jueves, 27 de octubre de 2011

Qué es la Geometría Sagrada?
 
La Geometría Sagrada es el lenguaje o sello de la creación divina y como uno de los vértices de la triada creadora, junto con la luz y el sonido confieren belleza, ritmo y armonía a la creación en este universo multidimensional.
La Geometría Sagrada permite la estructuración energética de la materia, organismo o entidad en los distintos niveles de manifestación, confiriendo a su Arquitectura una eficiente organización y distribución a través de una Dinámica Energética que corresponda a cada plan evolutivo.
¿La Magia Mística?
Como parte de la metodología para la educación del tercer milenio, vivenciar la experiencia del reconocimiento de un principio o ley universal de manera concreta es una de las características más resaltantes de la aplicación de la Magia Mística, que enlaza al efecto o manifestación de la ley con un acto mágico de representación que lleva a conectar la comprensión de la misma en un contexto dinámico, lúdico y recreador.
¿Algún ejemplo?
Para concientizar la pauta del “compartir fraterno” existe por ejemplo una referencia geométrica que induce muy bien a la comprensión de este principio en donde cada participante forma parte vivencial de la representación mágica.
Se elabora una torta cuadrada para ser en un primer momento sería dividida en 49 porciones para ser compartida entre 49 participantes, que son los invitados principales a esta cena.
La repartición de las porciones no tendría mayor inconveniente si los participantes son 49 niños, a no ser que un adicional invitado imprevisto genere una nueva repartición de 50 porciones. Sin embargo por arte de “magia geométrica” esta división nueva no es necesaria, solo hace falta entregar a este reciente comensal la mejor porción que es la del corazón de la torta y luego de un reacomodo de pocas partes (cinco) por arte de magia este espacio es nuevamente llenado y se parten seguidamente las 49 porciones inicialmente establecidas.
La pauta del despertar en este efecto mágico es incentivar al atento espectador a manifestar siempre este estado de “compartir fraterno”, en donde los sentimientos generados siempre están aperturados a entregar lo mejor de cada uno tiene en cualquier situación y que en este estado de amor la magia de las leyes siempre se manifiestan a favor como en este caso donde la geometría cumple su papel aleccionador.
¿Qué relación hay entre la Geometría Sagrada y el despertar de la conciencia?
Como herramienta de ayuda en la búsqueda y del despertar espiritual la Geometría Sagrada nos lleva al conocimiento de sí, de nuestra verdadera naturaleza tanto como de la de nuestro entorno, permitiendo aperturar los niveles de comprensión necesaria en una octava superior de conciencia para actuar con sabiduría, amor y servicio. En este aspecto la Geometría se vuelve Sagrada porque contribuye a este despertar gradual como lo debe hacer cualquier disciplina o ciencia como las matemáticas.
Cualquier principio o ley universal ya sea de naturaleza física, electromagnética o espiritual, es susceptible de manifestarse en cualquier contexto en virtud de que es una Ley. Por esta razón cualquier vía de conocimiento puede ser sagrado si se toma en cuenta este aspecto, todo depende del lugar en que se fije nuestra atención y en este caso la peculiar forma geométrica de conocer la realidad. Como Platón dijera.- “Dios utiliza siempre procedimientos geométricos”, esto se hace evidente en toda la naturaleza.
¿Por qué la Geometría Sagrada y la Magia Mística son herramientas pedagógicas extraordinarias?
Porque contribuyen de manera muy didáctica a recuperar esa conexión perdida con la realidad, permite revelar a ese Ser Superior o esencia espiritual innata que somos todos y en ese estado reconocer la sabiduría y perfección en todo lo creado, vivenciando la unidad entre todos y todas las cosas para así poder cumplir a cabalidad la misión que nos corresponda en este maravilloso planeta.
¿Algunas recomendaciones para los profesores y los padres de familia?
Uno de los mayores logros del despertar espiritual es la conciencia unidad con todo lo creado, todo esfuerzo consciente va direccionado a cumplir con un propósito sagrado o Plan Divino y sobre todo el reconocer a nuestra divinidad que es Dios en nosotros, la labor educativa en este aspecto como profesores o padres consiste en contribuir a recordar en el educando este natural estado de conexión con la naturaleza que es belleza, equilibrio y armonía, estado que se sumara positivamente al actual cambio dimensional planetario.
¿Algún mensaje? ¿Algo más?
Tener en cuenta que la Sabiduría, el amor y la voluntad es la triada perfecta para hacer manifiesta la parte divina en nuestra naturaleza humana.
Fuente Externa

miércoles, 26 de octubre de 2011


El Planeta Nibiru y el 2012

Por Carmen Martínez (España)


Dando un paseo por un mercadillo de libros de segunda mano me encontré casualmente con uno. El Doceavo planeta de Zecharia Zitchin.

Por aquel entonces me apasionaba el tema de los ovnis. Recuerdo que habia visto la pelicula Encuentros en la tercera Fase y me encantó. Por eso al leer un poco el argumento del libro decidí comprarlo y me lo llevé a casa.

Fue una lectura alucinante. El autor hablaba de unas tablillas sumerias donde al parecer se hacia referencia a una civilización supuestamente extraterrestre que nos visitó en la prehistoria.

También hacia mención de un planeta añadido a nuestro sistema solar, al que llamaba Nibiru Este planeta tiene una orbita un tanto estrafalaria ya que hace un recorrido alrededor del Sol de varios miles de años, y cada vez que se apróxima a la Tierra después de su largo viaje por el espacio estelar, produce verdaderos estragos en nuestro planeta. Y justamente ese seria el hogar de nuestros visitantes extraterrestres, siempre según Sitchin, claro está.

Después de leer el libro y como normalmente suelo hacer, me pregunté si aquello podría ser cierto o por el contrario solo un cuento chino. La respuesta a la que llegaba siempre era la misma. ¡Por supuesto que puede ser verdad! Que lo sea o no, es otra historia. En todo caso pondría en duda o mejor, en cuarentena, la historia de los Anunnakis o ¿Nephilins? Pero no la existencia de ese posible planeta.

“Todas las conclusiones llegan a un punto central al que también llegaron los antiguos babilónicos y los antiguos mayas, de que en el año 2012 este planeta Nibiru trazará su órbita lo más cercana a la Tierra, lo que ocasionará desastres gigantescos, terremotos, inundaciones, invasión del mar hacia los continentes y el fin de un sistema de cosas que ha durado más de 6000 años”. (De la red)

Tampoco me fio mucho de las fechas que se leen por Internet, 6000 años son demasiados y no hay cronista que los resista, así que cualquiera sabe cuantos años han pasado en realidad desde la ultima vez que Nibiru la lió a lo grande, al pasar cerca de nosotros ¿Desde el Diluvio Universal quizás? Podría ser. No es tan inverosímil.

Si os gusta el tema, os voy a dejar aquí un video, el primero de 11 que creo que merece la pena escuchar si tenéis paciencia y sabéis inglés o leer si solo os manejáis con el español. Yo lo hice y me gustó mucho lo que contó este señor. Luego, sacar vuestras conclusiones. No es una versión demasiado fatalista de lo que puede ser una llegada de Nibiru, al contrario. En las palabras de este hombre yo al menos creí ver un atisbo de esperanza y a lo mejor las cosas no serán tan malas como prometen ser a simple vista.




Gracias a nuestros amigos del misterio que siguen colaborando con sus artículos, comentarios, opiniones o críticas Si tú también quieres ser un colaborador de Expediente Oculto sigue este link para que veas cómo puedes colaborar con nuestro blog.

lunes 1 de septiembre de 2008

Los 72 nombres de DIOS

.


La Kabbalah enseña que todo ser humano comparte el mismo propósito máximo en la vida que es recibir la felicidad y plenitud total que Dios desea para nosotros. Pero mientras que esto fácil de decir, la realidad es que se necesita un verdadero trabajo espiritual para eliminar tendencias negativas que nos separan de los regalos de la vida.

Una de las enseñanzas más importantes de la Kabbalah es que no estamos solos en esta tarea de la vida. Hay herramientas poderosas que nos pueden ayudar, incluyendo la misma Biblia. La Kabbalah nos dice que la Biblia no es ni un tema para discusión académica ni un libro de mandamientos y prohibiciones que deben de ser tomados literalmente. Más bien, la Biblia es un documento codificado en el cual los verdaderos secretos del universo se encuentran escondidos, incluyendo la increíble tecnología espiritual conocida como los 72 Nombres de Dios.

¿Qué son exactamente los 72 Nombres? De acuerdo a las enseñanzas kabbalistas, las 72 combinaciones únicas de las letras Hebreas del Capitulo 14 del libro del Éxodo crean una vibración espiritual que sirve como antídoto poderoso en contra de la energía negativa del ego humano y actúan como índice a unas frecuencias específicas espirituales. Simplemente mirando las letras, así como cerrando tus ojos y visualizándolas, puedes conectarte con esas frecuencias. Esta revelación es un paso hacia delante crucial en el trabajo de los Eruditos kabbalistas a través de miles de años. 

Cada generación nueva de justos ha avanzado en su tarea de decodificar la Biblia, cada uno basándose en el trabajo del que vino antes, cada uno contribuyendo a la sabiduría kabbalística. El propósito y compromiso del Centro de Kabbalah es de continuar este trabajo. El erudito de Kabbalah Yehudá Berg dedicó cinco años a la investigación y descubrimiento de los significados ocultos de las letras de las que constan los 72 Nombres. Su revelación ha sido un gran avance en la larga historia de la Kabbalah.

La clave para conectar con el poder de los Nombres se encuentra en los pasajes bíblicos específicos en los cuales fueron descubiertos. Como describe la Biblia, 600,000 Israelitas se encontraban parados a las orillas del Mar Rojo. El faraón y el ejército Egipcio estaban persiguiéndolos. Con el agua al frente y los enemigos detrás, no parecía haber ningún lugar a donde podían ir los Israelitas. Lo único que podían hacer era pedir desesperadamente salvación a Dios. Y ¿cuál fue la respuesta del Creador a sus lamentos? Este es uno de los pasajes más estudiados y debatidos por los eruditos en la Biblia. La respuesta de Dios fue: "¿Por qué me lo piden a mi?"

¿Pero a quién mas podían llamar los Israelitas si no a Dios? Los kabbalistas explican que este pasaje contiene un mensaje codificado explicando los secretos de la naturaleza humana y la forma de superar los retos que nos encaran a lo largo de nuestra vida.

En su comentario de este pasaje, el Zóhar, la fuente de toda sabiduría kabbalista, explica que en verdad no había necesidad de ayuda del Creador, porque en ese momento Moisés reveló los 72 Nombres, y la conciencia colectiva de la gente se elevó. Pero ni una sola molécula de agua se movió hasta que la gente misma se acercó físicamente hacia el mar con certeza absoluta. Solo cuando el agua les llegó al cuello, todavía manteniendo certeza absoluta que el agua se partiría, fue que se abrió el mar despejándoles el camino a su libertad. 

Como el Zóhar aclara, el propósito de los 72 nombres está escondido en la historia donde fueron encontrados. Los nombres son una herramienta para ayudar a la humanidad a tener control sobre el caos al controlar nuestra naturaleza física; el único obstáculo es nuestro ego. Solo al superar nuestro ego desde sus propias fundaciones nos trae control sobre el mundo físico, y ese es el propósito de los INSTRUMENTOS QUE SON LOS 72 NOMBRES. 

El Zóhar va más allá y explica que, a pesar de lo que podríamos llegar a pensar, nuestro ego no es en verdad quiénes somos. Más bien, los kabbalistas describen al ego como una vestimenta, una cortina que esconde la Luz de nuestra verdadera naturaleza. Nuestro propósito en este mundo es eliminar esta vestimenta que esconde nuestra verdadera esencia y potencial.

Para conocer "Meditaciones En Los 72 Nombres De Dios" de Berg Yehuda hacer click en los link siguientes:

martes, 25 de octubre de 2011

Apolonio de Tiana, el otro Jesús de Nazaret
Por José Manuel García Bautista

Nació hacía el año 4 a.C., promulgó un nuevo orden de paz, amor, de libertad. Le siguió innumerables personas, teniendo sus propios discípulos. Se le atribuyeron milagros, curó a enfermos y revivió a los muertos… Fue condenado y murió bajo el poder romano… ¿Le suena esta historia? ¿Se trata de Jesús de Nazaret? Pues aunque sus vidas fueron análogas no se trata de Jesús de Nazaret sino de Apolonio de Tiana, considerado un mago, una persona que pasó al olvido por que la poderosa figura del rabí de Galilea lo eclipsó.

Sin embargo sus respectivas vidas fueron muy similares. Apolonio de Tiana nació en la actual Turquía, en la Capadocia, en la localidad de Tiana… Su madre lo concibió tras un sueño místico… Filostrato se encargó de realizar su biografía por encargo de la emperatriz Julia Domna en el siglo II.

Apolonio fue discípulo de Pitágoras y comenzó a promover en su cabeza ideas revolucionarias para la época: caminaba descalzo, no comía carne, comía sólo verduras, iba siempre vestido con una túnica blanca…

Tras fallecer su padre, cuando tenía veinte años, heredó su fortuna y Apolonio practicó el ascetismo… Su fama trascendió por todo el Mediterráneo y comenzó a tener muchos seguidores. Era una persona singular, viajó a oriente y no pasaba desapercibido, en su viaje a Roma resucitó a una joven recién fallecida, en Éfeso salvó a la ciudad de una plaga, en Corinto practicó exorcismos, en Babilonia hizo de vidente para adivinar el futuro de sus reyes… Estuvo en Egipto, en Etiopía… Conoció a mil y un personajes pero no se encontró jamás con Jesús de Nazaret.

En Roma fue detenido y acusado de conspiración contra Domiciano y sacrilegio. Ante el tribunal pronunció estas palabras: “no puedes detener mi alma, ni siquiera mi cuerpo” y desapareció…Se esfumó.

Apareció en Dicearquia y continuó su vida milagrosa. Su muerte se produjo en la ciudad de Creta y tras morir fue visto en otros lugares…

¿Quién fue realmente Apolonio de Tiana?¿Un místico?¿Un iluminado?¿Un elegido? Para muchos fue: el otro Jesús.

