viernes, 3 de febrero de 2017

Cataros y el Santo Grial

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Cataros y el Santo Grial
Publicado por Templarcrux

Montségur. Mito y realidad alrededor de tres leyendas cátaras: el tesoro secreto, el templo solar y el santo grial.
Es muy probable que cualquiera que paseara por las estribaciones pirenaicas del Ariège, el 16 de marzo de 1244, pudiera divisar a kilómetros de distancia gruesas columnas de humo conquistando los cielos. La humareda tenía un origen muy concreto. Se nutría de las numerosas hogueras situadas al pie del castillo de Montségur, diminuta villa fortificada y asentada sobre una suerte de cono montañoso de 1208 m de alto, con precipicios de 500 a 800 m de profundidad.

Entre las llamas crepitaban los cuerpos vivos de doscientos cátaros, aquellos que no quisieron abjurar de sus creencias y que junto a otros cientos habían defendido la plaza durante nueve meses. Su esfuerzo no había encontrado recompensa. El tenaz asedio de las tropas regias y pontificias consiguió rendirla para poner a sus ocupantes en manos de la Inquisición papal. No sabemos con seguridad cuántas personas mantuvieron aquella guarnición. Se conoce el nombre exacto de unos trescientos, aunque si les añadimos familiares y sirvientes anónimos, la cifra podría elevarse hasta el medio millar. Una sobrepoblación enorme para un lugar tan reducido y al que los cruzados del rey de Francia y del Papa de Roma calificaban como la sinagoga del Diablo.

En aquel pequeño burgo sobre un nido de águila se había refugiado el grueso de la Iglesia cátara, un movimiento religioso que hacía una lectura alternativa del mensaje cristiano, absolutamente rechazada por la jerarquía eclesiástica más ortodoxa. Sus seguidores postulaban que el mundo físico era una creación maligna y dominada por el diablo. Por consiguiente, Cristo sólo podía tener una naturaleza fantasmal, nunca componerse de carne y hueso, porque esto último equivaldría a hacerlo partícipe del Demonio. Semejantes postulados cambiaban también el sentido de la venida a la Tierra de Jesús. No aceptaban que hubiera nacido para terminar con el pecado original, sino para explicar cuál debía ser el camino de la liberación. La senda a recorrer por la cual el Hombre habría de trascender su cobertura material y dejar aflorar aquella verdadera dimensión angélica que vivía atrapada dentro de los muros carnales de su ser.

Vista de Montségur

Como podemos ver, a juicio de los cátaros, la materia estaba asociada a todo lo tenebroso y ralentizaba el proceso de salvación humana. El sexo, el matrimonio, el bautismo católico, la eucaristía, el culto a la cruz, los alimentos de origen animal como los huevos, la carne o la leche… eran, cada uno de ellos, elementos que encadenaban aún más a este mundo demoniaco. Por si fuera poco, la muerte en sí misma no proporcionaba la libertad. Los seres humanos continuarían reencarnándose después de morir a menos que optaran por romper la nefasta rueda en la que estaban inmersos. La única salida posible venía de la mano del denominado consolament, una suerte de bautismo espiritual que hacía ingresar al receptor del mismo en la categoría de los perfectos. Dentro de tal condición, sus miembros estaban obligados a llevar una vida austera, generosa, sencilla, de pobreza absoluta, ausencia de bienes y moral impecable. En ese camino de recogimiento y ascesis individual, la Iglesia de Roma, con sus cargos eclesiásticos, rito, liturgias sofisticadas, valiosos tesoros, diezmos, magníficos templos, monasterios y demás ataduras terrenales, no tenía cabida.

El éxito de estos y otros planteamientos similares fue inmediato, especialmente al sur de la Francia actual. El movimiento consiguió granjearse el favor de personas pertenecientes a cualquier condición y género. En unos cuantos años, casi en silencio, la Iglesia de Roma fue progresivamente sustituida por la cátara y la mayoría de los fieles -nobles o campesinos, hombres o mujeres- ingresaron en aquel cristianismo alternativo dentro de la categoría de creyentes, que implicaba una norma de vida menos exigente que la seguida por los perfectos.

En este punto, los católicos reaccionaron con significativa vehemencia: durante varias décadas combatieron las doctrinas cátaras. A sus seguidores los terminaron considerándolos reos de herejía y la persecución adoptó la forma de cruzada. Desenvainaron las espadas, pero, el papado no buscó sólo vencer, sino también convencer y eliminar el mal de raíz. Así que la palabra encontró también su sitio en esta dilatada contienda. Había que perseguir los individuos contaminados y también las ideas contaminantes. Un cuerpo especializado y muy erudito de religiosos, los dominicos de la mano del castellano Domingo de Guzmán, se labraron un enorme prestigio en su labor de predicación ambulante por aquellas tierras repletas de herejía. Otro cuerpo institucionalizado conformado por cistercienses y luego monopolizado por los propios dominicos, hizo una labor represora mucho más refinada. Eran los inquisidores que bajo pena de penitencia en diferente grado, cárcel o inmolación para los más pertinaces, se dedicaron a detectar y acabar con cualquier delito de fe. Incluso, el año 1229, fue levantada en Tolosa una Universidad para iluminar con enseñanzas verdaderas todas aquellas regiones de los alrededores cubiertas por las tinieblas del error.

Mediante la espada y la palabra, sin que ni la una ni la otra les ahorrara importantes reveses, los perseguidores, poco a poco, fueron ganando terreno a la Iglesia cátara hasta lograr reducirla a su más mínima expresión. Numerosos castillos, ciudades y señoríos de la Occitania cayeron, uno tras otro, al paso firme de las huestes regias, nobiliarias y de los inquisidores pontificios: Béziers y Carcasona en 1209, Minerva, Termes y Puivert en 1210, Peyrepertuse en 1240… La presión victoriosa de las tropas cruzadas, consiguió además que muchos señores de la zona, antiguos simpatizantes de la causa cátara, cambiaran de postura y acabaran sumándose a la coalición católica. Otros, mantuvieron sus creencias y, por ello, perdieron sus patrimonios, sus villas y sus castillos. Serán los faidits, los caballeros desposeídos, obligados, por tanto, a buscar la protección y el amparo de otros señores, todavía cátaros, que quisieran acogerlos.


Muchos de estos faidits, como Pierre Roger de Mirepoix, se refugiaron también en Montségur y allí pudieron contemplar cómo a los pies del mismo, un ejército de 1500 hombres comandado por el senescal de Carcasona, Hugo de Arcis, rodeaba el castillo durante el verano de 1243. Los inquilinos del castillo, seguramente, debieron advertir que estaban ante el asedio definitivo. El concilio de Beziérs, poco tiempo atrás, había decidió cortar la cabeza del Dragón cátaro y la decapitación del mismo pasaba por tomar aquella fortaleza. Además, de Montségur habían partido, en la primavera anterior, una treintena de hombres con una misión secreta: matar a los dos inquisidores principales del papa que, itinerantes, iban realizando su trabajo con vehemencia por toda la comarca. Informados de que se encontraban descansando en Avignonet, un comando de quince caballeros actuaron en complicidad con otros treinta habitantes de la villa, quienes les abrieron las puertas de la torre donde aquellos se alojaban. Los confabulados, aprovechando la oscuridad de la noche, pasaron a cuchillo a los dos religiosos y a todo su cortejo. Cuentan algunas crónicas que la población, al enterarse de lo sucedido, vitoreó jubilosa a los asesinos en su camino de regreso, pero enervó hasta el infinito el ánimo de los cruzados. Ante tales acontecimientos, Montségur debía caer y cayó.


El 16 de marzo de 1244, bien pudieron tremolar las hogueras. Algo más de doscientos perfectos se negaron a abjurar de sus creencias y fueron pasto de las llamas. La tradición sitúa el lugar del holocausto en el Prat dels Cremats, al pie de Montségur, donde un monolito de piedra hoy día recuerda los hechos. Sin embargo, no resulta fácil dar por buena esta identificación. Ni siquiera se sabe con certeza si ese mismo día fueron quemados todos los renegados. Fuera esa jornada u otra venidera, resulta incontestable por las diferentes fuentes que el fuego acabó con el grueso de la Iglesia cátara tras la caída de Montségur. Después, algún otro enclave permaneció en el tiempo, como Queribús, tomado por los cruzados en 1255. Pero el movimiento cátaro en la práctica había tocado ya a su fin en 1244. Las cenizas de los perfectos consumidos por las llamas pasaron a surcar el viento de la historia y, sobre todo, sirvieron para abonar el suelo de múltiples leyendas. De tres de estas leyendas – el tesoro cátaro, el templo solar de Montségur y la presencia del Grial- trataremos a continuación.



¿Hubo un tesoro cátaro?

Seguramente uno de los autores contemporáneos que más ha contribuido a difundir la mitología en torno a Montségur sea Gérard de Sède. Este autor con una biografía bastante peculiar y gran éxito editorial, sobre todo a raíz de su obra El tesoro cátaro, nos dice en la misma: Pero mientras se elevaban las llamas, cuatro sombras salían del castillo y se descolgaban, con ayuda de cuerdas, a lo largo de la vertiginosa pared Oeste del pico. Eran los Perfectos Amiel Aicard, Hugo, Pictavin y otro cuyo nombre es incierto. Llevaban consigo una manta anudada en forma de hatillo. La fuga la había organizado Pierre-Roger de Miraepoix; su pariente Arnaud-Roger de Mirepoix, testigo de los hechos, los contó más tarde a la Inquisición, explicando: “Se hizo así para que la Iglesia de los herejes no perdiese su tesoro.”
Desde el Campo de los Quemados, los cátaros que se retorcían en las llamas vieron encenderse una gran hoguera en la cumbre del Bidorta: los cuatro evadidos les hacían saber que habían cumplido su misión.
¿Qué tesoro contenía la flaciata, el petate de los cuatro Perfectos? Seguramente que no era un tesoro monetario, puesto que las reservas de oro y piedras preciosas de Montségur habían sido ya evacuadas cuatro meses antes. Tratábase sin duda de archivos, de libros sagrados o de unas reliquias; en todo caso, una cosa tan preciosa o tan secreta que en modo alguno debía caer en manos de los perseguidores.

En buena parte del resto de esta obra, Gérard de Sède coqueteará con la idea del Grial, asociando su origen al país occitano donde dominara antaño la religiosidad cátara. De este modo más o menos explícito, el autor francés parece sugerir que ese tesoro secreto bien pudiera ser la copa de la Última Cena. No bebe Gérard de Sède de fuentes propias, sino ajenas. Otros autores antes que él difundieron la noticia del tesoro cátaro en términos más o menos similares a los que él emplea, como Napoleon Peyrat en 1870 o el erudito nazi Otto Rahn durante la década de los treinta del siglo pasado.

¿Cuánto hay de verdad y de ficción en los hechos narrados por dichos autores? Lo mejor es acudir directamente a las fuentes documentadas al respecto que apenas son un puñado de noticias extraídas de las actas inquisitoriales. Tras la caída de Montségur, los dominicos realizaron diversos interrogatorios a aquellos cátaros que no persistieron en sus creencias. En el testimonio de estas sesiones se consignan varias alusiones al tesoro, no así en las crónicas de la cruzada que no dedican ni una sola línea a la cuestión. Los extractos inquisitoriales son los siguientes, por orden cronológico de su declaración (Realizo una traducción personal directamente del latín conforme a la edición de los textos ofrecida por Michel Roquebert en el apéndice 2 de su L’Epopee cathare. 4 Mourir à Montségur 1230-1244, Villeneuve, 2007, pero tomo la adaptación al francés de los nombres de lugares y personajes citados según la traducción realizada por Jean Duvernoy en su Le Dossier de Montségur. Interrogatoires d’Inquisition 1242-1247, Toulouse, 1998).

El heréje Mathieu me dijo que él mismo y Pierre Bonnet, diácono de los herejes de Tolosa, salieron del castillo de Montségur y de allí sacaron el oro y la plata e infinidad de monedas, la hicieron pasar por el lugar donde los hombres de Camon montaban la guardia; los cuales les indicaron a los herejes el sitio y los caminos por donde podían entrar y salir libremente; los mencionados herejes fueron entonces hasta una gruta fortificada de Sabartès que poseía Pons Arnaud de Châteauverdun. En el tiempo de este año, cerca de la última fiesta de Navidad [Navidad de 1243] (Testimonio de Imbert de Salles tomado el 14 de marzo de 1244).

Oyó decir a Raimond Monic que Amiel Aicard, Peytavi y otros dos herejes fueron ocultados bajo tierra durante la rendición de los otros herejes y sacados del castillo de Montségur. Él no sabe ni oyó decir quiénes les sacaron del castillo ni el modo en que fueron sacados. Añade que él mismo escuchó decir que los susodichos cuatro herejes que fueron sacados del castillo de Montségur llegaron a la villa de Caussou y de allí a la de Prades y al castillo de Usson con el hereje Mathieu, al cual encontraron. Añade que en el castillo de Usson vivía Raimond de Caussou y Guilliaume Caramelaire y los otros herejes susodichos. (Testimonio de Berenguer de Lavelanet, tomado el 21 de abril de 1244)

Cuando los herejes salieron del castillo de Montségur, el cual debían entregar a la Iglesia y al rey, Pierre Roger de Mirepoix retuvo en el dicho castillo a Amiel Aicart y a su compañero Hugo, y la noche después de que los otros herejes fueron quemados en grupo, el citado P. Roger cogió a los mencionados herejes y escaparon. Esto fue hecho con la intención de que la Iglesia de los herejes no perdiera su tesoro, que estaba guardado en los bosques y aquellos dos lo sabían. Esto y eso oyó decir de testimonio de Alzieu de Massabrac que les había visto y de Gillaume Dejean de Lordat que les vio después de que escaparan del castillo. Ocurrió en la semana antes de Ramos [21 al 27 de Marzo] (Testimonio de Arnaud Roger de Mirepoix, tomado el 22 de abril de 1244)

Oyó decir a los herejes Bernard Guilhem y Bernard de Auvezines en la liza donde él montaba guardia con aquellos herejes, que los herejes Amiel Aicard y Huc habían sido sacados del castillo de Montsegur con una cuerda por el precipicio bajo el castillo de Pierre Roger, durante la noche del día que el castillo fue entregado a las manos del rey y de la Iglesia. Interrogado sobre quién sacó a aquellos herejes, respondió que no lo sabía. (Testimonio de Guillaume de Bouan de Lavelanet tomado el 2 de mayo de 1244)

Oyó decir por los herejes que, cuando salieron del dicho castillo de Montsegur y fueron entregados a los Galos, en la noche anterior salieron herejes de dicho castillo. En el tiempo de este año y después de la cuaresma [Hacia el 13 de marzo] (Testimonio de Bernard Cairole, llamado de Joucou, tomado el 3 de mayo de 1244)





Reconstrucción ideal de Montségur durante el dominio cátaro


¿Qué veracidad podemos darle a estos testimonios obtenidos bajo interrogatorio inquisitorial? En principio, no parece que fueran tomados bajo tortura, porque ésta se generalizó en las prácticas de la Inquisición después de 1260. De todas formas, es bien sabido que hay otras maneras igualmente artificiales y muy eficaces de inducir una confesión. Aún así, la reiteración de los comentarios y el contenido de los mismos, permite aceptar sin mayores problemas la existencia de un tesoro en Montségur y la puesta en fuga de varios cátaros para trasladarlo a otro lugar. Esta operación se habría llevado a cabo en dos momentos:

El primero estuvo destinado a esconder aquellos bienes preciados fuera del castillo. En opinión del historiador Michel Roquebert, los cruzados católicos, hacia la Navidad de 1243, iniciaron una aproximación definitiva a las inmediaciones de Montségur. Entonces los asaltantes llevaban unos siete u ocho meses de asedio y consiguieron avanzar hasta el pie mismo de la montaña. La proximidad del enemigo pudo hacer que los cercados optarán por trasladar fuera de la plaza aquellos enseres más valiosos ante la amenaza de una conquista inminente. Dos cátaros, entre ellos un diácono de la iglesia de Tolosa, habrían sido los autores de la operación. Por otro lado, el superar a los centinelas enemigos debió resultarles una tarea bastante fácil, puesto que el testimonio de Imbert de Salles detalla que los vigilantes eran oriundos de Camon. Esta localidad estaba a unos 20 kilómetros de Montségur y, seguramente, las huestes católicas habrían reclutado allí algunos de sus hombres. La ventaja para los fugados fue que Pierre Roger de Mirepoix, co-señor de la guarnición de Montségur, tenía lazos familiares directos con aquella villa: el ama de cría de su hijo era oriunda de aquella población y a la vez esposa de uno de sus hombres de mayor confianza. Por lo que bien pudieron mover los hilos de ese parentesco para ganarse la complicidad de los soldados de Camon y facilitar la escapada.

