lunes, 28 de mayo de 2012

Hermes Trimegisto


Hermes Trimegisto, Dios griego cuyo nombre significa, Hermes el tres veces grande, o el que posee el don de la triple sabiduría. Hermes es el padre fundador de las ciencias herméticas y toda su literatura. El mismo es para los griegos, el generador y revelador de la cultura y la escritura; patrono de los comerciantes y los ladrones, de los caminos y los caminantes.
Hermes es reconocido en distintas tradiciones bajo diversas nombres, siendo siempre aquel que revela, quien trae la enseñanza desde los cielos. Así es como en Egipto es llamado Toth, y Mercurio por los Romanos. La tradición Cristiana medieval la venera como custodio y guía de todos los hermetistas, o sea de aquellos que practican las ciencias de la alquimia, la magia, la astrología y la cábala.
Literatura hermética
El Corpus
Los libros atribuidos a Hermes se encuentran agrupados en el Corpus Herméticum. Dentro del corpus podemos citar: Poimandres, Asclepio y la virtud del mundo. El Corpus Herméticum, según se sabe por estudios modernos, es una obra de la escuela de Alejandría. Así mismo, un texto no incluido en la suma del corpus es el de mayor trascendencia dentro de todos los textos herméticos. Hablamos de la Tabla Esmeralda. De ella ha dicho un hermetista moderno, Eliphas Levi, que encierra todo el saber de la magia en una sola hoja.
La tabla de esmeralda fue conocida en el mundo occidental desde Alberto Magno al que algunos adjudicaron su autoría. Así mismo, la tabla es también atribuida a uno de los mayores magos de la antigüedad, Apolonio de Tiana. Según la tradición, es el mismo Apolonio quien encontró la tabla en una cueva, bajo tierra.
La Tabla Esmeralda
Como es arriba es abajo
La siguiente es una de las múltiples traducciones de la tabla esmeralda.