Información adicional:

Apolonio de Tiana

Será posible que en la época de Jesús de Nazareth, más de uno haya sido señalado por ser “diferente”. Y si se tratara de diversas versiones de una misma misión.

Fue un hombre famoso en su tiempo en todo Oriente, promulgó la paz entre los hombres, tuvo un gran número de seguidores, realizó milagros inexplicables desde la razón, luchó contra los poderosos que oprimían al pueblo, curó enfermos y devolvió la vida a los muertos. Finalmente, fue juzgado por un tribunal romano y nada se sabe de su cadáver. El protagonista de estos hechos podría perfectamente ser Jesucristo, base fundamental de algunas de las religiones más importantes del planeta.Sin embargo, la persona que se corresponde a lo anteriormente citado es Apolonio de Tiana, un misterioso personaje cuya vida es tan apasionante como desconocida es su figura en la actualidad. Apolonio nació en Tiana el año 4 a.C., en la región de la Capadocia turca. Su nacimiento es extraño, como el de Jesús. Su madre tuvo un sueño durante el cual quedó embarazada de él. Fue discípulo de Pitágoras, era vegetariano, iba siempre descalzo, fue atraído por el ascetismo y durante 15 años no pronunció una sola palabra. Cuando murió su padre donó toda su herencia, mostrando su rechazo a los bienes materiales. Recorrió buena parte de oriente y el mediterráneo. En Éfeso acabó con una plaga, en Corinto realizó exorcismos, más tarde se dice que profetizó el futuro de los emperadores en Babilonia; y en Roma resucitó a una mujer muerta. Más tarde viajó a Egipto, Etiopía… siempre rodeado de sus numerosos seguidores. Tuvo una vida muy similar a la de Jesucristo, como hombre capaz de mover masas que le seguían dirigidas por su fe en él como salvador. Finalmente en Italia fue detenido acusado de conspirar contra el emperador Domiciano y de cometer sacrilegio. Le ofrecieron proclamarse culpable pero no accedió por no creerse culpable de tal delito. Cuando lo condenaron dijo lo siguiente: ‘no podéis detener a mi alma, ni siquiera a mi cuerpo’. Y allí mismo, ante el tribunal romano, se desvaneció, desapareciendo antes los ojos de los aturdidos miembros del tribunal. Después de la inexplicable huida de Roma, su pista reaparece en Dicearquia y más tarde en Creta, lugar donde falleció. Tras su muerte se apareció a un joven que tiempo atrás no creyó en sus palabras sobre la inmortalidad del alma. Nunca se ha encontrado su cuerpo.

Apolonio de Tiana

Biografía. Célebre filósofo místico: N. en Tiana, pequeña aldea de la Capadocia, tres o cuatro años antes de J. C.; M. en Efeso hacia el año 97, reinando Nerón.

Pretendía descender de los antiguos fundadores de Tiana y llevado a la edad de catorce años a estudiar con Eutidemo, profesor de retórica en Tarso, sintió tal disgusto al ver la relajación de costumbres de aquella ciudad, que consiguió de su padre le permitiera trasladarse a un pueblo vecino.

A ejemplo de Pitágoras, cuyas doctrinas había abrazado, sólo se alimentaba de legumbres, se abstenía del vino y de las mujeres, daba sus bienes a los pobres y vivía en los templos.

Su género de vida y su lenguaje sentencioso y oscuro, hicieron tal impresión en el vulgo que no tardó en verse rodeado de numerosos discípulos. Los artesanos abandonaban sus talleres; las ciudades le enviaban embajadores; los árabes cantaban sus alabanzas y se dice que se hizo admirar de los brahmanes de la India, de los magos de la Persia y de los sacerdotes del Egipto. En Hierápolis, ciudad de la Siria situada en el lugar en que estuvo la antigua Nínive, en Efeso, en Esmirna, en Atenas, en Corinto y en otras grandes poblaciones de la Grecia, Apolonio apareció como preceptor del género humano, visitando los templos, corrigiendo las costumbres y predicando la reforma de todos los abusos.

Quiso ser admitido en los misterios de Eleusis, pero tratado de mago se le prohibió la entrada en ellos, interdicto que no se le levantó hasta los últimos días de su vida. En Roma, a donde según su expresión había ido para ver qué especie de animal era un tirano, condenó el uso de los baños y hasta se dice que hizo milagros.

Al pasar por delante de él el féretro que conducía a una doncella perteneciente a una familia consular, se acercó a ella, pronunció algunas palabras místicas y la doncella, a quien se creía muerta, se levantó y se fue por su pie a casa de sus padres. Éstos le ofrecieron una crecida suma, pero él la aceptó sólo para dársela como dote a la doncella. Un día, la multitud aterrada presenciaba un eclipse de sol acompañado de una fuerte tormenta.

Apolonio miró al cielo y dijo en tono profético: «Algo grande sucederá y no sucederá». Tres días después cayó un rayo en el palacio de Nerón y derribó la copa que el Emperador se llevaba a los labios. El pueblo creyó ver en aquel incidente el cumplimiento de la profecía de Apolonio.

Vespasiano, que le había conocido en Alejandría, le miraba como hombre divino y le pedía consejo, que el filósofo le daba con la misma libertad que había usado ya en muchas ocasiones. Habiendo cantado un día Nerón en un teatro en los juegos públicos, Tigelino preguntó a Apolonio qué pensaba del Emperador: «Le hago mucho más favor que tú, respondió el filósofo; tú le crees digno de cantar; yo de callarse». El rey de Babilonia le pedía un medio de reinar con tranquilidad. Apolonio se limitó a contestarle: «Ten muchos amigos y pocos confidentes».

Sorprendido un esclavo con la concubina del mismo rey, el príncipe preguntó a Apolonio cómo castigaría al culpable. «Dejándole la vida», contestó el filósofo. Y como el rey se mostraba sorprendido, añadió: «Si vive, su amor será el mayor de los suplicios».

En el reinado de Domiciano, Apolonio fue acusado de magia, encerrado en un calabozo, después de haberle hecho cortar el pelo y las barbas, y allí cargado de grillos y cadenas. Desterrado después por el mismo Emperador, murió al poco tiempo, lo cual no fue obstáculo para que a su muerte se le erigieran estatuas y se le hicieran honores divinos. Efeso, Rodas y la isla de Creta pretenden poseer su tumba, y Tiana, que le dedicó un templo, obtuvo en memoria suya el título de ciudad sagrada, lo que le daba el derecho de elegir magistrados.

Lampridio asegura que el emperador Alejandro Severo tenía en su oratorio entre los retratos de Cristo, Abraham y Orfeo, el de Apolonio, y Vopisco (Vida de Aurelio), que hace de él grandes elogios, dice que debe honrársele como ser superior a la humanidad, y promete, si el tiempo no le falta, escribir la vida del hombre que hizo cosas que sobrepujan el límite de las facultades humanas.

Hasta el siglo V, la reputación de Apolonio se mantuvo viva aun entre los cristianos. Prueba de ello es que León, ministro del rey de los visigodos, invitó a Sidonio Apolinar, obispo de Auvernia, a que le tradujera la vida del filósofo escrita por Philostrato. El obispo escogió el ejemplar más correcto y sobre él hizo su traducción que remitió al ministro con una carta en que ensalza las virtudes del filósofo; diciendo que sólo le faltaba para ser perfecto haber sido cristiano.

A lo que parece, a lo que debe su descrédito es a sus mismos discípulos que, queriendo realzar su mérito, le han presentado como un impostor atribuyéndole milagros y profecías que le colocan a la altura de los embaucadores vulgares. La vida que posteriormente escribió Philostrato está tomada de otra debida a uno de los compañeros de Apolonio, llamado Damis. De sus escritos auténticos el único que nos queda es la Apología, conservada por Philostrato (VII, 7).

Sanat Kumara, Consideraciones Ocultas sobre el Señor del Mundo


Sanat Kumara v3
Las consideraciones esotéricas sobre Sanat Kumara, el Señor del Mundo, basadas en lo que se halla escrito con caracteres de fuego en los niveles akásicos, o memoria cósmica de la Naturaleza, son realmente trascendentes, no sólo desde el ángulo de vista de su procedencia cósmica, sino también como Representante supremo en el planeta del Logos planetario del esquema terrestre.

