martes, 5 de mayo de 2009

LA FISICA CUANTICA CONFIRMA QUE CREAMOS NUESTRA REALIDAD


La física moderna dice "tú si puedes"

Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo "esotérico", cosas de locos. La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad. Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos. Sorprendentes experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta creencia.

El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las últimas décadas mediante las "tomografías". Conectando electrodos a este órgano, se determina donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe a qué área corresponde esa facultad.

Estos experimentos en neurología han comprobado algo aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro... pero cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica! Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad cuando "ve" que cuando "siente", llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad? "La solución es que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente", afirma el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica, Joe Dispenza en el libro "¿y tú qué sabes?". En otras palabras, que fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, es decir, mediante nuestras emociones.

La farmacia del cerebro

En un pequeño órgano llamado hipotálamo se fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas "péptidos", pequeñas secuencias de aminoácidos que, combinadas, crean las neurohormonas o neuropéptidos. Ellas son las responsables de las emociones que sentimos diariamente. Según John Hagelin, profesor de física y director del Instituto para la ciencia, la tecnología y la política pública de la Universidad Maharishi, dedicado al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico: "hay química para la rabia, para la felicidad, para el sufrimiento, la envidia..."

En el momento en que sentimos una determinada emoción, el hipotálamo descarga esos péptidos, liberándolos a través de la glándula pituitaria hasta la sangre, que conectará con las células que tienen esos receptores en el exterior. El cerebro actúa como una tormenta que descarga los pensamientos a través de la fisura sináptica. Nadie ha visto nunca un pensamiento, ni siquiera en los más avanzados laboratorios, pero lo que sí se ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo, conectando las neuronas a través de las "fisuras sinápticas".

Cada célula tiene miles de receptores rodeando su superficie, como abriéndose a esas experiencias emocionales. La Dra. Candance Pert, poseedora de patentes sobre péptidos modificados, y profesora en la Universidad de Medicina de Georgetown, lo explica así: "Cada célula es un pequeño hogar de conciencia. Una entrada de un neuropéptido en una célula equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo de la célula".

Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y nuestras células son las que se acostumbran a "recibir" cada una de las emociones: ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo... Al acostumbrarse a ellas, se crean hábitos de pensamiento. A través de los millones de terminaciones sinápticas, nuestro cerebro está continuamente recreándose; un pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos o sentimos "algo" en repetidas ocasiones. Así es como una persona asocia una determinada situación con una emoción: una mala experiencia en un ascensor, como quedarse encerrado, puede hacer que el objeto "ascensor" se asocie al temor a quedarse encerrado. Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría relacionar ese pensamiento- objeto con esa emoción y reforzar esa conexión, conocida en el ámbito de la psicología como "fobia" o "miedo".

Todos los hábitos y adicciones operan con la misma mecánica. Un miedo (a no dormir, a hablar en público, a enamorarse) puede hacer que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo. El objetivo inconsciente es "engañar" a nuestras células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite, "distrayéndonos" del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la "solución", es decir, con la adicción. Detrás de cada adicción (drogas, personas, bebida, juego, sexo, televisión) hay pues un miedo insertado en la memoria celular.

La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente entre neuronas que es el "pasaje a la liberación". Porque, como ha demostrado el Instituto Tecnológico de Massachussets en sus investigaciones con lamas budistas en estado de meditación, nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y reaprender nuevas formas de vivir las emociones.

Mente creadora

Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador: "cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula". Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios... y cada uno de nosotros está compuestos de millones de átomos.

Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda... Nosotros podemos hacer lo mismo.


Los sorprendentes experimentos del científico japonés Masaru Emoto con las moléculas de agua han abierto una increíble puerta a la posibilidad de que nuestra mente sea capaz de crear la Realidad. "Armado" de un potente microscopio electrónico con una diminuta cámara, Emoto fotografió las moléculas procedentes de aguas contaminadas y de manantial. Las metió en una cámara frigorífica para que se helaran y así, consiguió fotografiarlas. Lo que encontró fue que las aguas puras creaban cristales de una belleza inconmensurable, mientras que las sucias, sólo provocaban caos. Más tarde, procedió a colocar palabras como "Amor" o "Te odio", encontrando un efecto similar: el amor provocaba formas moleculares bellas mientras que el odio, generaba caos.

Por último, probó a colocar música relajante, música folk y música thrash metal, con el resultado del caos que se pudieron ver en las fotografías.

La explicación biológica a este fenómeno es que los átomos que componen las moléculas (en este caso, los dos pequeños de Hidrógeno y uno grande de Oxígeno) se pueden ordenar de diferentes maneras: armoniosa o caóticamente. Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua, entenderemos cómo nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. Nuestra estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando los átomos de las moléculas.

El valioso vacío atómico

Aunque ya los filósofos griegos especularon con su existencia, el átomo es una realidad científica desde principios de siglo XX. La física atómica dio paso a la teoría de la relatividad y de ahí, a la física cuántica. En las escuelas de todo el mundo se enseña hoy día que el átomo está compuesto de partículas de signo positivo (protones) y neutras (neutrones) en su núcleo y de signo negativo (electrones) girando a su alrededor. Su organización recuerda extraordinariamente a la del Universo, unos electrones (planetas) girando alrededor de un sol o núcleo (protones y neutrones). Lo que la mayoría desconocíamos es que la materia de la que se componen los átomos es prácticamente inexistente. En palabras de William Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la universidad de Stanford, "la materia no es estática y predecible. Dentro de los átomos y moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es vacío".

En otras palabras, que el átomo no es una realidad terminada sino mucho más maleable de lo que pensábamos. El físico Amit Goswani es rotundo: "Heinsenberg, el codescubridor de la mecánica cuántica, fue muy claro al respecto; los átomos no son cosas, son TENDENCIAS. Así que, en lugar de pensar en átomos como cosas, tienes que pensar en posibilidades, posibilidades de la consciencia. La física cuántica solo calcula posibilidades, así que la pregunta viene rápidamente a nuestras mentes, ¿quién elige de entre esas posibilidades para que se produzca mi experiencia actual? La respuesta de la física cuántica es rotunda: La conciencia está envuelta, el observador no puede ser ignorado".

¿Qué realidad prefieres?

El ya famoso experimento con la molécula de fullerano del doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, testificó que los átomos de la molécula de fullerano (estructura atómica que tiene 60 átomos de cárbón) eran capaces de pasar por dos agujeros simultáneamente. Este experimento "de ciencia ficción" se realiza hoy día con normalidad en laboratorios de todo el mundo con partículas que han llegado a ser fotografiadas. La realidad de la bilocación, es decir, que "algo" pueda estar en dos lugares al mismo tiempo, es algo ya de dominio público, al menos en el ámbito de la ciencia más innovadora. Jeffrey Satinover, ex presidente de la fundación Jung de la universidad de Harvard y autor de libros como "El cerebro cuántico" y "El ser vacío", lo explica así: "ahora mismo, puedes ver en numerosos laboratorios de Estados Unidos, objetos suficientemente grandes para el ojo humano, que están en dos lugares al mismo tiempo, e incluso se les puede sacar fotografías. Yo creo que mucha gente pensará que los científicos nos hemos vuelto locos, pero la realidad es así, y es algo que todavía no podemos explicar".

Quizás porque algunos piensen que la gente "de a pie" no va a comprender estos experimentos, los científicos todavía no han conseguido alertar a la población de las magníficas implicaciones que eso conlleva para nuestras vidas, aunque las teorías anejas sí forman parte ya del dominio de la ciencia divulgativa.

Seguramente la teoría de los universos paralelos, origen de la de la "superposición cuántica", es la que ha conseguido llegar mejor al gran público. Lo que viene a decir es que la Realidad es un número "n" de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidades, hasta que UNA se convierte en Real: eso será lo que vivimos. Somos nosotros quienes nos ocupamos, con nuestras elecciones y, sobre todo, con nuestros pensamientos ("yo sí puedo", "yo no puedo") de encerrarnos en una realidad limitada y negativa o en la consecución de aquellas cosas que soñamos. En otras palabras, la física moderna nos dice que podemos alcanzar todo aquello que ansiamos (dentro de ese abanico de posibilidades- ondas, claro).

