lunes, 25 de mayo de 2009

SIMBOLISMO DEL CUERPO HUMANO.



ANATOMIA OCULTA DEL HOMBRES

MANLY PALMER HALL
Cuando la emperatriz Elena, madre de Constantino el Grande, visitó Jerusalén en el año 326, descubrió que no sólo había desaparecido toda traza de cristiandad, sino que un templo dedicado a las diosa Venus permanecía en pie, sobre la colina hoy aceptada como el Monte Calvario. ¡Cerca de cuatrocientos años después de la muerte de Cristo no había, aparentemente, nadie en la Tierra Santa que hubiese oído hablar de él! Esto no implica necesariamente que él no haya vivido, pero si que el halo de milagros y atmósfera sobrenatural con que lo rodea la cristiandad moderna es grandemente mitológico. Semejante a todas las otras religiones, la fe cristiana ha acumulado una colección de fantásticas leyendas que despiertan la superstición y que son sus propios enemigos, porque ellos han tomado al simple moralista de Nazareth - el hombre que amaba a sus prójimos - y construyeron una superestructura de idolatría que nadie ama y sólo sirve a su propio fin.

Así como Buddha en la India reformó, meramente, los conceptos que se tenía sobre Brahman en sus días, Jesús dio nueva forma a la fe de Israel y dio a sus discípulos y al mundo una doctrina basada sobre lo que había estado antes establecido, pero remodelada para enfrentar los problemas y necesidades de su pueblo. Los esenios que educaron a Jesús eran de origen egipcio o hindú, y su fe tomó lo mejor que había en el pasado. Los recuerdos preservados son sumamente alegóricos, y el hombre simple es sumergido por ellos en un inmenso mar de supernaturalismo. Esto no fue hecho enteramente sin propósito, pues, así como Shakespeare se tomó la licencia de utilizar la historia para presentar verdades esenciales, parece ser que, del mismo modo, los historiadores de Jesús usaron el carácter del hombre como base fundamental de un gran drama. Él deviene el héroe de un relato siete veces sellado, y aquellos cristianos que han estudiado los símbolos pueden conseguir con ese relato la clave de los verdaderos Misterios Cristianos. Entonces, ellos comprenderán que la Escritura es la eterna historia; que ella no pertenece a ninguna nación o pueblo en particular, y que sólo es narración o relato de todas las naciones y todos los pueblos.

Es una cosa maravillosa, por ejemplo, estudiar la vida de Cristo a la luz de la astronomía, pues él deviene el sol, y sus discípulos los doce signos del zodíaco. Entre las constelaciones encontramos las escenas de su ministerio, y en la precesión de los equinoccios el relato de su nacimiento, crecimiento, plenitud y muerte por los hombres. Por otra parte, las atormentadas substancias químicas en la retorta nos revelan simbólicamente la vida del Maestro, pues, con la clave de la química la Escritura se convierte en otro libro.

En este librito, en particular, sin embargo, nos referiremos solamente a la relación que existe entre estas alegorías y el cuerpo humano.

Descubrimos que la vida de Cristo, como la encontramos en los Evangelios, ha sido conformada artificiosamene hasta coincidir perfectamente con las vidas de una docena de salvadores de la humanidad, porque todos ellos son, también, mitos astronómicos y fisiológicos. Todos estos mitos nos llegan a nosotros desde la más remota antigüedad, en cuya época las razas primitivas utilizaban el cuerpo humano como la unidad simbólica, y los dioses y demonios eran personificados en los órganos y funciones del cuerpo. Entre ciertos escritores cabalistas vemos que la Tierra Santa era delineada sobre la base del cuerpo humano, y las diversas ciudades se muestran como centros de conciencia en el hombre.

Aquí se encuentra un maravilloso campo de estudio para aquéllos que quieran investigar profunda y sinceramente los antiguos Misterios. Nosotros no abrigamos la esperanza de agotar el tema, pero si vosotros obtenéis con este librito la clave para seguir esta línea de pensamiento hasta que logréis que sea vuestro íntimamente, se abrirá para vosotros, al final, uno de los secretos del Libro Divino de la Revelación.

CABALLERO DE LA ORDEN DEL SOL
VICTOR SALAZA

TU ENERGIA INTERIOR - DEEPAK CHOPRA


CABALLEROS DE LA ORDEN DEL SOL
VICTOR SALAZAR

viernes, 22 de mayo de 2009

La física cuántica confirma que creamos nuestra realidad






La física cuántica confirma que creamos nuestra realidad

La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad. Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos. Sorprendentes experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta creencia.

El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las últimas décadas mediante las "tomografías". Conectando electrodos a este órgano, se determina donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe a qué área corresponde esa facultad.

Estos experimentos en neurología han comprobado algo aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro.... pero cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica! Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad cuando "ve" que cuando "siente", llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad? "La solución es que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente", afirma el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica, Joe Dispenza en el libro "¿y tú qué sabes?". En otras palabras, que fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, es decir, mediante nuestras emociones.