La tradición esotérica, que basa todas sus conclusiones en la percepción inteligente de los escritos ígneos grabados en los éteres místicos del Akasa, define al Señor del Mundo bajo distintos términos, expresando cada uno alguna virtud o cualidad inheren tes al desarrollo espiritual de tal trascendente Vida. Veamos alguno de los más interesantes de acuerdo con la línea de nuestro estudio acerca de la Magia organizada en nuestro mundo:
1.       El Anciano de los Días
2.       El Doncel de las Dieciséis Primaveras
3.       El Avatar de los Nueve Velos
4.       El Mago Supremo del Planeta
5.       El Iniciador Único
1. La designación de Sanat Kumara como “El Anciano de los Días“, se fundamenta en el hecho oculto de que nadie es tan viejo como Él en experiencia y en sabiduría. Nadie como Él ha vivido y experimentado tanto en el devenir incesante de los Kalpas. Es el Ser planetario de más elevada e incuestionable jerarquía y Quien más conoce las necesidades de la humanidad y de todos los reinos de la Naturaleza. “El Consejo de Ancianos” prevaleciente, todavía en muchas comunidades sociales del mundo, se basa en la autoridad de la experiencia, en la rectitud de los juicios y en la ausencia total de pasión que suele desaparecer en el transcurso de los años. Pero, se trata de una experiencia que podríamos denominar “temporal” y que nada tiene que ver frecuentemente con la experiencia espiritual que parecen denotar ciertos jóvenes en la vida social del mundo. Se trata de aquella experiencia que va completamente desligada de la edad aparente del cuerpo físico. El gran Maestro Kut Humi suele denominar a esta experiencia como “un fruto de la jerarquía espiritual alcanzada en pasados ciclos de vida”, y cuando ?-como en los momentos actuales?- hay una gran profusión de jóvenes que encarnan en el mundo para exteriorizar ciertos planes específicos de la Gran Fraternidad Blanca, suele denomi narles familiarmente “la legión de los jóvenes viejos”.
2. Aquellos benditos seres planetarios que alcanzaron ciertas elevadas iniciaciones planetarias, describen al Señor del Mundo como “un joven adolescente“, lleno de gracia y majestad. Su aura magnética de un indescriptible y fulgurante color azul índigo no puede ser resistida sin peligro de desintegración de los vehículos de expresión de la conciencia, a menos que no haberse alcanzado la tercera Iniciación jerárquica denominada de la Transfiguración, la cual implica haber “purificado convenientemente” los tres vehículos de manifestación humana en los tres mundos de la evolución kármica: el físico, el astral y el mental.
En uno de los sagrados recintos de Shamballa, sede del Señor del Mundo, se guarda un libro conocido como “Archivo de la Sabiduría” y también como “El Libro de los Iniciados“, en cuyas páginas se hallan escritos con carácter de perpetuidad el pasado, el presente y el futuro del planeta. En una de estas páginas y haciendo referencia a Sanat Kumara, puede leerse: “La Presencia del gran Señor es radiante e imponente, llena de indescriptible autoridad y jerarquía, pero rebosante también a extremos indecibles de santa bondad e infinita benevolencia… Aparece a los Ojos de los puros como un Doncel de Dieciséis Primaveras y Su Visión llena de paz, de amor y de increíble dinamismo”.
Estos viejos comentarios son muy significativos si los analizamos desde el ángulo oculto, pues no hacen sino reafirmar la ley jerárquica de los Jóvenes Ancianos a los que hacía referencia el Maestro K.H., descritos en muchas partes de aquel gran Libro de la Vida, que escribieron para cada época los excelsos Adeptos venusianos que instituyeron la Logia Blanca o Jerarquía Espiritualen nuestro mundo, haciendo una muy marcada e inteligente distinción entre la edad espiritual que crea jerarquía y la edad mortal que es una representación o apariencia física que acompaña naturalmente al juicio de las edades en movimiento cíclico.
Así, las Dieciséis Primaveras, representadas objetivamente por Sanat Kumara, podrían muy bien ser una manifestación de la edad física de la Tierra en el presente ciclo de vida. Como más adelante podremos apreciar hay una muy directa relación, basada en el principio de analogía, entre la aparente Adolescencia del Señor del Mundo y el tiempo -increíblemente lejano- que ha de recorrer todavía el planeta Tierra antes de finalizar su etapa evolutiva en el plano físico.
3. La definición de Sanat Kumara como “Señor de los Nueve Velos” parece indicar -siempre de acuerdo con la revelación de “El Libro de los Iniciados“- el grado de evolución alcanzado por el excelso Ser que guía los destinos del mundo. La investigación esotérica afirma el hecho de que cada velo encubre una Iniciación y que, por lo tanto, Sanat Kumara es el único Iniciado en el planeta que ha recibido Nueve Iniciaciones. Sólo el Logos planetario, el Hombre Celestial del esquema terrestre, le supera en tal sentido. Según se nos dice ocultamente el Logos planetario ha recibido la Décima Iniciación Solar y la Quinta Iniciación Cósmica. Sanat Kumara, Su representante aquí en el planeta, gran Adepto en el esquema planetario de Venus, a Quien reverentemente designamos bajo el nombre de Señor del Mundo, recibió Nueve IniciacionesSolares y está atravesando actualmente la crisis espiritual que precede a la Cuarta IniciaciónCósmica…
La analogía existente entre “velos e iniciaciones” viene corro borada en los Evangelios, cuando son leídos a la luz astral de los registros akásicos y libres por ello de toda interesada explicación doctrinal o religiosa, en aquellas palabras sobre las que aparentemente están de acuerdo los cuatro evangelistas: “Cuando expiró Cristo en la Cruz se rasgaron los Velos del Templo” (de Jerusalén).
Recurriendo de nuevo a las afirmaciones del Libro de los Iniciados, quizás podamos aclarar aquel hecho sorprendente en la historia de Cristo, pero considerándole no sólo como una Entidad histórica, sino más bien como una representación mística del drama psicológico que ha de vivir toda la humanidad. Leemos: “En el momento en que el Arhat recibe la cuarta Iniciación en el monte Gólgota de Su elevación espiritual y en la Cruz del Karma en la que estuvo clavado desde el principio de las edades, un rayo de Luz fulgurante se precipita sobre Sí y al expirar, después de pronunciar el gran Mántram de destrucción recibido de labios del Señor del Mundo y sintetizado en la cuádruple fórmula mágica ‘Todo ha sido consumado‘, son rasgados los velos del Templo, los velos simbólicos de los cuatro elementos que encubrían el Centro místico de su vida espiritual y el secreto de su propia eternidad”. Hasta aquí la bella descripción del Hecho crístico en el Libro de los Iniciados.
Pero, analizándola desde otro ángulo de vista, la experiencia del Arhat es clarificada hasta en su sentido histórico. Veamos lo que al respecto nos dice Mme. Blavatsky en La Doctrina Secreta: “…En el Templo de Jerusalén donde simbólicamente fueron rasgados los velos al producirse la muerte física del Cristo, el Sancta Santorum, o lugar más secreto, estaba oculto por cuatro velos o cortinas, las cuales eran sostenidas por cinco columnas. El cuarto velo era rasgado o destruido por el Arhat en el momento místico de recibir la Cuarta Iniciación, utilizando las potentísimas energías ígneo eléctricas que le había comunicado el Cetro planetario del Señor del Mundo.
Podríamos sintetizar ambas afirmaciones, las del Libro de los Iniciados y las de La Doctrina Secreta, en ciertos hechos concretos:
Cada cortina o cada velo tenía determinado color y simbolizaba la actividad de uno u otro de los cuatro elementos naturales, tierra, agua, fuego y aire, una expresión del Cuaternario humano, que está formado de aquellos elementos, siendo las cinco columnas de las que pendían los velos, la representación simbólica de las cinco virtudes capitales que distinguen al Iniciado: el Valor, la Confianza, la Determinación, la Prudencia y el Equilibrio.
Las Cinco Columnas y los Cuatro Velos que encubrían el Sancta Santorum suman el númeroNueve, el cual es descrito esotéricamente como Número del Hombre y también comoNúmero de la Iniciación. Nueve es en efecto el número de meses que ha de pasar la criatura humana en las entrañas maternas, antes del nacimiento, Nueve es la suma de los números Cinco que corresponde a la Quinta Jerarquía Creadora de Hijos de la Mente oÁngeles Solares y Cuatro que caracteriza a la Cuarta Jerarquía Creadora, la cual al recibir el glorioso impulso de los Señores de la Mente creó a la humanidad, el Cuarto reino de la Naturaleza. Hay evidentemente una directa relación entre los Nueve meses de la gestación humana y las Nueve Iniciaciones solares testificadas por Sanat Kumara, el Señor del Mundo.
4. Sanat Kumara es el Mago Supremo del Planeta. Él proyecta, elabora y ejecuta a través de Sus Agentes espirituales, todos los planes de la evolución planetaria. Utilizando ingentes legiones de Devas de todas las jerarquías espirituales, se introdu ce en el interior de los reinos y de las especies y sabe de todas sus necesidades. A través de los grandes Kumaras que secundan Su labor establece contacto con el ambiente cósmico, y por medio de los Señores del Karma y de los grandes Guías espirituales de los Departamentos de la Política, de las Religiones y de la Civilización, administra sabiamente la ley de Justicia, inspira espiritualmente a los estadistas del mundo, mejora la calidad de los vehículos físicos de las Razas evolucionantes, se introduce en el corazón místico de la humanidad creando anhelos de perfección y dinamiza las mentes de los hombres para que se establezcan en el seno social del mundo, las bases dinámicas donde se asentarán la civilización y la cultura de todos los pueblos de la Tierra.
El Señor del Mundo está en todas partes. Los llamados ocultamente “Agentes de Shamballa“, legiones innombrables de poderoso Devas de todos los planos de la Naturaleza y grupos de Miembros activos de la Gran Fraternidad Blanca, Maestros, Iniciados y Discípulos, sonSus Manos, Su Mente y Su Corazón. Por medio de Ellos sabe perfectamente -ya que forman parte de Su propia Conciencia, cuanto ocurre en el interior del “círculo?no?se?pasa” de la Tierra… Por ello está mucho más cerca de nosotros de lo que podamos suponer, “flotando” -si podemos decirlo así- por encima de todos los ambientes sociales del mundo, preparando con Amor y Sabiduría imposibles de describir, las bases espirituales para un más noble y esperanzador futuro para toda la Raza.
Todo el Trabajo es llevado a cabo por el Poder que le depara Su indescriptible y profundo conocimiento de la Leyes de la Magia organizada del sistema solar, mediante las cuales produce la Magia organizada planetaria, que mantiene en cons tante y permanente movimiento evolutivo la vida entera de la Tierra con todos sus planos o esferas, reinos, razas y especies…
Podemos aplicar pues al Señor del Mundo, aunque a escala cósmica, cuanto vayamos explicando acerca de los princi pios fundamentales que rigen la Magia organizada, sabiendo que es ÉL quien la promueve, sostiene y ejecuta por todos los ámbitos del planeta Tierra…
5. Sólo Sanat Kumara, el Señor del Mundo, tiene autoridad absoluta sobre la Tierra y sobre la administración en la misma de la Justicia solar. Ésta se fundamenta ?-como vimos anteriormen te?- sobre la jerarquía espiritual, la cual viene determinada por el progreso interno alcanzado por todos y cada uno de los seres que pueblan el planeta y vivifican su contenido. La Jerarquía espiri tual es una Ley solar y viene avalada por lo que ocultamente llamamos “proceso iniciático”. La Iniciación, técnicamente descrita, es el método mediante el cual se introduce a los seres humanos de éste o de cualquier otro planeta dentro del sistema solar, en los sagrados misterios de la Magia organizada… Siendo el Señor del mundo el Mago Supremo del planeta, justo es que sea ÉL el único Iniciador, Quien confiera el poder mágico que acompaña a toda Iniciación.
Los detalles inherentes al proceso iniciático: la revelación de los secretos de la Voz o de los Mántrams, la percepción y comprensión de los Misterios y la aplicación del Cetro iniciático, pertenecen por entero a la Suficiencia infinita del Señor del Mundo, QUIEN delega Su autoridad en algunos grandes Adeptos o en el propio Bodhisattva, el Instructor espiritual de la Raza, en las dos iniciaciones menores o preparatorias y en las dos primeras iniciaciones jerárquicas. Pero ÉL, en Espíritu y en verdad -tal como rezan los textos místicos- estará siempre presente para recibir, a través de los Hierofantes, el juramento de los Iniciados, aunque éstos vean sólo ante sí a los grandes Maestros o al Bodhisattva… Incluso el Cetro jerárquico utilizado en las primeras iniciaciones ha de estar ocultamente dinamizado por el poder que emana del Cetro planetario, del Diamante Flamígero utilizado por el Señor del Mundo. A partir de la tercera Iniciación, o de la Transfiguración, el Señor del Mundo, perfectamente visible a los ojos internos del Iniciado, aplica directamente sobre los centros mentales de éste la tremenda fuerza cósmica contenida en el Cetro planetario. Esta fuerza, de un indescriptible y desconocido potencial ígneo?eléctrico, es el elemento de conexión entre Sanat Kumara, el Logos Planetario del esquema terrestre y el Logos Solar.”En las entrañas misteriosas del Cetro se halla oculta la energía que permite la unificación de los mundos”. Estas palabras, extraídas como siempre de “El Libro de los Iniciados“, nos dan una certera idea de la Ley de jerarquía que gobierna todos los mundos y que al decir de los Iniciados, “utiliza el fuego eléctrico de la Resolución para producir coordinación y síntesis” de los poderes internos.
El Talismán de Brahma del que surge el Fuego de Kundalini y el Cetro Jerárquico utilizado por el Bodhisattva, no son sino fuegos menores ante la terrible fuerza ígnea que guarda en sus entrañas el Diamante Flamígero, o Cetro planetario del Señor del Mundo. Es por esta razón que Sanat Kumara, es el Único que puede manejar esta tremenda e indescriptible energía cósmica, es el verdadero y Único Iniciador, el Hierofante absoluto en todas las Iniciaciones que se imparten en el dilatado escenario del “círculo?no?se-pasa” de la Tierra.
Extractado de: Magia Organizada Planetaria, por Vicente Beltrán Anglada
Sanat Kumara
para Lanello

Hace muchísimo tiempo,
En una estrella distante,
Un gran consejo se reunió
En asamblea solemne.

El asunto pesaba lo suyo
En el pensamiento de la Hermandad—
De la Tierra y su destino,
Qué hacer con la humanidad.

Estaba el planeta cargado
De conflicto y discordia
Los seres humanos habían olvidado
El propósito de la vida.

Caminaban incluso a gatas,
A esto el hombre llegaba.
Y en sus ojos y en sus almas
La gran luz de Dios ya no brillaba.

“La Tierra será disuelta”,
Decretó el consejo cósmico
“Su energía devuelta
Al gran océano originario”.

Yo, Sanat Kumara,
Me levanté de mi asiento
Y quiso Dios que invocara
Oportunidad de aquellos que asistían al evento.

“Démosles una dispensación
Y quizá con el tiempo
Recordarán que en su corazón
Dios puso su aliento

Les mostraré el sendero
A Terra llevaré compasión
Y seré el mensajero
Si ustedes cambiasen de opinión”.

“Hijo mío”, dijo un anciano,
“La Ley tú bien conoces—
A Terra estarás vinculado
Hasta que aumenten sus graduaciones.

Para su gente recuperar
En tu corazón la llama
Tendrá que inspirarles a amar
Y a ser la Estrella de la Libertad.

Nuevos comienzos son estos
Para los niños del hombre
Por tu gracia les concedemos
Un plan divino reciente”.

Con gratitud me arrodillé
Ante el Gran Trono Blanco
Donde me bendijo el Innombrable
Mientras hacia casa emprendía el regreso.

“Hijo mío, te llamarán a ti
El Anciano de Días,
Al Gran Espíritu en ti
Da gloria y alabanzas.

En todo el cosmos te diste a conocer
Por tu eterna juventud.
Que ahora pueda tu Palabra nacer
Como una fuente de verdad.

Te unjo con el espíritu
El YO SOY EL QUE YO SOY
Con el arca de la alianza
Y el Cordero encarnado.”

Sobre mis hombros descendió
Un manto de luz
Poder, gloria y honor
Amor, sabiduría y fuerza.

Al Consejo dirigí mi despedida
Y a mi estrella retornaba
Donde mi Venus hermosa
Con los Santos Kumaras esperaba.

Mensajeros alados habían anunciado
Del consejo cósmico la decisión:
Que a la Tierra se había concedido
Una nueva dispensación.

Ya en el hogar nuestra hija Meta
Con un beso vino a recibirme:
“Padre, agradecidas te damos la bienvenida
Por tu coraje y por tu fe”.

Aunque esa noche nos regocijamos
Con un gran baile de bienvenida
Nuestros corazones estaban abrumados
Por una tristeza de cierta medida.

El dolor de la separación
No podía ser eclipsado
Mientras teníamos en consideración
A los seres queridos que serían añorados.

Muchos eones tendrían cabida
Antes de reunirnos de nuevo,
Nuestra misión cumplida
Nuestra victoria a mano.

Un manto de paz deslizó
Sobre nosotros el crepúsculo,
Nuestra gemela estrella suavemente centelleó
Con un etéreo intervalo.

Hacia las montañas, entonces, miré
Y, para sorpresa mía,
Una espiral en mis ojos capté
De luz rondando allí arriba.

Eran las almas de mis hijos—
A palacio acercándose
Ciento cuarenta y cuatro mil vástagos
Llenos de compasión alegre.

El himno de la hermandad
A través de estos valles, todavía,
Resuena con claridad:
La Oda del solsticio a la Alegría.

Ellos alcanzaron nuestro balcón,
Se detuvieron, levantaron la vista.
Luego, para dirigirse a mí se adelantaron
Bajo los cielos de amatista.

Vi en su líder
A mi hijo amado
Cuyo ánimo constante y fiel
Era por nadie igualado.

Él dijo, “Padre Nuestro querido,
No te fallaremos.
De tu difícil situación hemos sabido,
Lucharemos lo mejor que podamos.

El camino prepararemos
Y a cuidar la llama vamos a ayudar
Luz y amor esparciremos
Porque en tu nombre hemos de hablar.

Estaremos a tu lado
Cuando entres en la batalla;
A la Tierra iremos primero
Para mantener la oscuridad a raya”.

Su amor tan conmovedor
Su servicio tan poco común
Impresionados por su candor
Por su vivificante oración.

Mi dama y yo y estos ciento
cuarenta y cuatro mil
De alegría llorábamos a un tiempo;
Y los ángeles nos brindaban su presencia gentil

A ciento cuarenta y cuatro, entonces,
De entre todos ellos dirigí mi llamada
Para convertirse en nuestros precursores
En esta épica nunca antes contada.

Ahora, el velo se había corrido
El mundo celestial quedaba atrás
En cuerpos de carne vestidos
Eran nacidos de la humanidad.

Ni palacios ni fortalezas
Serían su hogar en la Tierra.
Antes chozas, cuevas y cabañas
Humildes hogares de piedra.

Ellos crecían fuertes y maduraban
En las maneras de sus parientes
Aunque sus almas a menudo se avivaban
Con un impulso de trascender los límites.

Era una memoria interna profunda
Que no podía ser borrada
Una magnífica ciudad
Que ahora podría ser su morada.

Llegó el día en que se decidieron
A zarpar hacia el horizonte azulado,
Amigos y familia atrás dejaron,
Y a buscar también el suelo sagrado.

De pasión los corazones rebosantes,
Noche y día presionando,
Sólo la intuición para guiarles
Al emplazamiento fijado.

De la Tierra desde los cuatro rincones
Llegaron estos grandes peregrinos,
Cruzando cielos, tierras y mares
Estos poderosos del espíritu guerreros.