En realidad, los descubrimientos de la física cuántica vienen siendo experimentados por seres humanos desde hace milenios, concretamente, en el ámbito de la espiritualidad. Según el investigador de los manuscritos del Mar Muerto, Greg Braden, los antiguos esenios (la comunidad espiritual a la que, dicen, perteneció Jesucristo) tenían una manera de orar muy diferente a la actual. En su libro "El efecto Isaías: descodificando la perdida ciencia de al oración y la plegaria", Braden asegura que su manera de rezar era muy diferente a la que los cristianos adoptarían. En lugar de pedir a Dios "algo", los esenios visualizaban que aquello que pedían ya se había cumplido, una técnica calcada de la que hoy se utiliza en el deporte de alta competición, sin ir más lejos. Seguramente, muchos han visto en los campeonatos de atletismo cómo los saltadores de altura o pértiga realizan ejercicios de simulación del salto: interiormente se visualizan a sí mismos, ni más ni menos que realizando la proeza. Esta técnica procede del ámbito de la psicología deportiva, que ha desarrollado técnicas a su vez recogidas del acervo de las filosofías orientales. La moderna Programación Neurolingüística, usada en el ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y de la empresa en general, coincide en recurrir al tiempo presente y a la afirmación como vehículo para la consecución de los logros. La palabra sería un paso más adelante en la creación de la Realidad, por lo que tenemos que tener cuidado con aquello que decimos pues, de alguna manera, estamos atrayendo esa realidad..

La búsqueda científica del alma

En las últimas décadas, los experimentos en el campo de la neurología han ido encaminados a encontrar donde reside la conciencia. Fred Alan Wolf, doctor en física por la universidad UCLA, filósofo, conferenciante y escritor lo explica así en "¿Y tú qué sabes?" de la que se espera la segunda parte en pocos meses: "Los científicos hemos tratado de encontrar al observador, de encontrar la respuesta a quién está al mando del cerebro: sí, hemos ido a cada uno de los escondrijos del cerebro a encontrar el observador y no lo hemos hallado; no hemos encontrado a nadie dentro del cerebro, nadie en las regiones corticales del cerebro pero todos tenemos esa sensacion de ser el observador". En palabras de este científico, las puertas para la existencia del alma están abiertas de par en par: "Sabemos lo que el observador hace pero no sabemos quién o qué cosa es el observador".

Hoy recuperadas por la física cuántica, muchas de estas afirmaciones eran conocidas en la Antigüedad, como en el caso del "Catecismo de la química superior", de Karl von Eckartshausen.

Cuadro 1 - Nuestro cerebro: un ordenador que procesa información

A cada segundo, en una vida como la moderna llena de estímulos: nos bombardean enormes cantidades de información. El cerebro solo procesa una mínima cantidad de ella: 400 mil millones de bits de información por segundo. Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 mil de esos bits, referidos al medio ambiente, el tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que en realidad está ocurriendo. ¿Cómo se filtra toda esa información?

A través de nuestras creencias: El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de estas memorias. Por eso, los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores.

Cuadro 2: Cómo romper con esos malos hábitos del pensamiento

El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento. Hay gente que conecta "amor" con "decepción" o "engaño", así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc. Según Joe Dispenza "si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza. Cuando aprendemos a "observar" nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe". Así pues, aprender a "ver" esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la conciencia.

Cuadro 3: La mecánica de la erección

La mejor metáfora del pensamiento creador es el miembro masculino. Una sola fantasía sexual, es decir, un pensamiento erótico, es capaz de producir una erección, con toda la variedad de glándulas endocrinas y hormonas que participan en ello. Nada hay fuera de la mente del hombre pero, sin embargo, se produce un torbellino hormonal que desemboca en un hecho físico palpable. En el lado femenino, también el poder del pensamiento asociado al erotismo se convierte a menudo en hechos físicos, demostrando la capacidad del pensamiento para crear situaciones placenteras... o adictivas. Los más firmes defensores del poder de la visualización llegan a proponer que se puede obtener a través de ella casi todo lo que deseamos.

¿QUE ES UNA ONDA DE FORMA?

Muchos científicos y físicos cuánticos reconocen el poder de transmisión en cualquier forma simple geométrica o como un diseño ondulado de un rastro de energía, es un ONDA DE FORMA simple. Puede tener un patrón geométrico o puede ser un gesto de pincel simple como una onda que contiene el significado completo, la intención y la energía de un momento dado de intensidad mientras da forma a la realidad y puede tener en su ser todas las cualidades que lo crearon. Es una semilla de fractal energético que dada la situación correcta continuará su crecimiento y multiplicándose. Éstas son modelos y formas que crean la energía y transmiten los patrones específicos, del pensamiento, nosotros hemos estado usándolos en los templos, las iglesias, logotipos, publicidad y podemos reconocer inmediatamente la armonía y desarmonia en ellos. Ciertos modelos de la geometría sagrada parecen actuar recíprocamente con su entorno armonizando y estabilizando sus moléculas, como si organizara los átomos y electrones. Puede significar que un cierto diseño de geometría YANTRA de ENERGÍA puede polarizar las partículas e incluso podría purificar el agua, aumentando las cualidades y la armonía en su entorno.
CABALLEROS DE LA ORDEN DEL SOL
VICTOR SALAZAR

THE LAST OF THE MOHICANS

lunes, 4 de mayo de 2009

SIDDHARTA GAUTAMA , EL BUDHA


Sidharta Gautama, el Buda
JORGE ANGEL LIVRAGA

Se llamó así, según H. P. Blavatsky, por ser el primero su nombre personal y el segundo el sacerdotal, que recibió de su familia Sankhya; de allí el epíteto de Sakhyamuni o “el Santo de la familia Sankkya”. La palabra “Sidharta” devendría de sus poderes paranormales y se refiere a los Sidhis; es “el Poderoso”, aquel que se ha completado a sí mismo. Gautama tiene el significado literal de “Pastor de vacas”, pues en el hinduismo, la vaca Go es sinónimo del universo y también de la Madre del Mundo.

“Buda” significa “el Iluminado” y es un calificativo genérico otorgado a muchos grandes místicos anteriores y posteriores a él, en todas las lenguas de la Tierra. (Por ejemplo, no otra cosa significa “Cristos” en griego, y así llamaron al maestro Galileo a partir del siglo IV-V).

Podemos considerar su existencia bajo dos claves: la histórica y la mítica o religiosa, no pudiendo evitar que ambas se confundan en la fe de sus creyentes, como pasa en todas las religiones conocidas.

Clave histórica


Nació de familia noble, de la casta Chatrya o guerrera, en el actual Nepal, en el palacio real de Kapilavastu, a unos 150 km al NE de la ciudad de Benarés. Las investigaciones modernas nos dan la fecha del 563 a. C., que coincide aproximadamente con las tradiciones antiguas indias, que sitúan su nacimiento entre el 600 a. C. y el 534 a. C.
Su padre fue el rey Suddhodhana y su madre la princesa Maya, proveniente de un reino vecino. India, en aquel entonces, estaba pasando por uno de sus períodos de tipo feudal, o sea, que estaba compuesta por pequeños Estados, a la manera de la Grecia clásica.

Suddhodhana significa “arroz puro”, y Maya o Mayadevi, “ilusión luminosa”. El niño nació en el equivalente de nuestro mes de mayo y se destacó inmediatamente por su belleza física e intelectual. Quedó huérfano de madre muy pronto y fue criado por su padre, que se casó en segundas nupcias con la princesa Gautami, probable pariente cercana de Maya, tal vez su hermana menor. Sidharta fue educado desde los 7 años de edad por el maestro Vizcamitra y su Consejo de ancianos sabios.

El futuro Tathagata, “el Predicador”, mostró pronto un carácter introvertido. Uno de sus maestros lo describe así: “Los grandes ojos fijos de este niño, que brillaban bajo una frente extraordinariamente abovedada, miraban el mundo con asombro. Había en esos ojos abismos de tristeza y de recuerdos. Pasó su infancia en el jardín suntuoso de su padre, en el lujo y el ocio. Todo le sonreía, pero nada podía alejar aquella sombra precoz que velaba su rostro; nada podía calmar la inquietud de su corazón. Era de aquellos niños que no hablan, porque piensan demasiado para su edad”.

Otros fragmentos de la época se refieren a que, forzado por las costumbres a participar en expediciones de caza, al ver volar las flechas, fijaba en ellas sus ojos y estas se desviaban en el aire, salvándose el animal. Estos y otros fenómenos que hoy llamaríamos parapsicológicos, unidos a su tendencia a una excesiva actitud meditativa, terminaron por alarmar al rey. En busca de un heredero más normal para la Corona, se propició apresuradamente un casamiento con la hija del rey de Coly, llamada Yashodara o también Gopa. Pero el padre de la elegida no quiso dar la mano de su bella hija a un “anormal”, pues tenía a la vista a otros muchos príncipes más amantes de la guerra y las competiciones cinegéticas.