Por último, el custodio del tesoro y dueño de la gruta fortificada donde, según Imbert, quedó aquel alojado, era miembro de la familia Châteauverdun, la cual había demostrado repetidas veces su apego a la causa cátara. Ahora bien, ¿de qué cueva se trataba? No puede determinarse con certeza. Sabemos que este tipo de grutas fortificadas o expulgas resultaban habituales en la región como la que en la actualidad pueden contemplarse en Bouan. Un documento de febrero de 1213 nombra seis de estas cuevas en manos del conde de Foix: Souloumbrié, Subitan, Ornolac, Verdun, Alliat y Niaux. Por su parte, Napoleón Peyrat a finales del siglo XIX creyó identificar la cueva del tesoro cátaro en Lombrive, tras seguir ciertas tradiciones populares que hoy en día se han demostrado falsas.





Gruta fortificada o expulga de Bouan

El segundo momento, de la operación habría tenido lugar la víspera de la entrega del castillo. Dos hombres habrían sido ocultados bajo tierra en algún punto de Montségur, para abandonar el mismo una vez hubiera sido desocupado por los cátaros. Su cometido seguramente sería localizar el tesoro y llevar las pertinentes instrucciones acerca de qué había que hacer con el mismo.

Finalmente, algunos detalles que se han sumado a la leyenda como el petate portado por los fugados o las señales de humo realizadas desde el monte Bidorta, indicando el éxito de la escapada, no tienen ninguna base documental. Es más, las hogueras en la cumbre de dicho monte quizás atiendan a un episodio anterior que, efectivamente, se produjo de esa manera. Así, en mayo de 1243, uno de los sargentos de Montségur, Escot de Belcaire acordó con el coseñor del castillo Pierre Roger de Mirepoix que haría unas hogueras informando de que había alcanzado la cima del Bidorta. La imaginación de los escritores posteriores debió tomar este dato y combinarlo con la evasión realizada un año después.


En relación al posible contenido del tesoro se ha especulado mucho. Uno de los testimonios inquisitoriales hablaba explícitamente de oro, plata e infinidad de monedas. A ciertos autores les resulta extraña una descripción de tales características dentro de un movimiento religioso que predicaba la vida austera y desapropiada. Lo cierto es que este régimen de existencia era así de sobrio, pero exclusivamente para los perfectos de la comunidad. El resto podía tener bienes e incluso se buscaba incentivar la economía burguesa –comercial y artesanal- para que la riqueza generada llegara, tras su reparto, a todo el mundo. Además, durante el asedio de Montségur, el capital acumulado en el castillo sirvió para adquirir víveres en los pueblos de los alrededores, comprar voluntades enemigas y pagar la protección de mercenarios, entre otras acciones habituales durante un conflicto armado. Así, que en principio, no hay indicios para sospechar o concebir la existencia de un contenido extraordinario dentro del tesoro cátaro. Los inquisidores ni siquiera parecieron preocuparse demasiado por su destino o por sus características. Las alusiones en las actas son bastante sucintas y más dedicadas obtener los nombres de los implicados que procurar información sobre los enseres evadidos. Por su parte, los asediados, tal vez, depositaron en la salvaguarda de aquel tesoro la esperanza de poder seguir financiando la lucha armada desde otro lugar, aunque se rindiera Montségur.



¿Fue Montségur un templo solar cátaro?

A esa pregunta se encargó de responder positivamente Fernand Niel en varios trabajos publicados desde 1950 hasta finales de los años setenta. Montségur, la montagne inspirée, Paris, 1950; Montségur, le site, son histoire, Grenoble, 1961 o Les Cathares de Montségur, 1976 serían sus títulos más destacables. Este Ingeniero e historiador galo llenó sus escritos con detalladas y meticulosas mediciones, cálculos, ejes, trazas, etc. realizadas sobre los lienzos y muros del castillo actualmente conversados y presuntamente atribuidos a los cátaros. La conclusión de sus cavilaciones fue que tanto el trazado como el alzado de aquel inmueble no se hicieron de forma caprichosa. Todo lo contrario. Estuvo perfectamente planteado conforme a unas directrices muy precisas a través de las cuales la fortaleza quedaba configurada como un templo solar y zodiacal al servicio de la Iglesia cátara. En síntesis, Fernand Niel llegó a aseverar que el edificio debía de poder pasar por una fortaleza; las disposiciones del plano de construcción tenían que dar de manera “disimulada”, por medio de alineaciones apropiadas, las principales direcciones del sol naciente.

El procedimiento técnico operado por Niel resulta relativamente sencillo (Ver Fig. 1). A partir del plano actual del castillo, numeramos todas las esquinas y ángulos del perímetro exterior de la fortaleza (Letras mayúsculas de la A a la H). Luego, sobre estos puntos base se trazan una serie de líneas paralelas que los unan entre sí. Además, se determina la existencia de otros puntos secundarios significativos siempre que se guarden ciertas proporciones con respecto a los puntos principales. Así, h se obtiene al ser la mitad exacta del muro H-A, c es el medio de D-C, mientras que a surge al cumplirse que aA=B A/3, de idéntico modo b’ y a’ (b’C=CB/3 y a’B=BA/3). A partir de los puntos principales y secundarios se pueden obtener las siguientes líneas absolutamente paralelas: E-h, FA, ca, b’a’. Finalmente, se busca la correlación de dichas directrices, puntos principales y puntos secundarios con posiciones solares y astrológicas. El resultado sería el siguiente:

- Desde la mitad b hasta H: Equinoccios 21 marzo y 23 septiembre
- a’H: Solsticio de verano
- fA (f como medio de CF): 21 enero (Acuario) y 22 noviembre (Sagitario)
- CH 19: febrero (Piscis) y 23 (Escorpión)
- Bh: 20 abril (Tauro) y 23 agosto (Virgo)
- a’’H (a’’=BA’/2): 21 mayo (Géminis) y 22 julio (Leo)




Fig. 1: Ejes astronómicos establecidos por F. Niel en Montsegur



En definitiva, concluye Fernand Niel que existe en Montségur un sistema que permite identificar las salidas del sol en fechas destacadas del año, solsticios y equinoccios, correspondientes al comienzo y final de las estaciones. Ahora bien, ¿qué significado práctico o doctrinal tendrían para los cátaros estas alineaciones astronómicas? A su juicio, podría relacionarse con la celebración de la fiesta del equinoccio de primavera, correspondiente a la Pascua cristiana. Y, además, esa vinculación tendría un origen maniqueo, sustrato religioso que habría podido servir de inspiración a las doctrinas cátaras.

Sin embargo, esta cuidada hipótesis encuentra su punto más flaco, precisamente, en aquello que parecía más evidente: el actual castillo de Montségur, los pocos muros que de él se conservan en el presente y que sirvieron a Niel como imprescindible fundamento para todos sus cálculos, no fueron levantados por los cátaros. La fortaleza, una vez tomada en 1244, debió de ser destruida y levantada después con otro diseño por los nuevos señores de la plaza, la familia Lévis. De tal forma que, en todo caso, la prodigiosa orientación solar del edificio, de ser cierta, cabría atribuirla a estos nobles católicos y no a los herejes. Ante un dictamen así, se desmorona gran parte del atractivo y valor singular de los análisis de Fernand Niel.

Los indicios al respecto son rotundos y podemos agruparlos por su naturaleza en históricos, arqueológicos, artísticos y doctrinales.

Por un lado, resultaba habitual que la Iglesia católica y el poder real mandaran arrasar los lugares donde habían habitado cátaros una vez dichas poblaciones eran conquistadas. Para el caso que aquí nos ocupa, ya en 1241 el monarca francés ordenó al conde de Tolosa, Raimundo VII, destruir Montségur, en cuanto pudiera tomar posesión de ella y añadió que luego sería comprobada tal demolición. No existe evidencia documentada de que ese derribo fuera llevado finalmente a cabo. Sin embargo, desde la arqueología pueden confirmarse algunos extremos. Por ejemplo, en las terrazas de la cara norte del pico, bajo la torre del homenaje, se ha detectado la presencia de parte del primitivo poblado cátaro. Apenas los cimientos de unas pocas viviendas. Las fuentes medievales aluden a la existencia de, al menos, una veintena de casas en la cumbre. Todas las cuales habrían sido arrasadas tras la ocupación. También las excavaciones han sacado a la luz restos de muros de defensa, barbacanas y torres en otros puntos de la cima. Elementos que junto con la barriada antedicha, igualmente, debieron de ser eliminados por los nuevos señores del lugar. ¿Corrió la misma suerte el castillo? Parece ser que sí. Hay aspectos formales del mismo, como el aparejo de los sillares, cuyo tamaño resulta demasiado grande, bien tallado y ajustado para tratarse de una obra de principios del siglo XIII. De idéntico modo, el uso del arco apuntado en la torre del homenaje resultaría demasiado inesperado en el tiempo de ocupación cátara.

Valorados todos estos elementos, la conclusión del Groupe de Recherches Archeologiques de Montsegur et Environs (GRAME), no puede ser más elocuente: No se conserva ninguna traza en las ruinas actuales ni del primer castillo que fuera abandonado en los comienzos del siglo XII (denominado Montségur I), ni de aquel que construyera Raimon de Pereilles hacia 1210 (Montségur II) que se corresponde al período de dominio cátaro (GRAME, Montsegur: 13 ans de rechreche archeologique, Lavelanet, 1981, pág. 76).

Un último argumento al respecto lo encontraríamos en las doctrinas cátaras. Estos creyentes no sentían ninguna admiración por los astros celestiales, puesto que eran obras bajo dominio del Demonio. Rendirles culto o regir su vida cotidiana por ellas habría sido todo un despropósito.

Cabe preguntarse, entonces, si Niel erró en sus apreciaciones astronómicas. Es una posibilidad cierta. Pero si damos sus cálculos por correctos, ¿fue la orientación de Montségur sólo producto del azar o, en efecto, los arquitectos del nuevo edificio siguieron alguna idea zodiacal preconcebida? Desde luego, dicho patrón de diseño no pudo ser cátaro por lo argumentos antes enumerados, pero tal vez pudiera salvarse parte del planteamiento de Niel si aceptamos que los nuevos señores de Montségur, la católica familia Levi, quisieron que la luz del Sol de la Iglesia purificara aquel lugar ocupado y contaminado por la funesta herejía cátara. Así, desde la ortodoxia romana resultaría más aceptable la presunta orientación estelar de la fortaleza que desde la heterodoxa. De todas formas, incluso para fundamentar esta hipótesis sería necesario contar con evidencias documentales más explícitas de las que disponemos en la actualidad.


¿Custodiaron los cátaros el mítico Grial en Montségur?

El autor que con más ahínco ha postulado la posibilidad de que el Santo Grial estuviera alguna vez alojado en Montségur fue Otto Rahn. Buena parte de su formación académica en Historia, Filosofía y Derecho la consagró al estudio de la literatura artúrica, entendiendo esta no como un relato completamente legendario, sino poseedor de un fondo de verdad. Fruto de todo este empeño personal fueron sus dos principales monografías: La Cruzada contra el Grial, publicada en Friburgo el año 1933 y La Corte de Lucifer editada cuatro años después. Gracias a ellas adquirió una notable reputación intelectual dentro del partido nazi.

El principal fundamento de sus pesquisas lo tomó durante un largo viaje por el pirineo occitano. En el mismo pudo recabar diferentes leyendas y tradiciones populares, entre ellas, ésta que le transmitió un pastor de la comarca en 1931: Cuándo todavía se mantenían en pie las murallas de Montségur, los Puros guardaron en ella el Santo Grial. El castillo estaba en peligro. Las huestes de Lucifer se encontraban ante sus murallas. Ansiaban poseer el Grial para ponerlo en la diadema de su príncipe. A partir de esta clase testimonios y otros recabados en los alrededores, combinados con el análisis de los textos artúricos, Rahn concluyó que el legendario Montsalvat, castillo custodio del Grial mencionado en Parsifal, perfectamente pudiera haber sido en la realidad Montségur. Posteriormente, otros muchos autores han tirado de este hilo hasta hacer una madeja enorme de gran eco mediático a través de publicaciones, documentales y películas de todo tipo.

¿Tiene fundamento esta hipótesis? En verdad ninguno. Ya quedó dicho que los cátaros negaban la naturaleza carnal de Jesús. La aceptaban como puramente ilusoria puesto que defendían su condición exclusivamente fantasmática o angelical. Por lo tanto, sentían un absoluto desprecio y negación de todo aquello que pudiera hacer creer en la existencia de una carne y una sangre procedente de Cristo. En el mismo sentido, el movimiento cátaro rechazaba la eucaristía, mientras que la sagrada copa les recordaba directamente dicho sacramento. Y, finalmente, no contemplaban en ningún caso la veneración de un objeto material, porque su propia esencia les supondría apegarse a un plano de la realidad que, igualmente, les repugnaba por concebirlo en manos del demonio.
BIBLIOGRAFÍA:


M. Roquebert, L’Epopée cathare. 4. Mourir à Montségur 1230-1244, Villeneuve d’Ascq, 2009.
S. Nelli, Montségur. Mythe et Histoire, Monaco, 1996.
P. Labal, Los cátaros: herejía y crisis social, Barcelona, 1995.
J. Duvernoy, Le dossier de Montségur. Interrogatoires d’Inquisition 1242-1247, Toulouse, 1998.