El Mar de Gobi era el lugar
Que el Destino había asignado
Para que estos hombres pudieran lograr
Un sublime llamado.

Los peregrinos habían alcanzado
Su destino final.
Uno de ellos estaba adelantado
Para de una visión hablar:

“Una ciudad blanca resplandeciente
Es para que nosotros la erijamos,
Que a Venus recuerde
Y a los divinos arquitectos.

En una exuberante isla verde,
Serán nuestra proeza siete templos.
El fuego sagrado concentrándose
En retiros de alabastro.

Un puente hermoso
Nuestra primera tarea será,
Sobre aguas de azul zafiro
Por donde otros puedan pasar.

Diseñados con mármol blanco puro
Con incrustaciones del oro más fino,
Revestido con grabados de dulces querubines
Recuerdos de días antiguos”.

Con el sudor de su frente
La tarea iniciando
Acarrearon rocas, piedras y metal;
Pasaron novecientos años.

Desde las vecinas colinas de abajo
Hordas salvajes atacarían
Para destruir lo que fue construido.
El objetivo cósmico ahora se retrasaría.

Constantes y determinados
Los peregrinos mantuvieron su ritmo
Levantándose de los escombros
Plantando los árboles en su sitio.

En lo alto de la isla
El templo principal fue levantado
Donde los benditos pies de Sanat Kumara
Un día serían posados.

Doce escalones de mármol
Conduciendo al trono
Que estaba enmarcado con perfección
Por una cúpula alta de resplandeciente dorado.

Una puerta maciza de oro
En el sol reluciendo rayos
Como un descomunal espejo
Para dar la bienvenida a todos.

Altos árboles perfilaban el sendero
Que conducía hasta la entrada
Y que fuentes de arco iris y estanques reflejaba,
Parquets florales vibrantes.

Un espacio sagrado se creó
Donde la hermandad brillara
Por los constructores Shambala se llamó
Para que el hogar les recordara.

Las tareas completadas
Los altares engalanados
Con flores delicadas
De los más fragrantes florecimientos.

Sanat Kumara vendría ahora
Porque el tiempo se había agotado.
Para marchar hacia la Tierra
Con su ferviente séquito

De su dama se despidió
En un abrazo conmovedor
Y sobre Hesperus se elevó
Hacia el espacio exterior.

Las almas reunidas
Ofrecieron dulces cánticos de alabanza
Y él los bendijo sinceramente
Con una cariñosa mirada.

Entonces, para sorpresa de ellos
Entre una estela
De luz brillante desapareció
Como la enorme cola de un cometa.

En Shambala los constructores
Aguardaban sin respirar
A que su señor apareciese
Para así a la Tierra un descanso dar.

Los pájaros aminoraron su canto
Los mares suspendieron su cadencia
Y toda la naturaleza enmudeció
En esta histórica secuencia.

Sus pies tocaron la tierra
Lenta y majestuosamente
Entonces, toda la vida sintió su presencia
Aunque no hubo sonido patente.

Paz renovada, esperanza y consuelo.
Se aquietaron las almas preocupadas
Y su Gran Espíritu desplegaba el vuelo
Por bosques, lagos y colinas.

Las flores marchitas inclinadas
Con fuerza nueva sus cabezas levantaban,
Y otra vez fueron escuchadas
Las risas que los niños elevaban.

Ya no estaban agotados
Sino que felices estaban,
En acción de gracias postrados,
Y a su Señor los constructores honraban.

Entonces, sobre el altar
El Anciano de Días
Invocó una deslumbrante llama
Con un poderoso fiat.

Azul, amarillo y rosa
Fuente de poder, sabiduría y amor
Vida renovada preciosa.
Triple e inmortal color.

De cada pluma parpadeante
Brillaban hebras de filigrana
Para conectar el corazón de la gente
En una mística red que se hilvana.

La crisis acabada
El planeta sostenido,
Y la Tierra redimida
Para una nueva edad de oro.

Bien, es para que vosotros lo creéis
El final de esta historia,
Mientras en vuestra alma buscáis
Las claves que contiene para la victoria.

Cerrad vuestros ojos e intentad ver
Vuestra poderosa llama trina
Anclada en lo profundo de vuestro ser.
Es vuestra reivindicación legítima.

Pulsante, resplandeciente
Ayudándoos a encontrar vuestra misión
Gira y crece
Para que también podáis hacer la ascensión.


© Therese Emmanuel Grey
Traducción Juan Lidon Asensio

Oración de Sanat Kumara

A Sanat Kumara le gustaría ayudaros en vuestras vidas y en todo lo relacionado con los asuntos mundiales. Él no puede hacerlo, sin embargo, a menos que se lo pidáis debido a que tenéis libre albedrío. La oración corta que hay más abajo es una de las que podéis dar todos los días, o incluso varias veces al día, para invocar la presencia de Sanat Kumara en vuestra vida. Decidla en voz alta para acceder al poder de la palabra hablada.
En el nombre del YO SOY EL QUE YO SOY, en el nombre de Brahmán, llamo a Sanat Kumara y a las legiones de los trece arcángeles para que tomen el mando en

• todo perjuicio dirigido contra la juventud del mundo, incluyendo el aborto, drogas, azúcar, alcohol, nicotina, la música rock y rap y todos los malos usos del fuego sagrado.
• toda maquinaria de guerra y terrorismo, incluyendo la guerra biológica, química y nuclear.
• todas las condiciones climatológicas dañinas, incluyendo_________ .
• todas las tendencias negativas que impactan a nuestra nación incluyendo los ataques a la vida, la libertad, la búsqueda de la felicidad y la cuatro libertades sagradas.
• todas las manipulaciones de nuestra economía, sistema energético, sistema monetario y la provisión de los portadores de luz.
• las siguientes situaciones en mi vida personal, familiar y comunitaria_____ .


Que estos llamados sean respondidos de acuerdo con la Voluntad de Dios. Amén.

lunes, 24 de octubre de 2011

La leyenda de Gilgamesh


El tema de esta leyenda es secular en esencia. Trata de cuestiones tan propias de la tierra como el hombre y la naturaleza, el amor y la aventura, la amistad y la lucha, magistralmente enlazadas sobre el fondo de la cruda realidad de la muerte. El crítico combate que sostiene el protagonista para cambiar su destino, enterándose del secreto de la inmortalidad por boca del héroe del Gran Diluvio, se ve condenado al fracaso, fracaso que va acompañado de una tranquila resignación. Por vez primera en la historia del mundo halló noble expresión una experiencia tan profunda y de proporciones tan heroicas. El alcance y el vuelo del poema, y su ruda fuerza poética, le confieren un encanto intemporal. Descontados unos pocos, los textos acádicos proceden de la biblioteca de Asurbanipal hallada en Nínive. A diferencia del Poema de la Creación, el de Gilgamesh se conoce en versiones que se retrotraen al I milenio A. C. De la mitad del II milenio se poseen fragmentos de una recensión acádica corriente en el imperio hitita, y los propios archivos de Bogazköy han proporcionado importantes fragmentos de una versión hitita y uno solo de una recensión hurrita de la obra. De la primera mitad del II milenio se tienen porciones representativas de la versión babilónica antigua, que corresponden a las tablillas I-III y X. La evidencia interna del material sugiere que la misma era una copia de un texto más temprano. La fecha original de composición de la obra acádica debe de situarse hacia el final del II milenio, si no un poco antes.

(Los números entre paréntesis indican el orden de líneas en las tablillas)

Tablilla I

(I)

Aquel que vio todo [hasta los confine]s de la tierra, [Que todas las cosa]s experimentó, [conside]ró todo. [...] juntamente [...], [...] de sabiduría, que todas las cosas.[..]. (5) Lo [o]culto vio, [desveló] lo velado. Informó antes del Diluvio,

Llevó a cabo un largo viaje, cansado y [derren]gado. Todo su afán grabó en una estela de piedra. De la terraplenada Uruk el muro construyó, Del reverenciado Eannal, el santuario puro.

¡Contempla su muralla exterior, cuya cornisa es como el cobre! ¡Mira la muralla interior, que nada iguala! ¡Advierte su umbral, que de antiguo viene!

Acércate a Eanna, la morada de Istar, Que ni un rey futuro, ni un hombre, puede igualar. Levántate y anda por los muros de Uruk, Inspecciona la terraza de la base, examina sus ladrillos:

¿No es obra de ladrillo quemado? ¿No echaron sus cimientos los Siete

[Sabios]?

Falta el resto de la columna. Un fragmento hitita [cf. J. Friedrich, ZA, XXXIX (1929), 2-5] corresponde en parte a la porción inicial deteriorada de nuestra columna 1l y, por ende, parece contener algo del material del final de la I columna. De tal fragmento se desprende que varios dioses intervienen en la formación de Gilgamesh, al que dotaron de talla sobrehumana. Finalmente, Gilgamesh llega a Uruk.

(II)

Dos tercios de él son dios, [un tercio de él es humano]. La forma de su cuerpo[...] (3-7) (líneas mutiladas o ausentes) (8) [...] como un buey salvaje altivo [...]; El empuje de sus armas no tiene par. Mediante el tambor se reúnen [sus] compañeros. Los nobles de Uruk están som[bríos] en [sus cáma]ras:

«Gilgamesh no deja el hijo a [su] padre; [Día] y [noche] es desenfrenada su arro[gancia]. [¿Es éste Gilga]mes, [el pastor de la amurallada] Uruk? ¿Es éste [nuestro] pastor, [osado, majestuoso, sabio]?

[Gilgamesh] no deja [la doncella a su madre], ¡La hija de guerrero, [la esposa del noble]! Los [dioses escucharon] sus quejas. Los dioses del cielo del señor de Uruk [ellos... ]:

«¿No parió [Aruru] este fuerte buey salvaje? [El empuje de sus armas] en verdad no tiene par. Mediante el tambor se reúnen sus [compañeros]. Gilgamesh no deja el hijo a su padre; Día y noche [es desenfrenada su arrogancia].

¿Es éste el pastor de [la amurallada] Uruk? ¿Es éste su [...] pastor, Osado, majestuoso (y) sabio?...

Gilgamesh no deja la doncella a [su madre], ¡La hija del guerrero, la esposa del noble!»

Cuando [Anu] hubo escuchado sus quejas, A la gran Aruru llamaron: «Tú, Aruru, creaste [el hombre]; Crea ahora su doble; Con su corazón tempestuoso haz que compita. ¡Luchen entre sí, para que Uruk conozca la paz!»

Cuando Aruru oyó esto, Un doble de Anu en su interior concibió. Aruru se lavó las manos, Cogió arcilla y la arrojó a la estepa. [En la este]pa creó al valiente Enkidu, Vástago de..., esencia de Ninurta. [Hirsu]to de pelo es todo su cuerpo, Posee cabello de cabeza como una mujer. Los rizos de su pelo brotan como Nisabal.

No conoce gentes ni tierra: Vestido va como Sumuqan. Con las gacelas pasta en las hierbas, Con las bestias salvajes se apretuja en las aguadas, Con las criaturas pululantes su corazón se deleita en el agua.

(Ahora bien) un cazador, un trampero, Se le encaró en el abrevadero [Un] día, un segundo y un tercero Se le encaró en el abrevadero Cuando el cazador le vio, su faz se inmovilizó.

El y sus animales entraron en su casa, [Transido de] miedo, quieto, sin un sonido, (Mientras) su corazón [se turbaba], nublado su rostro. Pues el pesar había [penetrado] en su vientre; Su cara era como la [de un viejero] llegado de lejos.

(III)

El cazador abrió [su boca] para hablar, Diciendo a [su padre]:

«Padre mío, hay [un] hombre que [ha venido de las colinas], Es el más poder[oso de la tierra]; vigor tiene. [¡Como la esencia] de Anu, tan tremendo es su vigor! [Siempre] recorre las colinas, [Siempre] con las bestias [se nutre de hierba]. [Siempre planta] los pies en la aguada. [¡Tan espantado estoy, que] no oso acercarme a él! [Cegó] las hoyas que yo había excavado, [Destrozó] mis trampas que yo había [puesto], Las bestias y las criaturas del llano [Hizo escapar de mis manos]. [¡No permite que] me dedique a la caza!»

[Su padre abrió la boca para hablar], Diciendo al cazador:

«[Hijo mío], en Uruk [vive] Gilgamesh. [Nadie hay más fuerte] que él. [¡Como la esencia de Anu, tan tre]mendo es su vigor! [Ve, pues; hacia Uruk dirige] tu faz, [Refiérele] el poder del hombre. [Haz que te entregue una ramera]. Lléva(la) [contigo]; (20) [Prevalecerá sobre él] a causa de [un mayor] poder. [Cuando abreve los animales en] la aguada, [Se quitará] el ves[tido, mostrando desnuda] su madurez. [En cuanto vea] a ella, a ella se acercará. ¡Le rechazarán las bestias [que crecieron] en su estepa!»

[Oyendo] el consejo de su padre, El cazador avanzó [hacia Gilgamesh].

Emprendió el camino, en Uruk puso [el pie]:

«[... ] Gilga[mes... ], Hay un hombre [que ha venido de las colinas], (30) El más poder[oso de la tierra; vigor tiene]. Como la esencia de Anu, tan tremendo es [su vigor]. [Siempre] recorre las colinas, Siempre con las bestias [se nutre de hierba]. Siempre [planta] los pies en la aguada. ¡Tan espantado estoy que no oso acercarme a [él]! Cegó las hoyas que [yo] había excavado, Destrozó mis trampas [que yo había puesto], Las bestias y las criaturas [del llano] Hizo escapar de mis manos. ¡No permite que me dedique a la caza!»

(40) Gilgamesh le dijo, [a]l cazador:

«Ve, cazador mío; lleva contigo una ramera. Cuando abreve los animales en la aguada, Se quitará el vestido, mostrando desnuda su madurez. En cuanto la vea, a ella se acercará. ¡Le rechazarán las bestias que crecieron en su estepa!»

Fuese el cazador, llevando con él una ramera. Emprendieron el camino, yendo rectos en su dirección. Al tercer día al sitio indicado llegaron. El cazador y la ramera se sentaron en sus lugares.