El joven Sidharta era muy bien parecido, y en las pocas prácticas de artes marciales en las que se había visto obligado a participar, había sido siempre el mejor, pareciendo no necesitar maestros para nada, desde el uso del arco a la danza, y desde la supervivencia en la selva a la composición y ejecución musical. Pero, para las costumbres de su época, resultaba muy raro que un príncipe tan joven estuviese siempre rodeado de filósofos y santones, científicos y poetas, despreciando los ropajes lujosos y las hermosas esclavas.

El rey Suddhodhana, desesperado y ofendido, se quejó ante su hijo de lo mucho que le hacía padecer. Este, como despertando de un sueño, le sonrió bondadosamente y prometió que cesarían sus penas. Aceptó medirse con todos los aspirantes a la mano de Gopa, en cualquier terreno.

Se formalizaron las justas, en las cuales compitieron numerosos príncipes provenientes de diferentes reinos, pues la princesa era bellísima y muy rica. Comenzaron por disparar con arcos, pero los de madera, comunes, se hacían astillas en las manos de Sidharta. Su propio padre hizo traer entonces el viejo arco de su abuelo, el gigantesco rey Sinhajanu, que estaba depositado en un templo y requería veinte hombres para transportarlo, dado su tamaño descomunal y los materiales pesados con que estaba construido.

Puesto en las manos de los príncipes, nadie alcanzó ni a sostenerlo y sólo Sidharta lo hizo, con un solo dedo de su mano derecha. Luego, lo tensó fácilmente y lo disparó, acertando a la diana a una distancia increíble. Ya nadie quiso competir con él y, tras la fiesta tradicional, se casó con Gopa. Para la pareja, bellísima y famosa, el rey Suddhodhana hizo construir tres palacios: uno de verano, otro de invierno y el tercero colgado en las faldas de los Himalayas, para la época malsana de las lluvias. (En la antigua India, como en la Grecia preclásica, las estaciones eran tres y no cuatro).

Así vivieron cuatro años, al cabo de los cuales Gopa dio a luz un niño, al que su padre puso de nombre “Rahula”, es decir, “cadena” o “amarra”. Desde entonces, Sidharta volvió a su vida ascética y mandó decir a su padre, el rey, que había cumplido con su deseo: la dinastía no se perdería.


El rey escuchó esto con horror, pues la situación económica de su reino era muy precaria, debilitada por unos gastos que no podía permitirse y, además, sus belicosos vecinos se estaban armando para una guerra entre coaliciones. Él mismo se sentía un poco viejo para conducir sus ejércitos, y teniendo un hijo tan excepcionalmente sabio y fuerte le pidió que volviese a la normalidad y se preparase para atacar a sus vecinos antes de que estos fuesen demasiado fuertes. Especialmente, temía una invasión del reino de Kosala (cincuenta años después de la muerte de Buda, efectivamente, Kosala anexó por la fuerza todo el reino Sakhya); pero esta vez el príncipe no aceptó. La causa de esta negativa es vista de diferentes maneras por los historiadores, y oscila desde una razón meramente moral hasta el hecho de que el ejército de los Sakhya estaba preparado sólo para una acción defensiva, y que a ello se había dedicado, muy exitosamente, durante casi un siglo.

Sidharta se hizo, pues, monje peregrino, cosa que, en principio, no podía alarmar demasiado al rey, ya que era la moda de entonces entre los príncipes; pero su hijo no era un hombre como los otros y jamás volvió a la corte. Cuando partió, en plena noche, de uno de sus palacios, tenía veintinueve años de edad.

Históricamente, su rastro se pierde y el mito lo sepulta. Era aquella una época de convulsiones políticas, sociales y religiosas en la India, y muchas corrientes pugnaban, destacándose el jainismo y la lectura de los Upanishads.

Durante unos cuarenta y cinco años peregrinó Sidharta, y es probable que antes de fundar su propia escuela místico-filosó fica (que no pretendía ser una nueva religión) tuviese contacto con muchos sabios, desde el Himalaya hasta el Ganges, especialmente con yoguines y faquires, ya que eran estos los más numerosos. Por fin, se decidió a fundar el Sangha (una cofradía mística) contando con no más de una docena de discípulos varones. Rápidamente creció este movimiento espiritual y aceptaron también mujeres.

Los datos históricos se hacen cada vez más escasos. No hay pruebas de que haya viajado fuera de la India, aunque su doctrina se expandió luego, principalmente en China. Se sabe que al aceptar mujeres en su orden, cosa insólita en su época, lo acusaron de promover delitos sexuales, aunque su pureza de vida, su aguda dialéctica y su condición de ex príncipe le salvaron más de una vez de la ejecución.

En el bosque de Kusinara, bajo árboles de sándalo, murió apaciblemente a la edad de 81 años. Tal vez, simplemente de viejo, aunque los documentos más antiguos hablan de una indigestión de carne de jabalí, y los investigadores actuales de disentería. (Cabe señalar que el jabalí, animal dedicado a Vishnu, era un símbolo de la sabiduría divina de la que el Buda habría “comido” demasiado para vivir en esta tierra).

Clave mítica o religiosa
Hay tres textos, llamados “Evangelios” por los occidentales, que narran la vida del Buda: uno, el de Asvagosha Bodhisatva, también llamado Budacrita; otro, el Mahavastu (Gran Historia); y el tercero, el Lalita-Vishtara, el más esotérico de todos, pues identifica al Buda con toda la Humanidad y así, narrando las anteriores reencarnaciones del gran sabio de manera histórica, enseña sobre lo que fue la Humanidad en el más remoto pasado, cuando habitaba formas animales en un planeta que hoy se convirtió en satélite, la Luna. Existe asimismo una biografía escrita tardíamente por Dharmaraya en el 308 d. C.

Tomamos como fuente principal el escrito de Asvagosha, o la versión hindú. También hay versiones chinas, japonesas, coreanas y de la escuela zen.

Sidharta nació el segundo día de la lunación de mayo del año 621 a. C. en el reino de Kapilavastu. Su padre fue el rey Suddhodana, y su madre, Maya, o Mahamaya (la gran ilusión), que murió del parto a los siete días de nacer el Sarvarthsiddha (el Poderoso). La madre, antes de morir, hizo jurar al rey que se casaría con su tía, Mahaprajapati Gautami, y que cuidarían del niño, que ya se conocía como excepcional, como un Avatara (portador de la enseñanza divina, receptáculo con apariencia humana de la Divinidad, que vela por los hombres, Vishnu).

El niño no había nacido como los demás hombres, pues, aunque casados sus padres, no se había consumado el matrimonio por motivos rituales. La virgen Maya tuvo la visión de una forma de Vishnu como hijo de Shiva, el dios de la sabiduría, Ghanesa: era un gran elefante blanco que le rozaba el hombro izquierdo, diciéndole que así quedaba preñada y que sería madre de un Buda. Cumplidos los nueve meses dio a luz al niño. Este, apenas nació, se irguió robusto y dio siete pasos hacia cada uno de los puntos cardinales. Los místicos brahmanes hallaron en su cuerpo los treinta y dos signos de la perfección. Conocida la noticia, vinieron a adorarlo magos y reyes de lejanos países. Los profetas y astrólogos coincidían en que había nacido un Avatara y los viejos textos nos hablan de la lucha interior del joven príncipe, forzado a vivir la vida de la corte.


Un capítulo de este Evangelio, llamado “Tedio y tristeza”, nos dice que el rey, para alegrar a su hijo y evitar que abandonara el mundo por piedad hacia los hombres, engalanaba las ciudades que visitaba y retiraba de su vista a los enfermos, tullidos y ancianos. Tampoco se le permitía ver un muerto. A su paso, todo resplandecía de felicidad, juventud, salud y ausencia de tristeza.

El maestro Viswamitra (¿Viswakarman, el Ensamblador de todas las cosas?) ya no tiene nada que enseñarle y el joven insiste en visitar una ciudad de su reino.

Alertado, el rey manda que toda ciudad que esté en su camino se muestre siempre como un paraíso terrenal, limpia y llena de gente joven y bella. Pero un Devarishi (una forma de ángel sabio) salvará a Gautama del engaño. De improviso, se presenta ante su carro de guerra como un viejo achacoso; el príncipe pregunta a su auriga quién era ese hombre encorvado, arrugado y vacilante. “Es un viejo, señor”, le responde. Luego de corta reflexión, el Buda le pregunta nuevamente si ese estado es normal, si su padre y él mismo llegarán a esa decrepitud. Ante la respuesta afirmativa, el joven se sume en oscuras meditaciones.

