grabado en la piedra
A partir de 1130, en Europa irrumpe el estilo gótico. El gótico no es una evolución del románico, aparece de repente y casi siempre en las abadías cistercienses. Si el románico llega a su plenitud después de múltiples mejoramientos a partir del estilo romano y bizantino, el gótico surge de golpe, completo y total. Aparece después de la primera cruzada y especialmente tras el retorno de los Caballeros Templarios con su secreto. ¿Un secreto concerniente a la utilización sagrada, y por así decirlo mágica, de la arquitectura?
La hemos mencionado antes lo que contenían las Piedras de la Ley. La misma clave numérica que fue utilizada en la construcción de la Gran Pirámide y del Templo de Salomón. No hace falta recordar que Moisés vino de Egipto. Toda la cultura egipcia estaba concentrada en los sacerdotes y él era uno de ellos, así que fue instruido en toda la ciencia de los faraones.
En la Europa medieval, y durante aproximadamente ciento cincuenta años, la aplicación de este conocimiento arquitectónico va a manifestarse en la construcción de las grandes catedrales. Y es en una de ellas, Chartres, muy cerca de París, donde encontramos una nueva referencia al Arca de la Alianza.
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catedral de chartres Francia
Ni que decir tiene que la catedral de Chartres es de estilo gótico, y de origen, evidentemente, templario.
El pórtico norte de dicha catedral se llama "pórtico de los iniciados". En él se hallan dos columnas esculpidas. En una de ellas se observa un arca que es transportada por una carreta de bueyes y en la otra podemos ver como un hombre cubre el arca con un velo, rodeado por un montón de cadáveres entre los que destaca un caballero en cota de malla.
Las dos columnas, justo debajo de las representaciones, conforman una controvertida leyenda "Hic amititur Archa cederis". Decimos controvertida porque la expresión tal y como está grabada no existe en latín, lo cual es realmente extraño, pero sorprendentemente el único texto plausible, que sería "Hic amittitur Archa foederis", se traduce como "En este lugar se oculta el arca de la alianza".
Parece mucha casualidad como para pensar que no hay algo de verdad en todo esto. El gótico no es solo una innovación técnica. No se trata únicamente de la construcción de templos sino de la del Templo. Para una expansión equivalente a la que tuvo se requiere una ciencia mas elevada que el cálculo de estructuras. Sería largo de explicar las diferencias del gótico respecto de estilos anteriores, pero mientras el románico dirige sus fuerzas hacia abajo el gótico las impulsa hacia arriba, pues la bóveda no pesa sobre los muros, sino que estos la empujan hacia arriba.

Esta ojiva, sometida a presión, se transforma en una instrumento de música, en una caja de resonancia que aprovecha las corrientes telúricas sobre las que los constructores elevaban las catedrales y actúa sobre el hombre.
La catedral gótica es lo más parecido a un acumulador de energía y bajo su bóveda el hombre se endereza, se pone en pie. Se hace necesario un conocimiento de las leyes de los números, de las leyes de la materia, del espíritu, para que actué de esa forma sobre los hombres, tanto a nivel físico como psíquico.

¿No fue acaso San Bernardo quien dijo aquello de "Dios es longitud, anchura, altura y profundidad"? Ese saber, que se hallaba en las Tablas de la Ley, fue sin duda utilizado.
Aparte de la Catedral francesa, merece un puesto de honor la Abadía de Rosslyn, en Escocia, cercana a Edimburgo. Después de la disolucion de la Orden del Temple, entre 1307 y 1314, muchos de los supervivientes se trasladaron a Escocia, y Rosslyn fue el ultimo reducto templario.
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abadia de Rosslyn
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Arca de la Alianza
vista cercana del Abadia de Rosslyn
Algunos eminentes investigadores sospechan que podría ser el emplazamiento definitivo del Arca de la Alianza que los Templarios habrían llevado y escondido allí, junto con sus otros tesoros, nunca hallados.
Como puede verse, todo en los Templarios en un continuo enigma. Enigmas que, en muchas ocasiones, se remontan a la noche más remota de los Tiempos. Antiguos dioses de otras religiones, ancestrales ritos perdidos, milenarios objetos sagrados, alquimia, brujería... en todo ello aparecen mezclados los Pobres Caballeros de Cristo.
Puede que todo sean simples fantasías, pero no podemos dejar de preguntarnos,
¿A qué oculto conocimiento tuvieron acceso los Templarios? ¿Hasta dónde abarcaba su saber?
Puede que algún día lo sepamos, mientras tanto, debemos contentarnos con lo que nos cuentan las leyendas.

Fuente: La meta secreta de los templarios ( Juan G. Atienza)
Los templarios y el secreto de Cristobal Colon (David Hatcher Childress)
El libro negro de los templarios ( Laurent de Vargas)
y muchas ganas de leer

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