(50) Un día, un segundo día, estuvieron sentados, junto a la aguada. Las bestias salvajes llegaron a la aguada a beber.

(IV)

Las criaturas pululantes llegaron, deleitándose su corazón en el agua. En cuanto a él, Enkidu, nacido en las colinas - Con las gacelas pasta en las hierbas, Con las bestias salvajes se abreva en la aguada, Con las criaturas pululantes su corazón se deleita en el agua -

La moza le contempló, al salvaje, Al hombre bárbaro de las profundidades del llano:

«¡Ahí está, oh moza! ¡Desciñe tus pechos, Desnuda tu seno para que posea tu sazón! ¡No seas esquiva! ¡Acoge su ardor! En cuanto te vea, se acercará a ti. Desecha tu vestido para que yazga sobre ti. ¡Muestra al salvaje la labor de una mujer! Le rechazarán las bestias salvajes que crecen en su estepa, Cuando su amor entre en ti».

La moza libertó sus pechos, desnudó su seno, Y él poseyó su madurez. No se mostró esquiva al recibir su ardor. Desechó su vestido y él descansó en ella.

Mostró al salvaje el trato de una mujer, (20) Cuando su amor entró en ella. Durante seis días y siete noches Enkidu se presenta, Cohabitando con la moza. Después que (se) hubo saciado de sus encantos, Volvió el rostro hacia sus bestias salvajes. Al verle, Enkidu, las gacelas huyeron, Las bestias salvajes del llano se alejaron de su cuerpo. Sorprendióse Enkidu, su cuerpo estaba rígido, Sus rodillas inmóviles - pues sus bestias salvajes habían huido.

Enkidu hubo de aflojar el paso - no era como antaño Pero entonces tiene [sa]biduría, más [am]plia comprension. (30) Volvióse, sentándose a los pies de la ramera. Mira a la cara de la ramera, Atento el oído, cuando la ramera habla; [La ramera] le dice, a Enkidu:

«¡Tú eres [sabio], Enkidu, eres como un dios! ¿Por qué con las criaturas silvestres vagas por el llano? ¡Ea!, deja que te lleve [a] la amurallada Uruk, Al santo templo, morada de Anu e Istar, Donde vive Gilgamesh, perfecto en fuerza, Y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo».

(40) Mientras le habla, sus palabras encuentra favor, Su corazón se ilumina, ansía un amigo. Enkidu le dice, a la ramera:

«¡Arriba, moza! Escóltame Al puro templo sagrado, morada de Anu e Istar, Donde vive Gilgamesh, perfecto en fuerza, Y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo. Le retaré [y osada]mente me dirigiré a él,

V

Gritaré en Uruk: "¡Yo soy el poderoso! [Yo soy aquel] que puede alterar los destinos, [(Aquel) que] nació en el llano es poderoso; vigor tiene"».

«[Levanta, pues, y vamos, para que vea] tu rostro. [Te mostraré Gilgamesh; donde] está bien sé. Vamos, pues, oh Enkidu, a la amurallada [Uruk], Donde la gente res[plande]ce en festiva indumentaria, (Donde) cada día es fiesta, Donde [...] mozos.... (10) Y mo[z]as [...] de figura. Su sazón [...] henchida de perfume. ¡Apartan a los grandes de sus lechos! A ti, oh Enkidu, que disfrutas de la vida, Mostraré a Gilgamesh, el hombre jocundo.

Mírale, contempla su faz; Radiante está de virilidad, fuerza tiene. Todo su cuerpo es suntuoso de madurez, Vigor más poderoso que tú tiene, Sin descansar jamás de día o de noche. (20) ¡Oh Enkidu, renuncia a tu presunción! Gilgamesh - a él estima Samas; Anu, Enlil y Ea dilataron su sabiduría. Antes de que bajes de las colinas, Gilgamesh te verá en (sus) sueños en Uruk:...»

Omitidas las restantes líneas de la versión asiria de la tablilla I, por cuanto la babilónica antigua de la tablilla II comienza en este punto.

Tablilla II

VERSIÓN BABILÓNICA ANTIGUA

(II)

Gilgamesh se levantó para revelar el sueño, Diciendo a su madre: «Madre mía, durante la noche Me sentí alegre y anduve En medio de los nobles. Las estrellas aparecieron en los cielos. La esencia de Anu descendió hacia mí. (10) Intenté levantarlo; ¡pesaba demasiado para mí! Intenté moverlo; ¡moverlo no pude! La tierra de Uruk lo rodeaba, Mientras los nobles besaban sus pies. Cuando afirmé mi frente, me dieron soporte. Lo levanté y lo traje a ti».

La madre de Gilgamesh, que todo lo conoce, Dice a Gilgamesh: «Ciertamente, Gilgamesh, uno como tú Nació en la estepa, Y las colinas le criaron. (20) Cuando le veas, [como (de encima de) una mujer] te regocijarás. Los nobles besarán sus pies; Tú le abrazarás y [..]. a él; Tú le conducirás a mí».

Se acostó y vio otro [Sueño]: dice a su madre:

«[Madre mía], vi otro [...] en la confusión. En la calle [De] Uruk de amplios mercados Había un hacha, y (30) Se habían reunido alrededor de ella. Singular era la forma del hacha. En cuanto la vi, regocijém. Me gustó, y como si fuera una mujer, Me atrajo. La cogí y la coloqué En mi costado».

La madre de Gilgamesh, que todo lo conoce, [Dice a Gilgamesh]: (laguna breve)

(II)

«Porque hice que rivalizara contigo». Mientras Gilgamesh revela su sueño, Enkidu se halla sentado ante la ramera.

[... ] ellos dos.

[Enki]du olvida dónde nació. Durante seis días y siete noches Enkidu sale, Cohabitando con la m[oza]. Después la ramera abrió la boca, (10) Diciendo a Enkidu:

«Según te veo, Enkidu, te has hecho como un dios; ¿Por cuál motivo con las criaturas salvajes Tú recorres la llanura? Levántate, te guiaré A Uruk, de amplios mercados, Al templo santo, morada de Anu; Enkidu, levántate, te guiaré A Eanna, morada de Anu, Donde vive [Gilgamesh, cabal] en sus hazañas, (20) Y tú, co[mo...], Amarás [a él como] a ti mismo. ¡En pie, álzate del suelo, Lecho del pastor!»

Escuchó sus palabras, aprobó su alocución; El consejo de la mujer Cayó en su corazón. Ella se quitó (sus) vestidos; Con una (prenda) le ciñó, Con la otra prenda (30) Vistió a sí misma. Tomándole de la mano, Le lleva como una madre A la junta de los pastores, Al sitio del redil.

En torno a él los pastores se apiñaron. (faltan varias líneas)

(III)

La leche de las criaturas salvajes Solía mamar. Comida dispusieron ante él; Se atragantó, boqueó Y abrió mucho los ojos. Nada sabe Enkidu De comer manjares; A apurar bebida fuerte No le habían enseñado. (10) La ramera abrió la boca, Diciendo a Enkidu:

«Come el alimento, Enkidu, Porque es deber de vida; Consume la bebida fuerte, porque es costumbre de la tierra». Enkidu comió el alimento, Hasta que se hubo saciado; De bebida fuerte apuró Siete copas. Despreocupado se hizo su talante (y) alegre, Su corazón exultó Y su cara resplandeció. Frotó [la excrecencia velluda], El pelo de su cuerpo, Ungióse con óleo, Se hizo humano. Se puso vestidos, ¡Es como un novio! Empuñó su arma Para espantar los leones, A fin de que los pastores puedan descansar de noche. Apresó lobos, Capturó leones, Los principales ganaderos reposaron sosegados; Enkidu es su centinela, ¡El hombre atrevido, El héroe único!

A [...] dijo: (faltan varias líneas)

(IV)

Festejó. (faltan unas ocho líneas) Cuando levantó los ojos, Contempló un hombre. Dice a la ramera:

«¡Trae a ese hombre, moza! ¿Por qué vino aquí? Hazme oír su nombre».

La ramera llamó al hombre. Yendo hasta él y diciéndole:

«Señor ¿ a dónde te apresuras ? ¿Cuál es tu afanoso rumbo?»

(20) El hombre abrió la boca, diciendo a En[kidu]:

«En la casa del consejo se ha [entremetido], Que se reserva para la gente, ... para himeneo. En la ciudad ha acumulado profanación. Imponiendo extrañas cosas a la infausta ciudad. Para el rey de Uruk, la de amplios mercados, (30) El tambor del pueblo suena para la elección nupcial.

Para Gilgamesh, rey de Uruk, la de amplios mercados, El tambor del pueblo suena Para la nupcial elección, A fin de que con legítimas mujeres se ayunte.

Él es el primero, El marido viene después. Por el consejo de los dioses (así) fue ordenado.

¡Al cortar su cordón umbilical Se decretó así para él!»

A estas palabras del hombre Su rostro palideció.

(faltan unas 3 líneas)

(V)

(faltan unas 6 líneas)

[Enkidu] camina [delante] Y la moza en pos de él. Cuando entró en Uruk, la de amplios mercados, (10) La población le rodeó. Cuando se detuvo en la calle De Uruk, la de amplios mercados, El pueblo se juntó, Diciendo de él:

«¡Es como Gilgamesh en persona! Aunque de talla más baja, Tiene los huesos más recios. [...] [Es el más fuerte de la tierra]; vigor tiene. (20) La leche de las criaturas salvajes Solía mamar. En Uruk (habrá) un constante (resonar de) armas».

Los nobles se regocijaron:

«¡Un héroe ha aparecido Para hombre del mismo porte! Para Gilgamesh, igual a un dios, Su igual ha comparecido».

Para Ishtar el Se dispone. Gilgamesh. [. . ], De noche . . [ . ], Cuando se acerca, [Enkidu] se yergue en la calle Para cerrar el paso A Gilgamesh [... ] en su poder. (faltan unas 3 líneas)

(VI)

(faltan unas 5 líneas)

Gilgamesh [...] En la estepa [...] Brota [...] Se levantó y [...] (10) Ante él.

Se encontraron en el Mercado de la Tierra. Enkidu atrancó la puerta Con su pie, Impidiendo que Gilgamesh entrase. Se asieron uno a otro, Enlazados con fuerza, como toros. Destrozaron la jamba, Mientras el muro se estremecía. Gilgamesh y Enkidu (20) Se asieron uno a otro, Enlazados con fuerza, como toros; Destrozaron la jamba, Mientras el muro se estremecía. Cuando Gilgamesh dobló la rodilla - Con el pie en el suelo - Su furia se aplacó Y se volvió para alejarse.

Cuando se volvió, Enkidu a él Habla, a Gilgamesh:

«Por unigénito tu madre Te concibió, ¡La vaca salvaje de las dehesas, Ninsunna! Tu cabeza se alza sobre los hombres. ¡Realeza sobre la gente Enlil te ha concedido!»

Tablilla III

VERSIÓN BABILÓNICA ANTIGUA

Los fragmentos del texto ponen en evidencia que Gilgamesh se propone salir contra el monstruoso Huwawa [asirio: Humbaba], que vive en la Selva de los Cedros. Enkidu procura disuadirle, pero el empeño de Gilgamesh resulta evidente en las siguientes líneas de la Versión Babilónica Antigua

(3) Gilgamesh abrió la boca, Diciendo a [Enkidu]:

«¿Quién, amigo mío, puede escalar al cie[lo]? Sólo los dioses [viven] eternamente bajo el sol Para la humanidad, contados son sus días; Ecl 1:2 ¡Cuanto ejecuta no es sino viento! Incluso tú temes la muerte. (10) ¿Qué hay de tu poder heróico? Deja que vaya delante de ti, Haz que tu boca me grite, "¡Avanza; no temas! Si yo cayere, habré conquistado nombradía: "Gilgamesh", dirán, "contra el fiero Huwawa ha caído". (Mucho) después que Mi estirpe haya nacido en mi casa».

Del texto fragmentario de las tablillas IV y V se colige que la arriesgada expedición de los dos héroes contra Huwawa se remata con éxito.

Tablilla III

Él se lavó la sucia cabellera, acicaló sus armas, La trenza de su pelo sacudió contra su espalda. Arrojó sus manchadas (cosas), se puso otras limpias, Se envolvió en un manto franjeado y se abrochó un ceñidor. Cuando Gilgamesh se hubo puesto la tiara, La gloriosa Istar levantó un ojo ante la belleza de Gilgamesh:

«¡Ven, Gilgamesh, sé tú (mi) amante! Concédeme tu fruto. Serás mi marido y yo seré tu mujer. (10) Enjaezaré para ti un carro de lapislázuli y oro, Cuyas ruedas son áureas y cuyas astas son de bronce. Tendrás demonios de la tempestad que uncir a fuer de mulas poderosas. En la fragancia de los cedros entrarás en nuestra casa. Cuando en nuestra casa entres, ¡El umbral (y) el tablado besarán tus pies! ¡Se humillarán ante ti reyes, señores y príncipes! El producto de colinas y de llano te ofrecerán por tributo. Tus cabras engendrarán crías triples, tus ovejas gemelos, Tu asno en la carga sobrepujará a tu mula. Los corceles de tu carro serán famosos por su carrera, [¡Tu buey] bajo el yugo no tendrá rival!»

[Gilgamesh] abrió la boca para hablar, [Diciendo] a la gloriosa Istar:

«[¿Qué daré] a ti para que pueda tomarte en matrimonio? [¿Te daré aceite] para el cuerpo y vestidos? [¿Daré] pan y vituallas? [... ] comida digna de la divinidad, [... ] bebida propia de la realeza.

(29-31) (mutilado)

[¿... si yo] te tomo en matrimonio? [No eres más que un brasero que se apaga] con el frío; Una puerta trasera [que no] detiene la ráfaga ni el huracán; Un palacio que aplasta al valiente [...]; Un turbante cuyo amparo [...]; Pez que [ensucia] a los porteadores; Odre que [empapa] al que lo carga; Piedra caliza que [comba] el baluarte de piedra; (40) Jaspe [que ... ] país enemigo; ¡Calzado que [oprime el pie] de su propietario! ¿A cuál amante amaste siempre? ¿Cuál de tus pastores plugo [a ti constantemente]?