EL GENESIS PROHIBIDO (NUESTRO PASADO ALIENIGENA)

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EL GENESIS PROHIBIDO (NUESTRO PASADO ALIENIGENA)
Publicado por José Manuel Roldán Barrera

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El poeta griego Hesiodo (850-800 a.C.) escribió la historia humana desde el origen del universo en una obra llamada “Teogonía” (del siglo VIII a.C.), en ella narra cómo era la vida en un principio:
“El hombre vivía como los dioses, sin vicios o pasión, irritación o trabajo. En compañerismo con seres divinos (extraterrestres?), pasaban sus días en tranquilidad y placer, viviendo juntos en perfecta igualdad, unidos por confianza y amor mutuos. La tierra era más hermosa que ahora, y producía espontáneamente una variedad abundante de frutos. Seres humanos y animales hablaban la misma lengua y conversaban entre sí (telepatía?).Los hombres eran considerados simples niños a los cien años de edad. No tenían ninguna de las dolencias de la edad para molestarlos y cuando pasaban a regiones de la vida superior, era un sueño apacible.”
Este bello fragmento hace surgir una inquietante pregunta: si todo era tan apacible y celestial, ¿Qué fue lo que ocurrió para que nuestro mundo decayera al nivel más bajo de conciencia y degradación?
Para conocer la respuesta debemos trasladarnos millones de años atrás cuando la conciencia cósmica (DIOS) dio la chispa de vida sobre nuestro planeta a través de una jerarquía estelar.
Todo mal que nos aqueja se reduce a una sola cosa: “la ignorancia del hombre y su escaza conexión con el infinito”.
Nuestro universo posee trece dimensiones distintas escalonadas entre lo físico y lo espiritual, cada una de ellas con sus propios mundos, y seres de todo tipo los cuales obedecen un ciclo cósmico de evolución atravesando todas las dimensiones hasta lograr fusionarse con la matriz divina/Dios, esa ley esa ley aplica para todos los que habitan en el universo incluyéndonos.
El Génesis arcano nos cuenta que en un momento de la historia ese ciclo cósmico se rompió desequilibrando el orden natural de las cosas, lo que produjo guerras y estancamientos a nivel físico, mental y espiritual.
Para cambiar esto, un concejo de seres celestiales creo- con ayuda de grupos extraterrestres-una “biblioteca viviente” (el hombre) capaz de albergar conocimiento sagrado de todo el cosmos y desarrollar un grado de conciencia tan alto que lograría la conexión pura con Dios devolviendo el orden universal interrumpido.
Aunque en un principio el proyecto transcurrió de maravilla lastimosamente no iba a durar así para siempre.
Un maestro celestial, procedente de la sexta dimensión que tenía bajo su cargo a la legendaria raza de los oriones – nativos de la constelación de Orión – empezó a ver, junto con su grupo, este proyecto con recelo pensando que los “hombres” podrían lograr un grado de evolución mayor que ellos y opacar todo el avance que los oriones habrían construido con tanto esfuerzo.
Este ser de luz cayó en manos de la soberbia y el falso ego que tanto ciega nuestros corazones, se rebeló contra la conciencia cósmica y su propósito de crear una nueva humanidad a tal punto de convertirse en el símbolo del mal. Su nombre (que significa portador de luz) era “LUCIFER”.
De aquí en adelante comenzó una trama para sabotear el proyecto Tierra; la oscuridad empezó a tejer sus redes por toda la galaxia haciendo que diversas razas extraterrestres participaran en una anarquía cósmica encabezada por Lucifer, su influencia negativa hizo que un comandante estelar de alto grado conocido como Satanás formara una revuelta por parte de los oriones y a la cual se sumaron con el paso del tiempo los alfadraconianos, los dinoides, grupos de las estrellas Sirio y Sagitario, los famosos grises de Zeta Reticulli y los Anunnaki de Nibiru.
Todos ellos simpatizaron con la disidencia, ya que hacían parte de una sola familia genética: “los reptilianos”: la “hermandad de la serpiente”.
La mala disposición de Lucifer, Satanas y sus seguidores contra el proyecto Tierra desencadeno una batalla contra la luz y la oscuridad donde finalmente los rebeldes fueron controlados para darle paz al cosmos por un tiempo.
Durante ese periodo tranquilo varias civilizaciones extraterrestres vinieron a instalarse en nuestro planeta para poder estudiarlo detalladamente.
El poeta Hesiodo escribió que antes de que nuestra raza surgiera, cuatro civilizaciones se habían desarrollado: la de oro, la de bronce, la de plata y la de los héroes, el se refería efectivamente a cuatro culturas alienígenas que nos antecedieron.
La primera llego probablemente en el periodo Arcaico cuando existía un solo continente denominado Pangea y el planeta era inestable, fueron conocidos como la civilización Antártica que se marcharon una vez cumplida su misión de exploradores.
La segunda civilización llamada Hiperbórea arribo durante la era mesozoica, entre 225 y 65 millones de años, según las antiguas leyendas nórdicas, vinieron al norte de Europa y la zona polar ártica cuando esta poseía abundante flora y clima tropical. Esto explica porque se han hallado extraños mapas como el de Piri Reis en 1.929 y el de Philip Bauche copiado en 1.954 de otros mas antiguos; para la ciencia eran un misterio ya que habían sido hechos en tiempos cuando las regiones polares no tenían hielo – mostrando precisamente esas zonas – y todos sabemos que para hacer una carta topográfica se necesita primero tomar imágenes desde el aire, sin contar que cuando el hombre moderno apareció el polo norte y sur ya estaban cubiertos por glaciares (…) La existencia de las razas Antártica e Hiperbórea resuelven el misterio.
Tambien podrían ser la respuesta del porqué en los polos del planeta hay dos de los trece portales interdimensionales que hacen desaparecer barcos y aviones sin explicación alguna.
Los hiperboreanos llegarían a su fin por culpa de un meteorito que choco contra la Tierra hace 65 millones de años, lo que también causo la famosa extinción masiva de los dinosaurios.
Años más tarde cuando el planeta se empezaba a regenerar, un grupo de extraterrestres creó a partir de ciertos proto-homínidos una nueva raza humanoide negra y la coloco en un continente desaparecido entre el sureste de África y Madagascar, fueron llamados la civilización Lemuriana: nuestros primeros ancestros humanos.
Estos seres habitaron durante la era terciaria junto con otras criaturas prehistóricas y algunas especies de dinosaurios que se salvaron del gran cataclismo – se han encontrado bloques con metales adentro y petroglifos (los cuales expuse en “ORIGENES OCULTOS DE LA HUMANIDAD”) de animales del periodo triásico y jurasico, evidencias que señalan la presencia humana en esas épocas remotas. – El continente desaparecido que albergo a los Lemurianos se llamó “MU”, allí establecieron una gran ciudad íntimamente ligada a la naturaleza, una especie de metrópolis selvática donde habían construido templos de cristal para guardar todo su conocimiento.
La capital de Lemuria se estableció principalmente en África pero posteriormente se dispersaron por todo el mundo logrando un alta grado de evolución física y espiritual con ayuda de los visitantes estelares. El libro de Stanzas de Dzyan escrito en el antiguo idioma de Senzar narra cómo los “señores del fuego” (extraterrestres) descendieron e inspiraron a la civilización lemuriana.
Durante varios millones de años esta raza vivió pacíficamente y avanzando cada vez más; hasta el punto de desarrollar habilidades psíquicas, los elohim (sus creadores) venían de vez en cuando para intercambiar conocimiento o realizar experimentos de tipo genético con otras especies.
Los lemurianos no subsistieron solos en la Tierra, mientras iban evolucionando diversas razas extraterrestres provenientes de todas partes de la galaxia llegaron al planeta para realizar diferentes tareas como la extracción de materias primas, reconocimiento del área, supervisión de la lemuria, procedimientos genéticos, etc.
Un grupo de estos forasteros extraplanetarios, con el permiso del consejo galáctico – quien guiaba y dirigía todas estas razas – decidieron crear una raza auxiliar que facilitara el trabajo a otros alienígenas, como ayudantes.
Hace 300.000 años, manipulando el ADN de una criatura (resultado de experimentos anteriores) denominada Homo-Erectus, los Elohim dieron vida al famoso Homo-Sapiens Neandertal, usado para las minerías y otras labores.
Aunque la ciencia alega que el Homo-Erectus evoluciono repentinamente al Homo-Sapiens en un periodo de 700.000 años, sabemos que esto es imposible (algunos puntos de vista ya los había expuesto anteriormente), el biólogo Tomas Huxley dice que ese salto evolutivo podría tomar decenas de millones de años, el mismo C. Darwin era consciente de esto.
Durante el periodo pleistoceno (entre 2 millones y 10.000 años) aparecería la cuarta gran civilización descendiente de los mestizajes lemurianos, esta nueva raza fue la legendaria Atlántida.
Su pueblo se dispersó por diez enormes islas en todo el mundo, la mayoría de ellas ubicadas en el océano Atlántico (especialmente en las zonas del Caribe, México, Cuba y Bermudas), construyeron una magnifica capital a la que llamaron Poseidonis, cuya existencia se encuentra reflejada en los antiguos diálogos Timeo y Critias pertenecientes al filósofo griego Platón.
La cultura Atlante logro un gran desarrollo tecnológico y espiritual, fueron capaces de diseñar naves que podían navegar por el cielo y debajo del mar, (esto nos recuerda los misteriosos aviones precolombinos encontrados en nuestro país y los curiosos relatos de los textos hindúes) erigieron inmensos cristales que colocaban en las acrópolis como fuente principal de energía, algunos expertos en el tema – como el ufólogo Sixto Paz Wells – dicen que fueron los atlantes quienes construyeron las pirámides y no los egipcios. Muchos de los que han examinado estas construcciones antiguas dicen que la gran esfinge de gizeh, por ejemplo, pudo ser construida entre el año 10.000 y 12.000 a.C., algo muy extraño puesto que la cultura egipcia apareció solo hasta el año 3.100 a.C.
La palabra pirámide significa “medidor de luz o energía” (“pira” viene de “piro” que se traduce como fuego o luz y “mide” de medida); los sumerios a sus pirámides escalonadas “ESH” que significa “fuente de luz”, mientras que los denominaron “ICKET”, en español: “luz gloriosa”; así que las pirámides pudieran ser diseñadas en tiempos de la Atlántida junto con los cristales para servir de centros potentes de energía libre.
La pirámide es también el símbolo de la sabiduría oculta, es por eso que estas increíbles edificaciones encierran tanto misterio y su obra se encuentra relacionada con los antiguos visitantes del espacio.
El imperio de la Atlántida se expandió por todo el globo compartiendo este bello planeta con sus hermanos lemurianos, ambas civilizaciones súper evolucionadas a las cuales se sumo una nueva raza.
Hace 130.000/90.000 años, los elohim hicieron un nuevo experimento genético interviniendo al primitivo Homo Sapiens Neandertal, modificaron el aspecto físico así como el volumen de su cerebro para crear un hombre más evolucionado.
Este ser, que sería muy especial, fue diseñado principalmente con 12 filamentos o hebras de ADN “apagadas” por así decirlo, pero conforme fuera evolucionando física, mental y espiritualmente activaría sus genes estelares convirtiéndose en un ser multidimensional.
Durante los siguientes 64.000 años los hombres vivieron en completa paz y armonía junto a Lemuria y Atlántida, algunos se reunían en pequeños grupos de caza o tribus que vivieron en cavernas donde plasmaron dibujos rupestres de los antiguos dioses (extraterrestres) y de las fantásticas hazañas que veían por parte de estos.
Los lemurianos y atlantes continuaron su desarrollo paralelamente con el hombre, sin embargo no hubo mucha interacción entre ellos ya que los hombres eran nómadas y migraban a zonas alejadas de sus metrópolis culturales para recolectar diferentes alimentos o buscar refugio de los fuertes cambios climáticos que vivía la Tierra por aquel entonces, además las civilizaciones evolucionadas veían a este ser como un simple primitivo, no obstante le guardaban respeto y le dieron uno que otro conocimiento elemental, por eso vemos que en el periodo paleolítico medio (100.00 a.C.) y superior (30.000 a.C.) el hombre ya era consciente de la vida metafísica (mas allá de la materia) y la existencia de espíritus ancestrales (extraterrestres) a quienes veneraba.
Toda esta época conocida como la “edad de oro” a la que aluden muchos textos antiguos, fue un lapso de plenitud y gozo para la raza humana, si todo hubiera continuado así el mundo que conocemos sería muy distinto, pero como el mal quiere destruir todo lo bello ese periodo de tranquilidad estaba a punto de cesar.
Hace 26.000 años nuestro planeta empezaba a cerrar un gran ciclo cósmico que era de suma importancia para toda la jerarquía galáctica, la Tierra junto con todo el sistema solar se dirigían a una sublime transformación astrológica denominada “cambio de las eras”.
El consejo estelar decidió aprovechar esa transición planetaria y enviar a la antigua hermandad de la serpiente para remendar su mal comportamiento ayudando a los terrestres en su evolución hacia una nueva etapa de vida.
La raza reptil no acepto de ningún modo esta tarea así que fueron deportados a la fuerza por el consejo siendo obligados a cumplir el designio.
Bajo el mando de su jefe Satanás, esta raza extraterrestre arribo al planeta con no muy buenas intenciones. Desde el principio vinieron con una actitud agresiva y con deseos de dominar a la humanidad, eso hizo que se desencadenaran una serie de eventos bélicos.
La hermandad de la serpiente empezó a influenciar negativamente a los atlantes para que traicionaran a la lemuria y se volvieran contra ellos, así fueron surgiendo distintos conflictos internos disolviendo la edad de oro.
Hacia el año 23.000 a.C. los reptilianos junto con facciones de la Atlántida que se unieron a las fuerza de Satán destruyeron la mayor parte de los lemurianos en medio de caóticas guerras y catástrofes naturales (estas últimas debido al cambio de ciclo) solo una pequeña porción de lemuria sobrevivió.
Ante tal desastre el consejo estelar intervino y mando a otras razas extraterrestres para que eliminaran una buena porción de la hermandad reptil y así poder controlar al resto.
Durante unos pocos años – mientras terminaba la transición planetaria – la Tierra sufrió grandes metamorfosis, hubieron distintos enfrentamientos entre los buenos y los malos, incluso estallo una guerra nuclear, la cual mermo la acción negativa de la raza serpiente, hay de hecho evidencias que confirman el uso de armas atómica a través de la historia antigua.
En Iraq por ejemplo, durante una excavación de 1.947 se hallo en las profundidades de lo que antes fue Mesopotamia, Caldea y Sumeria, un piso de cristal fundido similar al que deja una explosión atómica. Otras regiones en Siberia, Colorado y Mongolia muestran en sus superficies cicatrices atómicas según la opinión de muchos expertos.
Los arqueólogos descubrieron en Pakistán las antiguas ciudades (con más de 10.000 años de antigüedad) de Mohenjo-Daro y Harappa Rahi, lugares verdaderamente extraños puesto que contenían esqueletos altamente radioactivos; cuando científicos escrutaron esas zonas concluyeron que efectivamente ese fue el escenario de una guerra nuclear miles de años antes de Cristo.
Si recordamos los textos del Mahabbarata y el Bhagavad Gita (viejos manuscritos de la India que describí en misterios de la religión y la arqueología) allí se narran impresionantes guerras usando tecnología avanzada.
Como veremos desde que llego la hermandad de la serpiente una secuencia de destrucción y conflictos tendrían lugar a lo largo de nuestro pasado, la guerra de hace 25.000 años era solo el comienzo de una decadencia humana.
Luego de que la tierra ascendiera ese periodo de oscuridad, el consejo estelar pudo restablecer la armonía nuevamente, envió varias flotas extraterrestres para que sirvieran como guardianes de nuestro planeta y sus habitantes, estos son los que los escritos antiguos llaman “watchers”, observadores, vigilantes o los clásicos ángeles.
Quienes quedaron de la raza serpiente fueron puestos en constante observación por los guardianes, de esa manera colaborarían con el proceso de aprendizaje terrestre. A pesar de que todo parecía haber vuelto a la normalidad, la hermandad satánica no cesaría su odio contra la raza humana.
Comenzaron a hacer manipulaciones genéticas en algunos hombres (homo sapiens sapiens) y a experimentar con ellos como si fueran simples conejillos de indias.
Tomaron varios genes reptiloides y los mezclaron con genes humanos para crear una raza hibrida, también pudo ser que inseminaron artificialmente a un grupo de mujeres o las alteraron con el fin de cruzarse sexualmente y concebir una descendencia. Este gravísimo hecho no sería la primer vez ni la ultima; muchos textos antiguos narran como los “dioses” (extraterrestres) bajaban del cielo para juntarse con las humanas y tener hijos.
En las leyendas griegas se relata como el dios Zeus descendía del Olimpo para reproducirse con las mujeres mortales.
El génesis de la biblia dice en el capítulo 6 versículo 4: “…es de notar que en aquellos días caminaban gigantes sobre la Tierra porque después de que los hijos de Dios (extraterrestres?) se juntaran con las hijas de los hombres y ellas concibieron salieron a la luz estos héroes gigantes, varones famosos de la antigüedad”.
La biblia hebrea llama a estos gigantes “NEFILIM” palabra que puede ser traducida como caídos.