La farmacia del cerebro

En un pequeño órgano llamado hipotálamo se fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas "péptidos", pequeñas secuencias de aminoácidos que, combinadas, crean las neurohormonas o neuropéptidos. Ellas son las responsables de las emociones que sentimos diariamente. Según John Hagelin, profesor de física y director del Instituto para la ciencia, la tecnología y la política pública de la Universidad Maharishi, dedicado al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico: "hay química para la rabia, para la felicidad, para el sufrimiento, la envidia..."

En el momento en que sentimos una determinada emoción, el hipotálamo descarga esos péptidos, liberándolos a través de la glándula pituitaria hasta la sangre, que conectará con las células que tienen esos receptores en el exterior. El cerebro actúa como una tormenta que descarga los pensamientos a través de la fisura sináptica. Nadie ha visto nunca un pensamiento, ni siquiera en los más avanzados laboratorios, pero lo que sí se ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo, conectando las neuronas a través de las "fisuras sinápticas".

Cada célula tiene miles de receptores rodeando su superficie, como abriéndose a esas experiencias emocionales. La Dra. Candance Pert, poseedora de patentes sobre péptidos modificados, y profesora en la Universidad de Medicina de Georgetown, lo explica así: "Cada célula es un pequeño hogar de conciencia. Una entrada de un neuropéptido en una célula equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo de la célula".

Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y nuestras células son las que se acostumbran a "recibir" cada una de las emociones: ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo... Al acostumbrarse a ellas, se crean hábitos de pensamiento. A través de los millones de terminaciones sinápticas, nuestro cerebro está continuamente recreándose; un pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos o sentimos "algo" en repetidas ocasiones. Así es como una persona asocia una determinada situación con una emoción: una mala experiencia en un ascensor, como quedarse encerrado, puede hacer que el objeto "ascensor" se asocie al temor a quedarse encerrado. Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría relacionar ese pensamiento- objeto con esa emoción y reforzar esa conexión, conocida en el ámbito de la psicología como "fobia" o "miedo".

Todos los hábitos y adicciones operan con la misma mecánica. Un miedo (a no dormir, a hablar en público, a enamorarse) puede hacer que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo. El objetivo inconsciente es "engañar" a nuestras células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite, "distrayéndonos" del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la "solución", es decir, con la adicción. Detrás de cada adicción (drogas, personas, bebida, juego, sexo, televisión) hay pues un miedo insertado en la memoria celular.

La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente entre neuronas que es el "pasaje a la liberación". Porque, como ha demostrado el Instituto Tecnológico de Massachussets en sus investigaciones con lamas budistas en estado de meditación, nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y reaprender nuevas formas de vivir las emociones.

Mente creadora

Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador: "cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula". Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios... y cada uno de nosotros está compuestos de millones de átomos.

Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda.... Nosotros podemos hacer lo mismo.

La realidad molecular

Los sorprendentes experimentos del científico japonés Masaru Emoto con las moléculas de agua han abierto una increíble puerta a la posibilidad de que nuestra mente sea capaz de crear la Realidad. "Armado" de un potente microscopio electrónico con una diminuta cámara, Emoto fotografió las moléculas procedentes de aguas contaminadas y de manantial. Las metió en una cámara frigorífica para que se helaran y así, consiguió fotografiarlas. Lo que encontró fue que las aguas puras creaban cristales de una belleza inconmensurable, mientras que las sucias, sólo provocaban caos. Más tarde, procedió a colocar palabras como "Amor" o "Te odio", encontrando un efecto similar: el amor provocaba formas moleculares bellas mientras que el odio, generaba caos.

Por último, probó a colocar música relajante, música folk y música thrash metal, con el resultado del caos que se pudieron ver en las fotografías.

La explicación biológica a este fenómeno es que los átomos que componen las moléculas (en este caso, los dos pequeños de Hidrógeno y uno grande de Oxígeno) se pueden ordenar de diferentes maneras: armoniosa o caóticamente. Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua, entenderemos cómo nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. Nuestra estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando los átomos de las moléculas.

El valioso vacío atómico

Aunque ya los filósofos griegos especularon con su existencia, el átomo es una realidad científica desde principios de siglo XX. La física atómica dio paso a la teoría de la relatividad y de ahí, a la física cuántica. En las escuelas de todo el mundo se enseña hoy día que el átomo está compuesto de partículas de signo positivo (protones) y neutras (neutrones) en su núcleo y de signo negativo (electrones) girando a su alrededor. Su organización recuerda extraordinariamente a la del Universo, unos electrones (planetas) girando alrededor de un sol o núcleo (protones y neutrones). Lo que la mayoría desconocíamos es que la materia de la que se componen los átomos es prácticamente inexistente. En palabras de William Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la universidad de Stanford, "la materia no es estática y predecible. Dentro de los átomos y moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es vacío".

En otras palabras, que el átomo no es una realidad terminada sino mucho más maleable de lo que pensábamos. El físico Amit Goswani es rotundo: "Heinsenberg, el codescubridor de la mecánica cuántica, fue muy claro al respecto; los átomos no son cosas, son TENDENCIAS. Así que, en lugar de pensar en átomos como cosas, tienes que pensar en posibilidades, posibilidades de la consciencia. La física cuántica solo calcula posibilidades, así que la pregunta viene rápidamente a nuestras mentes, ¿quién elige de entre esas posibilidades para que se produzca mi experiencia actual? La respuesta de la física cuántica es rotunda: La conciencia está envuelta, el observador no puede ser ignorado".