Luego, el astuto deva se le presenta como un hombre buboso, con el rostro deformado por horrendas cicatrices de viruela y la piel cayéndosele por la lepra. “Y eso, ¿qué es?”, pregunta horrorizado el príncipe. El auriga, inspirado por los dioses, se lo explica y le dice que nadie está a salvo de la enfermedad, que cercena la vida antes de llegar a viejo.

El príncipe, ante su segunda crisis, permanece de nuevo ensimismado.

El deva, poco más adelante, hace pasar una caravana mortuoria que lleva un hombre a la hoguera de cremación. Otra vez Sidharta le pregunta a su auriga por lo que se ve: si el hombre duerme y por qué está tan pálido, seguido de plañideras y parientes llorosos. Le contesta que es un muerto y le explica que tal es el fin de todo ser viviente.

Ante la respuesta afirmativa, tiene el joven su tercera crisis y pregunta: “¿Por qué existen viejos, enfermos y muertos?” El auriga no sabe contestarle satisfactoriamente y entonces el futuro Buda –pues aún no estaba iluminado– le dice que solo ve ignorancia en él y que su conocimiento no le sirve para nada.

Cuando el rey se entera de lo ocurrido, hace construir tres palacios maravillosos con la intención de borrar de su mente tales experiencias; son los palacios Suba, Surama y Rama. Y busca para él una esposa bellísima que le distraiga de sus meditaciones, llamada Yashodara, hija del rey de un Estado vecino, Dandapani. En las pruebas de competencia con otros robustos príncipes, Sidharta los vence a todos con el arco mágico Sinhahanu (tal vez el dios-león, Indra), que desde hacía muchos milenios no se usaba, desde la época de los gigantes. Domó un caballo negro por la persuasión, sin utilizar el látigo (el caballo es símbolo de los poderes cósmicos) y también cruzó, más rápido que ninguno, nadando, un inmenso estanque lleno de lotos. Finalmente, lo tientan unas bellísimas formas femeninas, llamadas Apsaras, y él responde: “Quitad esos sacos de podredumbre que están enfrente de mí”. Un sabio brahmán trata de rebatir sus nuevas ideas, pero él lo enmudece con su gran sapiencia.


Se casa, tiene un hijo al que llama “Cadena” y, cumplidas sus obligaciones reales, pasando las pruebas de la Tierra, el Agua, el Aire y el Fuego, parte una noche desde uno de sus palacios, en su caballo Chandaka, que luego vuelve ante el rey y, antes de morir, pronuncia trabajosamente estas palabras: “Ha nacido un Buda” (“Chandaka o Kandala es el nombre de su caballo y también el del auriga que antes lo había acompañado).

Sidharta se entrega entonces a un interminable peregrinar y cae en los más terribles ascetismos. Ya próximo a la extinción, pasa frente a él una tañedora de vina (tipo de guitarra con el mástil muy largo y caja en forma de laúd), que canta: “La cuerda floja no da sonido, y si está muy tensa, quiebra nuestras esperanzas; en su justo medio es cuando nos da su armonía”. Sidharta la oye y comprende el mensaje de los dioses; se alimenta de arroz y leche y sale de su postración. Luego, pide a su segador un manojo de hierba (la sagrada hierba Kusha) y se sienta sobre ella, debajo de un árbol “bo” (emblema del Árbol de la Vida). Allí, en vigilia perpetua, llega a su verdadero estado de liberación, fuertemente comprometido con la Naturaleza y la Humanidad. Ve las causas del dolor, las doce Nidanas y también su remedio.

Su enseñanza
Es imposible, por razones de espacio, dar otra cosa que un escueto resumen. Un elemento fundamental es el Ariya-Atthangika- magga, al que llamamos el Noble Óctuple Sendero, que consta de:

recto conocimiento
recta intención
recta palabra
recta conducta
recto esfuerzo
rectos medios de vida
recto pensamiento
recta concentración

Fundado el Sangha, estableció para los monjes diez Paramitas (virtudes trascendentes) y seis para los laicos.

Enseñó que hay diez vicios capitales: tres del cuerpo, cuatro de los labios y tres de la mente. Estos son: matar, robar y fornicar; mentir, calumniar, insultar y decir palabras correctas con intención incorrecta; el odio, la envidia y el ateísmo.

Su doctrina, que se resume en el llamado Sermón de Benarés, se basa en la autorrealizació n del hombre. Ni los demonios pueden, realmente, rebajarlo, ni los dioses elevarlo, salvo con la complicidad o colaboración del propio ser humano. No existe en el budismo la idea de una “salvación”, ni tampoco la de un “Dios personal”. El hombre está atado tan solo por su ignorancia, que le hace equivocarse y reencarnar miles de veces buscando la experiencia que le falta. Dios no baja hasta los hombres, sino que estos deben elevarse siempre hacia lo divino, donde la luz es permanente y los lotos no cierran sus pétalos (Nirvana o San-gri-lah) . El Dammapadha (en sánscrito, Dharmapadha) , nos dirá: “Es más fuerte el hombre que se vence a sí mismo que el que vence a mil hombres en combate”.

Nirvana significa, literalmente, “salir del bosque”, o sea, salir de la confusión, las tinieblas y la pluralidad. Es la meta última del hombre como tal. Pero no es el fin de todo, pues según el budismo esotérico, más allá hay más y más misteriosos estados que se engloban en la expresión “Paranirvana Moksha”.

Para el Buda, la persona o cuaternario inferior es mortal por necesidad, pues está en el tiempo y “todo lo que nace debe morir”. Lo inmortal es el espíritu, que está por encima del yo mental egocéntrico y egoísta. El verdadero triunfo no radicaría, según este Avatara, en dominar sólo el cuerpo, sino el pensamiento y el separatismo del yo, tú, él, etc.

El hombre debe sentir la necesidad imperiosa de liberarse del ciclo vida-muerte para poder lograrlo realmente. Mientras viva apegado a la sensación y la ignorancia, es mejor dejar el trabajo de purificación a la moral mecánica de la Naturaleza a través de las reencarnaciones.

Así, más que fundador de una religión, fue un filósofo esotérico. Creó dentro del milenario brahmanismo una revolución ideológica y de costumbres, pues los brahmanes, que estaban sujetos a un ceremonial muy estricto, a un sinnúmero de supersticiones y tabúes, fueron fuertemente chocados por esta corriente de aire fresco que, sin negar la tradición interna, desaconsejaba pasar la vida en ceremonias, ya huecas de sentido, esperando que los dioses ayudasen al hombre. Como Sócrates, recomendó el “Conócete a ti mismo”.


Tras su muerte, sus discípulos fueron perseguidos por la “religión oficial”, y tan solo siglos más tarde, como un Constantino oriental, surgió el emperador Asoka, llamado “el Cruel”, quien a mediados de su vida abrazó las enseñanzas del Buda y las impuso en el Imperio de una India que había superado una de sus épocas de feudalismo. Pero no duraría mucho esta situación, pues en el siglo VIII sobrevendrá la invasión musulmana y todo se fragmentará de nuevo. El budismo, ahora dividido en Mahayana (el Gran Vehículo) e Hinayana (el Pequeño Vehículo), penetró profundamente en China y otros países de Oriente. Las nuevas investigaciones afirman que, asimismo, se expandió puntualmente hacia Occidente en el siglo III a. C. debido a los contactos establecidos por Alejandro el Grande, quien también dejaría su impronta en el pensamiento y el arte hindú a través del período “Gupta”. Algunos filósofos budistas y brahmines deambularon por Occidente, por lo menos hasta el siglo I-II d. C. y se les llamaba “gimnosofistas”.

El budismo se caracterizó y se caracteriza por no tener un jefe espiritual sino muchos, y por una gran libertad de expresión, que lo ha enriquecido, pero también lo ha debilitado. Hasta finales del siglo XIX y primer cuarto del XX fue la religión con más adeptos en el mundo, pero la caída de China en la guerra civil y la posterior penetración de formas asimiladas del marxismo, así como la influencia occidental, que se reforzó en Japón y en todo lejano Oriente después de la Segunda Guerra Mundial, la ha dejado en un probable tercer lugar y, como todas las religiones actuales, salvo la musulmana, tiende a perder influencia.