Otra prueba de hibridación entre los dioses estelares y los humanos se hallo en una cueva en Chihuahua al norte de México, donde encontraron un enigmático cráneo conocido por la ufología como “el niño de las estrellas”, (o “starchild”) su antigüedad era de unos 900 años y según las pruebas que se le han realizado se cree que es un hibrido alienígena-humano. La doctora Mary Jones lo examino en un laboratorio y a través del ADN mitocondrial descubrió que su madre era humana, pero el ADN nuclear que se supone revelaría el padre, no apareció, varios expertos que han estudiado su extraña forma deducen efectivamente que el niño de las estrellas no pertenece completamente a este mundo.
Comparación entre el cráneo del niño de las estrellas y un cráneo humano, nótese que el volumen del cráneo de la izquierda es mucho mayor que el de un hombre promedio lo que indica una capacidad cerebral mucho mayor.

En 1.988 en Sayre, Pensilvania, un grupo de investigadores del museo de investigación americano y de la academia Phillips de Andover, Massachusetts hallaron unos cráneos igual de particulares al del “starchild”. Los fosiles eran como los de cualquier humano normal a excepción de que tenía un par de cuernos que sobresalían de su parte superior.
La época de los cráneos se calculo alrededor del año 1.200 a.C., al ser llevados al museo de Investigación Americano en Filadelfia para estudios detallados desaparecieron misteriosamente. ¿De quiénes eran esos extraños cráneos?
El linaje Nefilm o “los hijos de las serpientes” se convertirían en el mayor de los problemas para toda la humanidad; estos descendientes de la hermandad reptil empezaron a establecer jerarquías en la Tierra imponiendo su mando y leyes sobre las otras civilizaciones.
Un nuevo periodo de guerras constantes sacudió al planeta, la influencia oscura de Satanás y sus aliados fue tan fuerte que la poderosa Atlántida se dividió en dos partes: los guerreros de la luz y los sirvientes de la maldad.
Los atlantes pasaron de una sociedad pacifica a una raza guerrera que termino destruyéndose entre sí junto con las grandes metrópolis que habían creado.
El consejo estelar al ver todo este caos tomó la determinación de alejar del proyecto Tierra para siempre a los reptilianos. Como penalización los encerraron en la cuarta dimensión en una zona espacio-tiempo llamada bajo astral, ese sería su cárcel y permanecerían allí hasta que cambiaran por completo su conciencia a favor de la humanidad…pero no hubo ningún cambio, al contrario, dejarlos prisioneros enfureció tanto a la hermandad de la serpiente que desde ese momento declaro por voluntad de su líder inicial Lucifer (quien también fue atrapado en el bajo astral) una guerra psíquica en contra del ser humano.
Pese a que la raza reptil había sido desterrada del planeta, el imperio de Atlántida continúo decayendo. Se habían olvidado de la vida espiritual y se dedicaron únicamente a la fabricación de tecnología bélica que más tarde causaría su propia destrucción.
Hace 12.000/13.000 (unos 11.000 a.C.) nuestro sistema solar estaba entrando en un semi-ciclo llamado la “noche galáctica”, durante esa transición todos los planetas del sistema solar sufren una transmutación energética lo que causa cambios fuertísimos en sus estructuras físicas. Todo esto también depende de sus habitantes.
Como los atlantes habían perdido la conciencia de sí y su armonía con la naturaleza aquella noche galáctica termino en un gran cataclismo a nivel mundial.
Se presento una reversión en los polos magnéticos de la Tierra así como el impacto de un gran asteroide llamado Marduk o Tiamat (según algunos investigadores) que produjo una enorme inundación en todo el globo acabando para siempre con la civilización atlante y muchos del linaje nefilim, esto es lo que se describe como el diluvio universal de la biblia en los capítulos 6 y 7 del génesis.
Los restos de aquellas civilizaciones evolucionadas quedaron hundidos bajo el mar, solo unos pocos elegidos por el consejo galáctico – hijos de la Atlántida y de una pequeña colonia de Mu (Lemuria) que aun Vivian en el tiempo de la inundación – fueron salvados a través de dos portales interdimensionales ubicados en la zonas de Bahamas/Bimini y el Japón/Islas Bonin. Esas zonas de aberración energética es lo que conocemos hoy dia como el triangulo de las bermudas y el mar del diablo que junto con la misteriosa tecnología y construcciones sobrenaturales bajo sus aguas son los únicos recuerdos vivos de lo que fue nuestro pasado extraterrestre.
Los descendientes de estas razas atlante y lemuria se establecieron en el continente de América para fundar con el tiempo las míticas civilizaciones maya, azteca, inca, hopi, olmeca, etc. Aquellos ancestros heredaron todo el antiguo conocimiento cósmico de los visitantes celestes, por ello tuvieron un gran desarrollo y estuvieron en contacto con el consejo estelar.
Ante el terrible fracaso del proyecto Tierra por culpa de la intervención reptiliana, los vigilantes y guardianes pusieron todas sus esperanzas en el hombre, (sapiens sapiens) quien iba a ser el nuevo poblador del planeta, su raza debía seguir el legado de sus antecesores para finalmente lograr el objetivo divino que le había sido asignado al ser humano: restablecer la conexión con Dios.
Tras la destrucción de Atlántida, durante el periodo post-diluviano una nueva era de luz parecía alumbrar a nuestra raza.
El ser humano – con la ayuda espiritual de los vigilantes, que aceleraron el proceso de evolución – logro activar 6 hebras de su ADN ascendiendo a la quinta dimensión donde tuvo una conciencia mayor y estaba conectado con la madre naturaleza y con sus semejantes…todos éramos uno, sin embargo…
Durante ese lapso de paz una raza oscura que perteneció a la hermandad de la serpiente arribo a nuestro planeta con la intención de seguir la obra de Lucifer.
Esos seres reptiloides conocidos como “LOS ANUNNAKI” (que significa aquellos que vinieron del cielo a la Tierra) provenían de un planeta llamado Nibiru cuya órbita elíptica lo acerca a nuestra zona cada 3.600 años.
La misión de los Anunnaki era simple: traer la oscuridad sobre nuestra civilización, fue por ello que manipularon genéticamente al hombre suprimiéndole diez de las doce hebras de ADN y dejando las restantes en forma de dos serpientes enrolladas (actual estructura del ADN), eso no solo hizo que perdiéramos la conexión eterica con los demás seres vivos, nos condeno a perder la conciencia y a retroceder a la tercera dimensión.
Esta hermandad de la serpiente también manipulo nuestro cerebro borrándole la memoria de tal forma que no pudiéramos recordar nada de nuestro pasado, ni despertar el subconsciente, he aquí la explicación de porque solo usamos el 5% del cerebro y porque tenemos un 97% de ADN llamado chatarra por la ciencia (ese es el espacio que le cosrresponde a las otras diez hebras).
Los Anunnaki firmaron la sentencia para la humanidad…
Sin saber quiénes éramos, de dónde veníamos, ni cual era nuestra misión en el mundo quedamos atrapados en este tercera dimensión, en una zona holográfica espacio-tiempo llamada “LA MATRIX”; esta es la caída del Edén que provoco el desastroso mundo que vemos hoy en día.

jueves, 2 de febrero de 2017

Los Intraterrestres .

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Los Intraterrestres .
Sixto Paz Wells

Los seres humanos somos entidades multidimensionales, poseemos siete vehículos o cuerpos viviendo simultáneamente en un universo de siete dimensiones donde es posible a la vez, la conexión con nuestra realidad y con otras realidades, las cuales pueden ser universos paralelos perceptibles a través de los planos de la conciencia (estados vibratorios de sintonía físico, mental y espiritual), por cuanto todo es vibración.

La vibración nos permite la comunicación, la cual puede ser física, sensorial, mental (telepática), astral, espiritual o si queremos decirlo de otra manera: interdimensional. Esta comunicación la podemos establecer con otras personas dentro de nuestra realidad, o trascendiendo las fronteras de lo establecido con el alma grupal de los animales, con los elementales de la naturaleza; y por qué no, hasta con aquellos que habiendo desencarnado no han terminado de trascender ni abandonar los apegos del plano físico. En éste sentido siempre habremos de recordar que hay cosas que aunque se puedan no se deben.

Al descubrir que somos seres ilimitados, con mayor razón podríamos pensar en comunicarnos con seres extraterrestres más avanzados que estuviesen visitándonos en ingenios espaciales de alta tecnología, o, con misteriosos y legendarios seres intraterrestres remanentes de civilizaciones desaparecidas, ocultos en las profundidades de la corteza terrestre; o con luminosos e inmateriales seres ultraterrestres a los que se les ha venido llamando desde tiempos antiguos ángeles o arcángeles.

El propósito de la comunicación es el aprendizaje mutuo. Todos tenemos mucho que compartir y mucho por aprender, por lo que es bueno y útil permanecer abiertos, sabiendo escuchar, porque sólo el que sabe escuchar puede aprender y sabrá en su momento trasmitir lo aprendido.

En el Universo nadie es mejor que nadie. Cada quién se encuentra en un distinto momento de evolución, y a todos nos puede beneficiar la observación de los distintos procesos. Además, nadie se encuentra realmente aislado del resto, sino que más bien la idea es la interacción continua y constante. Por ello nadie que sea maestro se puede haber saltado la etapa del discipulado; y no habrá quien habiendo sido buen discípulo, desperdicie la oportunidad de crecer aprendiendo a ser buen maestro.

La humanidad se encuentra en la condición de discípulo de la vida. Hoy por hoy todo nos enseña, todo nos dice algo si sabemos mantener los sentidos despiertos, tanto los físicos como los internos. El momento actual ha dispuesto la liberación del conocimiento y la accesibilidad del mismo, con el riesgo de los errores propios de la abundancia de información, mucha de ella contaminada.

Después de una etapa caracterizada por la abundancia de los maestros, escuelas y organizaciones, hoy por hoy todo apunta al despertar del maestro interno, aquel que no nos engaña y que nos puede ayudar a discernir e intuir la verdad que hay detrás del momento actual y de cuanto por allí circula. Esta es una etapa con experiencias insólitas, encuentros impensados y revelaciones asombrosas, a las que cada uno debe abrirse por sí mismo tomando la parte que le toca y que está en capacidad de digerir.

En los grupos de contacto hemos continuado recibiendo mensajes de los Guías Extraterrestres, pero en ellos se nos ha venido insistiendo sobre la necesidad de prepararnos para vivir contactos con los maestros intraterrestres; contactos propios de la etapa vigente de la Misión de Contacto. Como estos contactos han sido avalados por experiencias de campo, nos hemos abierto a éstas experiencias las cuales también se han venido multiplicando en cantidad e intensidad. Por ello, podemos hablar en éste momento de una conexión intraterrestre.

En cuanto a ésta conexión intraterrestre, sabemos que hace miles de años descendieron en el desierto del Gobi en la Mongolia , un grupo de treinta y dos seres extraterrestres, de igual número de civilizaciones diferentes, que se establecieron en una extraordinaria ciudad subterránea construida a propósito para albergarlos, llamada Shamballa. Estos seres, que fueron enviados para actuar como Instructores Planetarios de una floreciente humanidad, llegaron a instancias del Concejo de los 24 Ancianos de la Galaxia o Gobierno de Sabios Maestros de los planetas evolucionados de la Vía Láctea , para acompañar el proceso evolutivo del hombre en la Tierra , y para preparar a aquellos que fuesen dignos de ser los guardianes de los Archivos del Conocimiento Oculto de la Humanidad o de la Verdadera Historia Planetaria; aquella que nos emparienta con los visitantes de las estrellas.

Llegaría el tiempo en que el conocimiento profundo de nuestro proceso seria necesario que fuese accesible a todos los seres humanos de buena voluntad, para que quien estuviese preparado encontrara en él las respuestas necesarias para saber y hacer entender la misión y el destino colectivo.

Aquellos extraterrestres que llegaron y descendieron en Asia establecieron mas tarde, una red de túneles y galerías que enlazarían a todo el planeta, conectando otras ciudades que se irían formando después, debido a la dinámica propia del planeta y de las civilizaciones. En algunas de estas ciudades intraterrenas establecidas en puntos estratégicos del mundo, se ubicaron unos cristales capaces de retener en este plano a un colectivo de seres conspiradores que fueron deportados aquí por sus inadecuadas actitudes y mal comportamiento, y que son conocidos en nuestros Mitos y Leyendas como los Ángeles Caídos.

Los primeros que acompañaron a los visitantes e hicieron uso del mundo intraterrestre, fueron los sobrevivientes de la civilización atlante, aquella que surgió como consecuencia de la hibridación de Guardianes y Vigilantes extraterrestres con gente de nuestro mundo. Uno de esos atlantes que rescató gran parte del conocimiento heredado y lo traslado a buen recaudo, fue el muy famoso y conocido Thot o Hermes Trimegisto, quien aunque asesoraba a la cultura egipcia, mantenía un estrecho contacto con “Amenti” (el Intramundo). La cultura atlante sobrevivió en pueblos como el Nahualt, quienes se decían herederos de la antigua “Aztlan”, una isla continente allende los mares; sino recordemos la fabulosa ciudad de Tenochtitlan, construida sobre una isla en el Lago Texcoco en México, llena de canales, que por su similitud nos hace recordar la capital de la legendaria Atlántida: Poseidonis o Poseidopolis, mencionada por Platón en sus obras.