Vamos, y men[cionaré para ti] tus amantes: De...[.. ] Para Tammuz, el amante de tu juventud, Has ordenado llantos año tras año. Habiendo amado al pintado pájaro pastor, Le lastimas, rompiendo su ala. (50) En los sotos permanece, chillando: "¡Mi ala"!

Después amaste a un león, perfecto en fuerza; Siete hoyas y siete cavaste contra él. Luego a un garañón amaste, famoso en la batalla; El látigo, el acicate y la brida ordenaste para él. Decretaste para él un galope de siete leguas, Decretaste para él una bebida de agua cenagosa; ¡Para su madre, Silili, ordenaste gemidos!

Después amaste al guardián del rebaño, El cual siempre amontonó para ti pasteles, (60) A diario sacrificó cabritos por ti; Pero tú le afligiste, trocándole en lobo, Para que sus gañanes le ahuyentaran, Y sus perros le mordieran las ancas.

Luego amaste a Isullanu, jardinero de tu padre, Que te ofrecía siempre cestas de dátiles, Y diariamente adornó tu mesa. Tus ojos se levantaron hasta él, tú fuiste a él: "Oh Isullanu mío, ¡probemos tu vigor! ¡Extiende tu «mano» y toca nuestra «modestia»!"

(70) Isullanu te dijo: "¿Qué deseas de mí? ¿Acaso no coció mi madre, no he comido, Para que yo pruebe el manjar hediondo, impuro? ¿Protegen las cañas del frío?".

Cuando le oíste [hablar] así, Le castigaste y le convertis[te] en un topo. Le colocaste en medio de. . [. ]; No puede subir... no puede bajar... Si me amas, [me tratarás] como a ellos».

Cuando Istar oyó esto, (80) Istar se enfureció y [ascendió] al cielo. Se adelantó Istar ante Anu, su padre, A Antum, su madre, fue y [dijo]:

«Padre mío, ¡Gilgamesh ha acumulado insultos sobre mí! Gilgamesh ha enumerado mis hediondos hechos, Mi fetidez y mi impureza».

Anu abrió la boca para hablar, Diciendo a la gloriosa Istar:

«Pero, en verdad, tú incitarías. [. .], Y por ello Gilgamesh ha citado tus hediondos hechos, (91) Tu fetidez y tu impureza».

Istar abrió la boca para hablar, Diciendo a [Anu, su padre]:

«Padre mío, ¡ hazme el Toro del Cielo [para que castigue a Gilgamesh], [Y ] llene a Gil[games ...]! Si tú [no me haces] [el Toro del Cielo], Quebraré [las puertas del mundo inferior], Yo haré [ ... ], Yo [levantaré los muertos roídos (y) vivos], (100) ¡Para que los muertos superen a los vivos!»

Anu [abrió la boca para hablar], Diciendo [a la gloriosa Istar]:

«[Si hago lo que me] pides, [Habrá] siete años de cáscaras (hueras). ¿Has cosechado [grano para la gente]? ¿Has cultivado hierba [para las bestias]?»

[Istar abrió la boca] para hablar, [Diciendo a A]nu, su padre:

«[Grano para la gente] he almacenado, (110) [Hierba para las bestias] he proporcionado. [Si ha de haber siete] años de cáscaras, [He reu]nido [grano para la gente], [He cultivado] hierba [para las bestias]».

El estado fragmentario de las líneas 114-128 impide su traducción. Sin embargo, se desprende de ellas que Anu cedió a la petición de Istar, porque el Toro baja y mata centenares de hombres con sus dos primeros resuellos.

Con [su] tercer resoplido [saltó] contra Enkidu. (130) Enkidu paró su embestida. Brincó a lo alto Enkidu, asiendo al Toro del Cielo por los cuernos. El Toro del Cielo lanzó [su] espuma a [su] cara, Le restregó con lo espeso de la cola.

Enkidu abrió la boca para hablar, Diciendo [a Gilgamesh]:

«Amigo mío, nos hemos preciado [...]».

Las líneas 137-151 están mutiladas, pero las incidencias de la lucha se manifiestan en las siguientes.

(152) Entre el cuello y las astas [hincó] su espada. Cando hubieron matado al Toro, arrancaron su corazón, Colocándolo ante Samas. Retrocedieron y rindieron homenaje a Samas. Los dos hermanos se sentaron.

Entonces Istar subió al muro de la amurallada Uruk, Se encaramó en las almenas, pronunciando una maldición:

«¡Ay de Gilgamesh porque me injurió Matando al Toro del Cielo!»

(160) Cuando Enkidu oyó estas palabras de Istar, Arrancó el muslo derecho del Toro del Cielo Y lo lanzó a su cara:

«Si pudiera atraparte, como a él Te trataría. ¡Sus entrañas colgaría a tu lado!»

(A esto) Istar congregó a las consagradas, Las mozas (de placer) y las rameras (del templo). Sobre el muslo derecho del Toro del Cielo lanzó un lamento.

Pero Gilgamesh llamó a los artífices, a los armeros, A todos (ellos). (170) Los artesanos admiraron la grosura de sus cuernos: Cada uno está compuesto de treinta minas de lapislázuli; La capa superior de cada uno tiene dos dedos (de grueso); Seis medidas de aceite, la capacidad de los dos, Ofreció como unción a su dios, Lugalbanda.

(Los) llevó y suspendió en su alcoba principesca. En el Éufrates se lavaron las manos, Se abrazaron a medida que caminaban, Atravesando la calle comercial de Uruk. La gente de Uruk se reúne para contemplar[los].

(180) Gilgamesh a las tañedoras de lira [de Uruk] 1 Sm 18:7 Dice (estas) palabras: «¿Quién es el más espléndido entre los héroes? ¿Quién el más glorioso de los hombres?» «Gilgamesh es el más espléndido entre los héroes, [Gilgamesh es el más glori]oso de los hombres».

(186-188)

(mutilado)

Gilgamesh en su palacio festeja. (190) Yacen los héroes en sus lechos nocturnos. También Enkidu está acostado, viendo un sueño. Se levantó Enkidu a relatar su sueño, Diciendo a su amigo:

«Amigo mío, ¿por qué los grandes dioses se juntan en consejo?»

Tablilla VII

Las dos primeras columnas de esta tablilla, el sueño de Enkidu, faltan en la Versión Asiria.

«[...]... Entonces llegó la luz del día».

[Y] Enkidu respondió a Gilgamesh:

«[O]ye el sueño que tuve anoche: Anu, Enlil, Ea y el celestial Samas [Celebraban consejo].

Y Anu dijo a Enlil: "Porque el Toro del Cielo mataron, y a Huwawa Mataron; por consiguiente", dijo Anu, "uno de ellos, Aquel que taló los montes del cedro, [Debe morir]".

Pero Enlil dijo: (10) "¡Enkidu debe morir; Pero Gilgamesh no morirá!

Entonces el celeste Samas respondiá al bravo Enlil:

¿No mataron por orden mía Al Toro del Cielo y a Huwawa? ¿Debe ahora el inocente Enkidu perecer?"

Pero Enlil se enfrentó Iracundo con el celestial Samas: "Porque muy semejante A un camarada suyo, tú bajaste a diario hasta ellos"».

Enkidu cayó (enfermo) ante Gilgamesh. Y mientras sus lágrimas se deslizaban (dijo):

«¡ Oh hermano mío, mi querido hermano! ¡ A mi tenían que Perdonar a expensas de mi hermano!»

(20) Además:

«¿Tengo yo junto al espíritu (de los muertos) Que sentarme, en la puerta del espíritu, (Y) jamás de nuevo [contemplar] a mi querido hermano con (mis) ojos?»

El resto se ha perdido. En una postrera revisión de su existencia, Enkidu parece lamentar los sucesos que le han llevado a tan triste trance, maldiciendo las etapas sucesivas de su vida predestinada. Una de sus maldiciones, conservadas en un fragmento asirio, se dirige contra la puerta que lisió su mano.

(36) Enkidu [...] levantó [sus ojos], Hablando a la puerta como si [fuera humana]: «¡Tú, puerta de los bosques, incom[prensiva], No dotada de entendimiento! (40) A veinte leguas de distancia elegí tu bosque, (Mucho) antes de que contemplara el cedro altivo. No tiene igual tu bosque [en la tierra]. Seis docenas de codos es tu altura, dos docenas tu anchura, [...] Tu poste, tu poste contera, tu poste tirador [...]. Un maestro de artífices de Mppur te construyó [...]. Si hubiese sabido, oh puerta, que esto [sucedería] Y que ésta [tu] belleza [...], Hubiese enarbolado el hacha, hubiese [...], ¡Hubiese colocado un marco de caña sobre [ti]!»

Sigue una extensa laguna. Cuando el texto se restablece, Enkidu, prosiguiendo su amargo balance, invoca la maldición de Samas sobre el cazador.

(III)

«¡[...] destruya su riqueza, disminuya su poder! Sea su [camino repugnante] en tu presencia. Escapen [las bestias que quiera apresar] delante de él. ¡[No] con[siga] el cazador la plenitud de su corazón!»

[Después su corazón] urgió(le) a maldecir a la ramera:

«¡Ea, moza!, decretaré (tu) [desti]no, ¡[Un desti]no que no concluirá en toda la eternidad! Te maldeciré con maldición grandes, [Un juramento] cuyas maldiciones pronto te abrumarán. (10) [...] exceso de tus encantos.

(11-17)

(mutilado)

[...] arrojará en tu casa. [... ] el camino será tu morada, [La sombra de la pared] será tu paradero, [... ] tus pies, [Los fatuos y los sedientos herirán] tu mejilla.

(23-30) (mutilado)

Por mi [tú has ... ] Y por [...] sobre mí.» Cuando Samas oyó [estas palabras] de su boca, Sin dilación le gritó [desde] el cielo:

«¿Por qué, oh Enkidu, maldices a la ramera, Que te hizo comer manjares dignos de la divinidad, Y te dio vino propio de la realeza, Que te vistió con nobles ropas, Y te hizo poseer el noble Gilgamesh por camarada?

(40) ¿Y Gilgamesh, tu amigo cordial, No te ofreció un lecho preclaro? Te hizo ocupar un lecho de honor, Te colocó en el asiento de la holgura, en el asiento de la izquierda, ¡Para que [los prín]cipes de la tierra besaran tus plantas !

Hará que las gentes de Uruk lloren por ti (y) se lamenten, Que el pueblo [alegre] gima por ti. Y, cuando te hayas ido, Su cuerpo de pelo intenso cubrirá, Pondráse una piel de león y errará por la estepa».

[Cuando] Enkidu [oyó] las palabras del valiente Samas, [... ] su corazón vejado se aquietó.

Laguna breve. Tranquilizándose, Enkidu cambia su maldición en bendición. Habla de nuevo a la muchacha

(IV)

«Así [... ] vuelva a tu lu[gar... ] . [Reyes, prínci]pes y nobles [te] amarán. [Ninguno por ti se] golpeará el muslo. [Por ti el anciano] meneará su barba. [... el joven] desceñirá su cinto. [...] cornerina, lapislázuli y oro. [Así sea retribuido] quien te mancille, [Quede su casa vacía], su colmado almacén. [A la presencia de] los dioses [el sacerdote] te permitirá entrar, [Por ti] se abandonará la esposa, (10) (aunque sea) madre de siete».

[... Enki]du, cuyo humor es sombrío, [...] yace a solas.

Aquella noche [comunica] sus sentimientos a su amigo:

«[Amigo mío], vi un sueño anoche: Los cielos [gemían], la tierra respondió2; [... ] yo estaba [sol]o. [... ] su faz se oscureció. Como en [...] era su rostro. [... como] las garras del águila eran sus zarpas. (20) [... ] él me dominó. [... ] él salta. [... ] él me sumergió.

(23-30) (mutilado o ausente)

[ ... ] ... él me transformó, De forma que mis brazos eran [... ] como los de un ave. Mirándome, me guía a la Casa de las Tinieblas, La mansión de Irkalla, A la casa que no abandona quien entró en ella, Por el camino que no tiene regreso, A la casa cuyos habitantes carecen de luz, Donde el polvo es su vianda y arcilla su manjar. Están pergeñados como pájaros, con alas porvestiduras, Y no ven luz, residiendo en la oscuridad.

(40) En la Casa del Polvo, en que había entrado, Contemplé [gobernantes] sin sus coronas; [Vi príncipes], a los (nacidos) para la corona, Que habían regido la tierra desde días pretéritos. [Estos dobl]es de Anu y Enlil servían carnes asadas; Servían pasteles y escanciaban Agua fresca de los odres.

En la Casa del Polvo, en que había entrado, Reside el sumo sacerdote y el acólito, Reside el encantador y el extático, Residen los lavadores, ungidores de los grandes dioses. Reside Etanal, reside Sumuqan.

(50) Ereskigal [vive allí], Reina del submundo, [Y Belit-]Seri, registrador del mundo inferior, se arrodilla ante ella. [Ella mantiene una tablilla] y la lee. [Levantando] su cabeza, me contempla:

[Diciendo: "¿Quién] trajo a éste aquí?"»

Falta el resto de la tablilla en la Versión Asiria, pero pueden destacarse los siguientes fragmentos

(4) «¡Recuerda todos mis viajes [con él]! Mi amigo vio un sueño cuyos [augurios] eran des [favorables]:

El día en que vio el sueño terminó Abatido está Enkidu.

Un día, [un segundo día]. [El sufrimiento de] Enkidu, en el lecho, [aumenta]. Un tercer día, un cuarto día [... ]. (10) Un quinto día, un sexto y un séptimo; Un octavo, un noveno [y un décimo día], El sufrimiento de Enkidu, en el lecho, [aumenta]. Un undécimo y un duodécimo día [... ]. [Abatido] está Enkidu en su lecho [de dolor].