No obstante, en sus veinticinco siglos de vida ha demostrado una gran capacidad de supervivencia y, salvo el ya muy lejano momento de Asoka, podemos afirmar que es la forma de fe menos inclinada a la violencia y al dominio del mundo material y a las riquezas. Salvo excepciones, como en el caso de los Khmer rojos, no se mezcló ni se mezcla en cuestiones políticas, pues prima el viejo espíritu de lo pasajero de las cosas y de la búsqueda individual de una paz interior a todo precio, unida a una gran humildad. Dijo el Buda: “Yo veré la espalda del último hombre que entre al Nirvana”.

Según H. P. Blavatsky, en sus orígenes el budismo no tuvo casi nada de original, pues Sidharta se habría limitado a exteriorizar una forma de budismo primitivo, la mística de la luz o de la Iluminación, que existía desde hacía miles de años antes en la zona del norte de la India, especialmente en el Tíbet. Ya es muy difícil, si no imposible, probar esto o negarlo. De cualquier manera, el Señor del Loto trasmitió a la posteridad la religión que menos sangre ha hecho verter de todas las que conocemos. Y aunque fuese nada más que por eso, merece ser bendito.

sábado, 2 de mayo de 2009

Drunvalo Mechizedek - La Nueva Humanidad que se aproxima



Drunvalo Mechizedek -

La Nueva Humanidad que se aproxima


La luz del mundo ha estado en Tíbet, China y la India por mucho tiempo. Se ha movido a Sudamérica, donde va a ser el nuevo Tíbet del mundo; no toda, pero está centrada en un lugar al norte de Chile, aunque abarca un área enorme de Sudamérica.
Encontramos que los pueblos indígenas de todo el planeta acordamos que hemos entrado a un tiempo único y especial en la historia del mundo. Es un tiempo en el que estamos a punto de movernos de un modo de ser a otros completamente diferente. Y no podemos ver eso ahora mismo; podemos hacer alusión a eso, sentirlo, ver que hay enormes cambios que ocurren alrededor de nosotros, pero el tipo de cambios que está por ocurrir va a ser bastante sorprendente para la gente porque son de una naturaleza diferente a lo que nos estamos encaminando. Es de una naturaleza en la que las viejas formas, las formas con las que estamos familiarizados, comienzan a disolverse de maneras que son un tanto desconcertantes.
Al mismo tiempo, nuevas formas comienzan a reemplazarlas, que son muy refrescantes porque son amorosas, amables y fáciles y las ideas que nosotros hemos sostenido, como por ejemplo la guerra de las galaxias, tenemos la idea de que en el Universo están peleando unos contra otros, vamos a descubrir que esto no es cierto, que en realidad el Universo es un ser vivo, consciente, y muy, muy viejo que se ocupa de lo que le ocurre a sí mismo de muchas maneras.

Entonces, como dije, las ideas de la guerra de las galaxias sólo son un miedo mental de los humanos. En verdad, el universo hace todo lo que puede para ayudarse. Estamos entrando en un tiempo en donde eso va a resultar obvio. Donde parezca no haber esperanza, va a aparecer el apoyo, y donde todo parezca como que no hay salida, vamos a encontrarla. Vamos a ver la luz para atravesar la oscuridad. Es un tiempo de gran esperanza en el que estamos entrando.

Los Mayas, cuando hablan de este tiempo lo llaman El Fin del Tiempo, porque es el fin de un ciclo muy largo, y el comienzo de un nuevo ciclo. No es como que todo llega a un final, es el fin de un ciclo y el comienzo de otro.
Pero... depende de qué parte del ciclo estén hablando los Mayas. Si lo hacen de la parte vieja del ciclo, que es aquello con lo que estamos familiarizados: los sistemas bancarios, las religiones, los gobiernos, y todo este tipo de cosas, eso se va a volver extremadamente inestable: y, si ellos están en lo correcto, va a caerse a pedazos, completamente y a disolverse.

Pero en su lugar habrá una forma de ser completamente nueva. Una forma que no hemos visto en la Tierra , en la vida de prácticamente nadie, por miles y miles de años; donde el miedo desaparece.

Estamos cerca del final de la polaridad y las consecuentes ideas del Bien y el Mal; toda la estructura de lo que significa el Bien y el Mal, lo que es mucho más complejo.
Si miran a la idea del Bien y de Mal o lo Bueno y lo Malo, no importa en cuál de las polaridades se ubiquen, verán también que hay una tercera. Tienen calor y frío, y entonces existe tibio; arriba y abajo, estando el medio. Si ven Sol y Tierra, está la Luna. Si ven hombre, mujer, está el niño. Nuestro tiempo es pasado, presente, futuro; el espacio es en los ejes X, Y, Z. Todo es una función de cómo estamos interpretando la realidad: Como Una. Y esa realidad Una, no va a cambiar... pero nuestra conciencia es la que sí va a cambiar. Cuando lo haga, vamos a dejarla caer, y no vamos a verla más. En lugar de eso vamos a ver la Unidad de toda la vida.

En la percepción de eso, cuando la percepción cambia, entonces lo cambia todo. Nuestra sensación de carencia, necesidad o imposibilidad, o las cosas que tenemos que sanar, todas esas cosas desaparecerán; simplemente se terminarán. Entonces, nos damos cuenta que el Universo todo es un ser viviente y que sólo hay un Espíritu moviéndose a través del Todo, así como una sola conciencia.

Una forma nueva de percibir entra en la vida sobre la Tierra y nosotros, en nuestra vida actual, vamos a experimentar esto. Quiero decir, justo ahora.

Parece que no puede ser, ¡el mundo está loco! Están en guerra tratando de matarse unos a otros; los sistemas financieros están a punto de romperse completamente; y así todo...

No es eso lo que los ancianos están diciendo en este planeta, lo que dicen es: “finalmente hemos entrado en este lugar, y estamos a punto de ver algo completamente nuevo”. Aunque es muy viejo, en verdad no es nuevo para nada.

No es que haya una misión, no es que haya que hacer nada; se trata de transformación. Es vibración. Es la condición de SER, más que de hacer. El Hacer, o “tengo que hacer o lograr algo” es parte de la conciencia de polaridad. Pronto vamos a entrar en un estado, al que en realidad ya hemos entrado; es un bebé, todavía está creciendo. La sola idea de necesitar hacer algo para lograr algo, o que necesitamos algo porque sentimos que nos falta, va a ser obsoleta. Esas ideas no van a ir más con nosotros porque vamos a tener la habilidad de lograr cualquier cosa instantáneamente; en cualquier nivel imaginable de la existencia. Estamos a punto de lograr el control de sueño del corazón, lugar en donde ocurrió la Creación , en primer lugar.

Nosotros creemos que estamos viviendo en un planeta que flota alrededor del Sol. ¡No es cierto! ¡No hay planeta; no hay Sol! No hay nada, es pura conciencia y nada más. Y las imágenes que estamos mirando, las estrellas, los planetas, las lunas y todo, son en realidad un sueño que fue creado en el corazón hace mucho tiempo.

Cuando entremos nuevamente en el estado del corazón viviente, y comencemos a soñar del modo que lo hacíamos hace millones de años, nos daremos cuenta de que podemos cambiar cualquier cosa.

Al comienzo, cuando eso ocurre, es grandioso; la gente se entusiasma con eso, en realidad porque usualmente lo que pasa –porque hemos visto ocurrir esto en otros planetas, en otros lugares y otros tiempos- decimos ¡Uau! Sí comienzan a corregir todas las cosas en sus cuerpos, sanando todo, obteniendo todo tipo de dinero y lo que creen que necesitan, para luego darse cuenta de que hay más que eso, dejando todas esas cosas al borde del camino.

Lo que hacen es ponerse realmente hermosos porque podemos cambiar cualquier cosa, el cuerpo es una imagen. Llegamos al punto de darnos cuenta que hay mucho más. Es ahí –o aquí- donde el nuevo ciclo comienza.

Es una etapa y es un camino... nosotros estamos en el pasado de este viaje que ya ocurrió. Lo que la vida está a punto de hacer es algo que nunca ha hecho antes, nunca. Es la primera vez desde la Creación de todo, que ha decidido acelerar las cosas. Entonces, en lugar de que lleve millones de años el hacer estos diferentes niveles o pasos, van a ser hechos –a veces- en minutos. Estamos a punto de ir a la velocidad de la luz a través de la evolución, y a través de muchos, muchos niveles que normalmente toman miles y miles de millones de años para lograrse. Vamos a alcanzar esto muy rápido. Desde el punto de vista de la experiencia, como en dos años terrestres, de lo que normalmente tomaría de 10 a 15 mil millones de años para llegar allí, lo que vaya a ocurrir es entre la Fuente , el Creador Padre-Madre, Dios. Para entonces nos daremos cuenta de que somos Dios.