Durante el largo peregrinaje del pueblo Mexica hacia su tierra prometida, recorrieron el interior de cavernas donde conectaron con sabios maestros intraterrenos. En cavernas como las del Cerro Culiacán, recibieron una instrucción muy especial que los llevaría a conocer y buscar concretar una misión y un destino.

En el ocaso de la civilización maya, una parte significativa de este pueblo escogió marcharse hacia el mundo intraterrestre, donde habrían permanecido hasta nuestros días haciendo uso de conocimientos hoy olvidados fuera de esos lugares. También los incas en una de las versiones de la fundación de su imperio, mencionan a cuatro clanes, llamados los Hermanos Ayar, que salieron de unas cavernas del Cerro Tamputoco en Pacaritambo (Cuzco), trayendo consigo el conocimiento y la cultura que habrían recibido de seres de gran sabiduría.

Desde que se estableció el reino intraterreno de “Agartha” cuya capital seria Shamballa, muchos personas con espíritus elevados de nuestro mundo han sido convocados a unirse al Gobierno Interno Positivo del Planeta. Los llamados a llegar a estos Retiros o ciudades intraterrenas pertenecen a muchas religiones, escuelas y filosofías, algunos incluso poseerían altos rangos jerárquicos a los que obviamente renuncian una vez que se integran a este reino del universalismo. Precisamente con todos ellos se ha ido formando lo que se conoce actualmente como “ La Gran Hermandad Blanca de los Retiros Interiores” o “Gobierno Interno Positivo Planetario”. Algunos permanecen allí aislados y otros, eventualmente se infiltran en nuestra sociedad para tomarle el pulso a los acontecimientos, y enlazar a nuevos convocados.

La Hermandad Blanca esta formada por una serie de Hermandades que actúan como equipos de trabajo que cumplen en la Tierra funciones especificas, como por ejemplo el mantener la luz y el conocimiento a pesar de todo el esfuerzo de aquellas fuerzas de oposición que permanentemente conspiran contra la humanidad, destruyendo o desvirtuando sistemáticamente la información. Otras se encargan de canalizar las energías de todos los grupos que trabajan comprometidamente en la superficie, dependiendo de la frecuencia vibratoria de las mismas, entre éstas destaca la Hermandad de Los Siete Rayos, que en la zona del Lago Titicaca ( Puno-Perú) posee un retiro conocido como “ La Abadía ”, y cuyo portal de ingreso seria una gigantesca formación rocosa donde se encuentra tallada la Puerta de Hayumarka o “El Portal de Aramu Muru”. Un pórtico inmenso que a manera de puerta ciega resulta un enigma al que no ha sido iniciado en el conocimiento de las Siete Leyes y Principios Universales. Quien llega a dicho lugar en la actitud correcta y obedeciendo a un llamado interior, habiéndose purificado y preparado, podrá no solo abrir el portal utilizando el poder de la palabra o la magia del verbo (los mantrams adecuados), sino que conectará con los túneles y galerías cercanos, que llevan al sitio preciso donde será recibido por los maestros.

En las espesas y húmedas selvas del Manu en el Madre de Dios, también en el Perú, se encuentra otro retiro ubicado precisamente en el Valle de la Luna Azul (Valle de Cosñipata), llamado “El Paititi” o “El Corazón del Corazón”, cuyo nombre secreto es según los guardianes de éste retiro: “Quañachoai”; y en donde los últimos Incas se refugiaron llevando su sabiduría huyendo de los conquistadores europeos, con la esperanza de que al cabo de quinientos años de purificación planetaria, tal como decía una profecía conocida como “el Pachacuti”, todo volvería a su justo orden y el Inca volvería a gobernar.

Paititi es una ciudad construida sobre la meseta del Pantiacolla. Una montaña donde nace el río Siskibenia, la cual era conocida en el pasado por los escasos habitantes de la zona, por estar atravesada por insondables túneles donde vivían los “Paco Pacuris”, quienes eran los Sabios Maestros Guardianes vestidos de blanco quienes cuidan los registros de la historia del Mundo. A esta ciudad se accedería por el caudaloso y peligroso río Alto Madre de Dios, siguiendo más adelante por sus afluentes, desafiando la jungla, y llegando después de varios días al Pongo de Mainiqui o Cañón de Pusharo, donde sobre un muro vertical de piedra aparecen multitud de petroglifos con corazones y rostros humanos, los cuales advierten del ingreso en un territorio prohibido, controlado por la Hermandad Blanca , y donde solo aquel que es capaz de hablar con el lenguaje del corazón puede entrar y volver vivo. La mayoría de los exploradores al llegar aquí desiste de continuar por cuanto el lugar prueba violentamente a quienes sin haberse preparado lo suficiente se acercan, envolviéndolos en terribles tormentas y fenómenos atmosféricos. Si uno se atreve a continuar desafiando el estrecho, peligroso y extenso cañón y la espesa jungla, pero sobre todo los propios miedos, llegará al cabo de tres días al pie de la montaña del Pantiacolla, donde los tres posibles ingresos a la ciudad son: a través de una oscura y engañosa Laguna cuadrada de aguas estancadas y profundas, llenas de feroces peces depredadores; o por una intrincada caverna laberíntica llena de abismos y habitada por jaguares; o por una casi invisible pero resbalosa cueva dentro de una cascada infestada de anacondas. Dentro de la ciudad hay un templo, donde se encuentra “El Gran Disco del Sol”, verdadero Portal entre las dimensiones, y que alguna vez lució su esotérica magnificencia en los muros del Templo del Coricancha en el Cuzco.

En el Ecuador existe en la Cordillera del Cóndor, una red de túneles que conectan por debajo toda la selva amazónica, y que han sido poco explorados. La entrada ubicada entre los ríos Coangos y Santiago es conocida como “ La Cueva de los Tayos”. La impresionante caverna posee dimensiones ciclópeas, pudiéndose apreciar su carácter artificial, sobre todo en gigantescos salones y cámaras, descomunales dinteles e inmensos muros trabajados. Allí ha habido quienes después de haber descendido han tenido contacto con esferas luminosas conocidas como “Caneplas” o “Sincronizadores Magnéticos”, y hasta quienes han podido observar seres de blanco con estaturas gigantescas. Hoy se habla que dichos túneles se extienden por más de 16 kilómetros .

En el Brasil existe en la Sierra de Portiaria, en el estado de Goias, el Valle selvático de Parauna, donde en la superficie se pueden apreciar murallas de hasta cuatro kilómetros de largo y cuatro metros de altura, de piedras hexagonales basálticas unidas magnéticamente, que cuidan una zona donde hay pirámides derrumbadas cubiertas por la vegetación algunas de ellas escalonadas, con entradas a ríos subterráneos que conducirían al mundo intraterrestre. Igualmente existiría otra entrada similar en la Sierra del Roncador.

En el Uruguay también habrían entradas al intramundo, aunque algunas son definitivamente de carácter dimensional, como las que se abren ocasionalmente en la Estancia la Aurora, entre Paysandú y Salto. Otras pero como cavernas, existirían en la Sierra de Minas.

En la Estancia la Aurora, cuyo suelo es rico en cuarzos y cristales diversos, llega a concentrarse cada cierto tiempo una gran energía la cual colapsa el espacio tiempo abriendo una puerta o ventana dimensional, a través de la cual los extraterrestres salen con sus naves o se proyectan, y suelen percibirse en los alrededores seres de luz, o siluetas luminosas con las que se puede establecer un contacto. Allí no habría un ciudad intraterrena, pero sí un portal interdimensional con el que se puede conectar con otra realidad quien ha despertado sus potencialidades y posee la vibración adecuada.

En la Argentina se ha venido dando en los últimos años un despertar de los centros de energía y un redescubrimiento de los retiros de la Hermandad Blanca , poniendo al conocimiento público ciudades intraterrestres con los que la gente esta aprendiendo a vincular. Hoy es muy conocida y difundida la existencia en la acogedora localidad de Capilla del Monte en Córdoba, de una leyenda en donde los indígenas Comechingones lograron salvar la vida, huyendo de los conquistadores europeos, entrando por unas cavernas ubicadas entre el Cerro Sagrado de Uritorco y la zona cercana de Los Terrones. El lugar se encuentra en una poderosa línea de energía telúrica, actuando el macizo rocoso del Uritorco como una pirámide natural y colector cósmico, que alimentaría una ciudad intraterrena llamada “Erks”, la cual ha sido avistada etéricamente en repetidas ocasiones por lugareños como un conjunto organizado de luces y estructuras a la distancia. Uno de ellos habría establecido comunicación con los habitantes intraterrenos, recibiendo el honor de actuar de guardián de su ingreso. Lamentablemente ésta persona fue asesinada y hoy en la actualidad es uno de sus hijos, quien cumple dicha función. Lo que sí es más que evidente, es la permanente presencia de ovnis en la zona, especialmente en el Cerro El Pajarillo donde se han llegado a ubicar inmensas huellas circulares con hierba quemada sobre las colinas.

Otra de las ciudades intraterrestres que existirían en Argentina es la llamada “Isidris” debajo de las montañas de Mendoza. También esta la llamada “Ciudad de los Césares”, ubicada a muy poca distancia de la turística ciudad de San Carlos de Bariloche, en la Patagonia. Para llegar a éste retiro se necesita embarcarse por los lagos y después de varias horas de navegación, introducirse por una reserva ecológica al pié de montañas nevadas, siguiendo pequeños senderos que lo introducen a uno por en medio de espesos bosques que llevan hacia hermosos y solitarios glaciares, los cuales esconden los ingresos subterráneos.

En el norte de Chile, en La Serena , existe en la zona de El Elqui un valle mágico y esotérico conocido como Cochiguaz, donde en un recóndito lugar entre montañas el magnetismo llega a niveles inimaginados, y en donde se suelen observar permanentemente la presencia de naves extraterrestres (ovnis), entrando y saliendo de las montañas. En la actualidad ésta localidad congrega la presencia de muchos sinceros buscadores de la luz, que como maestros del nuevo tiempo, se han establecido en la zona, y orientan a los peregrinos que hasta allí llegan buscando respuestas e iluminación. Hay un sitio preciso donde tres quebradas coinciden sobre una colina rodeada de piedras con petroglifos. Allí en un antiguo pozo chamánico se abría un portal dimensional de conexión con el real tiempo del universo. Pero aún esto es posible de repetirlo si se llega en el momento y en la actitud adecuada.

En Centroamérica, en la República de Honduras existen unas cuevas con petroglifos, a muy poca distancia de la ciudad de Tegucigalpa. Los símbolos y figuras que aparecen en los muros son muy similares a los hallados en la selva amazónica, repitiéndose los corazones con rostros humanos, los espirales y los laberintos. Todas estas figuras estarían haciendo referencia a la existencia en las selvas hondureñas de una ciudad perdida de carácter intraterrestre. Esa ciudad se llamaría “ La Ciudad Blanca ”, y estaría ubicada en la selva de “ La Mosquitia ”. En varios mensajes nuestros grupos de contacto han sido invitados a realizar una expedición de conexión con ese lugar, lo cual estaría dándose muy pronto.

En el sur de los Estados Unidos, en el estado de California, se encuentra Monte Shasta, un impresionante y majestuoso volcán extinto el cual contendría en su interior cavernas con uno de los retiros internos de la Hermandad Blanca , y al cual anualmente llegan cientos de personas que han entrado en la frecuencia de los maestros y están en condiciones de recibir orientaciones. Son continuos los comentarios y testimonios de quienes han sido testigos en la zona de la presencia de seres vestidos de blanco muy altos.

Como vemos son muchos los lugares donde se puede establecer una conexión con la Hermandad Blanca de los retiros interiores, y las oportunidades se van multiplicando como para que esto ocurra. Pero, ¿por qué y para qué?¿Estamos acaso preparados para hacer frente al conocimiento de nuestro proceso planetario y de las intenciones que llevaron a seres de otros mundos a actuar en nuestro planeta a lo largo de nuestra historia?¿Estamos realmente en condiciones de saber a ciencia cierta quienes fueron nuestros padres planetarios, y por qué y para qué existimos?

El descubrimiento en la actualidad de la presencia de seres iguales o diferentes a nosotros; de nuestra propia naturaleza o de naturaleza distinta coexistiendo con nosotros en el mundo, con sus propios propósitos e intenciones, nos esta conduciendo a una profunda confrontación con nuestras creencias. Mas aún cuando se hace cada día más cercana la posibilidad de un diálogo frontal con aquellos seres.

Debemos prepararnos a enfrentar el develamiento cada vez mayor de secretos y misterios, como algo incontenible y propio de nuestra edad evolutiva que hace que lo que no se nos dice, lo percibamos por nosotros mismos, pero que igualmente dicho conocimiento intuitivo o deducido producirá cambios significativos en nuestra visión de la vida por cuanto ya no somos niños.