¿Qué realidad prefieres?

El ya famoso experimento con la molécula de fullerano del doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, testificó que los átomos de la molécula de fullerano (estructura atómica que tiene 60 átomos de cárbón) eran capaces de pasar por dos agujeros simultáneamente. Este experimento "de ciencia ficción" se realiza hoy día con normalidad en laboratorios de todo el mundo con partículas que han llegado a ser fotografiadas. La realidad de la bilocación, es decir, que "algo" pueda estar en dos lugares al mismo tiempo, es algo ya de dominio público, al menos en el ámbito de la ciencia más innovadora. Jeffrey Satinover, ex presidente de la fundación Jung de la universidad de Harvard y autor de libros como "El cerebro cuántico" y "El ser vacío", lo explica así: "ahora mismo, puedes ver en numerosos laboratorios de Estados Unidos, objetos suficientemente grandes para el ojo humano, que están en dos lugares al mismo tiempo, e incluso se les puede sacar fotografías. Yo creo que mucha gente pensará que los científicos nos hemos vuelto locos, pero la realidad es así, y es algo que todavía no podemos explicar".

Quizás porque algunos piensen que la gente "de a pie" no va a comprender estos experimentos, los científicos todavía no han conseguido alertar a la población de las magníficas implicaciones que eso conlleva para nuestras vidas, aunque las teorías anejas sí forman parte ya del dominio de la ciencia divulgativa.

Seguramente la teoría de los universos paralelos, origen de la de la "superposición cuántica", es la que ha conseguido llegar mejor al gran público. Lo que viene a decir es que la Realidad es un número "n" de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidades, hasta que UNA se convierte en Real: eso será lo que vivimos. Somos nosotros quienes nos ocupamos, con nuestras elecciones y, sobre todo, con nuestros pensamientos ("yo sí puedo", "yo no puedo") de encerrarnos en una realidad limitada y negativa o en la consecución de aquellas cosas que soñamos. En otras palabras, la física moderna nos dice que podemos alcanzar todo aquello que ansiamos (dentro de ese abanico de posibilidades- ondas, claro).

En realidad, los descubrimientos de la física cuántica vienen siendo experimentados por seres humanos desde hace milenios, concretamente, en el ámbito de la espiritualidad. Según el investigador de los manuscritos del Mar Muerto, Greg Braden, los antiguos esenios (la comunidad espiritual a la que, dicen, perteneció Jesucristo) tenían una manera de orar muy diferente a la actual. En su libro "El efecto Isaías: descodificando la perdida ciencia de al oración y la plegaria", Braden asegura que su manera de rezar era muy diferente a la que los cristianos adoptarían. En lugar de pedir a Dios "algo", los esenios visualizaban que aquello que pedían ya se había cumplido, una técnica calcada de la que hoy se utiliza en el deporte de alta competición, sin ir más lejos. Seguramente, muchos han visto en los campeonatos de atletismo cómo los saltadores de altura o pértiga realizan ejercicios de simulación del salto: interiormente se visualizan a sí mismos, ni más ni menos que realizando la proeza. Esta técnica procede del ámbito de la psicología deportiva, que ha desarrollado técnicas a su vez recogidas del acervo de las filosofías orientales. La moderna Programación Neurolingüística, usada en el ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y de la empresa en general, coincide en recurrir al tiempo presente y a la afirmación como vehículo para la consecución de los logros. La palabra sería un paso más adelante en la creación de la Realidad, por lo que tenemos que tener cuidado con aquello que decimos pues, de alguna manera, estamos atrayendo esa realidad..

La búsqueda científica del alma

En las últimas décadas, los experimentos en el campo de la neurología han ido encaminados a encontrar donde reside la conciencia. Fred Alan Wolf, doctor en física por la universidad UCLA, filósofo, conferenciante y escritor lo explica así en "¿Y tú qué sabes?" de la que se espera la segunda parte en pocos meses: "Los científicos hemos tratado de encontrar al observador, de encontrar la respuesta a quién está al mando del cerebro: sí, hemos ido a cada uno de los escondrijos del cerebro a encontrar el observador y no lo hemos hallado; no hemos encontrado a nadie dentro del cerebro, nadie en las regiones corticales del cerebro pero todos tenemos esa sensacion de ser el observador". En palabras de este científico, las puertas para la existencia del alma están abiertas de par en par: "Sabemos lo que el observador hace pero no sabemos quién o qué cosa es el observador".

Hoy recuperadas por la física cuántica, muchas de estas afirmaciones eran conocidas en la Antigüedad, como en el caso del "Catecismo de la química superior", de Karl von Eckartshausen.

Cuadro 1 - Nuestro cerebro: un ordenador que procesa información

A cada segundo, en una vida como la moderna llena de estímulos: nos bombardean enormes cantidades de información. El cerebro solo procesa una mínima cantidad de ella: 400 mil millones de bits de información por segundo. Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 mil de esos bits, referidos al medio ambiente, el tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que en realidad está ocurriendo. ¿Cómo se filtra toda esa información?

A través de nuestras creencias: El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de estas memorias. Por eso, los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores.