La habilidad de crear, que es nuestro derecho de nacimiento, es lo que la Tierra está a punto de recordarnos. La vida en la tierra no es un proceso de aprendizaje sino un proceso de recordar. Nosotros, lentamente, gente en todo el mundo, vamos a recordar de qué se trata esto. Veremos cómo el mundo comienza a cambiar de formas, pero no vamos a recordar la forma antigua, a menos que sean parte de la creación... y lentamente vamos a entrar en otra forma. Siempre sabemos que la forma que será creada será una buena forma, porque el corazón nunca hará nada que sea en detrimento de nada. El corazón sabe que toda la vida es una. No piensa en polaridad, nunca piensa que yo ó que tú estás afuera. Busca siempre una imagen que sea buena para toda la vida en todas partes. Así que este proceso no es uno al que debas temer en absoluto. Este proceso es usado por los bebés y los niños.

Desde el punto de vista hindú, esto es llamado los siddhis, son los poderes... Inicialmente hay un peligro: ustedes pueden entrar en ciertos niveles de eso, desde el cerebro solamente –sin la participación del corazón- o sea a través del ego, mientras el ego esté intacto. Si ustedes no pueden sacarlo del medio, y el ego se apodera del proceso, se convierte en un asunto serio porque pierden una enrome oportunidad; por eso los hindúes dicen que es peligroso. Pueden perder la vida espiritual por un tiempo, aunque de todas maneras regresarán, ya que Dios vive en cada uno; no hay tal cosa como estar perdidos para siempre. Pueden hacer un giro en el camino, pero siempre regresarán (...) no hay otra opción

El cerebro puede crear sueños que no son lindos, y en una manera es cierto en otro nivel. Puede controlar a la gente, por eso está la polaridad. La polaridad está por disolverse; no tendremos acceso a ella. La razón de esto es porque para que pueda existir la polaridad tiene que existir una rejilla electromagnética alrededor de la tierra, la que está a punto de ser quitada del planeta. El único acceso que tendremos es por formas antiguas que es la unidad, que es lo que los pueblos indígenas sostienen, o la forma nueva que sostiene un nivel más elevado de la rejilla de unidad, entonces vamos a estar en uno de esos dos; porque no va a haber uno en el medio. Así que una vez que esa rejilla sea descartada, lo que ocurrirá en breve, el mundo va a moverse hacia adelante en una forma positiva y hermosa.

Mis maestros en todo el mundo, los pueblos indígenas con los que trabajo, todos están al unísono en este momento. Todos me dices: “dilo, porque esto va a suceder”.

Gaia puede hacer cualquier cosa en verdad. Ella se lo muestra a las personas que siente que está bien mostrárselo. La he visto hacer cosas –yo sé que ella es conciente; está plenamente conciente de cada pequeño detalle en el planeta- ella va a hacer cambios. Y lo que los pueblos indígenas sienten, es que va a haber muchas personas que van a dejar la tierra. Esto no es nada malo, es sólo que sus espíritus van a moverse dentro de un área de espacio-tiempo y dimensión que es muy familiar para ellos. Para hacer el tipo de cambios que vamos a tener, en otras palabras: están yendo a casa, porque vinieron de allí antes. Pero los que queden, y en realidad no será una gran cantidad de gente, son todavía cientos y cientos de millones de personas. Quines queden se conectarán con sus corazones; se transformarán en un único ser viviente. Dicen que la tierra se transformará en una nave espacial, a la que llevaremos volando a una forma nueva de Ser de la conciencia Melchizedek. La órbita cambia del planeta, y cambia la forma en la que percibimos la realidad. Hemos estado variando la órbita desde 1972.

Sé que hay mucha preocupación por la gente por los cambios rápidos. Están preocupados de que no tengan comida ni agua, o que morirán por desastres, etc. pero no es eso lo que en realidad está ocurriendo. Es una transformación en conciencia a nivel planetario; está pasando en todos lados, no sólo aquí, es en todos lados. Es todo el universo que está atravesando una transformación. Si lo entendieran realmente sabrían seguramente que no hay nada que temer en absoluto; es como que finalmente, vamos a alcanzar un nivel de cambios que van a ocurrir muy rápidamente. La magia llenará el aire.

Si la Madre Tierra no quiere que ustedes se vayan, y quiere que sean parte del nuevo lugar, no pueden hacer nada para irse, no importa qué sea lo que hagan; porque ella se asegurará de que no sean lastimados. Pero si se supone que se irán –porque ustedes así lo han decidido- entonces se irán. Cualquiera de las dos opciones es una bendición.

Dios vive dentro de cada uno... y no pueden dañar a Dios. Solo estamos entrando en una forma de ser que es tan ajena a nuestra forma de pensar, por los últimos 13000 años... hemos estado en la conciencia de polaridad por un largo tiempo. En esta conciencia están por su cuenta, tienen que protegerse, que hacer todo; no es acerca de ninguno de ese tipo de cosas. Es sólo sobre transformación. Una vez que entremos en esta transformación, y nuestro proceso de recordar entre a funcionar, diremos: “oh, sí, ahora recuerdo...”

Tenemos que entender que para decirlo de manera clara, toda la vida es Uno, está totalmente interconectada; se sostiene a sí misma. Solo dentro de la galaxia es como un ser viviente, hay áreas que son el corazón, el hígado, los riñones, realizan funciones; nosotros hacemos esto para ustedes, es una corriente de energía... y no hay nadie ahí tratando de matarse mutuamente. Hay pequeñitas partes de cosas que están atravesando transformaciones que todavía no entienden, pero el 99% estará ahí para apoyarse mutuamente.

Estamos rodeados en este momento por unas 250 000 culturas del espacio... que nos aman. Están deseando lo mejor para nosotros; les importamos. En el momento apropiado vamos a verlos. Y sabremos que el mundo no está ahí para atraparnos. No es de esa manera. Nos daremos cuenta de que hay mucho más con relación a la vida, de lo que jamás soñamos. Y será una revelación asombrosa. Porque el mundo está tan metido en el miedo ahora mismo, con tanto temor y tan perdido; que no sabe cómo hacer las cosas.

La vida está por darse a conocer sobre la Tierra , literalmente conocida, y eso está aquí.
Sólo tienen que respirar... mantenerse conectados a la Madre Tierra , al Padre Cielo y no preocuparse por nada, no importa lo que parezca. Todo pasará y la luz comenzará a entrar.

La vida es entera, completa y perfecta, no le falta nada y siempre ha sido así. Nosotros hemos elegido experimentarla. Lo hacemos en un nivel particular de conciencia llamado Bien y Mal, lo que quiere decir todas las posibilidades buenas y malas. Lo experimentamos, y ya está terminado el experimento.

Ahora vamos a regresar a algo que ya ha sido probado. Somos este experimento que hemos estado haciendo por los últimos 13000 años. En realidad se extiende un poco más, va hasta un poco más de dos mil años. ¿Dónde encaja eso en la ecuación mayor de la conciencia?

No estoy seguro, pero era una de las posibilidades y lo hicimos, pero ahora estamos en el final. Así que sólo relájense.

Todos los que están en la tierra vinieron de otra parte. La Tierra es un planeta nuevo que está en el borde de la galaxia. Ha estado allí por 5 mil millones de años, y el universo tiene por lo menos 16 mil millones de años. Esto es lo que podemos probar, pero puede ser más viejo.

Nuestro espíritu es infinitamente más viejo: no ha habido un tiempo en el que no hayamos existido, como nunca habrá un tiempo en el que no existiremos. Lo que quiere decir que todos vinimos de alguna otra parte. Somos ETs. Los delfines también lo son; vinieron de Sirio con las ballenas. Muchos pleyadianos están aquí desde hace mucho. Gente de Aldebarán... y de todos otros lados se han encontrado aquí. Exactamente cómo van hacerlo estas distintas razas, no lo sé. Sé bastante bien cómo lo harán los sirianos, porque ellos, a través de estos grupos de ancianos indígenas, van a ser los primeros en hacerse conocer, ya que somos sus descendientes. Ellos son los padres y decidieron hacer eso. Pero después de eso, lo que dicen los Mayas acerca de este momento es que todo el Universo se abrirá a nosotros. Podremos ir a cualquier lado y estar donde queramos estar.