Estamos en la adolescencia de la humanidad, el momento en que solemos reafirmar nuestra individualidad y sentar las bases de nuestro futuro. Es el período de formación y de definiciones, tiempo de enfrentar nuestros miedos, por lo que es bueno que sepamos las cosas como son, como para que con madurez sepamos sobrellevar no sólo los fallos de los demás sino también nuestros propios errores corrigiéndolos sobre la marcha.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Los Libros Secretos de la Orden




Los Libros Secretos de la Orden
Publicado por JaCques

“Los templarios, además de guerreros, eran hombres religiosos y cultos. Como tales, poseían bibliotecas, con sus scriptoriums, al estilo de cualquier monasterio, conteniendo toda clase de manuscritos, adquiridos o de elaboración propia. Poca cosa, sin embargo, es lo que nos ha quedado de las bibliotecas templarias. ” “La Inquisición entró a saco en ellas durante el proceso de disolución. Los libros poco ortodoxos ardieron en las piras junto a muchos de sus dueños, aunque es posible que algún volumen fuese a parar a los depósitos secretos del Vaticano. A partir de 1312, cuando finalizó el reparto de los bienes templarios, los volúmenes que consiguieron pasar por el ojo de la aguja inquisitorial entraron a formar parte del patrimonio eclesiástico, de otras órdenes, de la Corona o de algunos nobles, y su memoria se esfumó. ” “Aunque no del todo. El pueblo llano había reconocido, siquiera instintivamente, el valor del legado cultural templario, y quiso que, junto a los tesoros puramente materiales, se conservara el recuerdo de otros de índole intelectual, quizá menos atractivos para el hombre iletrado carente de los conocimientos necesarios para disfrutar de tal legado en caso de hallarlo, pero no por ello menos interesante, puesto que representan instrumentos de poder, ya que están referidos no al orden material del oro, sino al espiritual, que puede proporcionar acceso a esferas de trascendencia. ” Hay una tradición muy significativa respecto a los libros templarios heterodoxos, puesto que es contemporánea de la extinción de la Orden y nos pone tras la pista de sus libros prohibidos como algo que pudo tener existencia real. El 13 de abril de 1310, los comisarios pontificios que instruían el proceso contra el Temple en Francia recogieron el testimonio del notario Raúl de Prael, quien declaró que el comendador templario de Laon le había dicho lo siguiente: “Existe un pequeño compendio de estatutos de la Orden que de buen grado enseñaría, pero hay otro más secreto que no mostraría por nada del mundo”. Es curioso que catorce días más tarde, el 27 de abril de 1310, los nuncios de la Santa Sede que estaban instruyendo el proceso contra el Temple en el reino de Castilla, escuchasen a un testigo declarar haber oído decir que, “al visitar ciertos franciscanos al Maestre del Temple, frey Rodrigo Yáñez, en Villalpando (Zamora), lo encontraron leyendo un pequeño libro y, al verlos, se apresuró a guardarlo en una arquilla. Al preguntarle qué libro guardaba con tantas precauciones, el Maestre contestó que si éste llegaba a determinadas manos podría acarrear grandes daños a su Orden”. Para los historiadores “académicamente puros”, el misterio parece resolverse imaginando que el volumen era la Regla latina, de todos conocida, concedida por el Concilio de Troyes en 1129, por la que se guiaba el Temple en aspectos generales; y el volumen secreto consistía en los Retrais, o “Estatutos Jerárquicos”, las “reglas de régimen interno” que, hacia 1165, habían establecido los propios templarios para el gobierno práctico de su vida diaria y que estaba únicamente en poder de los mandos superiores. No obstante, incluso aceptando esta explicación, constatamos ya una “voluntad de secreto” en la Orden respecto a sus libros. ¿Existe algo más detrás de dicha actitud? Aunque, en una búsqueda superficial, no encontramos entre los caballeros más que el tipo de escritores corrientes de su época: traductores, biógrafos, predicadores, poetas, legisladores, moralistas e historiadores, no todo es tan simple. En la Edad Media, los escritores ocultistas, cabalistas o esoteristas, eran algo común y corriente, tanto en las "Cortes de amor" de los nobles, como en los scriptoriums de los monasterios. Y si los templarios eran en todos los aspectos hombres de su tiempo, ¿acaso iban a ser diferentes en esta faceta? Las bibliotecas de la Orden estaban entre las mejores de la Edad Media, rivalizando con las de los monasterios benedictinos y cistercienses. En las principales encomiendas templarias de cada país existían centros donde se acumulaba el saber del momento y de la antigüedad, de Oriente y de Occidente. Muchos de los ellos tenían anejo un scriptorium, donde se creaban sus obras y copiaban las ajenas; sabemos que requisaban los manuscritos de cada ciudad árabe conquistada y se apresuraban a traducirlos al latín. Conocemos las bibliotecas que hubo en las encomiendas templarias de los castillos de Monzón (Huesca) y Miravet (Tarragona), junto con la de la Catedral Templaria de Villasirga (Palencia) donde existía un scriptorium que copió las Cantigas de Santa María, de Alfonso X, y produjo cantorales como el Pueri Templi para los niños del coro templario fundado por el rey Sabio. Otras bibliotecas y scriptoriums famosos estuvieron en las casas templarias de París, del New Temple en Londres y de Jerusalén. De ellos salieron traducciones del latín a la lengua vulgar, tanto de la Biblia como de la Regla del Temple. Copias de los Comentarios del Apocalipsis, del Beato. Crónicas históricas de las Cruzadas o Memorias de los Maestres. Santorales, como el Obituario del Temple de Reims. Documentos jurídicos como el Fuero del Baylío, de Jerez, o las Consuetudes, de Horta. Y poemas satíricos, La Biblia, críticos, Ira et Dolor, o elegiacos, Anónimo del Viernes Trece. Pero también otras obras menos ortodoxas. Las primeras pistas aparecen en los inicios de la Orden, cuando el Prior del Temple en Jerusalén, Achard d'Arrouaise, escribe el Poema de la Virgen del Temple para "decorar" con él el santuario octogonal de la Cúpula de la Roca. Éste creó con sus versos una ronda secuencial que los peregrinos debían seguir dentro del santuario, para deambular por él e impregnarse de su energía telúrica. Unos versos de carácter simbólico que servían igualmente para las ceremonias iniciáticas de ingreso en la Orden de los nuevos caballeros y se complementaban con las inscripciones árabes del Corán plasmadas en los mosaicos de la cúpula, como aquella donde el versículo 40 de la sura 3 habla de la "Anunciación" que Dios hace a María del nacimiento de Jesús. Achard escribió también un Poema del Templo de Salomón, donde en clave cabalística se insinúan las raíces sincréticas del ideario del Temple. Otras pistas pueden rastrearse en una peculiar traducción, conocida como Anónimo de Londres, que el Maestre del Temple en Inglaterra, Ricardo de Hastings, mandó hacer del Libro de los Jueces (1160-1170). ¿Cuál era la naturaleza de este encargo para que, en pago a su trabajo, el traductor fuese admitido como caballero templario? Nada menos que transformar el relato bíblico en una especie de novela de caballería, de modo que puede considerarse como la semilla de donde brotará posteriormente la leyenda del Grial Templario en su rama oriental. Una leyenda reinterpretada por la Orden a partir de 1189, cuando el clérigo templario inglés Walter Map escribió La búsqueda del Santo Grial, captando la corriente occidental de un Grial artúrico de raíces célticas y mística cisterciense. Custodios del Grial Hacia 1190 el ciclo griálico templario parecía definitivamente concluido, cuando el capellán templario francés Guiot de Provins escribió su Parsifal, una historia del Grial completamente diferente a todas, donde se recogía la corriente gnóstica oriental tamizada por el misticismo cátaro. Lamentablemente, dicha obra se ha perdido y hoy sólo la conoceríamos por referencias si no fuese debido a un trovador templario alemán, Wolfram von Eschenbach (1170-1220), quien tradujo a su idioma la obra de Guiot de Provins, la amplió y continuó. Von Eschenbach es el mas singular de los escritores templarios, pero no por pertenecer a la Orden, sino porque hizo de ésta y de sus caballeros los protagonistas de las narraciones iniciático-esotéricas que escribió. Creó su Parzival (1195-1210) inspirado tanto por aquella peculiar recreación templaria del Libro de los Jueces, como por el Poema del Templo de Salomón, de Achard d'Arrouaise, y por La búsqueda del Grial de Walter Map, pero sobre todo por el Parsifal de Guiot, para continuar la historia por su cuenta en el Titurel hasta elevar la Orden del Temple a la categoría de mito universal. Porque el mérito del caballero Wolfram no estriba en haber seguido el giro gnóstico-cátaro dado al Grial por Guiot, sino en haber declarado abiertamente que los custodios y ejecutores de dicha filosofía ideal eran los templarios. En su novela, la encargada de custodiar el objeto místico es la Orden del Grial, cuyos miembros son los caballeros templarios. El Grial se guarda en un castillo de la Orden, dentro de una iglesia con forma octogonal, como su iglesia madre del Templo de Salomón, bajo la autoridad de un Gran Maestre que depende de la dinastía del Preste Juan. Es más, estos templarios de la Orden del Grial muestran un inusual sincretismo ecuménico, pues entre sus miembros hay cristianos, musulmanes y paganos: el cristiano Parzival tiene un hermano musulmán, Firefiz, que participa en la búsqueda en igualdad de condiciones; y la dinastía del Preste Juan, a cuyo reino se retira la Orden junto con el Grial, estaba compuesta tanto por reyes paganos como cristianos. Para colmo, el Grial ya no es el cáliz conteniendo la sangre de Cristo, sino una piedra de poder traída del cielo como aquellas piedras negras, sagradas, de la antigüedad pagana, custodiadas en los santuarios de las grandes diosas: Artemisa, Ceres, Cibeles, que en el medievo acabaron guardándose como reliquias celestes dentro de muchas imágenes de Vírgenes Negras. Que varios escritores templarios, con el consentimiento de la Orden, incluyeran a ésta en una historia llena de misticismo esotérico, con toques de simbolismo astrológico y alquímico, además de resabios sincréticos del paganismo clásico, debe significar algo más que un pasatiempo literario salido de la mente de unos trovadores ociosos. Muchos libros templarios, de los quemados u ocultados entre 1307 y 1312, podrían darnos la respuesta. Aunque las tradiciones y leyendas populares todavía pueden aportarnos algunos indicios respecto al ideario de la Orden. Las gentes de la comarca templaria de Aliste, al norte de Zamora, cuentan que en la Sierra de la Culebra vivía como ermitaño un sabio fraile templario. Como su cueva fuese muy húmeda y sus libros se cubriesen de verdina, decidió hacerse una cabaña de madera. Pero los espíritus que vivían en los árboles le impidieron que cortase la madera necesaria, por lo que humildemente se conformó con hacerse una choza de espinos y barro. Al terminarla, bendijo al espino, con la promesa de que reinaría sobre los árboles egoístas que le negaron su madera, "y si alguna vez los árboles te amenazan serás como la zarza ardiente que todo lo devora". Cuando murió el sabio ermitaño, los secos espinos de su choza echaron brotes y, extendiéndose como un manto, la cubrieron, encerrando en el mausoleo vegetal el cuerpo del santo varón y sus libros. Luego se desplegaron por el monte, en tal cantidad que borraron toda referencia para hallar la choza. Durante mucho tiempo, las gentes de la comarca fueron a recoger de estos espinos, que consideraban mágicos. Aunque también iban con la esperanza de encontrar la choza del templario, pues decían que sus libros, guardados en un arca doble, eran los que le habían dado la santidad y podía esperarse de ellos toda clase de bienes. Casualmente, en la ya citada traducción templaria del Libro de los Jueces (cap.IX vs.8-15) podemos leer: "Pusiéronse en camino los árboles para ungir un rey que reinase sobre ellos (…) Y dijeron todos los árboles a la zarza espinosa: Ven tú y reina sobre nosotros. Y dijo la zarza espinosa a los árboles: si en verdad queréis ungirme por rey vuestro, venid y poneos a mi sombra, y si no, salga fuego de la zarza espinosa y devore a los cedros del Líbano". También en el Santuario de Nª Sª dels Angels, de Horta (Tarragona), dicen que el santo primer Maestre del lugar, frey Bertrán Aymerich (1177), escondió en una cripta un arca con los libros que escribió sobre el arte de construir, donde recogía los conocimientos ancestrales que le transmitieron los gigantes "Jentilak" que levantaron el primer santuario. Y en la fabulosa Catedral Templaria de Villasirga (Palencia) hay una leyenda similar sobre los libros de magia musulmanes que el primer Maestre y constructor, frey Juan Pérez (1150), trajo de Córdoba para edificar esa "Morada Filosofal", que fueron ocultados por los caballeros en una cripta junto con su biblioteca. Profecía apocalíptica Después de tanta destrucción y ocultamiento, carecemos ya de los elementos necesarios para emitir una opinión concluyente sobre el esoterismo en la literatura templaria. Nos limitaremos a expresarnos con palabras de los caballeros a través del desconocido Templario de la Supresión y su poema Anónimo del Viernes 13: "Dios, que todo lo divisa / les juzga desde su alto estado / y como a un cántaro los quiebra / así ha hecho de los templarios / como si fueran demasiado malos, / tanto como muchas gentes dicen, / pero yo no se si mentira esgrimen…/ hay en el mundo muchos condenados / que en el alto cielo resultan coronados". A modo de epílogo, creemos interesante citar la última en ser encontrada de éstas obras templarias perdidas. Nos referimos al Libro de las Profecías (Ed. Tikal) que, de resultar auténtico, sería el primer libro templario escrito, ya que su autor, frey Juan de Jerusalén, lo habría realizado entre 1117-1119 cuando, encontrándose en Jerusalén con Hugues de Payns y sus compañeros, participó en la fundación de la Orden. Este místico narraría en él los acontecimientos que sacudirán a la humanidad "cuando empiece el año mil que sigue al año mil" (AÑO/CERO, 135). Con tintes apocalípticos describe los males que aquejan a la humanidad actual, pero también anuncia que, a última hora, esa humanidad tomará conciencia de dichos males y pondrá los medios para escapar al Apocalipsis final.

Los estatutos secretos de Roncelinus (Traducción de Dr. Carlos Raitzin)





Los estatutos secretos de Roncelinus (Traducción de Dr. Carlos Raitzin)

Publicado por Luisa María Sierra


Aquí comienza el Libro del Bautismo de Fuego o los Estatutos Secretos redactado para los Hermanos Consolados por el Maestre Roncelinus.