Cuadro 2: Cómo romper con esos malos hábitos del pensamiento

El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento. Hay gente que conecta "amor" con "decepción" o "engaño", así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc. Según Joe Dispenza "si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza. Cuando aprendemos a "observar" nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe". Así pues, aprender a "ver" esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la conciencia.

Cuadro 3: La mecánica de la erección

La mejor metáfora del pensamiento creador es el miembro masculino. Una sola fantasía sexual, es decir, un pensamiento erótico, es capaz de producir una erección, con toda la variedad de glándulas endocrinas y hormonas que participan en ello. Nada hay fuera de la mente del hombre pero, sin embargo, se produce un torbellino hormonal que desemboca en un hecho físico palpable. En el lado femenino, también el poder del pensamiento asociado al erotismo se convierte a menudo en hechos físicos, demostrando la capacidad del pensamiento para crear situaciones placenteras... o adictivas. Los más firmes defensores del poder de la visualización llegan a proponer que se puede obtener a través de ella casi todo lo que deseamos.

¿QUE ES UNA ONDA DE FORMA?

Muchos científicos y físicos cuánticos reconocen el poder de transmisión en cualquier forma simple geométrica o como un diseño ondulado de un rastro de energía, es un ONDA DE FORMA simple. Puede tener un patrón geométrico o puede ser un gesto de pincel simple como una onda que contiene el significado completo, la intención y la energía de un momento dado de intensidad mientras da forma a la realidad y puede tener en su ser todas las cualidades que lo crearon.. Es una semilla de fractal energético que dada la situación correcta continuará su crecimiento y multiplicándose. Éstas son modelos y formas que crean la energía y transmiten los patrones específicos, del pensamiento, nosotros hemos estado usándolos en los templos, las iglesias, logotipos, publicidad y podemos reconocer inmediatamente la armonía y desarmonia en ellos. Ciertos modelos de la geometría sagrada parecen actuar recíprocamente con su entorno armonizando y estabilizando sus moléculas, como si organizara los átomos y electrones. Puede significar que un cierto diseño de geometría YANTRA de ENERGÍA puede polarizar las partículas e incluso podría purificar el agua, aumentando las cualidades y la armonía en su entorno.

LOS TUNELES SECRETO DE LOS ANDES


LOS TUNELES SECRETO DE LOS ANDES

RICARDO GONZALEZ

Quiénes construyeron los desconcertantes túneles y galerías
subterráneas de América del Sur? Si alguna civilización conoció el
secreto, esta fue sin duda el Imperio Inca. Pero, ¿fueron ellos en
realidad sus constructores? ¿O tan sólo custodiaban las entradas
sagradas al Uku Pacha o “mundo de abajo”, donde vivían según sus
leyendas los seres sabios de antiguo?


Ficción o realidad
ignorada, veamos a continuación algunas señales de este enigma, un
claro mensaje que puede rastrearse desde el Titicaca al Cusco u
“ombligo del mundo”.

El recuerdo de los gigantes

El punto de partida, inevitablemente, es Tiahuanaco. Llamada en el pasado
“Ciudad Eterna”, la antigua Wiñaymarca del gran Huyustus, el primer
Gran Maestre de “los sacerdotes salvados de las aguas”. Sin duda,
Tiahuanaco esconde el recuerdo de esa avanzada civilización que llegó a
tierras andinas de allende los mares. Y para nuestra suerte, aún
podemos rastrear la historia de aquel empolvado tiempo. Prueba de ello
es el testimonio de Katari, uno de los más grandes quipucamayocs del
incanato – aquellos que guardaban los archivos históricos del Imperio -
quien comentó a los conquistadores que el legendario Huyustus era un
señor poderoso, rubio y de ojos azules, que vino de muy lejos…

Kalasasaya

Tres horas en automóvil toma llegar desde la capital de Bolivia, La Paz, al
yacimiento arqueológico. A casi cuatro mil metros de altura, esta
leyenda ya se respira en el Ande.

Hoy en día los pescadores del
Titicaca – en el lado boliviano – recuerdan la historia de la antigua
Wiñaymarca, la morada prehistórica de los “gigantes” que acompañaron a
Huyustus. De hecho, el mismo Pedro Cieza de León, reputado cronista
español, recogió un dato interesante que sugiere la antigüedad real de
esta ciudad: cuando los incas llegaron a Tiahuanaco, la hallaron
fragmentada, en ruinas, lo cual ya nos indica qué tenía mucho tiempo de
estar allí. Quizá desde los primeros tiempos post “diluvio”. El inca
Garcilaso de la Vega, apoyando esta posibilidad, escribía en sus
Comentarios Reales (1609) que un hombre extraño apareció en Tiahuanaco
cuando “cesaron las aguas”, lo que también nos hace recordar aquella
teoría que sostiene una migración de sobrevivientes atlantes hacia la
Cordillera de los Andes.