Y sí, yo los entiendo, este es un tiempo extraño, de alguna manera, porque hemos estado tan limitados, hemos estado en cuarentena en la Tierra ; no hemos podido salir de la habitación. Alguien cerró la puerta con llave, hace mucho tiempo. Y estamos buscando vida, tratando de probar que hay algo allí. Pero esa vida va a venir aquí, ya está aquí.

Las 250 000 culturas que mencioné son las que vinieron usando sus vehículos. Eso quiere decir que es la forma más baja de vida en el universo, que ya vinieron aquí.
Ustedes no ven al Arcángel Miguel viajando en una nave espacial, no la necesita, puede estar en cualquier parte donde quiera estar, los más altos niveles de conciencia pueden simplemente estar donde quieran estar.
¡Gracias! Espero que las personas que vean esto se entusiasmen con la vida porque algo realmente hermoso está a punto de ocurrir.

EL OJO DE HORUS - LA ESCUELA DE MISTERIOS


CABALLEROS DE LA ORDEN DEL SOL
VICTOR SALAZAR

CLARIVIDENCIA-ROSA CRUZ


CLARIVIDENCIA

The Rosicrucian Fellowship

Folleto n° 11




La palabra clarividencia significa "visión clara" o la habilidad para ver en los mundos invisibles. Es una facultad latente en todos y eventualmente será poseída por todo ser humano en el transcurso de su desenvolvimiento espiritual. Desarrollando esta vista espiritual uno puede investigar para uno mismo materias tales como el estado del espíritu humano antes del nacimiento, después de la muerte y la vida en los mundos invisibles.

Aunque esta facultad permanece latente en cada uno de nosotros, es requerido gran esfuerzo para desarrollarla positivamente. Muchos pagarían un alto precio por este poder si pudiera ser comprado, mas sin embargo muy pocos están dispuestos a vivir la vida que se requiere para despertarlo. Ese despertar surge únicamente a través de un esfuerzo paciente y persistente. No hay carretera ancha para adquirir este poder.

Hay dos tipos de clarividencia. La positiva, clarividencia voluntaria es aquella en la que el individuo está capacitado a voluntad para ver a investigar los mundos internos, siendo dueño de si mismo y de lo que hace. Este tipo de clarividencia es desarrollada a través de una vida pura y de servicio y el individuo debe ser entrenado cuidadosamente en su uso para su mayor efectividad y utilidad. La negativa, clarividencia involuntaria existe cuando la visión de los mundos internos le es presentada al individuo enteramente independiente a su voluntad; el solo ve lo que le es dado ver, sin haber control de la visión. Este tipo de clarividencia es peligrosa quedando el individuo abierto a la posesión de entidades desencarnadas, que si se les permite ir mas allá de lo debido, existe la posibilidad de que su vida en este mundo y la próxima no será literalmente la suya propia.

Existen en el cerebro dos pequeños órganos llamados el cuerpo pituitario y la glándula pineal. Es muy poco lo que la ciencia médica sabe sobre estas y le llaman a la glándula pineal "el tercer ojo atrofiado", pero ni esta ni tampoco el cuerpo pituitario se están atrofiando. Esto deja perplejos a los científicos porque la naturaleza no retiene nada inservible. Por todo el cuerpo encontramos órganos que se están atrofiando o en desarrollo.

El cuerpo pituitario y la glándula pineal pertenecen aún a otro tipo de órganos sin embargo, en el estado actual ni están en degeneración ni evolucionando, solo dormitando. En el lejano pasado, cuando el hombre estaba en conexión con los mundos internos, estos órganos eran su medio de percepción, y ellos estarán otra vez sirviendo a ese propósito al debido tiempo. Estaban conectados al sistema nervioso simpático o involuntario. En los tiempos iniciales (durante el período lunar y la parte final de la época lemúrica y al principio de la época atlante) el hombre veía en los mundos internos; los cuadros se presentaban del todo independientemente de su voluntad. Los centros sensoriales del cuerpo de deseos giraban alrededor contrarios al reloj, como lo hacen los centros de los "médium". Hasta estos días en casi todas las personas estos centros se encuentran inactivos pero un buen desarrollo los pondría a girar como el reloj. Esta es la dificultad principal en el desarrollo de la clarividencia positiva.

El desarrollo de la clarividencia negativa o mediumnidad es mas fácil porque es meramente el revivir de la función, como el espejo, que poseyó el hombre en el lejano pasado, en la que involuntariamente los mundos externos les eran reflejados. Esta facultad fue luego retenida por casta. En los médium del presente esta facultad es intermitente lo que explica por qué a veces ellos "ven" y otras veces fallan al hacerlo sin explicación aparente.

En el cuerpo de deseos de un clarividente voluntario propiamente entrenado, las corrientes de deseos giran como el reloj brillando con esplendor sorprendente, sobrepasando la luminosidad del cuerpo de deseos ordinario. Los centros de percepción del cuerpo de deseos alrededor del cual estas corrientes giran, brindan al clarividente voluntario el modo de percepción de las cosas en el mundo de deseos y el ve e investiga a su voluntad. Las personas cuyos centros giran contrario a la dirección de reloj son como un espejo, reflejando solo lo que pasa al frente de el. Estas personas son incapaces de obtener por sí mismos alguna información.

Esta es una de las diferencias fundamentales entre un médium y un clarividente propiamente entrenado. Es

imposible para muchos distinguir entre ambas, mas sin embargo existe una regla infalible que puede ser seguida por cualquiera: ningún clarividente genuinamente entrenado ejercitará su facultad por dinero o su equivalente ni la usará para gratificar su curiosidad; la usará solamente para ayudar a la humanidad.

El gran peligro a la sociedad que podría resultar del uso indiscriminado por un individuo indigno del poder de la clarividencia voluntaria para investigar y "ver" a voluntad, puede entenderse fácilmente. El podría leer los pensamientos mas secretos. Por lo tanto el aspirante a la verdadera visión espiritual debe antes que nada dar prueba de su sinceridad. El iniciado está atado al más solemne voto de que no usará este poder para servir sus intereses personales en el más mínimo grado.

La clarividencia entrenada es la clase usada para la investigación de estas verdades ocultas y es la única de utilidad para ese propósito. Por lo tanto el aspirante debe sentir, no el deseo de gratificar su curiosidad, sino el sagrado y desinteresado deseo de servicio a la humanidad. Hasta que no exista ese deseo no habrá ningún progreso en el logro de la clarividencia positiva.

Para obtener contacto con los planos internos es necesario establecer la conexión de la glándula pineal y el cuerpo pituitario con el sistema nervioso cerebro-espinal y reactivar el cuerpo pituitario y la glándula pineal. Cuando eso se cumpla en el hombre, poseerá de nuevo la facultad de la percepción en los mundos superiores pero en mayor escala que lo que fue en el pasado porque estará en conexión con el sistema nervioso voluntario y bajo el control de su voluntad. A través de esta facultad de percepción todas las avenidas del conocimiento le serán abiertas teniendo en su servicio el modo de adquirir información comparado con que todos los otros métodos de investigación son juego de niños.

El despertar de estos órganos es llevado a cabo por entrenamiento esotérico como sigue: en la mayoría de la gente, la mayor parte de la fuerza sexual que legítimamente puede ser usada a través de los órganos generadores es gastada para la gratificación de sus sentidos. Cuando el aspirante a la vida superior comienza a refrenar esos excesos y a dedicar su atención a pensamientos y esfuerzos espirituales, la fuerza sexual no utilizada comienza a ascender subiendo en volumen cada vez mayor atravesando el corazón y la laringe o la espina dorsal y la laringe o ambos, y luego pasando directamente entre el cuerpo pituitario y la glándula pineal hacia el punto de la raíz de la nariz donde el espíritu tiene su asiento. Estas corrientes, no importa cuan grandes sean, deben ser cultivadas en gran extensión antes de que el verdadero entrenamiento esotérico pueda comenzar. Este no es solamente un paso necesario sino un prerequisito para un buen trabajo consciente en los mundos internos. Una vida moral dedicada a pensamientos espirituales debe ser vivida por el aspirante por cierto tiempo antes de ser posible comenzar el trabajo que le dará el principio del conocimiento del dominio suprafísico y le permita llegar a ser, en el sentido más cierto, un ayudante de la humanidad.

Cuando el candidato ha vivido ese tipo de vida por un tiempo suficiente como para establecer la corriente de fuerza espiritual y es encontrado merecedor y califica para recibir las instrucciones esotéricas, le es enseñado cierta clase de ejercicios para poner el cuerpo pituitario en vibración. Esa vibración hace que el cuerpo pituitario choque sobre la línea de fuerza mas cercana y la desvíe suavemente, la que a su vez choca sobre la línea próxima a ella y así el proceso continua hasta que la fuerza de la vibración ha sido consumida.