ARTICULO I
El pueblo que marchaba en la oscuridad ha visto una gran luz y aquellos que estaban en la sombra de la muerte han visto esta luz. Para nosotros también la luz ha resplandecido. Nosotros estábamos todos en el duelo y hemos sido consolados en el terror y en la esclavitud y hemos recibido el espíritu de adopción de los niños que nos hace clamar: “Uno solo es Nuestro Padre, Maestro Salvador, Consolador”. Uno solo es nuestro Dios y su espíritu da al nuestro la certeza de que somos hijos de Dios.
ARTICULO II
A vosotros Hermanos os es dado conocer los secretos del Reino de Dios, felices nuestros ojos y nuestros oídos que ven y escuchan. Sabed que reyes, papas, obispos, abates y maestres han deseado ver y escuchar lo que vosotros escucháis y veis, pero ellos no lo han visto y no lo han escuchado y no lo conocerán jamás.
ARTICULO III
El tiempo ha llegado en el que no se adorará al Padre, ni a Jerusalén, ni a Roma. El espíritu es Dios. Y si vosotros sois de Dios, vosotros le adoraréis en espíritu y en verdad. Sabed que todo lo que Jesús ha dicho por el verdadero Cristo, es el espíritu y vida en Dios. Es el espíritu de Dios que vivifica, La carne de Jesús para nada puede servir.
ARTICULO IV
Dios es amor y quienquiera que permanece en el amor, en Dios permanece y Dios está en él. Os hablamos en secreto y de lo que permanece oculto a los hijos de la nueva Babilonia, la que será tornada en cenizas y polvo por los humildes servidores de Dios. Os hablamos de la sabiduría de Dios revelada a nuestros Padres que la han transmitido para nuestra gloria y nuestro bien. Ningún príncipe o gran sacerdote de este tiempo la han conocido. Si ellos la hubieran conocido ellos no adorarían el madero de la cruz y no habrían quemado a aquellos que poseían el verdadero espíritu del verdadero Cristo.
ARTICULO V
Vosotros que sois los templos de Dios, construidos sobre los fundamentos de la Sabiduría y de la santidad antiguas, sabed que Dios no hace diferencia entre las personas sean estas cristianos, sarracenos, judíos, griegos, romanos, franceses, búlgaros, porqué todo hombre que ora a Dios es salvado.
ARTICULO VI
El Consolado está liberado del yugo que los hijos de Babilonia han establecido sobre la base de los falsos dogmas. Entre el judío y el sarraceno actuad como si fuerais sarracenos o judíos. Con los hijos de Babilonia, gracias a la elección y al Consolamentum, vosotros estáis liberados. Mantenedlos felices y tratad de atraer hacia vosotros aquellos cuyos ojos se abren, pero actuad con prudencia a causa del evangelio eterno y a fin de evitar los escándalos.
ARTICULO VII
A vosotros que sois santos todo os está permitido. Sin embargo os debéis guardar de abusar de este permiso. No dejéis jamás sospechar nada en torno vuestro de lo que vosotros sois. Tened en vuestras casas lugares de reunión amplios y escondidos, a los que se tendrá acceso por medio de corredores subterráneos, de modo que los hermanos puedan acudir a las reuniones sin peligro de ser inquietados.
ARTICULO VIII
Hay Elegidos y Consolados en todas las regiones del mundo. Allí donde veáis construir grandes edificios haced los signos de reconocimiento y hallaréis muchos justos instruidos respecto de Dios y del Gran Arte (Arte Real). Ellos han heredado de sus padres y de sus maestros y son todos Hermanos. En esa circunstancia se hallan los Bonshommes (Hombres Buenos) de Toulouse, los Pobres de Lyon, los albigenses, aquellos en las cercanías de Verona y de Bérgamo, los Bajolais de Galicia y de Toscana, los Bégards y los Búlgaros. Por los caminos subterráneos llegaréis a vuestros capítulos y a aquellos que alberguen algunos temores les conferiréis el Consolamentum en los capítulos ante tres testigos.
ARTICULO IX
Recibiréis fraternalmente a los hermanos de estas cofradías y también los Consolados de España y de Chipre recibirán fraternalmente a los Sarracenos, a los Drusos y aquellos que habitan en el Líbano. Y si el espíritu divino anima a los Sarracenos o a los Drusos vosotros podréis admitirlos como Elegidos o como Consolados.
ARTICULO X
Ningún Hermano será recibido si él no cuenta ya treinta y cinco años de edad y si no ha adquirido los verdaderos frutos de su elección. Para probarlo él demostrará su instrucción y sus conocimientos en los decretos antes de su admisión.
ARTICULO XI
Está expresamente recomendado de rodearse de las más grandes precauciones respecto de monjes, sacerdotes y obispos, abates y doctores de la ciencia porque ellos actúan como traidores a fin de enredarlo a uno más fácilmente en el fango de sus crímenes. Si vosotros los admitís tras una larga probación que esto sea fuera del capítulo y en presencia de tres Hermanos y sin revelarles nada de los estatutos y costumbres de la Orden.
ARTICULO XII
Con los laicos que sirven a Dios en la simplicidad de su corazón se permite adoptar menos precauciones y de recibirlos ya como Elegidos, ya como Consolados después de una probación razonable.
ARTICULO XIII
Ritual y Consolamentum: El neófito escribirá su confesión general y la entregará al receptor, confirmando dicha confesión por un juramento en presencia de dos testigos, y ella ser á conservada en los archivos del capítulo. El recitará a continuación los Salmos, el antiguo resumen del Deuteronomio y será bendecido por todos los Hermanos los que colocarán la mano derecha sobre su cabeza, después de lo cual él jurará: silencio, obediencia y fidelidad. El receptor lo absolverá de todos sus pecados. El lo desligará de todos los mandatos de la Iglesia en el nombre de Dios que no ha sido engendrado y que tampoco engendra, en el nombre del Verdadero Cristo que no está muerto y que no puede morir. Se recitarán a continuación las tres oraciones. Durante la primera el neófito se mantendrá de pie, las manos levantadas. Durante la segunda él se arrodillará, los brazos en cruz y para la tercera el se prosternará con la faz contra la tierra.
ARTICULOS XIV, XV Y XVI
La primera oración es la de Moisés “Magnifecetur Fortitudo Domine”. Seguida de “Dixit que Dominus vivo ego et implevitur gloria Domini universa terra”, después de los cual el receptor cortará un poco de barba, cabellos y uña del dedo índice del neófito diciendo: “Tú sufrirás más en tú corazón que en tú cuerpo como signo de la alianza de Dios con el espíritu del hombre”. La segunda oración es la del hijo de María llamado Jesús: “Pater aeterne, glorificamos…” (San Juan CXVII) seguida de “Facta est vox de coelo meus dilectus…”. El receptor coloca enseguida el anillo en el índice derecho del hermano diciendo: “Hijo de Dios, toma este anillo como signo de unión eterna con Dios, con la Verdad y con nosotros.” La tercera oración, llamada de Baphomet, es la que sirve de apertura al Corán y que lleva el nombre de Fatiha. El receptor agrega: “Un maestro, una fe, un bautismo, un Dios padre de todos y cada uno que invoca el nombre de Dios es salvado.” El levanta al neófito y unge sus párpados con el óleo santo. “Yo quiero ungirte, amigo de Dios, con el óleo de la Gracia, a fin de que veáis la luz de vuestro bautismo de fuego y que ella brille para ti y para todos nosotros sobre el camino de la verdad y de la vida eterna”.
ARTICULO XVII
La figura de Baphomet es retirada de su sagrario y el receptor dice: “El pueblo que marchaba en las tinieblas ha visto una gran luz y ella ha brillado para todos aquellos que estaban sentados en los árboles de la muerte. Hay tres que rinden homenaje a Dios y al mundo y esos tres son (San Juan). Todos los hermanos exclaman “Yah Allah” es decir “Esplendor de Dios”, besan la imagen y la tocan con su cinto. El receptor toma a continuación al neófito por la mano y dice: “En el presente, el hijo del Hombre es glorificado y Dios es glorificado en él. Vericinum (verdadero?) nuevo amigo de Dios que habla a Dios cuando él lo desea, a Dios al cual debéis dar gracias puesto que El os ha conducido a donde deseabais ir y os ha concedido vuestros deseos. Que la luz divina permanezca en nuestros corazones y nuestros espíritus, Amén”. Para terminar la ceremonia, se entona el cántico tomado del libro de la Sabiduría, cántico que marca el final del capítulo.
ARTICULO XVIII
El neófito es conducido a los archivos donde se le enseñan los misterios de la Ciencia Divina, de Dios, de Jesús niño, del verdadero Baphomet, de la nueva Babilonia, de la naturaleza de las cosas, de la vida eterna, así como también “LA CIENCIA SECRETA DE LA GRAN FILOSOFÍA: ABRAX Y LOS TALISMANES”. Cosas estas que deben ser rigurosamente ocultadas a los eclesiásticos admitidos en la Orden.
ARTICULO XIX
Está prohibido en las casas donde los hermanos no son Elegidos o Consolados de trabajar ciertas substancias por la ciencia filosófica y por lo tanto de transmutar los metales viles en oro y en plata. Esto no será jamás emprendido sino en los lugares ocultos y en secreto.
ARTICULO XX
Esta rigurosamente prohibido de elegir como Gran Maestre a un Consolado. Los otros puestos y cargos principales de la Orden están reservados a los Elegidos y a los Consolados.
Firmado por el copista Robert de Samfort, Procurador de la Orden del Temple en Inglaterra en 1240.

SIMBOLOGÍA TEMPLARIA EL ESTANDARTE TEMPLARIO




SIMBOLOGÍA TEMPLARIA
EL ESTANDARTE TEMPLARIO

Dr. Carlos Juncal Mir

Mis Queridos Hermanos; en más de una ocasión me han realizado preguntas sobre temas relacionados con la Orden del Templo y siempre les he señalado que dentro de nuestro grupo hay hermanos que dominan mucho mejor que yo la temática templaria y que por esa razón me dedico más a la parte de las religiones, pero hoy vamos a hacer una excepción y charlaremos sobre la simbología templaria.
EL ESTANDARTE TEMPLARIO
Para entender un poco mejor la simbología de las banderas, escudos, estandartes, etc., debemos situarnos en el momento histórico de los acontecimientos. Se nos hace imperioso recordar que durante los siglos X, XI y XII, y ni que hablar en siglos anteriores, la inmensa mayoría de personas no sabían ni leer ni escribir y salvo la comunicación oral lo que más utilizaban era la comunicación simbólica o pictórica. Sólo un reducido número de personas, monjes, algunos sacerdotes, pocos nobles, tenían la capacidad de la comunicación escrita, eran sociedades “ágrafas”. Es a causa de ello que el uso de símbolos, iconos, esculturas, pinturas, petroglifos, etc., era indispensable para poder comunicar al conjunto de la sociedad el mensaje del poder y su significado (1).
Los juglares fueron una verdadera fuente de información y comunicación para los pobladores de la edad media.
La Orden del Temple, no fue ajena a tal realidad, sus seguidores no eran ilustrados en el arte de la lectura y la escritura – salvo excepciones – por lo tanto debió, a través de la simbología, por ejemplo en sus construcciones; con marcas de cantería repartidas por un sinfín de lugares, sus pinturas y frescos; y en su lenguaje militar hermético, pero ordenado debían transmitir a sus seguidores, enemigos o lugareños su mensaje.
Para esa época el lenguaje de los símbolos – un lenguaje interpretativo – debía de ser sencillo y fácil de asimilar y recordar, piensen que muchas veces iba en ello la vida o la muerte de las personas.
Imagínense Uds. en medio del fragor de la batalla, cegado por los reflejos del sol en las armas y armaduras, medio obnubilado por el olor a sangre, el polvo y la angustia y no saber o no recordar o no distinguir cuál es el blasón de su bando por no recordar los colores del mismo o confundirlo. Imagínense por unos momentos la desesperación. La existencia se nos volvería ciertamente caótica y es muy probable que huyésemos despavoridos para cualquier lado tratando de salvar nuestra pobre vida. Por ello los símbolos que utilizaban los templarios tenían determinadas características como para poder ser conocidos, reconocidos y diferenciarse de otros grupos fácilmente. Asumamos que por aquel entonces, saber identificar, tanto en tiempos de guerra como de paz hacia dónde acudir era una cuestión ciertamente de vida o muerte.
EL BEAUSEANT O ESTANDARTE.
El estandarte del Temple, también llamado “Beauseant” (Bien Sentado), era “mitad plata, mitad sable”, es decir, blanco y negro, con lo que recordaba los colores de sus escuadrones: estos estaban compuestos por caballeros (cota de armas y manto blancos), y escuderos (cota de armas y manto negros).
El nombre de “beauseant” (beau: bien, bello, y seant: que sienta bien) le había sido aplicado como mote por los Hospitalarios y Teutónicos, a causa de la disposición de sus dos colores, y quizás también por celos de los Templarios, ya que estos eran los únicos a los que se le permitía llevar la Cruz Roja de las Cruzadas sobre su manto, privilegio que les había sido concedido por el papa Eugenio III, a petición de Bernardo de Claraval (2).
Su uso era ya absolutamente común en las prácticas heráldicas de esa época, el siglo XII. Ha sido identificado como un símbolo dual del día y la noche, del verano y el invierno o de la sombra y la luz, buscando en esos dos colores un significado que por otra parte es más que obvio. Así, a veces el beauseant se presentaba con las bandas blanca y negra en forma horizontal, otras veces en vertical e incluso en algunas ocasiones en forma de damero o ajedrezado, con una cruz roja en el centro; en determinadas circunstancias se incluía una oración o una divisa.
Pero no es sino hasta la segunda mitad del siglo XIII en la que los blasones de la Orden aparecen de una forma definitiva. En un libro publicado en América consigna en un estudio sobre los blasones y escudos de armas antiguos franceses en los que se refiere al Pendón de la Orden en los siguientes términos:
“El Pendón del Temple, de plata con el jefe en negro, y una cruz roja”
El significado de esta composición es el siguiente:
•La plata significa el color Blanco. El blanco simboliza la Pureza y la Benevolencia.
•El sable corresponde al Negro. El negro que anuncia terribles guerreros para sus enemigos.
•El gueules corresponde al color Rojo.
En 1254, Mathieu París describe los blasones de los personajes más importantes que asisten al banquete ofrecido por Enrique III de Inglaterra a Luis IX el Templario más antiguo de París.
El blasón de la Orden del Temple se describe:
“D’argent au chef de sable, à une croix de gueules passant”
“De plata con el jefe en negro” (De plata, con la parte superior en negro), que significa: “Terrible para los Infieles, seguro para los Cristianos”.
El símbolo encierra resonancias psicológicas profundas; contiene un potencial de significados. Es como si una energía se oculta en aquellas formas simbólicas que, como la cruz Paté, comunicaba su significado también en acciones. Ese símbolo es una figura que a decir de Joan Costa, “es una figura de gran fuerza psicológica y como signo tiene una gran fuerza visual”. Escudos, banderas, vestiduras y armaduras fueron elementos de identidad no solo de una época, sino de los guerreros en batallas.
Los dos colores, el blanco y el negro, tradicionalmente atribuidos a los contrarios, son también los colores del noviciado y la maestría; entre los templarios, los sargentos vestían de negro para representar el trabajo que tenían que hacer con sus vicios, por el contrario, los caballeros vestían el blanco demostrando lo que habían logrado con las virtudes.
Blanco y negro se han convertido en los colores de la “tensión”, de la “fuerza”, de la “energía”, de la oposición, en definitiva, los generadores de una reacción. Son el previo de una síntesis, la antesala de un resultado: el color rojo.
Así como el blanco y el negro dividen en dos partes bien diferenciadas los estadios del caballero, o sea, el referente a su cuerpo y el referente su alma, así como el referente a sus obligaciones con el mundo y el referente con su Dios, el rojo viene a representar lo más inmediato y próximo a su vida, es decir, la sangre, el espíritu que los anima.
El blanco y el negro son los dos colores opuestos que representan los dos principios contrarios conjugados y unidos en armonía; el blanco es el símbolo de la pureza y la castidad y el negro de la fuerza y el valor.
El beauseant o estandarte constituía la enseña templaria en el combate y se convertía en la referencia para que los caballeros lucharan agrupados. Su custodia estaba encomendada al senescal de la Orden y era portado por un confaloniero que debía de custodiarlo con su propia vida. Por si era capturado, llevaban otro plegado y preparado para ser izado en cualquier momento. Si también caía, los templarios debían acudir entonces a agruparse bajo el estandarte rojo con la cruz blanca de los hospitalarios.
Mis Queridos Hermanos mis conocimientos han dado los lineamientos generales, es ahora el tiempo de Uds. para que, con sus conocimientos, realicen los aportes y logren darle al tema el relieve que el mismo se merece.
Desde mi teclado en Ciudad de la Costa (Uruguay) un T.´.A.´.T.´.
Dr. Carlos Luis Juncal Mir MD - MT
NOTAS DE APOYO:
(1) Durante la Edad Media la mayor parte de la población permaneció analfabeta y prácticamente aislada de la cultura letrada de su tiempo, sólo reciben educación los miembros del clero, los cuales tienen acceso tanto a lo religioso como a los demás conocimientos culturales. La mayoría de los miembros de la nobleza reciben casi exclusivamente educación militar con el fin de participar en torneos y en actividades guerreras.
Por lo general la población es analfabeta.
El papel didáctico de los clérigos era entonces inmenso; no sólo enseñaban al pueblo la doctrina revelada, sino también la historia y las leyendas.
En la Edad Media la gente se instruía escuchando.
La posibilidad de acceder a la cultura, era prácticamente total entre los nobles y el clero. Si bien, un sector, cada vez más amplio, accedió a la alfabetización y a ciertos aspectos del mundo docto. Este es el caso de los comerciantes y los artesanos, cuya labor profesional requirió que aprendieran a leer y escribir. Las ciudades ofrecían unas oportunidades educativas, que en ningún caso se daban en el campo, ya que en ellas era más frecuente la existencia y el mantenimiento de escuelas, así como la presencia de centros universitarios en algunos casos.
Solo a partir del Renacimiento y especialmente después de la Rev. Francesa y de los movimientos culturales de los siglos XVI y XVIII la cultura o sea leer y escribir y tener acceso a la educación formal, se hace más popular y al alcance de mayor cantidad de población.
(2) Eugenio III Papa N º 167 de la Iglesia católica de 1145 a 1153. Luego de haber sido elegido papa, y debido al enfrentamiento, iniciado por su antecesor, con el Senado romano que le exigía la renuncia al poder temporal, se vio obligado a abandonar Roma para instalarse en Viterbo ciudad en la que en 1145, se reúne con Arnaldo de Brescia llegando a un precario acuerdo por el que se mantiene el Senado pero reconociendo la superioridad pontificia, lo que permite el regreso de Eugenio a la Ciudad Eterna.
El acuerdo se rompe de inmediato y el papa se ve obligado, en 1146, a abandonar nuevamente Roma y exiliarse en Francia desde ahí organiza la Segunda Cruzada. Ordenando su predicación a su maestro Bernardo de Claraval que logró el apoyo del rey francés Luis VII y del emperador germano Conrado III.
El 24 de abril de 1147, el papa, en el momento que partía la Segunda Cruzada, asistió al capítulo de la Orden del Temple, celebrado en París. Concedió a los templarios el derecho a llevar permanentemente la Cruz paté roja sobre su hombro izquierdo.