Como fuere, la existencia de gigantes
antiguos no nos debe sorprender, por cuanto cronistas de diferentes
épocas hacen amplia referencia a ellos. En todas las culturas,
encontramos claras alusiones a seres de gran estatura. Por ejemplo, en
la India se habla de los Dânavas y los Daityas; en Ceilán de los
Râksharas; en Grecia hallamos a los legendarios Titanes; Caldea, por su
parte, mantiene en su memoria la existencia de los Izdubars (Nimrod);
los judíos los Emins de la tierra de Moab. Y así podríamos continuar ya
que la lista es larga. Además, por si el lector aún tiene dudas,
existen fósiles de los gigantes, los mismos que alcanzan una estatura
de 3.75 a 4.00 metros. No hay que olvidar que los antropólogos han
acuñado el término de “gigante pithecus” y “megantropo” para
identificar a grupos humanoides de gran estatura, que vivieron hace
millones de años en lugares tan diferentes como China, Java y
Transwaal. ¿Todos se extinguieron? ¿Cuál fue el origen del gigantismo?

Las leyendas incas mencionan a estos gigantes una y otra vez. En el Perú
antiguo, por citar un evento, se afirma que en tiempos del incanato
hubo una llegada masiva de gigantes en las costas de Lambayeque (!).
¿Quiénes eran? ¿De dónde venían? ¿Tenían relación con la Atlántida y
sus supuestos supervivientes.

Una teoría arriesgada para muchos – pero posible- sostiene que el gigantismo se
debe a la hibridación con seres extraterrestres de gran estatura; así
se habría transmitido el código genético necesario para una posterior
mutación. Si fuese así, ello tampoco nos debería sorprender. En la
Biblia, así como en otros textos sagrados, existen diversos relatos de
la unión de “los dioses” o “seres angélicos” con las hijas de los
mortales. Y de estas uniones nacieron gigantes…

En Tiahuanaco, a decir del estudioso Guillermo Lange Loma, en su documentada obra “El
Mensaje Secreto de los Símbolos de Tiahuanaco y del Lago Titikaka”, los
gigantes eran conocidos bajo el nombre de “Antilis” y “Chullpas”,
sobrevivientes de un mundo perdido, estableciendo en el altiplano, hace
miles de años, una sociedad avanzada que fue la madre del Imperio Inca.
No hay que olvidar que para Arthur Posnansky, padre de la arqueología
boliviana, Tiahuanaco tiene entre 10.000 y 15.000 años de antigüedad. Y
recientemente, gracias al investigador británico Graham Hancock, se ha
demostrado que esta fecha no es imposible – basándose en la alineación
del templo tiahuanacota de Kalasasaya con la posición de ciertas
estrellas bajo la ley del ciclo precesional- .

¿Fueron aquellos gigantes o “antilis” construyeron esta ciudad de piedra y sus túneles en esos tiempos remotos?

Seres poderosos que dejaron su huella

Según un Quipu ―sistema de nudos para transmisión de información en tiempos
de los incas― descifrado por Yutu Inga, los Servidores Invisibles de
Wiracocha, el Dios supremo andino, fueron los Huamincas, que eran
descritos como “ángeles bellos o resplandecientes”.

Las leyendas andinas atesoran abundantes y extrañas referencias a esos seres
poderosos que habrían morado en Tiahuanaco. Aquellos titanes dominaban
los elementos, hacían llover fuego, partían la tierra formando
quebradas o levantaban cerros. Les nacían alas, y al final, después de
prodigar sus profecías se convertían en huacas o númenes protectores.
No dudo en que los monolitos de Tiahuanaco encierran los principios de
todas las ciencias y artes. Esconden un mensaje.

Yendo más al fondo, vemos que similitudes lingüísticas en el mundo nos permiten
deducir que la raíz aymará “Ti” del nombre Tiahuanaco o Tiwanaku evoca
a la divinidad misma, como el Tien chino, el Theos griego o el Teotl
nahuált del México antiguo. Es atrayente conocer el posible significado
etimológico de la palabra Tiahuanaco: “tio”, en aymará, quiere decir
“dios”; “ti-huan” significa “de dios”, y “aka”, significa “esto”.
Entonces Tiahuanaco se traduciría como “esto es de dios”.

Ese contexto mágico-espiritual se percibe cuando se contempla el Inti
Punku. Es la pieza lítica que llama la atención a todo aquél que visita
Tiahuanaco: la Puerta del Sol. Este bloque de andesita, hecho en una
sola piueza de 10 toneladas, contiene un olvidado lenguaje ideográfico
que nadie ha sabido interpretar correctamente. El propio cronista
español Cieza de León queda extasiado ante su portento.

Los indios dicen que la grieta que muestra la Puerta del Sol fue hecha por
un “rayo” que del cielo cayó a Tiahuanaco (?). Existen muchos hechos
extraños en torno a este enclave andino y la súbita desaparición de sus
habitantes.

Ricardo González en la Puerta del Sol

A estas alturas, muchos se preguntarán cuál es la conexión de los túneles antiguos con estas ruinas y sus olvidados habitantes.

Veámoslo a continuación.

Un tunel a Cusco

Volviendo al relato de Katari, uno de los últimos “archivadores” de información
inca a través del sistema de quipus, hallamos una posible explicación
al destino de Tiahuanaco.