Cuando las líneas de fuerza han sido desviadas lo suficiente como para alcanzar la glándula pineal, el objeto se ha completado: en la distancia entre ambos órganos se ha hecho un puente. Este es el puente entre el mundo de los sentidos y el mundo del deseo. Entonces es cuando verdaderamente el hombre se convierte en clarividente, capaz de dirigir su mirada hacia donde desee. Los objetos sólidos se ven por dentro y por fuera. Solidez y espacio, mientras los obstáculos para la observación han cesado de existir.

Aun no es un clarividente entrenado pero si un clarividente voluntario. La suya es una facultad muy diferente a la que posee el médium. La persona en la cual se ha construido este puente, esta siempre en seguro contacto con los mundos internos y la conexión es hecha y rota por su propia voluntad. Por grados, el observador aprende a controlar la vibración del cuerpo pituitario de manera que le permite hacer contacto con cualquiera de las regiones de los mundos internos que el desee visitar. La facultad está completamente bajo el control de su voluntad. No es necesario para el entrar en trance o hacer cualquier cosa anormal para levantar su consciencia hasta el mundo del deseo El simplemente desea ver y ve.

Habiendo logrado esta facultad, sin embargo el neófito debe aprender como interpretar lo que ve en el inundo del deseo. Muchos creen que al llegar a ser un clarividente toda la verdad estará a su alcance y que al "ver" puede "conocer todo lo relacionado" con los mundos superiores. Esto un grave error. Sabemos que aquellos de nosotros que hemos sido capaces de ver cosas físicas alrededor nuestro en el mundo físico durante toda nuestra vida, estamos lejos de tener un conocimiento universal de ellas. Se requiere mucho estudio y aplicación para conocer siquiera una mínima parte de las cosas físicas que manejamos a diario.

En el mundo físico los objetos son densos, sólidos, y no cambian en un abrir y cerrar de ojos. En el mundo del deseo estos cambian de la manera mas errática. Esta es la fuente de una confusión sin fin para el clarividente involuntario y aún para el neófito que entre bajo la dirección de un maestro. Las enseñanzas que el neófito recibe, pronto lo llevarán a un punto donde el pueda percibir la vida que causa los cambios en la forma, y conociéndole por lo que son, a pesar de todos los posibles cambios.

Por eso los clarividentes deben ser entrenados antes de que sus observaciones sean de algún valor verdadero y mientras mas eficientes se conviertan, mas modestos serán para decir lo que vean; y mientras mas difieran de la versión de los otros, conocerán cuan mucho les falta por aprender, realizando lo poco que un simple investigador puede abarcar de todos los detalles incidentales a sus investigaciones.

Esto también cuenta para las versiones variadas sobre los mundos superiores que son para la gente superficial un argumento en contra de la existencia de esos mundos. Ellos argumentan que si esos mundos existen, los investigadores tienen necesariamente que hacer descripciones idénticas. Pero así como en el mundo físico, si veinte personas hacen descripciones de una ciudad, se originarían veinte versiones diferentes, teniendo cada una su propia peculiaridad de mirar las cosas, y pueden describir lo que ven únicamente desde su punto de vista. Sus relatos pueden diferir de uno a otro aunque todos pueden ser igualmente confiables desde el punto de vista de cada observador.

Además hay otra distinción importante que hacer. El poder que le permite a uno percibir los objetos de un mundo, no es idéntico al poder que se da para entrar y funcionar en el. El clarividente voluntario, aunque puede haber recibido algún entrenamiento, y puede distinguir lo real de lo falso, en el mundo del deseo, está prácticamente en la misma relación como el prisionero detrás de las rejas mirando el mundo exterior, que solo lo ve sin poder funcionar en el. Luego, a su debido tiempo, le serán dados al aspirante los ejercicios necesarios para proveerle un vehículo en el cual pueda funcionar en los mundos internos de una manera perfecta de consciencia propia.

La facultad de clarividencia indica una floja conexión entre el cuerpo vital y el cuerpo de deseos. Durante las épocas de la historia de nuestra tierra, en la que todos los hombres eran clarividentes involuntarios, esta floja conexion era la que los hacía así. Desde esa época el cuerpo vital se ha ido uniendo más firmemente con el cuerpo denso en la mayoría de la gente, pero en los más sensitivos está flojo. Esta flojedad es la que hace la diferencia entre el hombre psíquico y el hombre ordinario, que está inconsciente de todo menos del contacto de las vibraciones de sus cinco sentidos. Todos los seres humanos tienen que pasar por este período de estrecha conexión de los vehículos y experimentar las limitaciones consecuentes de la conciencia.

Hay dos clases de sensitivos; los que no han entrado totalmente en la materia (como las razas menos desarrolladas y aquellos que han practicado la endogamia) y los que están en la vanguardia de la evolución. Los últimos están emergiendo de la materialidad extrema y están divididos en dos clases: voluntarios e involuntarios.

Cuando la conexión entre el cuerpo denso y el cuerpo vital está un tanto floja, el individuo puede ser un sensitivo a las vibraciones espirituales y si es positivo podrá por su propia voluntad desarrollar sus facultades espirituales, vivir una vida espiritual y a su tiempo recibir las enseñanzas necesarias para convertirse en un clarividente entrenado, y dueño de su facultad en todo momento, libre de ejercerla cuando quiera y desee.

Si una persona tiene esta suave flojedad entre el cuerpo denso y el cuerpo vital y es de un temperamento negativo, está expuesto a ser presa de los espíritus desencarnados como el médium.

Cuando la conexión entre el cuerpo físico y el vital está muy floja, de manera que pueda ser removida, y el hombre es positivo, puede convertirse en un auxiliar invisible capaz de tomar los dos éteres superiores de su cuerpo denso a voluntad y usarlos como vehículos para la percepción de sentidos y memoria. Entonces funcionará conscientemente en el mundo espiritual trayendo una recolección de todas las cosas que hizo allí de manera que al dejar su cuerpo en las noches, comienza su trabajo en los mundos invisibles de una manera totalmente consciente como lo hacemos al despertar y llevar a cabo nuestras tareas mundanas.

Cuando una persona tiene esta floja conexión entre el cuerpo vital y el cuerpo denso y es una persona de temperamento negativo, las entidades errabundas que están buscando manifestarse aquí, pueden retirar su cuerpo vital a través del vaso y temporalmente usar el éter de que está compuesto para materializar formas espirituales y luego regresan el éter al médium cuando la sesión termina.

Como el cuerpo vital es el vehículo a través del cual se especializan las corrientes solares que nos dan vitalidad, el cuerpo del médium al momento de materializació n, algunas veces se encoge a la mitad de su tamaño normal porque ha sido privado del principio vitalizante. Su carne se hace blanda y la chispa de la vida arde muy débil. Al terminar la sesión el médium es despertado a su consciencia normal y experimenta una terrible sensación de cansancio.

El gran peligro a la mediumnidad ha sido tratado en detalle en otros escritos rosacruces. Basta decir que es extremadamente dañino para cualquier individuo permitir convertirse tan negativo que sus vehículos y facultades puedan ser tomadas por entidades desencarnadas que es lo que ocurre cuando un médium está "trabajando" . La entidad puede ejercer su control sobre el individuo hasta el punto donde el individuo no tenga otra alternativa que vivir solo la vida que disponga tal entidad. Este control puede continuar durante la vida del individuo hasta después de la muerte, cuando su cuerpo de deseos puede ser expropiado por la entidad, es extremadamente difícil zafarse de estas entidades una vez que esto ha ocurrido.

En adición a estos varios tipos de clarividencia, todos los niños son clarividentes por lo menos durante su primer año de vida. El tiempo que dure su facultad depende de su espiritualidad y también del ambiente, porque muchos niños comunican todo lo que ven a los mayores y su facultad de clarividencia es afectada por su actitud. Frecuentemente los niños son ridiculizados por decir cosas que los mayores creen son el resultado de su "imaginación" y pronto aprenden a callarse las escenas que engendran tal ridículo o al menos las reservan para sí.

Así vemos que ambas clarividencias existen (positiva y negativa) y que solo a través de la positiva el individuo puede correctamente ver e investigar en los mundos internos y alcanzar el sendero de la evolución. La negativa no puede ser contada como una herramienta confiable de investigación, a menudo causa situaciones altamente desagradables con control personal de origen exterior causando por lo menos una regresión en la evolución entre la gente del mundo occidental en el individuo en cuestión.