Al fin llamó a Gilgamesh [y le dijo]:

"Amigo mío, [...], ¡me ha maldecido! [No] como el que [cae] en batalla [moriré], Pues temí la batalla [... ]. Amigo mío, el que [muere] en la batalla [es bendecido]. Pero yo, [.. ]"»

Tablilla VIII (anverso, I)

Al primer resplandor del alba Gilgamesh dijo a su amigo:

«Enkidu, tu [ma]dre una gacela, un onagro tu padre, te [engendraron]. Aquellos cuya señal son sus colas te criaron, y el ganado De la llanura y de todos los pastos. ¡Ojalá las huellas de Enkidu en el Bosque de los Cedros Lloren por ti, jamás callen noche y día! Así los mayores de la amplia y amurallada Uruk lloren por ti. [Llore por ti] El dedo que se extienda detrás de nosotros bendiciendo. Llore por ti Y despierte ecos en la campiña como si fuera tu madre. Llore por ti [... ] En cuyo centro nosotros... Llore por ti oso, hiena, [pantera], (10) Tigre, ciervo, leopardo, león; bueyes, venado, [cabra montés], Y las criaturas salvajes del llano. Llore por ti el río Ula [... ] Por cuyas riberas solíamos pasear. Llore por ti el puro Eufrates, [del que sacábamos] Agua parael odre. Lloren por ti Los guerreros de la amplia y amurallada Uruk [... ] matamos el Toro... Llore por ti [... ]

[Quien] en Eridu ensalzó tu nombre. Llore por ti [... ] [Quien ... ] ensalzó tu nombre. Llore por ti [... ] [Quien] proporcionó... grano para tu boca. Llore por ti [... ] [Quien] puso ungüento en tu espalda. Llore por ti [.. ] [Quien] puso cerveza en tu boca. Llore por ti la [meretriz] (20) [Que] te ungió con aceite fragante. Llo[re por ti ...] [del ha]rén que [te llevó] La mujer y el anillo de tu elecciónl.

¡Lloren los hermanos por ti como hermanas [... y crezca larga] Su cabellera por ti [...]!»

(II)

«¡Oídme, oh ancianos, [y prestad oído] a mí! Por Enkidu, mi [amigo], lloro, Gimiendo amargamente como una plañidera. El hacha de mi costado, confianza de mi mano, El puñal de mi cinto, [el escudo] delante de mí, Mi túnica de fiesta, mi más rico tocado-- ¡Un demonio [perverso] apareció arrebatándomelos!

[¡Oh mi amigo menor], tú cazaste El onagro de las colinas, la pantera del llano!

¡Enkidu, mi amigo menor, cazaste El onagro de las colinas, la pantera del llano!

(10) ¡Nosotros que [vencimos] todas las cosas, escalamos los montes], Que prendimos el Toro [y lo matamos], ¡Afligimos a Hubaba, que [vivía en el Bosque de los Cedros]! ¿Cuál es el sueño que se adueño [de ti]? ¡Ignoras y no [me] oyes!»

Pero no levanta [sus ojos]; Tocó su corazón, pero no late. Entonces veló (a su) amigo como una desposada[... ], Arrebatado cerca de él como un león, Como una leona privada de [sus] cachorros. (20) Va y viene ante [el lecho], Arrancándose (el pelo) y esparciéndo[lo ...], Jer 16:6; 48:37 ¡Desgarrando y diseminando (su) atuendo [Como si estuviera] im[puro]! Al primer arrebol [del alba], Gil[games...].

Entonces Gilgamesh envió un pregón al país: «Oh forjador [... ], Batidor de cobre, aurífice, lapidario: ¡Haced a mi amigo [ ... ] ! » [Entonces] formó una estatua para su amigo, El amigo cuya estatura [... ]:

«[...], de lapislázuli es tu pecho, de oro tu cuerpo, [... ]».

(III)

«Un lecho [de honor te hice ocupar], Te coloqué [en el asiento de la holgura, en el asiento de la izquierda], Para que los príncipes de la tierra [besaran tus pies]. Haré que las gentes [de Uruk] lloren por ti (y) [se lamenten], Que el pueblo alegre [gima por ti]. Y, cuando te hayas ido, [Cubriré mi cuerpo de pelo intonso] Y, vistiendo una piel [de león, erraré por la estepa].»

Al primer arrebol del alba, [Gilgamesh] Aflojó su banda [...].

El resto de la tablilla falta o su estado fragmentario impide su traducción, salvo en el caso de las líneas siguientes

(V)

(45) Al primer resplandor del alba, Gilgamesh formó [... ], Sacó una ancha mesa de madera elammaqu, Llenó de miel una jarra de cornerina, Llenó de requesón una jarra de lapislázuli, [... ] decoró y expuso al sol.

Tablilla IX

(I)

Por Enkidu, su amigo, Gilgamesh Llora sin duelo, mientras vaga por el llano: «Cuando muera, ¿no seré como Enkidu? El espanto ha entrado en mi vientre. Temeroso de la muerte, recorro sin tino el llano. Hacia Utnapishtim, hijo de Ubar-Tutu, Para avanzar velozmente he emprendido el camino. Al llegar de noche a los pasos de la montaña, Vi el león y me amedrenté, (10) Levanté mi cabeza hacia Sin para rezar. A [... ] de los dioses fueron mis plegarias. ¡[...] tú presérvame!»

[De noche, mientras] reposaba, despertóse de un sueño. [Había ... ], jocundos de vida. Enarboló el hacha en su mano, Tiró [del puñal] de su cinto. Como una fle[cha] descendió entre ellos. [Los] hirió y los acuchilló.

El resto de la tablilla IX nos relata las aventuras de Gilgamesh, que atraviesa con éxito las tinieblas de la cordillera de Masu, custodiada por hombres escorpiones.

Tablilla X

Esta tablilla, que narra el progreso de Gilgamesh en busca de la inmortalidad, se halla representada por cuatro versiones distintas. No obstante, dos de ellas, la hitita y la hurrita, se conservan en fragmentos tan inconexos, que impiden una traducción corrida e inteligible. En cambio, existen considerables porciones utilizables en las recensiones Babilónica Antigua y Asiria.

VERSIÓN BABILÓNICA ANTIGUA

(I)

(principio en fragmentos perdidos)

«[...]...

Con sus pieles [se viste], come carne. [. ]. ., Oh Gilgamesh, lo que no ha ocurrido Mientras mi viento empuja las aguas.»

Samas estaba perturbado, como le correspondía; Dice a Gilgamesh: «Gilgamesh, ¿a dónde vagas tú? La vida que persigues no hallarás.»

Gilgamesh le dice, al valiente Samas:

(10) «Después de andar (y) errar por la estepa, ¿Descansará mi cabeza en el corazón de la tierra Para dormir a través de todos los años? ¡Deja que mis ojos contemplen el sol, A fin de que me sacie de luz! La oscuridad se retira cuando hay luz suficiente. ¡Ojalá el que esté en verdad muerto vea aún el resplandor del sol!»

(II)

(Principio destruido. Gilgamesh habla a Siduri, la cervecera:)

«Aquel que conmigo soportó todas las labo[res] - Enkidu, a quien yo amaba entrañablemente, que conmigo soportó todas las labo[res] - ¡Ha conocido el destino de la humanidad! Día y noche he llorado por él. No le entregué para que le sepultasen - Por si mi amigo se levantaba ante mi lamento - Siete días y siete noches, Hasta que un gusano se deslizó de su nariz. (10) Desde su fallecimiento no encontré vida, He vagado como un cazador por en medio del llano. Oh cervecera, ahora que he visto tu rostro, No consientas que vea la muerte que constantemente temo.»

La cervecera dijo a él, a Gilgamesh:

(III)

«Gilgamesh, ¿a dónde vagas tú? La vida que persigues no hallarás. Cuando los dioses crearon la humanidad, La muerte para la humanidad apartaron, Reteniendo la vida en las propias manos. Tú, Gilgamesh, llena tu vientre, Goza de día y de noche. Ecl 5:18 Cada día celebra una fiesta regocijada, ¡Día y noche danza tú y juega! Ecl 8:15 (10) Procura que tus vestidos sean flamantes, Ecl 9:8-9 Tu cabeza lava; báñate en agua. Atiende al pequeño que toma tu mano,

¡Que tu esposa se deleite en tu seno! ¡Pues ésa es la tarea de la [humanidad]!»

(el resto de la columna está fragmentado)

(IV)

En su cólera los destroza. Cuando regresó, sube a él. Sursunabu sus ojos contempla. Sursunabu dice a él, a Gilgamesh:

«Dime tú, ¿cuál es tu nombre ? Soy Sursunabu, (el) de Utnapishtim el Lejano».

Gilgamesh le dice, a Sursunabu:

«En cuanto a mí, Gilgamesh es mi nombre, Quien vino de Uruk-Eanna, (10) Quien atravesó los montes, Un viaje distante, cuando el sol se alza. Oh, Sursunabu, ahora que he visto tu rostro, Muéstrame a Utnapishtim el Lejano».

Sursunabi [dice] a él, a Gilgamesh.

(falta el resto)

(La Versión Asiria de la tablilla X relata los episodios del encuentro con Siduri y con Sursunabu [Urshanabi en la Versión Asiria], y el relato de la travesía de las Aguas de la Muerte hasta la vivienda de Utnapishtim. La parte final de la tablilla X es:)

(V)

Gilgamesh dijo a él, a Utnapishtim:

«Para poder llegar a contemplar a Utnapishtim,

A quien llaman el Lejano Recorrí y anduve por todos los paises, Atravesé montes abruptos, Crucé todos los mares. Mi faz no se sació de dulce sueño, Me exasperé con el insomnio; Llené mis coyunturas de infortunio. No hubiese alcanzado la casa de la cervecera, (30) Cuando mi ropa estaba gastada. [Ma]té oso, hiena, león, pantera, Tigre, ciervo (y) cabra montés - Las bestias salvajes y lo que repta del llano. Sus [carnes] comí y sus pieles ce[ñí alrededor de mí]».

(El resto de esta columna está demasiado mutilado para poder traducirlo. Falta el principio de la ultima columna, excepto el final de las doctas observaciones de Utnapishtim):

(VI)

(26) «¿Construimos una casa para siempre? ¿Sellamos (contratos) para siempre? ¿Los hermanos dividen porciones para siempre? Ecl 9,6 ¿Persiste para siempre el odio [en la tierra]? ¿Acaso el río siempre crece (y) causa inundaciones?

(30) La libélula [abandona] (su) vaina Para que su cara (no) pueda mirar (sino) la cara del sol. Desde los días de antaño no hubo [permanencia]; Ecl 1,11; 1,4; 2,16 ¡Los que descansan y los muertos qué iguales [son]! ¿No componen la misma imagen de la muerte El plebeyo y el noble, Cuando se hallan próximos a [su destino]?

Los Anunnaki, los grandes dioses, se congregan; Mammetum, hacedor del destino, con ellos decreta el hado: Muerte y vida determinan. Dt 30,19 (Pero) de la muerte los días no se revelan».

Tablilla XI

Gilgamesh le dijo, a Utnapishtim el Lejano:

«Cuando te miro, Utnapishtim, Tus rasgos no son extraños; incluso como yo eres. Tú no eres extraño; antes bien, como yo eres. ¡Mi corazón te había imaginado como resuelto a batallar, [Pero] descansas indolente sobre tu dorso! [Dime], ¿cómo te sumaste a la Asamblea de los dioses, En tu busca de la vida?»

Utnapishtim dijo a él, a Gilgamesh:

«Te revelaré, Gilgamesh, una materia oculta (10) Y un secreto de los dioses te diré: Suruppak--ciudad que tú conoces [(Y) que en las riberas del Éufrates] está situada--, Esa ciudad era antigua (como lo eran) los dioses de su interior, Cuando sus corazones impulsaron a los grandes dioses a suscitar el diluvio. Estaban Anu, su padre, El valiente Enlil, su consejero, Ninurta, su asistente, Ennuge, su irrigador. Ninigiku-Ea también estaba presente con ellos;

(20) Sus palabras repite a la choza de cañas:

"¡Choza de cañas, choza de cañas! ¡Pared, pared! ¡Choza de cañas, escucha! ¡Pared, vibra! Hombre de Suruppak, hijo de Ubar-Tutu, ¡Demuele (esta) casa, construye una nave! Gn 6:14 Renuncia a las posesiones, busea la vida. ¡Desiste de bienes (mundanales) y mantén el alma viva!

A bordo de la nave lleva la simiente de todas las cosas vivas. Gn 6:19-20

El barco que construirás, Sus dimensiones habrá que medir. (30) Igual será su amplitud y su longitud. Gn 6:15 Como el Apsu lo techarás".

Entendí y dije a Ea, mi señor:

"[He aquí], mi señor, lo que así ordenaste Tendré a honra ejecutar. [Pero, ¿ qué] contestaré a la ciudad, a la gente y a los ancianos ?"

Ea abrió su boca para hablar, Diciendo a mí, su servidor:

En tal caso les hablarás así: "He sabido que Enlil me es hostil, (40) De modo que no puedo residir en vuestra ciudad, Ni poner mi p[ie] en el territorio de Enlil. Por lo tanto, a lo Profundo bajaré, Para vivir con mi señor Ea. [Pero sobre] vosotros derramará la abundancia, [Los] pájaros [selectos], los más excelentes peces. [La tierra se colmará] de riqueza de cosechas. [Aquel que en el ocaso ordena] las vainas verdes, Verterá sobre vosotros una lluvia de trigo".

Al primer resplandor del alba, La tierra se juntó [a mi alrededor].

(50-53) (demasiado fragmentario para ser traducido)

Los pequeños [llev]aban brea, Al paso que los grandes transportaban [el resto] de lo necesario. Al quinto dia tendí su maderamen. Un acre (entero) era el espacio de su suelo, Diez docenas de codos la altura de cada pared, Gen 6,15 Diez docenas de codos cada borde del cuadrado puentel. Preparé los contornos (y) lo ensamblé. (60) Lo proveí de seis puentes, Dividiéndolo (así) en siete partes. El plano de su piso dividí en nueve partes. Clavé desaguaderos en él. Me procuré pértigas y acopié suministros. Seis (medidas) "sar" de betún eché en el horno, Gen 6,14

Tres "sar" de asfalto [también] eché en el interior, Tres "sar" de aceite los portadores de cestas transportaron, Aparte de un "sar" de aceite que la calafateadura consumió, Y los dos "sar" de aceite [que] el barquero estibó. (70) Bueyes maté para la [gente], Gen 6,21 Y sacrifiqué ovejas cada día. Mosto, vino rojo, aceite y vino blanco [Di] a los trabajadores [para beber], como si fuera agua del río, Para que celebrasen como en el Día del Año Nuevo. A[brí ...] ungüento, aplicándo(lo) a mi mano. [Al sépti]mo [día] el barco estuvo completo.