Huyustus ―según la leyenda que nos transmite Katari― era el “Señor Poderoso” de la meseta del Collao, elaltiplano del Lago Titicaca. Aquel personaje procedente de tierras
lejanas estableció un sistema de fortificaciones colosales, conocidas
con el nombre de pukaras, que coronaban de baluartes inexpugnables los
picos de la cordillera. Antes de morir ―concluye el relato contenido en
el quipu inca― Huyustus dividió su reino “entre sus cuatro hijos”.

Inevitable pensar ahora en el mito de los cuatro “hermanos ayar”.


En revelador este relato por cuanto uno de los hermanos, llamado “Ayar
Manco”, fue precisamente el fundador del Imperio Inca al salir airoso
de una caverna en el cerro Tamputoco, en el Cusco. Salió literalmente
del Mundo Subterráneo. Eran los “hijos de Huyustus”, o para ser más
precisos, sus descendientes.

Ya en 1845, el Conde de Castelnau,
que dirigió una expedición científica bajo los auspicios del gobierno
francés, al explorar Tiahuanaco concluyó también que Manco Cápac o Ayar
Manco descendía de uno de los grandes reyes de Tiahuanaco llamado
Huyustus.

Tiahuanaco fue atacada por antiguas tribus que se
empezaron a diseminar por todo el altiplano del Collao, poniendo en
peligro no sólo a los Sacerdotes Científicos de la otrora Ciudad
Eterna, sino los tesoros que protegían. Entre ellos, y el más
importante, un disco que pareciera de oro ―en verdad está hecho de una
extraña aleación de metales― de unos tres metros de diámetro, que había
sido una heredad de los Fundadores de Shambhala.

Como ya adelantábamos en “Los Maestros del Paititi”, Manco Cápac o Ayar Manco
habría escapado de este ataque ―luego de ocultar el disco en una
galería subterránea― a través de un túnel que, desde la hoy llamada
Isla del Sol, le llevaría al Cusco, para fundar allí el Imperio Inca.
Esta historia está sostenida por diversas observaciones de los
cronistas de la conquista. Por ejemplo, el padre Bernabé Cobo, cuenta
en Historias del Nuevo Mundo (1653) que un tal Juan de Vargas halló
entre las ruinas de Tiahuanaco los restos de un gigante, como si
hubiese sido ultimado por un ataque. En relación a los “atajos
intraterrestres”, diversos cronistas mencionaron a boca de jarro la
existencia de un túnel subterráneo de más de 400 kilómetros que une el
Titicaca con Cusco. El mismísimo Garcilazo de la Vega, tan mesurado en
sus escritos, insiste en la importancia de estas chinkanas o
laberintos, como vemos, muy anteriores a los incas. El cronista español
Cristobal de Molina, ya en 1638, se une también a nuestro pensamiento
al afirmar que: “Manco Cápac pudo haber seguido esta galería
subterránea desde la isla en el Titicaca hasta Cusco”.

Hemos visitado en repetidas ocasiones Tiahuanaco, la Isla del Sol y las
diferentes esquinas secretas del Cusco. En todos estos enclaves
comprobamos la existencia de antiguos ingresos a túneles, aunque,
penosamente, la mayoría de ellos se encuentran tapados desde la época
feudal boliviana y, por parte del Perú, en el martirio virreinal que
asoló Cusco y luego la excesiva prudencia militar que procuraba “que no
se perdieran más exploradores en su interior”.

Incluso, hemos estado en las auténticas cuevas de donde habría salido el mismísimo
Manco Cápac, que al ser exploradas con calma el aspirante comprobará
que se ensanchan lo suficiente como para permitir a una persona caminar
de pie sin molestia alguna…

Siguiendo los indicios de aquel Gran
Túnel que une el Titicaca con Cusco, llegamos inevitablemente a los
centros sagrados más importantes del “Ombligo del Mundo” inca,
descubriendo su contundente vinculación con el Reino Subterráneo o Uku
Pacha. Y es que, así como los mayas fueron los más diestros hombres en
la comprensión del Tiempo, los incas constituyen, sin duda, la
civilización de antiguo que más contacto tenía con los túneles sagrados
de América…


La arcana sabiduria andina

Los incas separaban en “tres mundos” la estructura del Universo: Uku Pacha o
“Mundo de Abajo”; Kay Pacha o “Mundo de Aquí”; y Hanan Pacha o “Mundo
de Arriba”. Aunque hay diversas interpretaciones filosóficas sobre este
particular, analizando estos antiguos conceptos andinos sin
apasionamiento alguno, vemos que es una sencilla y clara descripción
del Mundo Subterráneo, el Mundo de Superficie, y el Mundo de los Cielos.

Los incas pensaban que las chinkanas o túneles del “Gran Laberinto” ―que
realmente existen― conducían al Uku Pacha, donde vivían sus
“ancestros”, seres poderosos que les revelaron, entre otras cosas, el
arte de construir ciclópeas paredes de roca en las cumbres de los Andes.

Pero estos seres de gran sabiduría, que se mencionan insistentemente en las
leyendas andinas, ¿qué tan antiguos son? ¿Son acaso, una referencia a
los sacerdotes perdidos de Tiahuanaco, algunos de ellos establecidos en
una secreta red subterránea? ¿Se trata de aquella civilización
prehistórica, desconocida por nosotros

El cronista Huamán Poma
Ayala, descendiente de una casta noble inca, en sus escritos afirmaba
que los primeros incas “legítimos” fueron los Apo Cápac, muy anteriores
a Manco Cápac, el “Adán de los Andes”, que a decir del cronista fue
sólo “el primer Jefe de la Segunda Dinastía”.