1. Aquí está la explicación verdadera de la cual no puede dudarse.
2. Dice: Lo de arriba procede de lo de abajo, y lo de abajo procede de lo de arriba, obra de las maravillas del uno.
3. Por un solo procedimiento se han formado las cosas a partir de ese principio primero. ¡Cuán admirable es su obra! Él es la cabeza del mundo y su conservador.
4. Su padre es el sol, y su madre la luna; el viento la ha llevado en su seno, y la tierra lo ha nutrido.
5. Él es el padre de los talismanes y el custodio de los milagros.
6. Cuyas fuerzas son perfectas y cuyas luces están confirmadas.
7. Fuego que se hace tierra. Separarás la tierra del fuego, de modo que lo sutil se te adhiera más que lo espeso, con suavidad y sabiduría.
8. Sube de la tierra al cielo para apropiarse las luces de lo alto, y de nuevo desciende a la tierra, reuniendo en sí la fuerza de lo superior o inferior, por que tiene consigo la luz de las luces, de suerte que las tinieblas se alejan de él.
9. Él es la fuerza de las fuerzas, que triunfa sobre todo lo sutil y penetra todo lo sólido.
10. Según la estructura del gran mundo es la estructura del pequeño mundo.
11. Así proceden los sabios.
12. A eso también aspiró Hermes, que poseyó el triple don de sabiduría.
13. Y este es su último libro, que él ocultó en la cámara.
Hermes y otros dioses
Un Semidiós
Para la magia, Hermes es un semidiós, un ser que participa de lo humano y lo divino. Estos seres son llamados también Héroes. Algunos han manifestado en vida cualidades espirituales que los hicieron parecer a ángeles o espíritus, como en el caso del llamado divino Apolonio, por Apolonio de Tiana. Otros han nacido del encuentro de mujeres y espíritus como el poeta Merlín de los bretones. Así también han nacido los gigantes como Goliat. En el caso de Hermes, la magia cree que él es la manifestación del espíritu del planeta Mercurio, que se reveló de diversas maneras en todos aquellos lugares donde se lo ha reconocido como el mensajero de los dioses.
El hermetismo en la historia
La cadena de oro
La tradición hermética se la representa como una cadena de oro que vincula a todos los hermetistas de diversos lugares y tiempos. Se reconoce como maestros inspirados e inspiradores del hermetismo a Raimundo Lulio, Alberto el grande, a quién también se le adjudicó la autoría de la tabla esmeralda, Nicolás Flamel, pico de la Mirándola, Cornelio Agrippa, Robert Fludd entre otros. El pensamiento historisista, que busca hallar y seguir las huellas de esta tradición en los distintos pueblos y culturas se encuentra con la cáscara, con el ropaje más no con el hermetismo en sí. Esto ocurre de esta manera por que su saber, no puede ser captado de la misma manera que el saber profano. Para encontrar las simas del conocimiento hermético, es necesario, estar a la altura de este saber. En todo tiempo, la divinidad se encarga de que ciertas personas sostengan este saber y lo preserven, esto es los iniciados y los adeptos.
Importantes escuelas y círculos de iniciación han formado adeptos, personas iniciadas en el hermetismo, pero también otras personas desvinculadas de estos mismos círculos que no poseyeron estas iniciaciones fueron y son parte de esta tradición que es el hermetismo, como en el caso de los yatroquimicos, médicos dedicados a la cura por medios alquímicos. Un ejemplo patente es el alquimista Van Helmont, maestro de muchas generaciones de estudiosos posteriores.
El saber hermético
Conócete a ti mismo
El hermetismo es un conjunto de conocimientos que conforman un solo saber, como si fuesen ramas de un mismo y solo árbol. Si el saber hermético, la hermética es el árbol, las ramas son la alquimia, la astrología, la magia y la kabalah. Cada una de estas ramas está viva en un contexto más amplio que es este saber revelado y revelador que se conoce como hermetismo.
El hermetismo no es solo una escuela en el sentido actual del término. No es tampoco una doctrina. El hermetismo es una experimentación de arcanos. La palabra arcano remite a enseñanza, a misterio y arca. Arca en el sentido de espacio de preservación de lo sagrado. Un arcano es una fuerza. Para conocer un arcano es necesario vivirlo, entrar en contacto con su luz. Un arcano es una fuerza que transforma y transmuta. Y el hermetismo, es una escuela de arcanos. No es suficiente con saber en el sentido escolar. Hay que saber de manera trimegística. Hay que conocer, verificar, y encarnar aquello que se ha conocido y verificado. Es por todo esto que el hermetismo no puede divulgar, si no que debe enseñar de manera iniciática. Esto es que un maestro, que con su experiencia haya alcanzado el conocimiento, inicie a sus discípulos. No hay otra manera de aprender si no es de quien sabe, pues este saber no es intelectual, si no que es vital. El maestro traspasa, injerta como un jardinero hábil y delicado, luz en el espíritu de su discípulo. Luz que él adquirió de sus maestros y que acrecentó con su experiencia.
El saber hermético se define como un encuentro entre lo superior y lo inferior, entre lo interno y lo externo, lo objetivo y los subjetivo, y en especial, entre fe y razón.
Un hermetista, aquella persona que es iniciada en este saber, es alguien que pudiendo creer, se permite pensar y que pudiendo pensar se permite creer. La dicotomía entre razón y fe es un encierro para el alma. Este encierro, esta encrucijada se resuelve siguiendo un método del hermetismo, neutralizando, unificando y armonizando los dos aspectos que aparecen como opuestos para poder así descubrir que en esencia estos opuestos son complementos de una sola realidad. Así es como de la unión de la razón y la fe, surge la Gnosis, el verdadero conocimiento, llamado también razón iluminada.
Los métodos y maneras en que el hombre aspira y logra esta iluminación son, la meditación o la plegaria, el estudio y la práctica. El hombre es para el hermetismo la medida de todas las cosas. Así es como al conocerse a si mismo conoce a Dios y a la naturaleza.
El conocimiento de la naturaleza no es posible sin el conocimiento de Dios, de lo divino, pues no es posible separar sin romper, sin dañar, y la naturaleza, el hombre y Dios, son una unidad que interactúa. Por esto el Hermetismo plante un modo místico de comprender el mundo, místico en el sentido que implica no quitar el elemento sagrado inherente a la realidad. Y este sentido sagrado del mundo, no es posible tomarlo si no es místicamente.
Por esto, el padre de la antroposofía, Rudolph Steiner se animó a decir: Es necesario que la mesa del laboratorio, también sea un altar.


© Francisco Stiglich

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