La Navidad Solar



La Navidad Solar

p: Julius Evola

Sobre el plano espiritual, la doctrina de la raza debería tener al menos, entre otros, dos resultados de una gran importancia. En primer lugar, provocando un retorno a los orígenes, debería aclarar los significados más profundos de la tradición y de los símbolos,oscurecidos en el curso de los milenios y que hoy no sobreviven sino fragmentados y bajo la forma de costumbres o fiestas convencionales. A continuación, la doctrina de la raza debería revivificar la concepción del mundo y de la naturaleza, limitar todo cuanto de racionalismo, de profano, de cientifista, y de fenomenológico, desde hace siglos,seduce al hombre occidental, pues todo ello está estrechamente relacionado. En cuanto al sentido viviente y espiritual de las cosas, de los fenómenos,encontraremos las mejores referencias en las concepciones solares y heroicas que son propias a las más antiguas tradiciones arias. Pocos sospechan hoy que estas fiestas aún celebradas en la época de los grandes rascacielos, la televisión, los grandes movimientos de masas en las ciudades,perpetúan una antiquísima Tradición, que nos refieren a los tiempos, donde, casi en el alba de la humanidad, se inició el movimiento ascendente de la primera civilización aria.Una tradición en la que se expresa menos una creencia particular de los hombres que la gran voz de las mismas cosas. A este respecto, es preciso decir, ante todo, que en el origen, la fecha de Navidad y la del principio de año, detalle generalmente ignorado, coincidían. Esta fecha no era arbitraria, sino que estaba en relación con un acontecimiento cósmico preciso: el solsticio de invierno. En efecto, el solsticio de invierno cae el 25 de diciembre, que posteriormente se convirtió en la fecha de Navidad pero que en el origen tenía un significado especialmente "solar", y esto ya en la Roma antigua. La fecha del nacimiento, en Roma, era la del nuevo Sol, Dios invencible Natalis Solis Invicti. Con ella, día del sol nuevo Dies Solis Novien,la época imperial comenzaba el año nuevo, el nuevo ciclo. Pero esta "Navidad Solar" de Roma en la época imperial, nos remite a su vez a una tradición más antigua de origen nórdico-ario. Por lo demás, el Sol, la divinidad solar, se menciona ya entre los dei-indigetes. Las divinidades de los orígenes romanos, herederas de ciclos de civilizaciones todavía más antiguas. En realidad, la religión solar del período imperial, fue muy ampliamente recuperada, casi como un renacimiento, lamentablemente alterado por diferentes factores de descomposición, de la antigua herencia aria. La prehistoria itálica pre-romana es por otra parte muy rica en rastros de cultos solares:carros solares, discos con radios, cruces de todos los tipos, sin exclusión de la svástica,grabadas, por ejemplo, sobre hachas arcaicas encontradas en el Piamonte y la Liguria. Se puede así constatar el paso, en Italia antigua, de una tradición que, desde la Edad de Piedra, deja, huellas idénticas a lo largo de los itinerarios de las grandes migraciones ariooccidentales y nórdico-arias. Símbolos, signos, hierogramas, rudimentarias anotaciones de calendarios o de astrología, representaciones sobre vajillas, armas, ornamentos,enigmáticas disposiciones de piedras rituales o de cavernas; luego, más tarde, ritos y mitos que sobrevivieron en las civilizaciones más tardías. Si se estudian estos vestigios según los nuevos puntos de vista, propios a las investigaciones espirituales y raciales del mundo de los orígenes, se encuentran testimonios concordantes y unívocos sobre la presencia de un culto solar unitario, centro de la civilización de los pueblos arios primordiales, pero también de la importancia que tenía la fecha "de Navidad" para ellos,es decir, de la fecha del solsticio de invierno, el 25 de diciembre. Para evitar cualquier equívoco en el espíritu de algunos lectores, subrayamos que cada vez que hablamos de un culto solar prehistórico, no entendemos una forma inferior de religión naturalista e idolatrica. Si es una fábula estúpida que la antigua humanidad y sobre todo la de la gran raza aria, divinizara supersticiosamente los fenómenos naturales,por el contrario, es del todo exacto que la Antigüedad concibió los fenómenos naturales,esencialmente como símbolos sensibles de albergar significaciones espirituales,es decir,más o menos, como soportes ofrecidos a los sentidos, por la naturaleza, para presentir estos significados transcendentales. Quien haya podido decir en ocasiones que aquello sucedió en otros troncos y en otros pueblos, podemos decirle, aunque ello no pruebe nada, que el paso de ciertos cultos cristianos a formas supersticiosas, es bastante frecuentes en algunas poblaciones incultas y fanáticas. Superada cualquier forma de malentendido, el significado simbólico de expresiones arcaicas arias como "Luz de los hombres", o "Luz de los campos" (Landa Ljome) aplicadas al sol quedan perfectamente claras. Se puede pues comprender que el curso del sol a lo largo del año, con sus fases ascendentes y descendentes, se haya planteado en términos de un grandioso símbolo cósmico. En esta trayectoria, el solsticio de invierno constituyó una especie de punto crítico, vivido en una perspectiva dramática durante el período en que los arios originarios no habían abandonado aún las regiones, sobre las que se había abatido un clima ártico y la pesadilla de una larga noche. En estás condiciones el punto del solsticio de invierno -el más bajo de la eclíptica- aparecía como aquel donde "la luz de la vida" parecía apagarse, desaparecer, precipitar en la tierra helada y desolada, en las aguas o en la sombra do los bosques, de donde,inmediatamente se eleva de nuevo desprendiendo una nueva claridad. Entonces, nace una nueva vida, se inicia un comienzo, se abre un nuevo ciclo. La "Luz de la vida" se vuelve a alumbrar. El "héroe solar" surge o renace de las aguas. Más allá de la oscuridad y del frío mortal, se vive una nueva liberación. El Árbol simbólico del Mundo y de la vida se anima con nuevas fuerzas. Está en relación con todos estos significados que, ya en la época de la prehistoria, milenios antes de la era vulgar, un gran número de fiestas sagradas celebraron la fecha del 25 de diciembre, como fecha del nacimiento o renacimiento, en el mundo como en el hombre, de la fuerza solar. Pocos saben que incluso el tradicional Árbol de Navidad, todavía en uso en numerosos países, pero relegado al papel de juguete para niños y de costumbre para las familias burguesas, es una supervivencia miserable de la antigua y severa tradición aria y nórdico solar. Este árbol, siempre de la familia dé las coníferas, semper virens, planta que no muere durante el invierno, reproduce el arcaico Árbol de la Vida o del Mundo que, en el solsticio de invierno, se ilumina de una nueva luz, expresada precisamente por las velas que lo decoran y que se alumbran en esa fecha. En cuanto a los regalos que se cargan en sus ramas -hoy simples regalos para niños- representan efectivamente el simbólico "don de la vida", propio de la fuerza solar que nace o renace. Pero el momento donde el emper virens (la planta que permanece verde y que no muere jamás) se renueva y se ilumina en el simbolismo primordial es idéntico a aquel en el que el "héroe solar" surge de las aguas. Según un mito que se ha perpetuado hasta la Edad Media, tras haber jugado un papel importare en las leyendas relativas a Alejandro Magno, el Árbol Cósmico es también un Árbol Solar en relación estrecha con el llamado "Árbol del Imperio", Arbor Solis, Arbor Imperii. Esto nos lleva a considerar otro aspecto interesante de estas tradiciones, que nos permitirá referirnos más particularmente a la antigua romanidad. El mitraismo, o el culto a Mitra es la forma más tardía asumida por la antigua religión ario-irania (mazdeísmo) en una formulación particularmente adaptada a una mentalidad guerrera. Este culto se extendió en el Imperio romano; bajo Aureliano, la fecha de la "navidad solar" o solsticio de invierno, el 25 de diciembre, se identificaba con la del Natalis Invicti, es decir, con el nacimiento de Mitra considerado como un héroe solar. A propósito del mitraísmo en Roma sería muy superficial por no decir equivocado,hablar sic et simplicer, de "importación" o de "influencias orientales". Oriente en aquella época era muy complejo, figuraban elementos muy heterogéneos, y entre ellos, indudablemente,algunos rasgos importantes y no corruptos de la más antigua herencia espiritual de los pueblos arios e indo-europeos. En cuanto a la relación que se estableció entre Mitra y la Navidad solar romana,un eminente estudioso confirmó pertinentemente que no constituía una alteración, sino más bien una renovación del calendario romano según el antiguo aspecto astronómico y cósmico, que había tenido en los tiempos primordiales de Rómulo y de Numa y que confería a las fiestas el significado de grandes símbolos en la coincidencia de sus fechas con las grandes épocas de la Vida del Mundo. Tras lo cual, se vuelve importante examinar el atributo de Invictus-Aniketos, dado a Mitra, al héroe solar en la nueva concepción romana. Es un atributo "triunfal". En las tradiciones ario-iranias originarias, y en las que les son próximas, es el atributo de cualquier naturaleza celeste y, en particular del sol (cuya luz triunfa sobre las tinieblas) fuerza uránica luminosa contra la cual las potencias de la noche y de la sombría tierra son importantes. Pero en Roma, vemos que el epíteto, Invictus, se convierte en el título imperial de los Césares; y sabemos, por otra parte, que el mitraísmo era menos el culto a una divinidad abstracta que la voluntad de infundir a los iniciados, gracias a una cierta transformación de su naturaleza, la cualidad misma de Mitra. Lo que explica la tendencia a concebir simbólicamente y analógicamente el atributo solar, dotando de él al hombre y haciéndolo la marca y el tipo de un ideal superior de humanidad, es decir, de una suprahumanidad. Al igual que el sol renace, eterna y victoriosamente de las tinieblas,igualmente una eterna victoria interior sobre la naturaleza mortal e instintiva se realiza en el individuo que una virtud mística vuelve, en general, verdaderamente digno de la función regia, el jefe, el Dux. Es así como Roma veneró a Mitra y en Mitra veneró al héroe solar,un fautor imperii y como se establecía una estrecha relación de simbolismo solar con las ideas de realeza y de Imperio, bajo su forma más elevada. Tal relación un relieve particular en las tradiciones heroicas de los antiguos pueblos arios,como ya hemos dicho estudiando la doctrina mística de la "gloria". No deseando detenernos en ello, nos limitaremos a recordar la presencia de significados idénticos en la antigua Roma. La Victoria Caesaris, es decir, la fuerza triunfal mística simbolizada por una estatua que se transmitía de un César a otro, refleja exactamente las más antiguas tradiciones ario-iranias de la realeza y del Hvareno; pues no olvidemos que el Hvareno equivalía a una misteriosa fuerza solar de invencibilidad y de gloria que investía a los jefes, haciendo algo más que simples mortales y testimoniando su victoria. Una antigua efigie del Sol representa este dios simbólico con la mano derecha elevada en gesto "pontifical" de protección y la mano izquierda manteniendo un globo, símbolo de la dominación universal. En otra representación, sin embargo, se puede ver a este Dios que transmite el globo al Emperador, junto a una inscripción refiriéndose a la "solidaridad", a la estabilidad y al Imperium de Roma: SOL CONSERVATOR ORBIS, SOL DOMINUS ROMANI IMPERII. Otra medallón particularmente interesante lleva, en el anverso, la imagen del Emperador con la cabeza ceñida del semper virens, con el follaje siempre verde, mientras que el reverso representa al dios solar con el globo y además, una svástica (de lo que constatamos así la presencia igualmente en la Roma antigua de este símbolo) y la inscripción: SOLI INVICTO CONITI (al Dios solar, compañero invencible). Otra imagen, conservada en el Museo del Capitolio, nos muestra la asociación del símbolo del Sol Sanctissimus con el águila, el animal fatídico de Roma, del que se creía que portaba el espíritu y el alma de los Emperadores muertos lejos de la pira funeraria,hacia el cielo. No pensamos que sea casual afirmar que estos testimonios, que se podría multiplicar, nos hablan de un verdadero y real mandato divino solar, alma viviente de la función imperial de los Césares que, para nosotros, en el mundo antiguo, fue una especie de última luz de significados arcaicos que se perdieron poco a poco. En la antigua semana romana, el "Día del Sol", era el día del maestro, y este sentido se conservó en las épocas sucesivas bajo el vocablo domenica en italiano, sonntag en alemán o sunday en inglés para este día que festeja literalmente el "Día del Sol" reflejando así la antigua concepción solar aria. Algo de la sabiduría de los orígenes parece pues haberse conservado, de cierta manera, en la fiesta anual de Navidad,aunque la celebración del nuevo año se haya disociado. El simbolismo de la luz se ha conservado -y si recordamos también en el Evangelio de Juan se dice: "Erat Lux vera,quae illuminat omnem hominem venientem in hunc mundum"- así como el atributo de "gloria" que permanece posteriormente. En los monumentos del primer período romano el símbolo solar está unido al de la cruz. En la tradición aria y nórdico-aria y en Roma, el mismo tema tuvo un alcance no sólo religioso y místico, sino también sagrado, heroico y cósmico al mismo tiempo. Fue la tradición de un pueblo, a quien la naturaleza, la gran voz de las cosas hablaron de un misterio de resurrección, de nacimiento o de renacimiento de un principio no sólo de "luz" y de vida nueva, sino también de Imperium, en el sentido más alto y más augusto de la palabra.