Las Chinkanas sagradas

Se cuentan por doquier las historias de exploradores “desaparecidos” en el
mundo intraterrestre del Cusco. Ya en 1624, Francisco Rueda, Juan
Hinojosa y un tercer hombre llamado “Orué”, entraron en la misteriosa
chinkana que se halla próxima a Sacsayhuamán, sin imaginarse que nunca
más regresarían a la superficie. Más tarde, en 1814, el cronista
mestizo Mateo García Pumakawa, le reveló al Coronel Domingo Luis Astete
la existencia de esa antigua red de túneles que involucra “todo el
Cusco”.

Estos laberintos subterráneos – que
sospechosamente terminan interrumpidos por grandes rocas, como si éstas
hubiesen sido colocadas para ocultar alguna entrada secreta – como
vimos, son anteriores al establecimiento del Imperio Inca. Recordemos,
por ejemplo, que cuando llegaron los conquistadores al Perú,
consultaron a los indígenas por quiénes habían construido Sacsayhuamán
y los túneles adyacentes. Los relatos sostienen que los lugareños se
limitaron a responder que estas moles de piedra y los túneles “siempre
habían estado allí”, y que los más ancianos de la región las atribuyen
a una raza desconocida que precedió a los incas: los Ñaupa Machu (Los
muy antiguos, los de edad vieja).

Como fuere, la chinkana más significativa del Cusco la constituye el túnel subterráneo de 2 kilómetros que une Sacsayhuaman con el Qoricancha o “Templo del
Sol”. Aunque siempre se relegó su existencia a los “cuentos de los
indios”, recientemente el arqueólogo español Anselm Pi Rambla demostró
que el legendario camino intraterrestre existe, afirmando inclusive que
este descubrimiento “puede cambiar la óptica de la historia antigua del
Perú”. Por si fuera poco, el investigador sostuvo que este camino
subterráneo formaría parte de un conjunto de galerías, cámaras, fuentes
y hasta antiguos mausoleos que se hallan bajo el mismísimo suelo de la
ciudad del Cusco…

De acuerdo a las imágenes que obtuvieron a
través de la medición con radar ―como parte del Proyecto Wiracocha,
iniciado en agosto de 2000― comprobaron que la chinkana de Sacsayhuamán
se comunica “en línea recta” con el Templo del Sol, con el Convento de
Santa Catalina, con la Catedral o templo del Inca Wiracocha, con el
palacio de Huáscar, con el templo de Manco Cápac y con el Huamanmarca.
Además, es importante tener en cuenta que todos estos edificios
conectados por la citada chinkana se hallan en perfecta alineación
astronómica con el Sol, la Luna y algunas constelaciones.


Esta chinkana que une Sacsayhuamán con el Qoricancha guarda para nosotros un
interés medular, por cuanto fue a través de este camino, que el
príncipe Choque Auqui ―el último y secreto inca― huyó silenciosamente
del Cusco para dirigirse al Antisuyo, región selvática del oriente
peruano en donde yace la insondable Paititi o también llamada “El
Dorado”.

El enigma de la zona X

Es muy posible que la
Zona X ―quizá el lugar más emblemático del Cusco en relación al “mundo
de abajo”― sea una de las entradas mágicas a aquel reino secreto que se
oculta bajo nuestros pies. Curiosamente, se encuentra muy cerca de “La
Colina de los Halcones”, el enclave andino donde se yergue Sacsayhuamán
o mejor dicho “El Templo del Rayo”, mal llamado fortaleza porque se
utilizó como punto estratégico de defensa ante la arremetida de los
conquistadores.

Desde aquel paisaje que ofrece el conjunto de
cuevas de la Zona X, el aspirante podrá contemplar corpulentas
montañas, que parecen cóndores de piedra con las alas abiertas, como
gigantescos guardianes que simulan dormir, pero cuyo ojo vigilante, se
mantiene atento y acucioso sobre la “ciudad puma”.


La denominación “X” se debe a que desde gran altura el conjunto de
cavernas dibuja esta letra, como si el lugar hubiese sido marcado o
concebido desde los cielos del Cusco. Además, es muy extraño encontrar
esculturas de piedra que se asemejan notablemente con las halladas en
Hayumarca (Puno) y Marcahuasi. Este sector inexplorado, que refuerza el
planteamiento del nombre, poco a poco se va convirtiendo en un
atractivo turístico, más por la fama de fenómenos extraños que por un
interés histórico o arqueológico. Las “desapariciones” de visitantes en
estas chinkanas que, de pronto, se ven interrumpidas por alguna gran
roca, se han reportado en más de una ocasión. Y es que el recinto
pétreo de la Zona X insinúa con cierto encanto las diversas entradas y
pasillos que llevan al mundo intraterrestre, aunque no siempre a través
de accesos físicos, sino también interdimensionales.