[La botadura] fue ardua, Hasta el punto de que hubieron de cambiar las planchas de encima y de debajo, [hasta que] dos tercios de [la estructura entra]ron [en el agua]. (80) [Cuanto tenía] cargué en él: Cuanta plata tenía cargué en él; Cuanto oro [tenía] cargué en él; Cuantos seres vivos tenía [cargué] en él. Gen 7,7-8 Toda mi familia y parentela hice subir al barco. Las bestias de los campos, las salvajes criaturas de los campos, Gen 7,13-16 Todos los artesanos hice subir a bordo. Samas me había fijado un tiempo:

"Cuando aquel que ordena la intranquilidad nocturna, Envíe una lluvia de tizón, ¡Sube a bordo y clava la entrada!~ Aquel tiempo señalado llegó: "Aquel que ordena la intranquilidad nocturna, envía una lluvia de tizón".

Contemplé la apariencia del tiempo. El tiempo era espantoso de contemplar. Subí al barco y clavé la entrada. Para clavar (todo) el barco, a Puzur-Amurri, el barquero, Cedí la estructura con su contenido.

Al primer resplandor del alba, Una nube negra se alzó del horizonte. Gn 7:11 En su interior Adad truena, Mientras Sullat y Hanis van delante, (100) Moviéndose como heraldos sobre colina y llano. Erragal arranca los postes; Avanza Mnurta y hace que los diques sigan.

Los Anunnaki levantan las antorchas, Encendiendo la tierra con su fulgor. La consternación debida a Adad llega a los cielos, Pues volvió en negrura lo que había sido luz. [La vasta] tierra se hizo arlicos como [una perola]. Durante un día la tormenta del sur [sopló], Acumulando velocidad a medida que bufaba [sumergiendo los montes], (110) Atrapando a la [gente] como una batalla.

Nadie ve a su prójimo, No puede reconocerse la gente desde el cielo. Los dioses se aterraron del diluvio, Y, retrocediendo, ascendieron al cielo de Anul.

Los dioses se agazaparon como perros Acurrucados contra el muro exterior. Istar gritó como una mujer en sus dolores, La señora de dulce voz de los [dioses] gime:

"Los días antiguos se han trocado, ¡ay!, en arcilla, Gn 7:23 Porque hablé maldad en la Asamblea de los dioses. (120) ¿Cómo pude hablar maldad en la Asamblea de los dioses, Ordenando batalla para destrucción de mi gente, Gn 8:21 Cuando yo misma di a luz a mi pueblo? ¡Como el desove de los peces llena el mar!"

Los dioses Anunnaki lloran con ella, Los dioses, humildemente, están sentados y lloran, Con los labios apretados, [... ] uno y todos. Seis días y [seis] noches Sopla el viento del diluvio, mientras la tormenta del sur barre la tierra.

Al llegar al séptimo día, La tormenta del sur (transportadora) del diluvio amainó en la batalla, (130) Que había reñido como un ejército El mar se aquietó, la tempestad se apaciguó, el diluvio cesó. Gn 8:1-2 Contemplé el tiempo: la calma se había establecido, Y toda la humanidad había vuelto a la arcilla. El paisaje era llano como un tejado chato.

Abrí una escotilla y la luz hirió mi rostro. Gen 8,6 Inclinándome muy bajo, sentéme y lloré, Deslizándose las lágrimas por mi cara.

Miré en busca de la línea litoral en la extensión del mar: En cada catorce (regiones) Emergía una comarca (montañosa).

(140) En el Monte Nisir el barco se detuvo. Gen 8,4

El Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, Impidiéndole el movimiento. Un primer día, un segundo día, el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, Impidiéndole el movimiento. Un tercer día, un cuarto día, el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, Impidiéndole el movimiento. Un quinto y un sexto (día), el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, Impidiéndole el movimiento. Al llegar el séptimo día, Envié y solté una paloma.

La paloma se fue, pero regresó; Gn 8,8-10 Puesto que no había descansadero visible, volvió. Entonces envié y solté una golondrina. (150) La golondrina se fue, pero regresó; Puesto que no había descansadero visible, volvió. Después envié y solté un cuervo. Gn 8,7

El cuervo se fue y, viendo que las aguas habían disminuido, Come, se cierne, grazna y no regresa. Entonces dejé salir (todo) a los cuatro vientos Y ofrecí un sacrificio.

Vertí una libación en la cima del monte. Gn 8,19-20 Siete y siete vasijas cultuales preparé, Sobre sus trípodes amontoné caña, cedro y mirto.

Los dioses olieron el sabor, Gn 8,21 Los dioses olieron el dulce sabor, Los dioses se apiñaron como moscas en torno al sacrificante.

Cuando, al fin, la gran diosa llegó, Alzó las grandes joyas que Anu había labrado a su antojo:

"Dioses, tan cierto como este lapislázuli está En mi cuello, no olvidaré, Recordaré estos días, sin jamás olvidarlos. Vengan los dioses a la ofrenda; (Pero) no acuda Enlil a la ofrenda, Porque, sin razón, causó el diluvio Y a mi pueblo condenó a la destrucción".

(170) Cuando finalmente llegó Enlil, y vio el barco, Enlil montó en cólera, Le invadió la ira contra los dioses Igigi:

"¿Escapó algún alma viva? ¡Ningún hombre debía sobrevivir a la destrucción !"

Ninurta abrió la boca para hablar, Diciendo al valiente Enlil:

"¿Quién, salvo Ea, puede maquinar proyectos? Sólo Ea conoce todo".

Ea abrió la boca para hablar, Diciendo al valiente Enlil: "Tú, el más sabio de los dioses, tú, héroe, ¿Cómo pudiste, irrazonablemente, causar el diluvio? (180) ¡Al pecador impón sus pecados, Al transgresor impón su transgresión! ¡(Sin embargo), sé benévolo para que no sea cercenado ! ¡Sé paciente para que no sea des[plazado]!

En lugar de traer tú el diluvio, Ez 14,13-21 ¡Ojalá un león hubiera surgido para disminuir la humanidad!

En lugar de traer tú el diluvio, ¡Ojalá un lobo hubiera surgido para disminuir la humanidad!

En lugar de traer tú el diluvio, ¡Ojalá un hambre hubiera surgido para m[enguar] la humanidad!

En lugar de traer tú el diluvio, ¡Ojalá una pestilencia hubiera surgido para he[rir] a la humanidad!

No fui yo quien reveló el secreto de los grandes dioses.

Dejé que Atrahasis viese un sueño, Y percibió el secreto de los dioses.

¡Reflexiona ahora en lo que le atañe!"

A esto Enlil subió a bordo del barco. (190) Cogiéndome de la mano, me subió a bordo. Subió mi mujer a bordo e hizo que se arrodillara a mi lado. De pie entre nosotros, tocó nuestras frentes para bendecirnos:

"Hasta ahora Utnapishtim fue tan sólo humano. En adelante Utnapishtim y su mujer serán como nosotros dioses. ¡Utnapishtim residirá lejos, en la boca de los ríos!"

Así me cogieron y me hicieron residir lejos, En la boca de los ríos. Pero ahora, ¿quién por ti convocará los dioses a la Asamblea, Para que encuentres la vida que buscas? ¡Ea!, no concilies el sueño Durante siete días y siete noches».

(200) Mientras allí se sienta sobre sus nalgas, El sueño le aventa como el torbellino.

Utnapishtim dice a ella, a su esposa:

«¡Contempla a este héroe que busca la vida! El sueño le envuelve como una niebla».

Su esposa dice a él, a Utnapishtim el Lejano:

«Tócale para que el hombre despierte, Para que regrese salvo por el camino que le trajo, Para que por la puerta que salió pueda regresar a su país».

Utnapishtim dice a ella, a su esposa:

«Puesto que engañar es humano, él procurara engañarte. Gn 8,21 Anda, prepara obleas para él, pon(las) junto a su cabeza, Y señala en la pared los días que duerme».

Elaboró para él obleas, púso(las) junto a su cabeza, Y señaló en la pared los días que dormía. La primera oblea se ha secado La segunda se estropeó, la tercera está húmeda; La superficie de la cuarta blanquea; La quinta se cubre de moho, La sexta (aún) conserva su color reciente; La séptima - en cuanto le tocó, despertóse el hombre.

Gilgamesh dijo a él, a Utnapisthim el Lejano:

(220) «¡Apenas el sueño me ha invadido, Cuando me tocas y me despiertas!»

Utnapishtim [dice a él], a Gilgamesh:

«[Vamos], Gilgamesh, cuenta tus obleas, [Que los días que dormiste] sean conocidos de ti: Tu [primera] oblea se ha secado, [La segunda se] estropeó, la tercera está húmeda; La superficie de la cuarta blanquea; [La quinta] se cubre de moho, La sexta (aún) conserva su color reciente. [La séptima] - en este instante te despertaste».

>
Gilgamesh dijo a él, a Utnapishtim el Lejano:

(230) «[¿Qué] haré, Utnapishtim; Adónde iré, [Ahora] que el Despojador hace presa en mis [miembros]? En mi alcoba asecha la muerte, ¡Y doquiera que pon[go mi pie] está la muerte!»

Utnapishtim [dice a él], a Urshanabi, el barquero:

«Urshanabi, ¡así el desembarcadero [no tenga contento en ti], Así el lugar de travesía a ti renuncie! ¡A aquel que vaga en su playa, niégale su playa! Al hombre que trajiste (aquí), cuyo cuerpo está cubierto de suciedad, La gracia de cuyos miembros pieles desfiguraron, Lleva, Urshanabi, y condúcele al lugar del baño. (240) Que se libre de su suciedad con agua limpia como la nieve, Que se despoje de sus pieles y el mar (las) arrastre, Que la belleza de su cuerpo se pueda ver. Haz que renueve la banda de su cabeza, Deja que se ponga un manto para vestir su desnudez, Que llegue a su ciudad, Que concluya su viaje. ¡Así (su) manto no tenga color de moho, Siendo totalmente nuevo!»

Urshanabi le llevó y condujo al lugar del baño. Se lavó la suciedad con agua limpia como la nieve. Se despojó de sus pieles, el mar (las) arrastró, Para que la belleza de su cuerpo se viese. (250) Renovó [la banda] que ceñía su cabeza, Se puso un manto para vestir su desnudez, Para que lle[gase a su ciudad], Para que concluyese su viaje. [El manto no tenía color de moho], siendo [totalmente] nuevo.

Gilgamesh y Urshanabi subieron a la barca, [Lanza]ron la barca a las olas (y) zarparon.

Su esposa dice a él, a Utnapishtim el Lejano:

«Gilgamesh vino aquí, penando y esforzándose. (260) ¿Qué (le) entregarás para que regrese a su tierra?»

A aquello, él, Gilgamesh, levantó (su) pértiga, Para acercar la barca a la playa.

Utnapishtim [dice] a él, [a] Gilgamesh:

«Gilgamesh, viniste aquí, penando y esforzándote. ¿Qué te entregaré para que regreses a tu tierra? Revelaré, oh Gilgamesh, una cosa oculta, Y [un secreto de los dioses] te diré: Esta planta, como el cambrón es [su ... ]. Sus espinas pin[charán tus manos] como la rosa. Si tus manos obtienen la planta, [tú hallarás nueva vida]».

En cuanto Gilgamesh oyó esto, Abrió la ca[ñería], Ató piedras pesadas [a sus pies]. Le bajaron a lo profundo [y vio la planta]. Cogió la planta, aunque pi[nchó sus manos]. Cortó las piedras pesadas [de sus pies]. El [m]ar le lanzó a la orilla.

«Urshanabi, esta planta es una planta aparte, Por la que un hombre puede reconquistar el aliento de su vida. (280) La llevaré a la amurallada Uruk, Haré [... ] comer la planta. .. Su nombre será "El Hombre se hace Joven en la Senectud".

Yo mismo (la) comeré Y así volveré al estado de mi juventud».

Después de veinte leguas comieron un bocado, Después de treinta legua (más) se prepararon para la noche. Gilgamesh vio un pozo cuya agua era fresca. Bajó a bañarse en el agua. Una serpiente olfateó la fragancia de la planta; Salió [del agua] y arrebató la planta.

Al retirarse mudó de piel.

(290) A esto Gilgamesh se sienta y llora, Las lágrimas se deslizan por su cara. [Cogió la mano] de Urshanabi, el barquero:

«¿[Para] quién, Urshanabi, mis manos trabajaron? ¿Por quién se gasta la sangre de mi corazón? No obtuve una merced para mí. ¡Para el león de tierra logré una merced! ¡Y la marea la llevará a veinte leguas de distancia! Cuando abrí la cañería y [... ] el año, Hallé lo que se había puesto como señal para mí: ¡Me retiraré, (300) Y dejaré la barca en la orilla!» Después de veinte legua comieron un bocado, Después de treinta leguas (más) se prepararon para la noche. Cuando llegaron a al amurallada Uruk,

Gilgamesh dijo a él, a Urshanabi, el barquero:

"Anda, Urshanabi, ve a las almenas de Uruk. Inspecciona la terraza, examina sus ladrillos, ¡Si su obra no es de ladrillo quemado, Y si los Siete Sabios no echaron sus cimientos! Un `sar' es ciudad, un `sar' huertos, Un `sar' tierra marginal; (además) el recinto del Templo de Ishtar. Tres `sar' y el recinto incluida Uruk".

La tablilla XII se omite en este extracto, porque es un apéndice sin conexión con el poema propiamente dicho.