Por esta razón los chamanes del Cusco utilizan hongos y bebidas alucinógenas
para generar estados de “desdoblamiento” que les permitan ingresar a
ese mundo interno y recibir profundas enseñanzas de los Hombres-Cóndor
y Hombres-Amaru (serpiente en quechua), que no es más que una
denominación andina para los Maestros del “Cielo” y del Mundo
Subterráneo. Luego de haber hablado con un sinnúmero de Pacos o
Sacerdotes Andinos, de manera particular con los ancianos del Reino
Q’ero ―los descendientes auténticos de los incas― a más de 4.500 metros
de altura, no guardamos la menor duda que ellos conocen el “secreto”.

Machu Picchu: Una ciudad ¿Inca?


Dada conocer por el explorador norteamericano Hiram Bingham en 1911, Machu
Picchu ―la “Anciana Montaña” en quechua― se ha convertido en uno de los
enclaves de misterio más renombrados de toda América del Sur.


A 3.800 metros de altura, nos encontramos ante una obra soberbia que
muestra una compleja disposición de templos, palacios y observatorios
al filo de los abismos del Ande. Nadie ha podido explicar
satisfactoriamente cómo los incas trasladaron los pesados bloques de
piedra a estos riscos desde canteras alejadas – se dice que se utilizó
granito del río Urubamba, situado a más quinientos kilómetros por
debajo de la ciudadela – . Valga la aclaración, no creemos que haya
sido levantada por visitantes cósmicos, pero sí con la técnica de un
conocimiento perdido. En todo caso, lo más intrigante no es cómo se
construyó Machu Picchu, sino por qué eligieron levantarla allí…

Machu Picchu


En su momento, el profesor de Astronomía de la Universidad de Postdam,
Rolf Muller, haciendo mediciones con el gnomon solar de los incas o
Intihuata del Machu Picchu, llegó a la conclusión de que el trazado
original del emplazamiento correspondía a determinados alineamientos
celestes que se habían producido hace 6.000 años, muy lejos de la cifra
conservadora que manejan los arqueólogos ortodoxos para Machu Picchu
(supuestamente edificada en el Siglo XV). Ahora bien, si Muller, como
tantos otros científicos, tiene razón en sus cálculos, definitivamente
el descubrimiento de Hiram Bingham no es inca. Es más, el propio
descubridor, incluso, ni siquiera estaba convencido de su manufactura
incaica. Llegó a sostener abiertamente que la misteriosa ciudad de
piedra fue abandonada por una cultura antigua llamada Pirwa, y que
posteriormente a ello, fue ocupada por el Imperio del Sol. Para pensar
un poco más, para el Dr. Gabriel Cosío, profuso investigador del
incanato, la ciudad-templo fue establecida en el paleolítico quechua,
reinando con Tiahuanaco (!).

Su ubicación estratégica en medio
de picos pronunciados, y asentada según estudios geológicos sobre una
base de cuarzo ―hecho que otorga cierta conductividad de energías
cósmicas a la ciudadela― convierten a Machu Picchu en un templo sagrado
cuya conexión con el Mundo Subterráneo, es también importante.


Actualmente,en silencio y sin alertar a los turistas, se vienen desarrollando
diversas exploraciones en Machu Picchu a manos de espeleólogos
profesionales.

Una de las entradas al mundo interno yace en la
Montaña del Huayna Picchu, que se yergue como un protector gigantesco
sobre la ciudadela.

Quien decida llegar a ella, deberá ascender
el camino que serpentea el macizo para tomar un desvío a la izquierda,
un camino que desciende lentamente, para enterrarse en breve en plena
ceja de selva. Al cabo de unas horas, se llegará al Templo de la Luna,
en cuyas inmediaciones se encuentran los accesos secretos al Uku Pacha.


En verdad, son muchos los accesos a ese mundo mágico en esta región
cusqueña. Las montañas de Ollantaytambo, el Nevado Ausangate y los
túneles secretos de Chincheros son sólo algunos de los otros puntos que
se pueden investigar, obedeciendo siempre las señales sagradas que los
antiguos supieron dejar marcadas.

Los incas, como los mayas,
también tenían profecías, y una de ellas menciona el ciclo del
Pachacuti o los “500 años de Purificación”, en donde el “Inca Rey” de
Paititi volvería del Uku Pacha al Kay Pacha o “mundo de afuera”,“mundo
de superficie”, para restituir la cabeza que fue cercenada en la
conquista. El retorno de la luz. El arribo de un Tiempo Nuevo.


Los túneles existen. Y no sólo en Bolivia y Perú, sino en diferentes
enclaves del mundo. Algunos de ellos son tan antiguos como la humanidad
misma.

Quienes los diseñaron y construyeron, han depositado allí
su más preciado tesoro: el conocimiento. Una gravitante revelación que
asistiría a la humanidad cuando asuma su papel y misión en el Universo.
¿Estamos preparados?

Entretanto, los Guardianes del Uku Pacha,
la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores, seguirá aguardando al
sincero buscador de la verdad, en espera de ese momento…

Este artículo es una adaptación del libro “Uku Pacha, el mundo subterráneo de la Hermandad Blanca”, de Ricardo González. © 2003

MISION RAHMA ,SIXTO PAZ WELLS - EL SECRETO MAS SECRETO


REVISTA: CABALLEROS DE LA ORDEN DEL SOL
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